LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

martes, 10 de enero de 2012

15


15 1 Algún tiempo después, por los días de la siega del trigo, fue Sansón a visitar a su esposa, llevando un cabrito, y dijo: "Quiero estar con mi mujer en nuestra pieza." 2 el padre de ella no lo dejó entrar y le dijo: "Yo pensé que ya no la querías y se la di a tu compañero. ¿No te gustaría tener por esposa a su hermana menor en lugar de la otra?" 3 Sansón le replicó: "Esta vez no debo nada a los filisteos si les hago daño:"
4 Se fue Sansón y casó trescientas zorras, tomó unas antorchas y juntando a los animales cola con cola puso una antorcha entre cada dos colas. 5 Prendió fuego a las antorchas y luego, soltando las zorras por las mieses de los filisteos, encendió las gavillas ye l trigo todavía en pie y las viñas y olivares.
8 Los filisteos preguntaron: "¿Quién ha hecho esto?" Y les respondieron: "Sansón, el yerno del hombre de Timná, porque éste tomó a su esposa y se la dio a su compañero." Entonces subieron y quemaron a aquella mujer y a su familia. 7 Sansón les dijo: "Ya que se portan así, no tendré paz hasta vengarme de ustedes." 8 Los molió a golpes, causando un gran estrago entre ellos. Luego bajó a vivir en una cueva de la roca de Etam. 
9 Los filisteos subieron a los cerros de Judá e hicieron una incursión por Lejí. 10 Los hombres de Judá les preguntaron: "¿Por qué han venido a atacarnos?" Respondieron: "Venimos a echar mano de Sansón, y lo trataremos como nos trató a nosotros."
11 Tres mil hombres de Judá bajaron a la cueva de la roca de Etam para decir a Sansón: "¿No sabes que los filisteos nos están dominando? ¿Qué les has hecho?" El les respondió: "Como me trataron a mí, los he tratado a ellos." 12 Le dijeron: "Hemos bajado para amarrarte y entregarte en manos de los filisteos." Sansón les dijo: "Júrenme que ustedes mismos no me matarán." 13 Le respondieron: "No, sólo queremos amarrarte y entregarte a ellos, pero nosotros no te mataremos." Lo amarraron, pues, con dos cuerdas nuevas y lo sacaron de entre las rocas. 14 Cuando llegaban a Lejí, los filisteos corrieron a su encuentro con gritos de triunfo, pero el espíritu de Yavé vino sobre él; las cuerdas que lo amarraban fueron como hilos de lino quemados al fuego y las ligaduras se deshicieron en sus brazos. 15 Encontró una quijada de burro todavía fresca, la tomó y mató con ella a mil hombres. 16 Sansón dijo entonces: "Con quijada de burro, rociada de golpes di, con quijada de burro, a mil hombres sacudí."
17 Cuando terminó de hablar, tiró la quijada, por eso se llamó aquel lugar Ramat-Lejí. 18 Entonces sintió una sed terrible e invocó a Yavé diciendo: "Tú has logrado esta gran victoria por mano de tu siervo y ahora voy a morir de sed y a caer en manos de los incircuncisos."
19 Entonces Yavé hendió la cavidad que hay en Lejí brotó agua de ella. Sansón bebió, recobró su espíritu y se reanimó. Por eso dio el nombre de En-Hacore a la fuente que existe todavía en Lejí.
20 Sansón hizo de líder en Israel en la época de los filisteos por espacio de veinte años.

16


16 1 Sansón se dirigió a Gaza, vio allí una p rostituta y entró donde ella vivía. 2 Cuando los hombres de Gaza tuvieron noticias de que Sansón había venido hicieron rondas y estuvieron acechando a las puertas de la ciudad. Estuvieron aguardando toda la noche, pues se decían: "Esperemos que despunte el día y lo mataremos." 3 Sansón durmió hasta medianoche y, a medianoche, se levantó, tomó las hojas de la puerta de la ciudad con su marco, las arrancó junto con la barra, se las cargó a las espaldas y las llevó hasta la cumbre del cerro que está frente a Hebrón.

Sansón y Dalila

* 4 Después de eso, Sansón se enamoró de una mujer del valle de Sorec, llamada Dalila. 5 Los jefes de los filisteos le dijeron a ésta:"Enamóralo y averigua de dónde saca tanta fuerza y cómo podríamos vencerlo y amarrarlo. Te daremos cda uno de nosotros mil cien monedas de plata."
6 Entonces Dalila preguntó a Sansón: "Dime, por favor, ¿de dónde sacas esa fuerza tan grande y cómo podrían amarrarte para dominarte?" 7 Sansón le contestó: "Si me ataran con siete cuerdas de arco, nuevas y y todavía húmedas, perdería mi fuerza y sería como cualquier hombre."
8 Los jefes de los filisteos mandaron a Dalila las siete cuerdas nuevas y sin secar y con ellas Dalila ató a Sansón. 9 Ella tenía gente escondida en su habitación y le gritó: "¡Sansón, aquí vienen los filisteos!" Pero Sansón rompió las amarras como se rompe el hilo quemado y no supieron de dónde le venía tanta fuerza.
10 Entonmces Dalila dijo a Sansón: "Te burlas de  mí y me contaste mentiras. Dime, ¿cómo te podrían sujetar?" 11 Sansón le contestó: "Si me ataran esta vez con siete cordeles nuevos trenzados, que nunca se hayanusado, perdería mi fuerza y sería como cualquier hombre." 12 Dalila, pues, lo ató con site coredeles trenzados, pero, cuando gritó: "¡Aquí vienen los filisteos!", él nuevamente se soltó. Así que Dalila le dijo: "¿Hasta cuándo te burlarás d emí y me contarás mentiras? Dime cómo te pdrían sujetar. El le respondió: "Si me tejieras las siete trenzas en la urdimbre d eun telar, apretándolas con un peine, yo perdería mi fuerza." 14 Ella lo adormeció, tejió las siete trenzas de su cabellera en la urdimbre y las apretó con el peine. Luego gritó: "¡Aquí vienen los filisteos!" Sansón despertó y arrancó la urdimbre con sus trenzas. Y Dalila tampoco supo así de dónde le venía tanta fuerza.
15 A la tercera vez Dalila le dijo: "Tú dices que me amas, pero tu corazón no está conmigo. Pues por tres veces te burlaste demí y no me confiesas de dónde te viene tanta fuerza." 16 Y como Dalila insistía y lo molestaba todos los días con sus preguntas, llegó unmomentoen que Sansón se sintió morir de hastío. 17 Entonces le dijo la verdad: "Nunca me han cortado el pelo porque soy nazireo, consagrado a Dios, desde el seno de mi madre. Si me cortaran el pelo perdería mi fuerza y sería como cualquier hombre."
18 Dalila comprendió que esta vez había dicho la verdad y llamó a los jefes de los filisteos diciendo: "¡Vengan, porque Sansón me ha descubierto su secreto." Vinieron y le entregaron el dinero prometido. 19 Dalila adormeció a Sansón sobre sus rodillas y llamó a un hombre que le cortara las siete trenzas de su cabllera. Inmediatamente empezó a debilitarse y se le fue su fuerza.
20 Cuando Dalila le gritó: "¡Sansón, los filisteos!", él despertó y pensó que se salvaría, como en las otras ocasiones. Pero no sabía que Yavé no estaba con él. 21 Entonces lo apresaron los filisteos, le sacaron los ojos y lo llevararon a gaza. Allí lo ataron con dos cadenas de bronce y lo hicieron dar vueltas al molino de la cárcel.

Muerte de Sansón

22 La cabellera de Sansón comenzó a crecer en cuanto se la raparon. 23 Los jefes d elos filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a su dios Dagón y para hacer una gran fiesta. Pues decían: "Nuestro dios ha puesto en nuestras manos a Sansón, nuestro enemigo." Como todos se sentían alegres, dijeron: "Traigan a Sansón para que nos divierta." Lo trajeron de la cárcel y lo colocaron entre las columnas, y él los estuvo divirtiendo. 25 Al verlo, la gente alababa a su dios, diciendo: "Nuestro dios ha puesto en nuestras manos a nuestro enemigo, al que arruinaba nuestro país y que mató a tantos de los nuestros."
26 Sansón dijo entonces al muchacho que lo llevaba de la mano: "Guíame para que pueda tocar las columnas en las que descansa la casa y así consiga apoyarme en ellas." 27 La casa estaba llena de hombres y de mujeres. También estaban allí todos los jefes de los filisteos y en la terraza unos tres mil hombres y mujeres contemplaban los juegos de Salomón.
28 Sansón invocó a Yavé y exclamó: "Señor,  Yavé, dígnate acordarte de mí, devuélveme la fuerza nada más que por esta vez para que de un golpe me vengue de los filisteos por mis dos ojos."
29 Sansón palpó las dos columnas centrales sobre las que descansaba la casa, se apoyó en ellas con su brazo derecho y con el izquierdo y gritó: 30 "Muera yo con los filisteos." Apretó con todas sus fuerzas y la casa se derrumbó sobre los jefes y sobre la gente allí reunida. Los que arrastró en su propia muerte fueron más que los había matado en su vida.
31 Sus hermanos y toda la familia de su padre bajaron y se lo llevaron. Lo sepultaron entre Sora y Estaol, en el sepulcro de su padre Manoaj. Había juzgado a Israel durante veinte años.


* Después de presentar a Sansón como el "superhombre" siempre vencedor de los filisteos, el relato lo muestra vencido por una mujer.
Sansón revela a Dalila su consagración a Dios como nazireo. Hay en él una parte reservada a Yavé que es fuente de su vigor sobrenatural.
Debilidad de los héroes, Sansón se entrega en cuerpo y alma a una mujer que no lo quiere. El último párrafo, que relata la muerte de Sansón, lo muestra pereciendo en un acto de fe.
En otros lugares de la Biblia leemos: "Es bueno guardar para sí el secreto del Rey" y "No echen las joves a los chanchos, no sea que las pisoteen y se les echen encima."

17


Historia de Miqueas

¨17 1 Había en los cerros de Efraím un hombre llamado Miqueas. 2 Dijo a su madre: "Los mil cien siclos de plata que te quitaron y por los que lanzaste una maldición, esa plata la tomé yo; y ahora te la devuelvo." 3 Su madre respondió: "¡Que mi hijo sea bendito de Yavé!" Y él le devolvió los mil cien siclos de plata.
Pero su madre le dijo: "Yo quería consagrar este dinero a Yavé y dárselo de mi propia mano, para que, con este dinero, mi hijo se hiciera una estatua con una cubierta de metal. Así que te doy esta plata."
4 El, sin embargo, devolvió la plata a su madre, la cual separó doscientos siclos para el fundidor. Este le hizo una estatua de madera cubierta de metal y estuvo en casa de Miqueas. 5 Así que Miqueas tuvo una Casa de Dios: también se hizo un mueble para sacar la suerte y unos idolitos, y consagró a uno de sus hijos como sacerdote suyo. 5 Pues, en aquel tiempo,no había rey en Israel y cada uno hacía lo que mejor le parecía.
7 Había en Belén de Judá un joven levita, descendiente de Moisés, que vivía allí como forastero. 8 Un día dejó Belén y salió al camino para ver donde podría establecerse como forastero. Llegó a los cerros de Efraím, a la casa de Miqueas. 9 Este le preguntó: "¿De dónde vienes?" Y contestó: "Soy levita y vengo caminando de Belén; ando en busca de algún lugar en el cual me pueda quedar como forastero." 10 Miqueas le dijo:"Quédate en mi casa y serás para mí un padre y un sacerdote; yo te daré diez monedas de plata al año, el vestido y la comida." Y entró el levita.
11 El levita aceptó quedarse en casa de aquel hombre y fue para él como uno de sus hijos; 12 Miqueas consagró al levita; este joven fue su sacerdote y se quedó en casa de Miqueas. 13 Y dijo Miqueas: "!Ahora sé que Yavé me favorecerá porque tengo a este levita como sacerdote."

* El libro de los Jueces concluye con dos relatos típicos de la vida de Israel de ese tiempo. El autor, después de alabar esa época en que no se necesitaban reyes (ver 8,22), reconoce los males que producía la anarquía.
En los capítulos 17-18, la ausencia de una autoridad religiosa hace que los sacerdotes hagan lo que quieran. Recordemos que entonces los hombres de la tribu de Leví estaban dedicados al culto (ver Núm.3) En la 18,27 se notará una de los lugares de la Biblia en que se manifiesta mayor indiferencia frente a una matanza salvaje. Los israelitas de ese tiempo no sabían todavía lo que vale la vida del hombre, tanto la del enemigo como la suya propia. El individuo no contaba, sino sólo el pueblo. Suprimir una población extranjera no tenía mayor gravedad que arrasar un bosque.

lunes, 9 de enero de 2012

18


18 1 Por aquel tiempo no había rey en Israel y la tribu de Dan buscaba un territorio donde habitar, pues hasta aquel día no le había tocado heredad entre las tribus de Israel. 2 Los danitas enviaron a cinco hombres de los suyos, hombres valientes de Sorá y de Estaol, para recorrer aquella tierra y explorarla. Les dijeron: "Vayan a explorar el país." Llegaron a los cerros de Efraím cerca de la casa de Miqueas y pasaron allí la noche.
3 Como estaban cerca de la casa reconocieron la voz del joven levita y se fueron allá. Le dijeron: "¿Quién te ha traído por acá? 'Qué haces en este lugar? ¿Por qué te quedas aquí? 4 El respondió: Esto y esto me ha hecho Miqueas. Me ha tomado a sueldo y soy su sacerdote."3 5 Le dijeron: "Consulta, pues, a Dios para que sepamos si el viaje que estamos haciendo tendrá éxito." 6 El sacerdote les respondió: "Vayan en paz, el viaje que hacen está bajo la mirada de Yavé."
7 Los cinco hombres partieron y llegaron a Lais. Vieron que los habitantes de ese lugar vivían seguros según las costumbres de los sidoneos, tranquilos y confiados; que no había allí quien dañara, que estaban lejos de los sidoneos y no tenían relaciones con nadie.
8 Cuando volvieron donde sus hermanos, éstos les preguntaron: "¿Qué noticias traen?" 9 Ellos respondieron: "Arriba, vayamos contra ellos, porque el país que hemos visto es excelente. Pero ¿por qué no nos dicen nada? No duden en partir para Lais, a conquistar un pueblo tranquilo. El país es espacioso, Dios lo ha puesto en nuestras manos, en un lugar en el que no falta nada de lo que puede haber sobre la tierra."

Migración de los danitas

11 Partieron, pues, de allí, de la tribu de los danitas, de Sorá y Estaol, seiscientos hombres danitas armados. 12 Subieron y acamparon en Cariatiarim, en Judá. Por eso todavía hoy se llama aquel lugar el campamento de Dan. Está detrás de Cariatiarim. 13 De allí pasaron a los cerros de Efraím y llegaron a la casa de Miqueas.
14 Entonces los cinco hombres que habían ido a explorar la tierra tomaron la palabra y dijeron a sus hermanos: "No saben lo que hay en una de estas casas: un mueble para sacar la suerte, unos idolitos y una estatua de madera cubierta de metal. Consideren, pues, lo que tienen que hacer."
15 Llegando allá, entraron en la casa del joven levita, la casa de Miqueas, y le dieron el saludo de paz, 16 mientras los seiscientos hombres danitas con sus armas estaban en el umbral de la puerta. 17 Los cinco hombres que habían ido a explorar la tierra subieron, entraron y tomaron la estatua, el mueble para sacar la suerte y los idolitos, mientras el sacerdote estaba en la puerta con los seiscientos hombres armados. 18 El sacerdotes les dijo: "¿Qué están haciendo?" ¡"Cállate!", le contestaron. 19 "Pon la mano en tu boca y ven con nosotros. Serás para nosotros padre y sacerdote. ¿Prefieres ser sacerdote en la casa de un particular o ser sacerdote de una tribu de Israel?"
20 Se alegró con ello el sacerdote, tomó el mueble para sacar la suerte, los idolitos y la estatua y se fue en medio dela tropa.
21 Prosiguieron su camino, colocando en la cabeza a las mujeres, los niños, los rebaños y los objetos preciosos. 22 Estaban ya lejos de la casa de Miqueas cuando la gente de las casa vecina se puso a gritar y salió en su persecución. 23 Pero los danitas se volvieron y dijeron a Miqueas: "¿Que te pasa para gritar así?" 24 Respondió: "Me han quitado a mis dioses, que yo me había hecho, y a mi sacerdote, ustedes se van y a mí ¿qué me queda? Y encima me preguntan: "¿Qué te pasa?" 25 Los danitas le contestaron: "Calla de una vez, no sea que algunos se pongan de mal genio y te quiten la vida a ti y a los tuyos." 26 Los danitas siguieron su camino; y Miqueas, viendo que eran más fuertes, se volvió a su casa.
27 Ellos tomaron el dios que Miqueas se había fabricado y el sacerdote que tenía a su servicio, y marcharon contra Lais, pueblo tranquilo y confiado. Pasaron a cuchillo la población e incendiaron la ciudad. 28 Nadie vino a ayudarlos porque estaban lejos de Sidón y no tenían relaciones con nadie. La ciudad estaba situada en el valle que se extiende hacia Bet-Rejob.
Reconstruyeron la ciudad, se establecieron en ella, 2 9 y le pusieron el nombre de Dan, en memoria de su antepasado Dan, hijo de Israel, aunque antiguamente la ciudad se llamaba Lais. 30 Los danitas reservaron un lugar para la estatua, y Jonatán, descendiente de Guersón, hijo de Moisés, y sus hijos después de él, fueron sacerdotes de la tribu de Dan hasta que la población fue desterrada del país. 31 Colocaron la imagen que había hecho Miqueas, y allí permaneció mientras estuvo en silo la Casa de Dios.

19


El crimen de Guibea

* 19 1 En aquel tiempo aún no había rey en Israel.Un levita que residía como forastero en los confines de los cerros de Efraím tomó por concubina a una mujer de Belén de Judá. 2 Esta mujer lo engañó y luego volvió a la casa de su padre, en Belén de Judá, donde permaneció unos cuatro meses. 3 Su marido se puso en camino y fue a visitarla para hablarle al corazón y  hacerla volver a su casa; llevaba consigo un muchacho y dos burros.
Ella lo hizo entrar en la casa de su padre, el cual se alegró de verlo. 4 Su suegro, el padre de la muchacha, lo retuvo, así que se quedó con el tres días; comieron,bebieron y pasaron allí la noche. 5 Al cuarto día se levantaron de madrugada y el levita se dispuso a partir; el padre de la joven le dijo a su yerno: "Como primero un poco de pan para cobrar ánimo, y luego marcharás."
6 Se sentaron y se pusieron a comer los dos y luego bebieron. Después el suegro le dijo: "Dígnate pasar aquí la noche y recréate." 7 Se levantó el levita para partir, pero el suegro le porfió y se quedó aquella noche.
8 Al quinto día madrugó para irse, pero el padre de la joven le dijo: "Ten un poco de paciencia y quédate hasta que llegue la tarde." 9 Y comieron juntos. Se levantaron para marcharse, el marido con su concubina y su siervo, pero su suegro le dijo: "Mira que ya está anocheciendo. Pasa aquí la noche y recréate. Mañana de madrugada te irás y volverás a tu casa." 10 Pero el levita no quiso pasar allí la noche; se levantó, partió y llegó frente Jebus, o sea Jerusalén. Llevaba consigo los dos burros cargados, su concubina y su criado.
11 Cuando llegaban cerca de Jebus, que es a hora Jerusalén, ya era muy tarde. Así que el muchacho dijo a su patrón: "No caminemos más y entremos en la ciudad de los jebuseos para pasar allí la noche." 12 Su amo le respondió: "No vamos a entrar a una ciudad de extranjeros, que no son israelitas; pasaremos de largo hasta Guibea." 13 Y añadió a su muchacho: "Vamos a acercarnos a uno de esos poblados. Pasaremos la noche en Guibea o Ramá." 14 Pasaron, pues de largo y continuaron su marcha. A la puesta del sol llegaron frente a Guibea de Benjamín. 15  Se desviaron, pues, hacia allí y fueron a pasar la noche. El levita entró y se sentó en la plaza de la ciudad, pero no hubo nadie que le ofreciera casa donde pasar la noche. 16 En esto llegó un anciano que volvía de sus trabajos del campo. Era un hombre de los cerros de Efraím, que residía como forastero en Guibea, pues la gente del lugar era de la tribu de Benjamín. 17 Mirando por ese lado, el anciano se fijó en en el forastero que estaba en la plaza de la ciudad y le dijo: "¿De dónde vienes y a dónde vas?" 18 Y él respondió: "Estamos de paso, venimos de Belén de Judá y vamos hasta l os confines de los cerros de Efraím, de donde soy. Fui a Belén de Judá y ahora vuelvo a mi casa, pero aquí nadie me ha ofrecido la suya. 19 Y eso que tenemos paja y forraje para nuestros burros y pan y vino para mi, para mi mujer y para el noven que nos acompaña. No nos falta nada."
20 El anciano le dijo: "La paz sea contigo, yo proveeré a todas tus necesidades, pero no pases la noche en la plaza." 21 Los llevó a su casa y dio forraje a los burros. Y ellos se lavaron los pies, comieron y bebieron.
22 Mientras se recreaban, los hombres de la ciudad, gente malvada, cercaron la casa y golpeando la puerta dijeron al anciano, dueño de la casa: "Haz salir al hombre que ha entrado en tu casa para que nos divirtamos con él." 23 El dueño de la casa salió donde ellos y les dijo: "No, hermanos míos, no se porten mal con él. Ya que este hombre ha entrado en mi casa, no cometan infamia contra él. 24 Aquí está mi hija, que es virgen, y también la concubina de mi compañero. Si quieren se las entregaré. Abusen con ellas y hagan con ellas lo que les parezca, pero no cometan contra este hombre semejante infamia." 25 Pero aquellos hombres no quisieron escucharlo. Entonces el hombre tomó a su concubina y se la sacó fuera. Ellos la violaron, la maltrataron toda la noche y hasta la mañana y la dejaron al amanecer.
26 Llegó la mujer de madrugada y cayó a la entrada de la casa del hombre donde estaba su marido; allí quedó hasta que fue de día. 27 Por la mañana se levantó su marido, abrió las puertas de la casa y salió para continuar su camino. Entonces vio a la mujer, su concubina, tendida a la entrada de la casa, con las manos en el umbral, 28 y le dijo: "Levántate y vámonos." Pero no hubo respuesta. El hombre, pues, la cargó sobre su burro y siguió su camino para volver a su pueblo.
29 Llegado a su casa, tomó un cuchillo y tomando a su concubina la partió, miembro por miembro, en doce trozos y los mandó por todo el territorio de Israel. 30 Dio eta orden a sus mensajeros: "Esto dirán a todos los israelitas: ¿"Se ha visto alguna vez cosa semejante desde que los israelitas subieron del país de Egipto hasta hoy? Piensen en ello, consulten y tomen una decisión." Todos los que lo veían decían: "Nunca ha ocurrido ni se ha visto cosa igual desde que los israelitas subieron del país de Egipto hasta hoy."

* Esta fechoría se parece mucho a aquella que encontramos en Gén 19. También vale aquí lo dicho en aquel lugar respecto a la respuesta del dueño de casa. Los versículos 24,-25 y 27-28 son un testimonio horrible de lo que ha sido durante siglos y siglos la actitud de los varones con las mujeres: total irresponsabilidad y desprecio. La mujer no es más que una cosa que sirve, sea para hacer el amor, sea para hacer trabajo que fastidia a los hombres.

20


20 1 Salieron, pues, todos los hijos de Israel y se reunió toda la comunidad como un solo hombre, desde Dan hasta Bersebá, e incluso el país de Galaad, delante de Yavé en Mizpá. 2 Los principales de todo el pueblo y todas las tribus de Israel acudieron a la asamblea del pueblo de Dios: cuatrocientos mil hombres de pie armados con espada.
3 También los hombres de la tribu de Benjamín supieron que los israelitas habían subido a Mizpá.
Los hijos de Israel dijeron: "Dígannos cómo ha sido el crimen." 4 El levita, marido de la mujer asesinada, tomó la palabra y dijo: "Había llegado con mi concubina a Guibea de  Benjamín para pasar la noche. 5 Los vecinos de Guibea se presentaron con la intención de maltratarnos y rodearon por la noche la casa; estaban decididos a matarme a mí y abusaron tanto de mi concubina, que murió. 6 La tomé entonces, la descuarticé y envié los trozos por todo el territorio de Israel, porque había cometido una infamia en Israel. 7 Aquí están todos los hijos de Israel: convérsenlo y tomen aquí mismo una resolución."
6 Todo el pueblo se levantó como un solo hombre y dijo: "Ninguno de nosotros marchará a su tienda, nadie volverá a su casa. 9 Esto es lo qu hemos de hacer con la gente de Guibea. Echaremos suerte 10 y tomaremos de todas las tribus de Israel diez hombres por cada cien, cien por cada mil y mil por cada diez mil; ellos recogerán víveres para la tropa, para los que irán a castigar a Guibea de Benjamín por la infamia que sus habitantes han cometido en Israel." 11 Así se juntó contra la ciudad toda la gente de Israel como un solo hombre.
12 Las tribus de Israel enviaron mensajeros por toda la tribu de Benjamín para decirles: "¿Qué crimen es este que se ha cometido entre ustedes? 13 Entréguennos, pues a esa gente, esos malvados de Guibea, para que los matemos y desaparezca el mal de Israel." Pero los benjaminitas no quisieron hacer a caso a sus hermanos israelitas.
14 Entretanto los de Benjamín, dejando sus ciudades, se reunieron en Guibea para salir a combatir contra los israelitas. 15 Aquel día los benjaminitas llegados de diversas ciudades hicieron el censo que dio en total veintiséis mil hombres armados de espada, sin contar los habitantes de Guibea. 18 En toda esta tropa había setecientos hombres valientes, todos zurdos, todos capaces de lanzar una piedra con la honda, contra un cabello, sin errar el tiro.
17 La gente de Israel hizo también el censo. Sin contar a Benjamín, eran cuatrocientos mil  hombres capaces de manejar la espada, todos hombres de guerra. 18 Partieron, pues, y subieron a Betel donde consultaron a Dios. Los israelitas preguntaron; "Quién de nosotros subirá primero a combatir a los hijos de Benjamín?" Y Yavé respondió: "Judá subirá primero."
19 Los israelitas se levantaron temprano y acamparon frente a Guibea. 20 Avanzaron para combatir contra Benjamín y se pusieron en orden de batalla frente a Guibea. 21 Pero los de Benjamín salieron de Guibea y mataron a veintidós mil israelitas.
22 Los hijos de Isral subieron a llorar ante Yavé hasta la tarde y luego consultaron a Yavé, diciendo: "'He de entablar combate otra vez con los hijos de mi  hermano Benjamín?" Yavé respondió: "Suban contra él."
23 Entonces el pueblo, la tropa de Israel, recobró su valor y volvió a ponerse en orden de batalla en el mismo lugar que el primer día. 24 El segundo día, los hijos de Israel atacaron a los  benjaminitas; 25 pero también aquel día Benjamín salió a su encuentro y volvió a matar dieciocho mil israelitas, todos entendidos en manejar la espada.
26 Entonces todos los israelitas y todo el pueblo subieron a Betel. Allí lloraron, sentados delante de Yavé, ayunaron todo el día hasta la tarde y ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión delante de Yavé, 27 pues el Arca de la Alianza de Dios se encontraba allí 28 y Finjás, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, estaba entonces a su servicio. Preguntaron: "¿He de salir otra vez a combatir a los hijos de mi hermano Benjamín o no?" Yavé respondió: "Suban mañana, los entregaré en sus manos."
29 Israel puso gente emboscada alrededor de Guibea. 30 Al tercer día, los hijos de Israel marcharon contra Guibea y se pusieron en orden de batalla como las otras veces. 31 Entonces salieron los hijos de Benjamín a su encuentro, pero los de Israel les cortaron el paso para volver a la ciudad. Comenzaron como las otras veces a matar gente de Israel por los caminos que suben uno a Betel y otro a Guibea: mataron como a treinta hombres. 32 Los benjaminitas pensaron: "Los hemos derrotado como la primera vez."
Pero los israelitas se habían dicho: "Vamos a huir para atraerlos lejos de la ciudad y cortarles los caminos. 33 Entonces todos los hombres de Israel se levantaron de su campamento y tomaron posiciones en Baal-Tamar,mientras que los de ellos que se habían emboscado salieron desde sus puestos al oeste de Guibea. Así llegaron frente a Guibea 38 diez mil hombres elegidos de todo Israel. El combate se endureció sin que los  benjaminitas se dieran cuenta de la calamidad que se les venía encima. 35 Yavé derrotó a Benjamín ante Israel, y aquel día los israelitas mataron de los de Benjamín a veinticinco mil cien hombres, todos ellos de los que manejan la espada.
36 Los benjaminitas se vieron derrotados, pero los hombres de Israel habían cedido  terreno a Benjamín porque contaban con la emboscada que pusieron contra Guibea. 37 Los emboscados se lanzaron, desplegándose rápidamente, acometieron contra Guibea y pasaron acuchillo a toda la ciudad. 38 La gente de Israel se había puesto de acuerdo con los emboscados en que éstos harían salir de la ciudad muchas señales de humo. 39 A esta señal entrarían a pelear los israelitas.
Así, pues, los de Israel que huían se dieron vuelta cuando los de Benjamín les habían matado como treinta hombres, y se decían: "Están ya derrotados como en la primera batalla. 40 Entonces, la señal de humo comenzó a subir de la ciudad y Benjamin, mirando atrás, vio que las llamas de toda la ciudad subían al cielo. 41 Entonces lo israelitas hicieron frente y los benjaminitas temblaron ante la calamidad que se les venía encima. 42 Volvieron la espalda ante la gente de Israel y huyeron camino del desierto, pero la batalla se les echó encima y los que venían de la ciudad los exterminaban. 43 Así envolvieron a Benjamín, lo persiguieron sin descanso y lo aplastaron harta llegar frente a Guibea por el oriente.
44 Cayeron de Benjamín dieciocho mil hombres, todos ellos alientes . 45 Los sobrevivientes volvieron la espalda y huyeron hacia el desierto, hacia la peña de Rimmón. Pero hubo como cinco mil que fueron ejecutados en los caminos.
Luego persiguieron a Benjamín hasta Guideón y mataron dos mil hombres. 46 En total aquel día murieron veinticinco mil hombres de Benjamín que manejaban la espada, todos ellos valientes. 47 De los que huyeron al desierto hacia la peña de Rimmón, seiscientos hombres escaparon. 48 Allí se quedaron cuatro meses. Las tropas de Israel se volvieron contra los pueblos de Benjamín y los pasaron a cuchillo, tanto las poblaciones como el ganado y todo lo que había. Incendiaron también todas las ciudades que encontraron.

21


* 21 1 Los hombres de Israel habían jurado en Mizpá: "Ninguno de nosotros dará su hija en matrimonio a alguno de Benjamín."
2 El pueblo fue a Betel y allí se sentaron frente a Yavé hasta la tarde, llamando y llorando con grandes gemidos.
33 Decían: "Yavé, Dios de Israel, ¿por qué ha de suceder esta desgracia a Israel, que desaparezca hoy una de sus tribus? 4 Al día siguiente el pueblo se levantó de madrugada, construyó allí un  altar y ofreció holocaustos y sacrificios de comunión. 5 Dijeron los israelitas: "¿Quién de entre todas las tribus de Israel no acudió a la asamblea ante Yavé?" Porque se había jurado solemnemente que el que no subiera a Mizpá ante Yavé tenía que morir.
6 Los hijos de Israel se compadecieron de su hermano Benjamín y decían: "Hoy ha sido quitada una tribu de Israel. 7 ¿qué haremos para proporcionar mujeres a los que quedan: Pues nosotros hemos jurado por Yavé no darles nuestras hijas en matrimonio?"
8 Entonces se dijeron: ¿Cuál es la tribu de Israel que no subió ante Yavé en Mizpá?" Y vieron que nadie de Jabés de Galaad había venido al campamento para la asamblea. 9 Habían hecho el censo y se dieron cuenta de que no había nadie de Jabés de Galaad.
10 Entonces la comunidad mandó allá doce mil  hombres de los valientes con esta orden: "Vayan y pasen a cuchillo a los habitantes de Jabés de Galaad, incluidos las mujeres y niños. 11 Esto es lo que harán: Maten a todo varón y a toda mujer que haya tenido relaciones con un hombre, pero dejen con vida a las niñas." Así lo hicieron. 12 Entre los habitantes de Jabés de Galaad, encontraron cuatrocientas muchachas vírgenes que no habían tenido relaciones y las llevaron al campamento a Silo, que está en el país de Canaán.
13 Entonces la comunidad envió mensajeros a los benjaminitas que estaban en la peña de Rimmón para hacer las paces. 14 Y volvió la gente de Benjamin. Les dieron las mujeres de Jabés de Galaad que habían quedado con vida,pero no hubo suficientes para todos.
15 El pueblo se compadeció de Benjamín, pues Yavé había dejado un vacío entre las tribus de Israel. 16 Decían los ancianos de la comunidad: "¿Qué podemos hacer para proporcionar mujeres a los que quedan, ya que las de Benjamín fueron exterminadas?", 17 y añadían: "¿Cómo asegurar la supervivencia de Benjamín, para que no desaparezca una tribu de Israel? 18 Nosotros no podemos darles nuestras hijas, ya que hemos pronunciado este juramento: Maldito sea el que de mujer a Benjamín."
19 Pero se dijeron: "Es ahora la la fiesta de Yavé, la que se celebra todos los años en Silo, al norte Betel, al oriente de la calzada que sube de Betel a Siquem, y al sur de Leboná." 20 Aconsejaron, pues, a los benjaminitas: "Vayan y preparen una emboscada entre las viñas. 21 Estén alerta y cuando las muchachas de Silo vayan a danzar en coros, salgan de las viñas y que cada uno se rapte a una mujer y váyase a la tierra de Benjamín.
23 Si sus padres o hermanos vienen a querellarse contra ustedes, les diremos: "Sean comprensivos con ellos; miren que la guerra no nos dejó la oportunidad de dar una mujer a cada uno de ellos. No son ustedes que se las dieron; de otra manera habrían quebrantado su voto."
23 Así lo hicieron los benjaminitas y raptaron las mujeres que necesitaban; luego se fueron, volvieron a su heredad, reedificaron las ciudades y se establecieron en ellas.

24 Los israelitas se marcharon entonces de allí cada uno a su tribu y a su familia y partieron cada uno a su heredad.
25 Por aquel entonces no había rey en Israel y cada uno hacía lo que le parecía bien.

¨Mientras no haya autoridad central y un rey que "juzgue", cada familia y cada tribu se siente obligada a defender y vengar a los suyos; no hay otra manera de proteger al individuo en un pueblo sin autoridades. En esas condiciones, sin embargo, un crimen podía llevar a una guerra entre las tribus, como sucedió en el ejemplo aquí contado. El relato da mucha énfasis a la guerra y a la destrucción de Benjamín (no hay que tomar las cifras como auténticas).

Aquí se quiere dar una enseñanza, a pesar de todos los pecados y errores de Benjamín, no puede desaparecer ni una sola de las doce tribus que son la herencia de Yavé. A través de las pruebas más merecidas, siempre un resto se salvará.