LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

sábado, 31 de diciembre de 2011

13

13 1 Saúl eligió tres mil hombres de Israel, de los cuales dos mil estaban con él en Micmas y en los cerros de Betel, y mil con Jonatán en Guibea de Benajmín. 2 En cuanto al resto del pueblo, lo devolvió a sus carpas. 3 Jonatán dio muerte al gobernador filisteo de Guibea, lo que llegó a oídos de los filisteos. 4 Entonces Saúl mandó divulgar por todo el país a son de trompetas este bando: "¡Que lo sepan todos los hebreos!". Todo Israel supo esta noticia: "Saúl ha dado muerte al gobernador filisteos y, por esto, Israel está en guerra con los filisteos." Y el pueblo se reunió junto a Saúl en Guigal.

El "pecado" de Saúl

* 5 Los filisteos se reunieron para atacar a Israel con tres mil carros, seis mil hombres de a caballo y un ejército tan numeroso como las arenas del mar. 
Subieron y acamparon en Micmas, al este de Bet-Avén. 6 cuando los israelitas se vieron en peligro, la gente empezó a  huir; unos se escondían en las cavernas, en los subterráneos o entre las rocas; otros se metían en las criptas o en los pozos. 7 Algunos atravesaron el Jordán y fueron a Gad y Galaad.
Saúl estaba todavía en Guilgal y todo el pueblo temblaba de temor junto a él.  8 Esperó siete días conforme al plazo que Samuel había fijado, pero Samuel no llegó a Guilgal y el ejército empezó a dispersarse.
9 Entonces Saúl dijo: "Prepárenme la víctima que debe ser consumida por el fuego y los sacrificios de comunión." 10 Acababa de celebrar el sacrificio cuando llegó Samuel. Saúl salió a su encuentro para saludarlo. 11 Pero Samuel le dijo: "¿Qué has hecho?" Y Saúl respondió: "Yo vi que el ejército se dispersaba y que los filisteos se concentraban en Micmas y tú no llegabas. 12 entonces me dije: "Justamente me van a atacar los filisteos cuando todavía no he suplicado a Yavé." En vista de eso me vi obligado a ofrecer el sacrificio."
13 Samuel dijo a Saúl: "Has obrado como un tonto. Si hubieras cumplido la orden que Yavé, tu Dios, te había dado, entonces Yavé habría asegurado tu reinado sobre Israel. 14 Pero ahora tu reino no se mantendrá. Yavé se ha buscado un hombre a su gusto para hacerlo rey de su pueblo, ya que tú no has cumplido lo que él te había ordenado."
15 Con esto se retiró Samuel. El resto del pueblo que quedaba subió con Saúl a juntarse con los demás combatientes que había en Guibea.
16 Saúl pasó revista a la gente que con él tenía: Había unos seiscientos hombres.
17 Saúl, su hijo Jonatán y su tropa habían establecido su campamento en Guibea de Benjamín, mientras que los filisteos acampaban en Micmas. Y salieron tres destacamentos de filisteos a devastar los campos; uno tomó el camino de Ofrá, en la comarca de Saúl; otro marchó por el camino que va a Bet-Horón, y tel tercero se dirigió hacia el camino de la frontera que domina el valle de los Seboim, hacia el desierto.
19 En toda la tierra de Israel no había herreros, ya que los filisteos habían tomado esta precaución, para que los hebreros no hicieran espadas ni lanzas. 20 De tal modo que todos los israelitas tenían que acudir a los filisteos para afilar su arado, su hacha, su azuela o su azadón. 21 El precio por afilar los arados y hachas era de dos tercios de siclo, y por las azuelas y azadones, de un tercio. 22 Y ocurrió que el día de la batalla de Micmas, ninguno de los que estaban con Saúl y Jonatán, tenía espada ni lanza, se encontró, sin embargo, para Saúl y su hijo Jonatán.
23 Fue así como el pelotón filisteo se dirigió hacia el paso de Micmas.


* Aquí, no en una, sino en dos oportunidades (ver también el cap. 15), Saúl vacila entre la fidelidad a Dios y lo que le parece más razonable, tanto que, al final, prefiere actuar según sus propios criterios.
Yavé habría asegurado tu reino sobre Israel. Yavé exige más del que va a ser el primer rey de su pueblo y con quien quiere establecer un pacto duradero; para recibir de Yavé promesas que van más allá de un destino común y corriente, Saúl debe demostrar que una fidelidad total, incluso cuando parece que Dios demora o se equivoca. En esto, fue probado Abraham, y en esto falla Saúl.
Ya hablamos de las contradicciones de Saúl. Su destino trágico se va precisando. A este joven de buena voluntad le tocó estar en un puerto y en un momento en que fallar significaba perderse a sí mismo.
En varios lugares, la Biblia, al contar la vida de los reyes y de los líderes, da a entender que el Poder es una carga demasiado pesada para el hombre. El mando y el dinero corrompen finalmente a los mismo  que se ganaron el favor de sus contemporáneos y a los que Dios mismo había elegido (ver Jueces 8,22). Mandar a otros hombres y, más aún, orientar los destinos de una nación son prerrogativas que a uno le hacen participar del poder de Dios. No estará a la altura de tales responsabilidades si no sabe más, que sus inferiores, obedecer a Dios y escuchar.

14

+ 14 1 Ese día Jonatán dijo a su escudero:"Vayamos a atacarlo", sin que lo supiera su padre. 2 Este acampaba en las cercanías de Guibe., bajo el granado que está cerca de la era, y estaban con él unos seiscientos hombres. 3 Ajias, hijo de Ajitub, y hermano de icabod, hijo de Finjas, hijo de Helí, el sacerdote de Yavé en Silo, llevaba el Efod para consultar a Yavé. Nadie sabía a dónde había ido Jonatán.
4 En el paso por donde aquel tenía que atravesar para llegar al campamento filisteo hay dos rocas sobresalientes a uno y otro lado, una se llama Boses y la otra Sené. 5 La primera mira al norte, frente a Micmas, y la segunda al sur, frente a Guibea. 6 Entonces Jonatán dijo a su escudero; "Ven, ataquemos la posición de esos incircuncisos, pueda ser que Yavé combata con nosotros y venzamos, ya que le esigualmente fácil a Dios dar la victoria conmucha o poca gente." 7 Su escudero respondió: "Haz como tú quieras. Por mi parte, haré lo que tú me digas." 8 Jonatán añadió: "Mira, nos vamos a acercar a esa gente. Si, una vez que nos hayan descubierto, 9 nos dicen: Esperen hasta qu elleguemos a ustedes; quedémonos quietos y no avancemos hacia ellos. 10 Pero si nos dicen: Suban hacia nosotros; avancemos, es la señal de que Yavé los ha puesto en nuestras manos."
11 Luego que los dos fueron vistos por la guarida de los filisteos, éstos dijeron:"Miren a los hebreros que van saliendo de las cavernas, donde se habían escondido." 12 Y la gente de la guardia gritó a Jonatán y a su escudero: "Suban hacia nosotros, que les vamos a enseñar algo." Entonces Jonatán dijo a su escudero: "Subamos, sígueme, porque Yavé los ha entregado en manos de Israel." 13 Subió Jonatán, ayudándose de pies y manos, y su escudero lo seguía. Caían los filisteos ante Jonatán y los remataba su escudero, que lo iba siguiendo. 14 Este fue el primer destrozo e que Jonatán y su escudero mataron como unos veinte hombres en un espacio como de la mitad de un surco.
15 Cundió el terror en el campamento de los filisteos, en el campo y en el pueblo. También el pelotón de avanzada y las columnas que saqueaban el campo se atemorizaron.
La tierra se estremeció y se produjo un pánico extraordinario. 16 Los vigías de Saúl que estaban en Guibea de Benjamín vieron que la gente del campamento se dispersaba y se movía de un lado para otro. 17 Ante esta situación, Saúl ordenó a sus hombres que se pusieran en fila para ver quién faltaba. Luego que pasó revista a sus tropas, vieron que faltaba Jonatán y su escudero.
18 Entonces Saúl dijo a Ajías: "Trae el efod, pues él lo había traído para consultar a Yavé por Israel. 19 Pero, mientras Saúl hablaba al sacerdote, la confusión en el campamento filisteo se iba haciendo cada vez mayor; 20 por eso Saúl dijo al sacerdote: "Retira tu mano." Saúl reunió a toda su tropa y se dirigieron al campo de batalla; allí vieron que la confusión era total y que unos y otros se herían con sus espadas. 21 Admás, los hebreos que antes estaban al servicio de los filisteos y que habían subido con ellos al campamento, se incorporaron a los israelitas que estaban con Saúl y Jonatán. 22 Todos los israelitas que se habían escondido en la montaña de Efraím, al saber que los filisteos huiían, los persiguieron. 23 Este día Yavé salvó a Israel, y el combate se extendió más allá de Bet-Horón.
24 Pero Saúl había hecho este juramento ante el pueblo (lo que fue un gran error de Saúl): "Maldito sea el hombre que coma algo antes de la noche, antes que me haya vengado de mis enemigos." Y nadie del pueblo había comido, sino que todos ayunaban,
25 Toda la gente había entrado en un bosque donde había miel, 26 pero a pesar de que la vieron corriendo en el suelo, nadie se atrevió a tomarla, ya que temían el juramento del rey. 27 Jonatán, que no había oído el juramento que su padre pronunció ante el pueblo, alargó la punta del bastón que tenía en la mano, la mojó en un panal de miel y se la llevó a la boca; sus ojos brillaban al recobrar el vigor. 28 Uno de los que estaban ahí le dijo: "Tu padre dijo al pueblo, obligándolo con juramento: Maldito el hombre que hoy coma algo." 29 Jonatán respondió: "Mi padre lo ha echado a perder todo con ese juramento. Ustedes ven cómo mis ojos recobran el  brillo por haber probado ese poco de miel. 30 Entonces, si la gente  hubiera comido hoy de lo que encontró en el botín de sus enemigos, ¿no hubiera sido mayor la derrota de los filisteos?"
31 Sin embargo, fueron acuchillando a los filisteos desde Micmas hasta Ayalón. 32 El pueblo, muy fatigado, se entregó al saqueo; tomaron ovejas, bueyes y terneros, los degollaron sobre el suelo y comieron encima de la sangre. 33 Avisaron a Saúl: "El pueblo está pecando contra Yavé, al comer al lado de la sangre." Saúl dijo: "Ustedes son unos traidores: traigan rodando hasta aquí una piedra grande." 34 Y agregó:"Repártanse entre el pueblo y díganles que cada uno traiga su buey o su carnero: degüéllenlo sobre esta piedra y coman, así no pecarán contra Yavé por comer encima de la sangre." Aquella noche, pues, cada uno trajo lo que tenía de botín, y lo degollaron allí. 35 Saúl levantó un altar a Yavé en aquel lugar, siendo éste el primero que le erigió.
36 Después Saúl dijo: "Bajemos esta noche en persecución de los filisteos y acabemos con ellos antes que amanezca;  no dejemos ni un solo hombre." El pueblo respondió: "Haz lo mejor que te parezca." Pero el sacerdote dijo: "Acerquémonos antes a consultar a Dios.", 37 y Saúl consultó a Dios: "¿Bajo para perseguir a los filisteos? ¿Los entregarás en las manos de Israel?" Pero Yavé no le dio respuestas en aquel día.
38 Entonces dijo Saúl: "Acerquénse aquí todos los jefes del pueblo, averigüen en qué consistió el pecado de hoy. 39 Por la vida de Yavé que salvó a Israel, que aunque se trate de mi  hijo Jonatán, no lo perdonaré y morirá." Ninguno del pueblo se atrevió a responderle. 40 Dijo a todo Israel: "Pónganse a un lado, y mi hijo Jonatán conmigo nos pondremos al otro." El pueblo le contestó: "Haz lo que mejor te parezca." 41 Entonces dijo Saúl: "Yavé, Dios de Israel, ¿por qué no respondes hoy a tu siervo? Si el pecado es mío o de mi hijo Jonatán, manifiéstalo, si el pecado es de tu pueblo Israel, demuéstralo." Fueron Señalados Saúl y Jonatán, quedando libre el pueblo. 42 Saúl dijo: "Echen suerte entre mi hijo Jonatán y yo; y aquel que señale Yavé morirá." Pero el pueblo dijo: "No será así." Saúl insistió y fue echada la suerte entre él y su hijo Jonatán, y fue señalado Jonatán.
43 Dijo, pues, Saúl a Jonatán: "Cuéntame lo que has hecho:" Jonatán se lo contó y dijo: "No he hecho más que probar un poco de miel con la punta del bastón que tenía en la mano. 44 ¡Acaso por eso voy a morir?" Saúl contestó: "Que Dios me trate con todo el rigor de su justicia si tú, Jonatán, no mueres." 45 Pero el pueblo dijo a Saúl: "¿Acaso va a morir Jonatán, que acaba de dar a Israel estra gran victoria? ¡Ni siquiera pensarlo! Por la vida de Yavé, no caerá en tierra ni un cabello de su cabeza, porque con ayuda de Dios lo hizo." Así el pueblo liberó a Jonatán de la muerte.
46 Y como Saúl desistiera de perseguir a los filisteos, éstos alcanzaron a llegar a su país.
47 Cuando Saúl se sintió seguro en el trono de Israel, comenzó a combatir con todos los enemigos que tenía a la redonda: con Moab, los amonitas, Edom, Bet-Rejob,  los reyes de Sobá y los filisteos; y en cualquier parte que peleaba resultaba vencedor." 48 Hizo grandes hazañas, venció a los amalecitas y libró a Israel de los que lo saqueaban.
49 Los hijos de Saúl fueron Jonatán, Isví y Melquisuá. Sus hijas eran: Merob, la mayor  Micol, la mejor. 50 La esposa de Saúl se llamaba Ajinoam, hija de Ajimás. El jefe de su ejército se llamaba Abner, hijo de Ner, tío de Saúl. 51 Quis, padre de Saúl, y Ner , padre de Abner, eran hijos de Abiel.
52 Durante toda la vida de Saúl huo una guerra muy dura contra los filisteos. Por esta razón, cuando Saúl tenía noticias de algún hombre robusto y valiente, lo incorporaba a su ejército.

+ Saúl no pensó en dejar su pueblo de Guebá y construir una capital del nuevo estado unido de Israel. Pero sí creó, poco a poco, un ejército permanente (ver 14,52) en vez de contar solamente con los voluntarios que se presentaban en cada momento de tensión, más fuerte con los enemigos.  Durante años luchó perseveradamente para rechazar las incursiones de los filisteos.

15

Saúl no cumple las órdenes de Dios respecto a Amalec 

15 1 Después de esto dijo Samuel a Saúl: “A mí me envió Yavé para consagrarte rey de su pueblo, Israel. Escucha, pues, lo que él te manda decir: Esta es la palabra de Yavé de los Ejércitos. 2 He decidido castigar a Amalec por lo que le hizo a Israel, puesto que no lo dejó seguir su camino cuando regreaba de Egipto. 3 Ahora, vete y castiga a Amalec; tú lo declararás anatema con todo lo que le pertenece. No le tendrás compasión, sino que matarás a todos, hombres y mujeres jóvenes y niños, bueyes y ovejas, camellos y burros.” 
4 Saúl convocó al pueblo y le pasó revista en Telam: doscientos mil hombres de infantería de la tribu de Israel y diez mil de Judá. 5 Avanzó Saúl hasta la capital de Amalec y se escondió en el barranco. 6 Saúl dino a los quenitas: “Apártense de los amalecitas, no sea que los haga desaparecer con ellos, ya que ustedes se portaron bien cvon los israelitas cuando subían de Egipto.” Los quenitas, pues, se apartaron de los amalecitas.
7 Saúl persiguió a los amalecitas desde Havilá hasta la entrada de Sur, que está al este de Egipto. 8 Tomó vivo a Agag, rey de los amalecitas, pero pasó a cuchillo a todo el pueblo. 9 Saúl y su gente dejaron con vida a Agag y lo mejor de sus rebaños y ganados, vacunos y corderos gordos; en una palabra, no quisieron condenar a la destrucción nada de lo bueno que había. En cambio sacrificaron lo que no servía o que era sin valor.
Entonces Yavé dirigió su palabra a Samuel y le dijo: "Me arrepiento de haber hecho rey a Saúl, porque se apartado de mí y no ha cumplido mis órdenes." 11 Samuel se conmovió y, toda la noche, estuvo clamando a Yavé.
12 Se levantó de madrugada y fue en busca de Saúl. Le avisaron que Saúl había ido a Carmelo, donde se erigió un monumento; luego, siguiendo su camino, había bajado a Guilgal. 13 Samuel, pues, se vino donde Saúl. Al verlo, Saúl le dijo: "¡Que Yavé te bendiga! He cumplido las órdenes de Yavé." 14 Pero Samuel preguntó: "¿Y qué son esos balidos que llegan a mis oídos y esos mugidos que oigo?" 15 Saúl le contestó: "Los hemos traído del país de Amalec porque el pueblo ha salvado las mejores ovejas y vacas con el fin de ofrecerlas en sacrificio a Yavé. Pero el resto lo hemos destruido."
16 Entonces Samuel dijo a Saúl: "Déjame hablar y te contaré lo que me ha revelado Yavé esta noche." "Habla", respondió Saúl. 17 Dijo, pues, Samuel: "Aunque te creías pequeño, ¿no llegaste acaso a ser el jefe de las tribus de Israel y no te consagró Yavé como rey de Israel? 18 Pues bien, él te envió al combate con esta misión: "Anda a acabar con todos esos pecadores, los amalecitas; hazles la guerra hasta que no quede ninguno." ¿Por qué, entonces, desobedeciste a Yavé? 19 ¿Por qué te has abalanzado sobre el botín y has hecho lo que no le gusta a Yavé?
20 Saúl respondió a Samuel: "Yo hice lo que me ordenó: traje prisionero a Agag, rey de Amalec, y condené a muerte a todos los amalecitas. 21 Pero del botín, el pueblo ha tomado las ovejas y vacas, lo mejor, para sacrificarlo a Yavé en Guilgal."
22 Entonces Samuel dijo: "A Yavé no le agradan los holocaustos y los sacrificios, sino que se escuche su voz; la obediencia vale más que los sacrificios, la docilidad tiene más precio que la grasa de los corderos; 23 la rebeldía es tan grave como el pecado de los adivinos, tener el corazón porfiado es como guardar ídolos.
Puesto que tú has descartado la orden de Yavé, él te ha descartado como rey."
24 Saúl dijo a Samuel: "He pecado, desobedeciendo la orden de Yavé y tus mandatos, porque tuve miedo al pueblo y lo escuché. 25 Ahora, pues, perdona mi pecado, por favor, y ven conmigo a adorar a Yavé."
26 Pero Samuel respondió: "No iré más contigo porque has rechazado la palabra de Yavé, y él te ha rechazado para que no seas más rey de Israel." 27 Y, como Samuel se daba vuelta para marcharse, Saúl lo tomó del extremo del manto, que se arrancó. 28 Entonces Samuel declaró: "Hoy Yavé te ha arrancado del reino de Israel y se lo ha dado a otro mejor que tú. 29 La Gloria de Israel no se echa atrás ni se arrepiente, a diferencia de los hombres.
30 A lo que Saúl dijo: "He pecado, pero, con todo, te ruego que me honres ahora delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vengas conmigo para que adoremos a Yavé. 31 Volvió Samuel con Saúl y éste se postró ante Yavé.
32 Después dijo Samuel: "Tráiganme a Agag, rey de los Amalecitas." Y vino Agag hacia él muy tranquilo, pues pensaba: "Ha pasado el peligro." 33 Pero Samuel le dijo: "Así como tu espada ha dejado sin hijos  a tantas madres, así tu madre será madre sin hijos." Y Samuel degolló a Agag delante de Yavé en Guilgal.
34 Después se retiró Samuel para Rampa, y Saúl a su casa en Guibea de Saúl. Samuel no vio más a Saúl hasta el día de su muerte. Y lloraba por él, porque Yavé se había arrepentido de haberlo hecho rey de David.

viernes, 30 de diciembre de 2011

16



Samuel unge a David

·      * 16 1 Yavé dijo a Samuel: “Yo soy el que ha rechazado a Saúl y he decidido que no reinará más sobre Israel. ¿Hasta cuándo, pues, vas a estar llorando por él? Llena tu cuerno de aceite, pues quiero que vayas a casa de Jesé del pueblo de Belén, porque he elegido a uno de sus hijos para ser mi rey.”
2 Samuel contestó: “¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl me matará.” Respondió Yavé: “Lleva una
ternera e irás como para ofrecer un sacrificio. 3 Invita  Jesé al sacrificio y te indicaré lo que tienes que hacer y me ungirás al que yo te ordene.”
4 Cumplió Samuel lo que Yavé le había mandado. Cuando llegó a Belén, los jefes de la ciudad salieron temblando a su encuentro y le preguntaron: “¿Vienes en son de paz?” 5 Samuel respondió: “Sí, he venido a sacrificar a Yavé. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio.” Samuel purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio.
6 Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab, el mayor de edad, y se dijo: “Sin duda éste será el elegido.” 7 Pero Yavé dijo a Samuel: “No mires su apariencia ni su gran estatura, porque lo he descartado. Pues el hombre mira las apariencias, pero Yavé mira el corazón.”
8 Llamó Jesé a su hijo Abinadab y lo hizo pasar ante Samuel, quien dijo: “Tampoco a éste ha elegido Yavé.” 9 Jesé hizo pasar a Sama, pero Samuel dijo: “Tampoco es éste el que ha elegido Yavé." 10 Jesé hizo pasar a sus siete  hijos ante Samuel, pero éste dijo: “ A ninguno de éstos ha elegido Yavé.”
11 Preguntó, pues, Samuel a Jesé: “¿Están aquí todos tus hijos?” El contestó: “Falta el más pequeño, que está cuidando las ovejas.” Samuel le dijo: "Anda abuscarlo, pues no no sentaremos a comer hasta que él haya venido.”
12 Mandó Jesé a buscar a su hijo menor. Era rubio, tenía lindos ojos y buena presencia. Y Yavé dijo: “Levántate y conságralo con aceite, porque es éste.” 13 Tomó Samuel el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu de Yavé permaneció sobre David desde aquel día.
Luego se marchó Samuel y volvió a Ramá.

+ 14 El espíritu de Yavé se había apartado de Saúl y un espíritu malo mandado por Yavé lo atormentaba. 15 Entonces los servidores de Saúl le dijeron: “Sabemos que un espíritu malo de Dios te atormenta. 16 Si tu señor, lo permites, nosotros, tus servidores, buscaremos un hombre que sepa  tocar la cítara para que cuando te atormente el espíritu malo de Dios, toque y sientas alivio.”
17 Saúl respondió a sus criados: “Busquen, no más, un hombre que sepa tocar bien y tráiganmelo.” 18  Y un servidor tomando la palabra dijo: Hace poco vi a un hijo de Jesé el belenita que sabe tocar, es valiente y hábil para la guerra, agradable para conversar, de buena presencia y muy favorecido de Yavé.”
19 En vista de esto Saúl envió mensajeros a Jesé con esta orden: “Mándame a tu hijo David, el que está con el rebaño.” 20 Jesé tomó cinco panes, una botella de vino y un cabrito y lo envió con su hijo Saúl. 21 Llegó David donde Saúl y se quedó a su servicio. 22 Este le tomó mucho cariño y lo hizo su escudero. Con esto, Saúl, mandó decir a Jesé: “Te ruego que tu hijo David se queda a mi servicio, porque me cae bien.”
23 Cuando el espíritu de Dos atormentaba a Saúl, David tocaba la cítara y Saúl encontraba calma y bienestar, y el espíritu malo se apartaba de él.


** El rechazo de Saúl no produce sus efectos al momento. Aparentemente todo sigue igual. En realidad, Yavé se está comprometiendo con otro.
¿Hasta cuándo estarás llorando por Saúl? A veces nos quedamos parados, inmóviles, echando de menos el pasado, cuando los acontecimientos de la vida nos empujan adelante, a cambiar planes y previsiones.
Samuel viene a Belén para encontrar al que Dios se eligió. Betlehem o Belén, es la ciudad de la familia de David. Ahí nacerá Jesús diez siglos más tarde.
David, hijo de Jesé, está cuidando el rebaño cuando lo van a buscar. Es pastor de ovejas antes que ser rey. En la Biblia, el pastor es la imagen del rey perfecto que, más que ser hombre importante, ha de atender a las personas y servirlas como el pastor a sus ovejas. Jesús, Rey y Salvador, se presentará como el pastor bueno, soñado por los profetas (ver Ex 34 y Juan 10).
El hombre de la cara. Yavé ve el corazón. En el adolescente David no se ha manifestado todavía las cualidades morales, la inteligencia y la valentía que demostrará como jefe militar y político. Dios, sin embargo, conoce al que eligió. Dios para llevar a cabo su obra, no escoge a los que aparentan más. Ver 1 Cor 1,28 "Dios ha escogido a los que en el mundo no tienen importancia y son despreciados... de modo que nadie pueda sentirse orgulloso delante de Dios."
En cualquier grupo humano, hay que descubrir los valores profundos de cada uno y no dejarse influenciar por las apariencias. Es de mucha importancia para la Iglesia el que sus responsables sepan "ver el corazón" de los que se reúnen en ella, tanto de los que callan como de los que demuestran mucho celo. Entonces no faltará mucho tiempo para que se encuentren las personas necesarias para animar a la comunidad, descartando a los ambiciosos.


+ En este párrafo y en el cap. 17 se juntaron tradiciones muy diferentes una de la otra respecto de la promoción de David. ¿Cuál es la parte de historia y la parte de leyenda en cada una?
Un espíritu malo venido de Dios, es una manera antigua para decir que Dios había permitido que Saúl tuviera desórdenes psicológicos.




martes, 20 de diciembre de 2011

17

 17 1 Mientras tanto los filisteos habían reorganizado su ejército y se concentraron en Soco de Judá, acampando entre Soco y Azeca, en Efes-Damim. 2 También se reunieron Saúl y los hombres de Israel y acamparon en el valle del Terebinto, ordenando allí sus batallones para pelear contra los filisteos. 3 Los filisteos ocupaban un lado de la montaña y los israelitas el lado opuesto, quedando el valle de por medio

David y Goliat

* Salió de entre las filas filisteas un guerrero llamado Goliat. Era de la ciudad de Gat y medía alrededor de tres metros de altura. 5 toda su armadura y sus armas eran de bronce: el casco que llevaba en la cabeza, la coraza de escamas de que iba revestido yq ue pesaba sesenta kilos, 6 las polainas que cubrían sus piernas y la lanza  que cargaba a su espalda. 7 Esta era tan gruesa como un palo de telar, terminaba en una punta de hierro y  pesaba siete kilos.
Delante de él marchaba el que llevaba su escudo. 8 Se detuvo frente a las líneas israelitas y gritó: ¡por qué han salido para ponerse en orden de  batalla? Yo soy filisteo; ustedes, en cambio, son los servidores de Saúl. Escojan, pues, un hombre que pueda pelear conmigo. 9 Si es más fuerte que yo y me mata, nosotros seremos sus esclavos, pero si yo soy más fuerte y lo mato, entonces ustedes serán nuestros esclavos y nos servirán."
10 Y el filisteo agregó: "Este es mi desafío a los israelitas: preséntenme un hombre para que luchemos juntos." 11 Al oír esto, Saúl y todo Israel quedaron asombrados y asustados.

12 David era   hijo de un efrateo de Belén de Judá, llamado Jesé, que tenía ocho hijos. 13 En tiempo de  Saúl era anciano, pero había enviado hombres al ejército. Sus tres hijos mayores Eliab, el primogénito, Abinadab, el segundo, y Samá, el tercero, se fueron a la guerra con Saúl. 14 David era el menor de todos; los tres mayores había seguido a Saúl 15 y David alternaba sus viajes al campamento de Saúl con el cuidado del rebaño de su padre en Belén. 16 El filisteo se presentaba cada mañana y tarde, y lo hizo por espacio de cuarenta días.
17 Jesé dijo a David: "Toma, anda al frente de batalla y llévales a tus hermanos esta bolsa de trigo tostado y estos diez panes. Y al jefe del batallón le entregas estos diez quesillos; 18 pregunta por la salud de tus hermanos y tráeme algún recuerdo de ellos."
19 Tanto ellos como los hombres de Israel estaban con Saúl en el valle del Terebinto, peleando contra los filisteos.
20 Se levantó David de madrugada, dejó su rebaño encargado a un pastor y, tomando las cosas, se fue como le  había mandado su padre. Y llegó al campamento justo cuando el ejército salía para ponerse en posición de ataque lanzando el grito de guerra. 21 Tanto Israel como los filisteos habían formado sus filas y estaban frente a frente. 22 David, al ver esto, dejó las cosas al cuidado del guardia de equipajes, corrió a las filas y fue a saludar a sus hermanos.
23 Mientras estaba conversando con ellos salió Goliat, el filisteo de Gat, a lanzar su desafío. 24 Los israelitas, apenas lo vieron, empezaron a retroceder, llenos de miedo. 25 Uno de ellos comentaba: "Si alguien mata a este hombre, que así insulta a Israel, el rey lo colmará de riquezas, le dará a su hija por esposa y dará título a a la familia de su padre."
26 David , que también había escuchado al filisteo, preguntó a los que estaban a su lado: "¿Qué es lo que darán al hombre que mate a ese filisteo y quite la afrenta Israel? Porque, ¿quién es ese filisteo incircunciso que insulta así a los batallones del Dios vivo?" 27 Y la gente repitió las mismas palabras: "Esto se dará al hombre que lo mate."
28 Eliab, su hermano mayor, al oírlo hablar así con la gente, se indignó contra David y le dijo: "¿Por qué has venido aquí y a quién dejaste el rebaño en el desierto? Conozco tu atrevimiento y tu maldad. 29 Has venido a ver la batalla." David respondió: "¿Pero qué hecho yo: uno no puede hablar?" 30 Apartándose de él, se dirigió a otro y le preguntó lo mismo, y la gente le respondió como la primera vez.
31 Cuando contaron a Saúl lo que había hecho David, lo mandó llamar.

32 David dijo a Saúl: ¡No hay por qué tenerle miedo a ése! Yo, tu servidor, iré a pelear con ese filisteo."
33 Dijo Saúl: "¡No puedes pelear contra él, pues tú eres un jovencito y él es un hombre adiestrado para la guerra desde su juventud."
34 David le respondió: "Cuando estaba guardando el rebaño de mi padre y venía un león o un oso y se llevaba una oveja del rebaño, 35 yo lo perseguía y lo golpeaba y se la arrancaba. Y si se volvía contra mí, lo tomaba de la quijada y lo golpeaba hasta matarlo. Yo he matado leones y osos; lo mismo haré con ese filisteo que ha insultado a los ejércitos del Dios vivo." 36 Y añadió David: "Yavé, que me ha librado de las garras del león y del oso, me librará de las manos de este filisteo."
37 Entonces Saúl dijo a David: "Vete y que Yavé sea contigo."
38 Luego Saúl le puso su equipo de combate. Le dio un casco de bronce y una coraza. 39 Después, David se abrochó el cinturón con la espada por sobre la coraza, pero no pudo andar porque no estaba acostumbrado. Y se deshizo de todas estas cosas. 40 tomó, en cambio, su bastón, escogió en el río cinco piedras lisas y las colocó en su bolsa de pastor. Luego avanzó hacia el filisteo con la honda en la mano.
41 El filisteo se acercó más y más a David, precedido por el que llevaba su escudo, 42 y cuando lo vio lo despreció porque era un jovencito. 43 Y le dijo: "¿Crees que soy un perro para que vengas a amenazarme con un palo? 44 ¡Que mis dioses te maldigan! ¡Ven a atacarme para poder así tirar tu cuerpo a las aves de rapiña y a las fieras salvajes!"
45 David, empero , le respondió: "Tú vienes a pelear conmigo armado de jabalina, lanza y espada; yo, en cambio, te ataco en nombre de Yavé, el Dios de los Ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado. 47 Hoy te entregará Yavé en mis manos, te derribaré y te cortaré la cabeza. Y hoy mismo daré tu cadáver y los cadáveres del ejército filisteo a las aves de rapiña y a las fieras salvajes. Y sabrá toda la tierra que hay un Dios en Israel, 47 y sabrán todas estas gentes que Yavé no necesita espada o lanza para dar la victoria, porque la suerte de la batalla está en sus manos."
48 Cuando el filisteo se lanzó contra David, 49 éste metió rápidamente su mano en la bolsa, sacó la piedra y se la tiró con la honda. La piedra alcanzó al filisteo, hundiéndosele en la frente. 50 Este cayó de bruces al suelo. David, entonces, corrió y se puso de pie encima de su cuerpo, tomó su espada y lo remató cortándole la cabeza. Los filisteos, al ver muerto a su campeón, huyeron. 51 Así, pues, sin otra arma que su honda y una piedra, David derrotó al filisteo y le quitó la vida.

52 Los hombres de Israel y de Judá se pusieron en movimiento y, lanzando el grito de guerra, persiguieron a los filisteos hasta la entrada de Gat y hasta las puertas de Acarón. Y los cadáveres de los filisteos quedaron esparcidos por todo el camino, desde Saarayi hasta Gat y Acarón. 53 Cuando los hombres de Israel regresaron después de haber perseguido a los filisteos , saquearon el campamento. 54 David tomó la cabeza del filisteo y la hizo llevar a Jerusalén; pero las armas las colocó en su propia carpa.
55 Saúl, al ver a David salir al encuentro del filisteo, preguntó a Abner, jefe del ejército: "Abner, ¿de quién es hijo ese joven?" Y Abner repondió: 56 "Por tu vida, rey, que no lo sé." El rey dijo: "Pregunta de quién es hijo:"
57 Cuando David volvió, después de haber muerto al filisteo, Abner lo tomó y lo llevó ante Saúl con la cabeza del filisteo en la mano. 54 Saúl le preguntó:"Joven, ¿de quién eres hijo'" David respondió: "Soy hijo de Jesé de Belén."

* El combate de David encantó a los israelitas a través de los siglos y todavía hoy nos encanta a nosotros. Por eso no hay que extrañarse que los redactores hayan desarrollado, con lujo de detalles, el combate de David con "el filisteo", al que más tarde se llamó Goliat.
Los que redactaron esos libros estaban inspirados por Dios; comprendieron que el combate de David con Goliat figuraba el combate del bien con el mal.
Tú vienes a mi con lanza y espada, pero yo voy contra ti en nombre de Yavé. En el mundo, la victoria no será del fuerte, ni el superamado. este está insultando a Dios, más que todo por la soberbia que le da su superioridad.  Y no podrá durar mucho si insulta al pueblo de Dios y a los humildes.
La victoria será del débil, que confía en la ayuda de Dios. El vencedor es un jovencito y personifica a los que permanecen  jóvenes de corazón y mantienen limpia su conciencia.
Algunos invitan a David a que se asegure con la coraza y las armas de Saúl. David comprende que si usa armas como las del filisteo no las sabrá usar y éste lo vencerá.
Por fin, el filisteo muere víctima de sus p ropias armas.
Fácilmente se puede comparar el combate de David al combate de la Iglesia. Deja la coraza de Saúl cuando busca menos organización, menos preocupaciones económicas por sus obras y sus templos, cuando se independiza de los apoyos políticos. Cuando la Iglesia abandona todas estas seguridades, se hace más libre y más joven y, como David, va a la pelea confiada "en el nombre de Yavé, Dios de los ejércitos de Israel."


lunes, 19 de diciembre de 2011

18

David, Saúl y Jonatán

* 18 1 Cuando David terminó de hablar con Saúl, Jonatán simpatizó con David y comenzó a quererlo como a él mismo. 2 Ese día guardó a David en su casa y no le permitió regresar donde su padre. 3 Entonces Jonatán  hizo un pacto con David, porque lo quería como  a sí mismo. 4 Jonatán se despojó del manto que llevaba y se lo dio a David, y también le dio su propia armadura, así como su espada, su arco y su cinturón. 5 David tenía éxito en todas las misiones que Saúl le encargaba,m y él le confió el mando de su ejército. 6 Todo el pueblo lo quería, incluso los oficiales de Saúl. Cuando David volvió después de haber derrotado al filisteo, las mujeres salieron de todas las ciudades de Israel al encuentro del rey Saúl, con tambores y arpas y con gritos de alegrías. 7 Las mujeres cantaban:
"Saúl mató a mil, y David a diez mil." 8 Saúl se enojó mucho y el refrán no le gustó, pues comentó: "A David le han dado diez mil, y a mi me dan solo mil; ahora, lo único que le falta es el reino." 9 A partir de ese día, Saúl miró a David con malos ojos. 10 Al día siguiente, un espíritu malo, venido de Dios, cayó sobre Saúl, que comenzó a delirar en su casa. David, pues, como lo hacía otros días, empezó a tocar la cítara. Saúl tenía una lanza en su mano, 11 y pensó: "Clavaré a David en la pared." Pero David esquivó el golpe dos veces.
12 Saúl veía que Yavé lo había abandonado y estaba con David. Por esto tuvo miedo de David. 13 Para alejarlo de su persona, lo hizo jefe de mil hombres. 14 David marchaba a la cabeza del ejército y le iba bien en todas las expediciones porque Yavé estaba con él. 14 Estos éxitos de David hicieron que Saúl lo temiera más aún: todo Israel y Judá, en cambio, quería a David porque él marchaba siempre al frente de ellos. 17 Por esto, Saúl dijo a david: "Te voy a dar por esposa a mi hija mayor, Merob, con tal de que me demuestres tu valentía combatiendo por Yavé." Al  mismo tiempo, Saúl se decía: "No le voy a matar yo; mejor lo hagan los filisteos." 18 David dijo a Saúl: "¿Quién soy yo, y quién es mi familia? ¿Y de qué consideración goza la familia de mi padre en Israel, para que yo llegue a ser el  yerno del rey?" 19 Pero cuando llegó el tiempo en que Merob, hija de Saúl, debía desposarse con David, fue dada por esposa a Adriel de Mejolá.
20 Micol, la otra  hija de Saúl, se enamoró de David; se lo dijeron a Saúl y le agradó mucho la noticia. 21 Saúl dijo: "Se la voy a prometer y por ella se perderá, pues lo haré caer en manos de los filisteos." Saúl entonces dijo por segunda vez a David: "Ahora serás mi yerno:" 22 Ordenó Saúl a sus servidores: "Insinúen a David: El rey te estima, también te quieren todos sus servidores: procura ser yerno del rey." 23 Los servidores de Saúl dijeron esto a David, el cual respondió: "Parece que para ustedes es muy sencillo llegar a ser yerno del rey. Pero, ¿se han fijado en que yo soy un hombre pobre y desconocido? 24 Le hicieron saber a Saúl lo que había respondido David, 25 y éste le mandó a decir: "El rey no quiere dote para su hija, sino que quiere los prepucios de cien incircuncisos filisteos, para vengarse así de sus enemigos." Pero la intención de Saúl era hacer caer a David en manos de los filisteos.
26 Los servidores comunicaron a David estas palabras y  a él le pareció que este asunto de ser yerno del rey no era tan difícil. Aún no se habia cumplido el plazo, 27 cuando David partió con sus hombres y mató a doscientos filisteos; entregó sus prepucios al rey  y Saúl tuvo que darle a su hija Micol por esposa.
28 Saúl temía a David porque se daba cuenta de que Yavé estaba con él. Pero su hija Micol quería a David. 29 El temor de Saúl hacia David aumentó, y fue su enemigo hasta el fin de su vida.
30 Cada vez que salían los jefes de los filisteos a campaña, David obtenía más éxito contra ellos que todos los demás oficiales de Saúl, de tal manera que su nombres hizo cada vez más famoso.


* Después de su vitoria, David es el hombre famoso del reino. Muy luego se gana la envidia de Saúl. 
Saúl temía a David. Los capítulos que siguen nos descubren, al mismo tiempo la ascensión de David, los estragos que producen los celos y la envidia en la mente de Saúl. Saúl es culpable, nos dice el libro, pues se apartó del camino de la obediencia a Dios. Pero su culpa es la de muchísimos dirigentes  y semejante es su castigo; se ve preso de su cargo, al que no puede ni sabe renunciar. Presiente que David es el hombre de Dios, pero no puede compartir con este joven y se ve obligado a eliminarlo.
Jonatán se encariña con David. La Biblia nos describe como un don de Dios esta amistad profunda y fiel de los jóvenes, por encima de las oposiciones de sus padres. Dio a David su propio manto, su espada, su arco y su cinturón... espontaneidad, frescura y amor desinteresado.
Aunque David y Jonatán no eran niños, sino jóvenes, podemos recordar estas palabras de un poeta: "No olvide que este mundo horrible sólo se mantiene todavía por la dulce complicidad, siempre combatida, siempre naciente, de los poetas y de los niños .No se convierta jamás en una persona mayor. Hay un complot de las personalidades contra la infancia, y basta leer el Evangelio para darse cuenta. Dios ha dicho: "Háganse semejantes a los niños." Y los que llegaron a ser importantes repiten a la infancia traicionada: "Sean semejantes a nosotros."


19

+ 19 1 Saúl comunicó a su hijo Jonatán y a todos sus servidores su decisión de dar muerte a David; pero Jonatán, que quería mucho a David, se lo fue a decir a éste. 2 "Saúl, mi padre, anda tratando de matarte. Ten, pues, mucho cuidado y mañana, por favor, no te dejes ver y escóndete. 3 Yo, por mi parte, saldré a pasar con mi padre por el campo donde tú estés, y le hablaré de ti; veré qué piensa y te avisaré." 4 Habló entonces Jonatán a su padre en favor de David y le dijo: "No hagas daño, rey, a David tu siervo, porque él no te ha hecho ningún daño, sino grandes servicios. 5 Arriesgó su vida para matar al filisteo, con lo cual Yavé dio una gran victoria a todo Israel. Tú lo viste y te alegraste. Entonces, ¿por qué quieres pecar contra sangre inocente matando a David sin motivo? 6 Saúl se dejó convencer por las palabras de Jonatán y juró: "Por Yavé, no se le quitará la vida." 7 LLamó entonces Jonatán a David, y le contó todo esto. Luego lo presentó a Saúl, para que volviera a su servicio como antes. 8 Reanudada la guerra, partió David para pelear contra los filisteos; los derrotó completamente, obligándolos a huir. 9 Pero un espíritu malo enviado por Yavé se apoderó nuevamente de Saúl; estaba sentado en su casa, con su lanza en la mano, y David tocaba la cítara. 10 Saúl intentó clavar a David en la pared con su lanza; pero éste se inclinó y la lanza, sin herirlo, fue a dar en la muralla; David huyó al instante y se puso a salvo. 11 Aquella misma noche, Saúl mandó gente a la casa de David para que lo vigilaran y así poder darle muerte a la mañana siguiente, pero Micol, su esposa, avisó a David: "Si esta noche no te pones a salvo, mañana te matarán." 12 Luego Micol hizo bajar por la ventana a David, quien huyó inmediatamente, poniéndose a salvo. 13 En seguida, Micol tomó una estatua y la puso en la cama de David; colocó a la cabecera un tejido de pelos de cabra y cubrió la estatua con una sábana. 14 Cuando Saúl mando gente para que apresaran a David, ella dijo: "Es´ta enfermo:" 15 Pero Saúl volvió a mandar gente para que lo vieran y se lo trajeran en su cama, pues quería darle muerte. 16 Entraron los enviados y encontraron en la cama una estatua que tenía la cabeza envuelta en un tejido de pelos de cabra. 17 Saúl dijo a Micol: "¿Por qué me has engañado y has dejado escapara a mi enemigo?" Ella respondió: "Porque él me dijo: Déjame irme o te mato." Saúl y los profetas * 18 David había huido,escapándose de Saúl. Se fue donde Samuel, en Ramá, donde vivían los profetas, y le contó todo lo que Saúl le había hecho. Los dos fueron a habitar en "las celdas". 19 Le informaron a Saúl que David estaba en las Celdas de Ramá. 21 Saúl envió unos soldados para que lo tomaran preso. Ellos vieron a la comunidad de los profetas "profetizando.",; es decir, que estaban en trance, con Samuel al frente de ellos. Entonces el espíritu de Yavé se apoderó de los soldados, que también empezaron a profetizar. 21 Se le hizo saber a Saúl, quien mandó otros mensajeros, pero también ellos se pusieron a profetizar. Por tercera vez envió otro grupo y le pasó los mismo. 22 Entonces fue Saúl en persona a Ramá y, cuando llegó al pozo, preguntó: "¿Dónde están Samuel y David?" Le contestaron: "Están en las Celdas." 23 Partió hacia allá, pero el espíritu de Yavé se apoderó también de él y fue profetizando hasta su llegada a las Celdas. 24 Allí se sacó su ropa y volvió a entrar en trance, en presencia de Samuel. Después cayó desnudo en tierra y estuvo así todo el día y toda la noche. Por esto hay un refrán que dice: "¿Con que está también Saúl entre los profetas? 

 +Los capítulos 19-25 nos cuenta la vida de David prófugo. Va a ser jefe de una banda de gente menos que regular y vivirá con ellos en los sectores aislados del país. David no es un "santo", como se podría imaginar actualmente. es el amigo de Dios, tal como uno podía serlo en una sociedad poco civilizada. A pesar de sus defectos, permanece como el modelo de lo que Dios puede hacer con un hombre que deja guiar por él. La Bibiia destaca el alma magnífica de David y su generosidad en medio de una vida de guerrillas, con todo lo que eso supone. David vive consciente de su misión, enfrenta con despreocupación los peligros y demuestra ser un maestro de sus guerreros y un hombre de intuiciones proféticas. Cuando Dios quiere confiar a alguien una misión trascendental lo aparta un tiempo de su ambiente, como a Moisés; David también va al desierto. 

 * Israel vive su fe cantando, bailando y celebrando el recuerdo de las hazañas de Yavé en el pasado. Por eso necesita de esos grupos de profetas. Aquí se mencionan por primera vez en la Biblia; son hombres que se excitan hasta provocar manifestaciones extrañas bien semejantes a crisis histéricas. En aquel tiempo, sin embargo, esas manifestaciones, eran consideradas como la obra del Espíritu de Yavé, que hace que el hombre salga de él mismo. En esos momentos los profetas de Israel no eran muy diferentes a los "profetas de otros pueblos vecinos y paganos. Más tarde, en la Biblia, el hombre de profeta designará a otros hombres muy diferentes, llamados por Dios con miras a una misión excepcional y que solamente guardarán algunas apariencias de esa excitación religiosa. Es bueno comparar estas actuaciones proféticas con otras que se manifestaron en la Iglesia primitiva (ver Hechos 21) y leer lo que dice Pablo respecto a las manifestaciones del Espíritu no es nunca obra sólo del espíritu de Dios, sino que depende mucho de las capacidades del hombre, por medio de quien actúa el Espíritu, lo mismo, que la luz del sol toma el color del cristal que atraviesa. En los grupos de gente sencilla y poco instruida, el Espíritu de Dios actuaba (y actúa todavía) suscitando manifestaciones extáticas que se notan también en otras religiones nada cristianas. Pero eran cosas que a ellos los fortalecían en su fe.