LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

miércoles, 21 de marzo de 2012

10



Octava plaga: las langostas

¡10 1 Yavé dijo a Moisés: “Ve donde Faraón, porque he endurecido su corazón y el de sus ministros, con el fin de realizar mis prodigios en medio de ellos, 2 y para que tú puedas contar a tus nietos cuántas veces he destrozados  los egipcios y cuántos prodigios he obrado contra ellos; así conocerán ustedes que yo soy Yavé.”
3 Entrando Moisés y Aarón en el palacio de Faraón, le dijeron: “Esto dice Yavé, Dios de los hebreos: ¿Hasta cuándo te negarás a someterte? Deja que mi pueblo salga a ofrecerme sacrificios. 4 Porque si te niegas a que salgan, mañana mandará langostas a tu país. 5 Cubrirán toda la superficie del país, de suerte que ya no se vea la tierra, y devorarán todo lo que a ustedes les queda, todo lo que no destrozó el granizo, y además roerán todos los árboles que tienen en el campo. 6 Llenarán tu casa, las de tu ministros y las de todo tu pueblo, en tal cantidad como no vieron tus padres ni los padres de tus padres, desde los más antiguos hasta el día de hoy.” Dicho esto, volvió las espaldas y dejó a Faraón.
7 Los servidores de Faraóbn le dijeron: “¿Hasta cuándo va a ser nuestra ruina este hombre? Deja salir a esa gente para que ofreacan sacrificios a su Dios. ¿No te das cuenta como está arruinado el país?”
8 Así que llamaron a Moisés y a Aarón ante Faraón, el cual les dijo: “Vayan y ofrezcan sacrificios a Yavé, el Dios de ustedes. Mas ¿quiénes van a ir?” 9 Respondió Moisés: “Saldremos con nuestros niños y ancianos, hijos e hijas, con nuestras ovejas y nuestros vacunos, porque para nosotros es la gran fiesta de Yavé.” 10 Faraón replicó: “¡Que Yavé los ayude! ¡Espérense que los voy a dejar partir con sus niños! ¡Se ve cuáles son sus malas intenciones! 11 De ninguna manera. Irán solamente los hombres y ofrecerán sacrificios  a Yavé si eso es lo que buscan.”
En seguida fueron echados de la presencia de Faraón.
12 Yavé, entonces, dijo a Moisés: “Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para que venga la langosta y devore toda la hierba del campo, todo lo que quedó después del granizo.” 13 Moisés extendió su bastón sobre el país de Egipto, y envió Yavé un viento del oriente todo aquel día y aquella noche. 14 Al amanecer, el viente del oriente había traído las langostas que invadieron Egipto y se desparramaron por todas las tierras en tal cantidad que nunca habían visto tantas, ni jamás volverán a verlas. Ocultaronla luz del sol y cubrieron todas las tierras; 15 devoraron toda la hierba del campo, y todos los frutos de los árboles que el granizo había dejado fueron devorados; no quedó nada verde en todo Egipto, ni de los árboles, ni de la hierba del campo.
16 En vista de esto, a toda prisa llamó Faraón a Moisés y a Aarón para decirles: “He pecado contra Yavé, el Dios de ustedes, y contra ustedes. 17 Ahora perdóname, por favor, mi pecado, al menos por esta vez. Pidan a Dios que nos haga un último favor al apartar de nosotros esta plaga.”
18 Salió Moisés de la presencia de Faraón y rogó a Yavé, 19 el cual hizo soplar un viento muy fuerte del mar, que arrastró todas las langostas hasta el mar Rojo. Ni una sola quedó en todos los confines de Egipto.
20 Pero Yavé hizo que Faraón continuara en su porfía y no dejara salir a Israel.

Novena plaga: las tinieblas

21 Yavé dijo a Moisés: “Extiende tu mano  hacia el cielo y habrá tinieblas sobre el país de Egipto, tan densas que caminarán a tientas.” 22 Así lo hizo Moisés, y al instante negras tinieblas cubrieron Egipto por espacio de tres días. 23 No podían verse unos a otros, ni nadie pudo moverse durante los tres días;  sin embargo, para los hijos de Israel había luz donde vivían.
24 Faraón llamó a Moisés y le dijo: “Vayan a ofrecer sacrificios a Yavé y, si quieren, podrán llevar a sus niñ{os. Que se queden solamente sus ovejas y sus vacunos.”
25 Respondió Moisés: “¿Y tú mismo nos proporcionarás animales para los sacrificios y holocaustos? 26 No. También nuestro ganado vendrá con nosotros, hasta la última uña; pues de ellos escogeremos las víctimas que ofreceremos a Yavé. 27 Además, hasta que lleguemos al lugar, no sabremos cuáles animales tendremos que ofrecerle.”
28 Faraón dijo a Moisés: “Retírate de mi presencia y ya no vuelvas; la vez que te presentes, morirás.” 29 Y Moisés respondió: “Así será como tú dices: ya no me presentaré delante de ti.”

¡ He endurecido su corazón. La Biblia no niega que el hombre tenga la responsabilidad de sus actos: Faraón es el que se endurece. Pero también sabe que nada sucede que Dios no haya permitido y que no sirva de alguna manera sus proyectos. Es lo que quería significar el  escritor con esta expresión: he endurecido su corazón, en un tiempo en que todavía faltaban los matices para decirlo mejor. Entendamos “mis proyectos se realizarán mejor con la negativa de Faraón:”

11



Anuncio de la décima plaga

+ 11 1 Yavé dijo a  Moisés: “Todavía mandaré otra plaga sobre Faraón y sobre su pueblo. Después los dejará salir y él mismo los presionará para que se den prisa. 2 Dirás, pues, a todo mi pueblo, que cada uno pida a su amigo, y cada mujer a su vecina, objetos de oro y plata.” 3 Yavé hizo que los egipcios acogieran esta petición; además Moisés era un personaje en todo Egipto, y lo consideraban tanto los ministros como la gente del pueblo.
4 Moisés dijo a Faraón: “Esto dice Yavé: A media noche saldré a recorrer Egipto 5 y morirán todos los primogénitos, desdel el primogénito de Faraón  que se sienta en el trono, hasta el de la esclava, que mueve la piedra del molino, y todos los primeros nacidos de los animales. 6 Y se escuchará un clamor tan grande en todo Egipto como nunca lo hubo ni lo  habrá jamás. 7 Pero entre los hijos de Israel, ni siquiera un perro llorará, ni por muerte de hombre ni por muerte de animales, para que ustedes sepan cómo distingue Yavé entre egipcios e israelitas.
8 Todos tus ministros vendrán a mí, se postrarán delante de mí y me pedirán por favor que nos vayamos, yo y todo el pueblo de Israel. Después de esto, nos iremos.”
Moisés volvió muy enojado de la presencia de Faraón.
9 Entonces le dijo Yavé: “Ni aun así te escuchará Faraón; esto sucederá a fin de que se multipliquen mis prodigios en la tierra de Egipto.”
10 Pues, a pesar de que Moisés y Aarón habían obrado todos estos prodigios delante de Faraón, Yavá había hecho que se mantuviera en su negativa,y seguía negándose a que Israel saliera de su país.

+ Daré muerte a todos los primogénitos de Egipto. Se acerca la décima plaga: el ángel de Yavé hará morir a los hijos de los egipcios. Muy posiblemente se trata como en 2 Reyes 19,35, de alguna epidemia de peste. Entonces se celebra la comida del cordero pascual.

lunes, 19 de marzo de 2012

12



El cordero pascual

¡ 12 1 Yavé dijo a Moisés y a Aarón, en el país de Egipto: 2 “Este mes será para ustedes el comienzo de los meses, el primero del año.
3 Hablen a la comunidad de Israel y díganle: El día décimo de este mes, tome cada uno un cordero por familia, un cordero por casa. 4 Pero, si la familia es demasiado pequeña para consumir el cordero, se pondrá de acuerdo con el vecino más cercano, según el número de personas y conforme a lo que cada cual pueda comer.
5 Ustedes escogerán un corderito sin defecto, macho, nacido en el año. En lugar de un cordero podrán tomar también un cabrito.
6 Ustedes lo reservarán hasta el día catorce de este mes. Entonces toda la gente de Israel lo sacrificará al anochecer. 7 En cada casa en que lo coman ustedes tomarán de su sangre para untar los postes y la parte superior de la puerta.
8 Esa misma noche comerán la carne asada al fuego; la comerán con panes sin levadura y con lechugas. 9 No comerán nada de él crudo o hervido sino que lo comerán todo asado con su cabeza, sus patas y sus entrañas. 10 Ustedes no guardarán nada para el día siguiente. Lo que sobre, quémenlo en el fuego.
11 Y comerán así: con el traje puesto, las sandalias en los pies y el bastón en la mano. Comerán rápidamente: es una pascua en honor de Yavé.
12 Durante esa noche, Yo recorreré el país de Egipto y daré muerte a todos los primogénitos de los egipcios, y de sus animales; y castigaré a todos los dioses de Egipto. 13 La sangre del cordero señalará las casas donde están ustedes. Al ver esta sangre, yo pasaré de largo, y ustedes escaparán a la plaga mortal mientras golpeo a Egipto.
14 Ustedes harán recuerdo de este día año tras año, y lo celebrarán con una fiesta en honor a Yavé. Esta ley es para siempre; los descendientes de ustedes no dejará de celebrar este día.

La fiesta de los Azimos

+ 15 Durante siete días comerán pan sin levadura. Desde el primer día no habrá fermento en las casas, pues todo el que coma pan fermentado durante este tiempo será eliminado de la comunidad de Israel. 16 El primer día tendrán una reunión sagrada, así como el séptimo. Ningún trabajo se hará estos días, salvo la comida.
17 Ustedes celebrarán la fiesta de los Azimos en el día en que los hice salir de Egipto. Ustedes celebrarán ese día de generación en generación. Estas disposiciones son para siempre. 18 Desde la tarde del día catorce del primer mes hasta la tarde del veintiuno del mismo mes, ustedes comerán pan sin levadura.
19 Durante siete día no habrá levadura en las asas de ustedes. El que coma cosa fermentada será borrado de la comunida de Israel, sea extranjero o nativo. 20 No comerán nada fermentado; en todas sus cosas comerán panes ázimos.”

n 21 Llamó Moisés a los jefes de Israedl y les dijo: “Vayan a buscar una res para cada una de sus familias e inmolen la Pascua. 22 Tomen un manojo de hisopo mojado con la sangre y marquen los dos postes y la parte superior de la puerta. Y que ninguno de ustedes salga fuera de la puerta de su casa hasta la mañana. 23 Pues Yavé pasará para castigar a los egipcios, y al ver la sangre en la entrada, pasará de largo y no permitirá que el Exterminador entre en sus casas y los mate.
24 Ustedes observarán este rito, y también lo observarán sus hijos para siempre. 25 Estas mismas ceremonias las harán cuando entren en la tierra que Yavé les dará, como les tiene prometido. 26 Y cuando sus hijos les pregunten qué significa este rito, 27 les responderán: Este es el sacrificio de la Pascua para Yavé, que pasó de largo por las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando mató a los egipcios, dejando a salvo nuestras casas.”
28 Al oír esto, todo el pueblo se postró y adoró. Después que se fueron e hicieron lo que Yavé había mandado a Moisés y Aarón.

Muerte de los primogénitos

29 Sucedió que, a media noche, Yavé hirió de muerte a todo primogénito del país de Egipto, desde el primogénito de Faraón que está sentado en el trono, hasta el del preso que está en la cárcel, y a todo primer nacido de animal.
30 Se levantó aquella noche Faraón, todos sus ministros y Egipto entero. Hubo grandes alaridos en todo el país, pues no había casa donde no hubiera algún muerto.
31 Aquella misma noche llamó Faraón a Moisés y Aarón y les dijo: “Levántanse y salgan del pueblo inmediatamente, ustedes y todos los hijos de Israel. 32 Vayan, llévense sus rebaños de ovejas y vacunos. ¡Salgan si quieren salir!, pero denme la bendición.” 33 Los egipcios, a su vez los presionaron y les ayudaban para que se dieran prisa en partir, diciendo: “Si no se van, moriremos todos”
34 Los israelitas llevaron la masa antes de ponerle levadura y , envuelta en sus mantas, se la cargaron al hombro. 35 Haciendo lo que les había dicho Moisés, pidieron a los egipcios objetos de oro y plata y muchos vestidos. 36 Yavé hizo que los egipcios escucharan a los israelitas y les dieran lo que les pedían; de esta manera se llevaron de Egipto cuanta cosa quisieron.

Salida de los israelitas

37 Partieron por fin los hijos de Israel de Ramsés a Sucot, en número de unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.
38 También salió con ellos una inmensa muchedumbre de gente de toda clase, y grandes rebaños de ovejas y vacas.
39 De la masa que  habían sacado de Egipto cocieron panes ázimos, ya que no le habían echado levadura por la prisa que tuvieronal salir. Tampoco les alcanzó el tiempo para llevar aglún otro tipo de comida par ael viaje.
40 El tiempo que estuvieron en Egipto los israelitas fue de 430 años. 41 Cuando se cumplieron estos 430 años, todos los ejércitos de Yavé salieron en un mismo día del país de Egipto.
42 Esta es la noche en que Yavé estuvo velando para sacar a Israel del país de Egipto. Esta noche es para Yavé, y los hijos de Israel la pasarán velando, año tras año, perpetuamente.

Leyes sobre la Pascua

43 Yavé dijo a Moisés y a Aarón: “Estos son los preceptos para la celebración de la Pascua. Ningún extranjero comerá de ella, 44 excepto el esclavo, comprado con dinero, con tal de que haya sido circuncidado; 43 pero no así el que reside en Israel o que trabaja a tu servicio. 46 El cordero se comerá dentro de la casa; no se sacará afuera ni un solo pedazo, ni le quebrarán ningún hueso. 47 Toda la comunidad de Israel observará este rito.
48 Si algún extranjero quiere celebrarla, primero tiene que circuncidarse él y todos los varones de su casa; entonces lo poderá hacer legítimamente, pues será como un nratural del país. Nadie que no esté circuncidado puede comerla.
49 La ley será la misma para ustedes y para los extranjeros que vivan entre ustedes.”
50 Así lo hicieron todos los hijos de Israel, tal como Yavé lo había mandado a Moisés y a Aarón. 51 Aquel mismo día sacó Yavé del país de Egipto a los hijos de Israel ordenados como un ejército.

¡ Tome cada uno un cordero por casa. Los antepasados de los hebreos, cuando peregrinaban con sus rebaños antes de bajar a Egipto, celebraban cada año la Pascua del Cordero. Lo sacrificaban en la primera luna de la primavera (12,2), período especialmente crítico para las ovejas recién paridas; el cordero escogido para la fiesta se guardaba algunos días en la misma habitación (12,6), para que se identificara mejor con la familia y llevara sobre si las faltas de todos sus integrantes. Luego, con su sangre se rociaban las tiendas de campaña, para alejar a los espíritus Exterminadores que podían amenzazar hombres y animales.
Al ver la sangre, pasaré de largo. Los israelitas como los demás hombres del passado, se hacían de Dios una imagen temible y no creían poder conciliarse a ese Dios violento sino mediante sacrificios y sangre (Heb 9,22) Solamente con el tiempo descubrieron que ésta era una forma de culto muy imperfecta (Is 1,11: Sal 40,7 y 51,18)
En adelante, las familias israelitas considerarán al primero de sus hijos varones como perteneciente a Yavé (Ex 13,1), por haber sido salvado del azote. Conforme a esa ley, Jesús, primogénito de María y primogéntiod e Dios, será presentado en el Templo (Lc 2,22)
Es la Pascua para Yavé (12,27) Esta fiesta de origen pagano va a cobrar un sentido nuevo: la sangre del Cordero sella el pacto de Yavé con el pueblo al que  viene a escoger en medio de todos los demás pueblos. En adelante, la Pascua será la fiesta de la independencia de Israel, y Dios dispondrá que Jesús muera y resucite en los días de la Pascua. Pues la muerte de Jesús sella la Nueva Alianza de Dios con los hombres (Lc 22,20)
Cada una de nuestras misas recuerda la muerte y la Resurrección del Cordero de Dios, Cristo. Ojalá estas misas reúnan creyentes  conscientes de haber sido liberados , y que se empeñen en la tarea de  liberar a toda la humanidad.

+ Cuando, siglos más tarde, Israel pasó a ser un pueblo de agricultores, se acostumbraron a celebrar cada año en la primavera una fiesta que duraba una semana y durante la cual se comía pan sin levadura. Esta fiesta era de origen pagano. Los sacerdotes judíos, en vez de luchar contra este uso, prefirieron juntar esta semana con la fiesta de la Pascua y darle una nueva significación, relacionándola con la Salida de Egipto. Este pan no fermentado tenía que recordar la salida apresurada en que faltó tiempo pra hacer fermentar el pan.
En esto la Biblia nos proporciona un ejemplo: habría que dar una significación cristiana a fiestas que al principio no la tenían, como son el Año Nuevo, la fiesta del Trabajo.

n Aquí encontramos otra instrucción sobre la manera de celebrar la Pascua, más antigua que la del comienzo de este capítulo.

13



Ofrenda de los primeros nacidos

13 1 Yavé dijo a Moisés: “Conságrame todo primogénito. 2 Todos los primogénitos de los hijos de Israel son míos, tanto de hombre como de animales.”!
3 Moisés dijo al pueblo: “Acuérdense de este día en que salieron de Egipto, de la casa de la esclavitud, pues Yavé los ha sacado de con mano fuerte de este lugar; por eso no comerán pan fermentado. 4 El día en que salieron ustedes está en el mes de la primavera.”

¡ 5 Cuando Yavé te haya introducido en la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del jeveo y del jebuseo que prometió con juramento a tus padres que te daría a ti, tierra que mana leche y miel, tú celebrarás este rito sagrado en  este mes.
6 Durante siete días comerás pan sin levadura, y el día séptimo será también una fiesta de Yavé. 7 En estos días comerán pan sin levadura; no se verá pan fermentado en todo tu territorio. 6 En aquel día, dirás a tus hijos: Esto lo hacemos recordando lo que hizo Yavé conmigo cuando salí de Egipto.
9 Será como una señal en tu mano, y como un recuerdo delante de tus ojos, a fin de que la enseñanza de Yavé esté siempre en tu boca, porque con mano fuerte te sacó Yavé de Egipto. 10 Este precepto lo guardarás todos los años, a su debido  tiempo.
11 Cuando Yavé te haya introducido en la tierra del cananeo y te la haya dado en posesión, 12 consagrarás a Yavé todos los primogénitos. Todo primer nacido de tus ganados, si son machos , pertenecen también a Yavé. 13 Todo primer nac ido de burro lo cambiarás por un cordero; si no, lo matarás. Todos tus tus hijos primogénitos los rescatarás.
14 Y cuando tu hijo te pregunte el día de mañana: ¿Qué significa esto? Le dirás: Con mano fuerte nos sacó Yavé de Egipto, de la casa de la esclavitud. 15 Pues Faraón se obstinó en no dejarnos salir, así que Yavé mató a todos los primogénitos de Egipto, tanto de hombres como de animales; por esta razón sacrifico a Yavé todo primogénito macho y rescato al primer nacido de mis hijos.
16 Estas normas serán como una señal impresa en tu mano, y como un recuerdo pendiente ante tus ojos, que te recuerde cómo Yavé nos sacó de Egipto con mano fuerte.

La partida

17 Cuando Faraón despidió al pueblo, Yavé no lo llevó por el camino del país de los filisteos, aunque era más corto, considerando que, tal vez, el pueblo tendría miedo al combate y se volvería a Egipto. 18 Los llevó rodeando por el camino del desierto hacia el mar Rojo, y todo el pueblo bien armado salió de Egipto.
19 Moisés llevó consigo también los huesos de José, conforme éste había hecho prometer con juramento a los hijos de Israel; pues les dijo: “Dios los visitará; llévense con ustedes mis huesos.”
20 Partieron de Sucot y acamparon en Etam, que está en la proximidad del desierto. 21 Yavé iba delante de ellos señalándoles el camino: de día iba en una columna de nube; de noche, en una columna de fuego, iluminándolos para que anduvieran de noche como de día. 22 Nunca se apartó de ellos esta columna, ni de día ni de noche.

¡ Será como una señal en tu mano (ver 9 y 16). Los otros pueblos usaban tatuajes y objetos religiosos para afirmar su identidad religiosa. Los israelitas, en cambio, se reconocerán por la celebración del día en que su Dios Libertador los salvó.

14



Perseguidos por los egipcios

14 1 Yavé dijo a Moisés: 2 “Ordena a los hijos de Israel que cambien de rumbo y acampen frente a Piajirot, que está en Migdal y el mar, delante de Baal-Sefón. Al llegar a este lugar levantarán el campamento, junto al mar. 3 Así, pues, Faraón pensará que los hijos de Israel andan errantes en el país y que no pueden atravesar el desierto. 4 Yo, entonces, haré que se ponga duro y a ustedes los persiga; y luego, me haré famoso a costa de Faraón y de todo su ejército, y sabrá Egipto que Yo soy Yavé.” Ellos lo hicieron así.

Paso del Mar Rojo

+ 5 Anunciaron al rey de Egipqo que el pueblo de Israel se había marchado. De repente, Faraón y su gente cambiaron de parecer respecto al pueblo. Dijeron: ” Ya no tenemos a los israelitas para servirnos, ¿qué hemos hecho permitiendo que se vayan?”
6 Faraón hizo preparar un carro y se llevó consigo su pueblo. 7 Luego tomó seiscientos carros escogidos y todos los carros de Egipto, cada uno con sus guerreros.
8 Yavé había endurecido el corazón del rey y, mientras los israelitas se marchaban seguros, él los persiguió. 9 Los egipcios, es decir, todos los carros, los caballos, los jinetes y el ejército de Faraón , se lanzaron en su persecución y les dieron alcance mientras acampaban junto asl mar, cerca de Piajirot, frente a Baal-Sefón.

10 Los israelitas vieron que los egipcios marchaban tras ellos; Faraón se acercaba. Sintieron mucho miedo y clamaron a Yavé; 11 y dijeron a Moisés: “¿Acaso no había tumbas en Egipto para que nos hayas traído a morir al desierto?, ¿qué has ganado con sacarnos de Egipto? 12 Te dijimos claramente en Egipto: déjanos en paz, queremos servir a los egipcios, porque es mejor servir a los egipcios que morir en el desierto.”
13 Moisés contestó al pueblo; “No se asusten, permanezcan firmes, y verán de qué manera Yavé los va a salvar. Miren a esos egipcios, que nunca más los volverán a ver. 14 Yavé peleará por ustedes. Ustedes solamente mirarán.”

15 Yavé dijo a Moisés: “¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha. 16 Levanta tu bastón, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen en seco por medio del mar.
17 Yo, mientras tanto, endureceré el corazón de los egipcios para que salgan en persecución de ustedes, y me haré famoso a costa de Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de sus caballería. 18 Entonces Egipto conocerá que Yo soy Yavé.”

19 El Angel de Dios que iba delante de los israelitas pasó detrás de ellos, la nube en forma de columna vino a colocarse detrás, 20 poniéndose entre el campo de los israelitas y el de los egipcios.
La nube era para unos tinieblas y para otros iluminaba la noche. Ella impidió que los ejércitos tuvieran contacto.
21 Moisés extendió su mano sobre el mar y Yavé hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del Oriente que secó el mar.

22 Se dividieron las aguas. Los israelitas pasaron en seco, por medio del mar; las aguas les hacían de murallas a izquierda y a derecha. 23 Los egipcios se lanzaron a perseguirlos, y todo el ejército de Faraón entró en medio del mar con sus carros y caballos.
24 Llegada la madrugada, Yavé miró a los egipcios desde el fuego y la nube, y provocó el desorden en el ejército de Faraón. 25 Atascó las ruedas de sus carros, que no  podían avanzar sin con gran dificultad. Entonces los egipcios dijeron: “Huyamos de Israel, porque Yavé pelea con ellos contra nosotros.”

26 Pero Yavé dijo a Moisés: “Extiende tu mano sobre el mar, y las aguas volverán sobre los egipcios, sus carros y sus caballos. “ 27 Moisés extendió su mano sobre el mar.

Al amanecer, el mar volvió a su lugar mientras los egipcios, al verlo, trataban de huir. Yavé arrojó a los egipcios en el mar.

28 Las aguas al volver cubrieron los carros, los caballos y su gente, o sea, todo el ejército de Faraón que había entrado en el mar persiguiéndolos.
29 No se escapó ni uno solo. Los israleitas, en cambio, habían pasado en medio del mar; las aguas les hacían de murallas a derecha e izquierda.

30 Aquel día, Yavé liberó a Israel del poder de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos en la orilla del mar. Israel vio los prodigios que Yavé había obrado contra Egipto. El pueblo temió a Yavé. Creyó en Yavé y en Moisés, su siervo.

+ En la misma noche en que se sacrificaron al Cordero Pascual, los  hebreos se marchan. Los egipcios los persiguen y los alcanzan cuando llegan a los pantanos que prolongan el Mar (13,17). Aquí va  a suceder la liberación más trascendental de la historia sagrada anterior a Jesús. Dios abre el camino a su pueblo para salvarlo, mientras que los enemigos se ahogan.
No se asusten, permanezcan firmes. Actitud del hombre de la frente al desaliento de sus hermanos. Moisés cree que Dios no abandonará a los que lanzó por el camino de la libertad. Moisés contesta como si viera lo invisible (Heb 11,27) y su fe pone en movimiento la intervención de Dios.
Yavé hizo soplar un viento del este. Varias películas y estampas han presentado este acontecimiento con imágenes fantásticas. En realidad, el relato más antiguo (raya negra en el margen) es poco preciso. No dice que los israelitas atravesaron el mar, sino que vieron a sus perseguidores muertos en la orilla (14,30)
La intervención de Dios fue tal vez muy discreta: ¿un derrumbe?, ¿una subida repentina de las aguas? Fue suficiente para salvar a los perseguidos. Pero esta sola intervención de la Providencia, como ha habido tantas en el mundo, no habría cambiado nada a la historia si no hubiera estado presente Moisés, el profeta de Dios, capaz de dar la significación del acontecimiento; Yavé libera a Israel para que sea en adelante pueblo suyo.
Es lo que nos enseña a su manera el otro relato, más tardío, que pusimos en letra más pequeña, el que cuenta este paso del mar en forma tan triunfalista. Aquí los hombres de Moisés desfilan bien ordenados, ¡entre dos murallas de agua! ¿Una tropa de fugitivos? ¡En absoluto! Eran los ejércitos de Yavé (12,41), pueblo incontable (12,37) que llevaba adelante la liberación del mundo. Con ellos, el Dios de los pobres empezaba a rehacer el mundo.
Por eso la salida de Israel tiene valor de modelo para todos aquellos que, después de Moisés, lucharon para levantar a sus hermanos y hacer de ellos personas libres en un mundo más justo, en la historia de inspiración cristiana encontramos otras victorias, pequeñas y grandes, que hicieron progresar el Reino de Dios y su Justicia. Ahí también estuvieron grupos comprometidos en una obra libertadora, que se enfrentaron sin armas contra Faraón y sus carros, sus oficiales y sus burócratas.
Los que pisaron la otra orilla no eran los mismos de antes: había empezado la existencia del Pueblo de Dios. Por lo que Pablo escribiría más tarde: “Nuestros antepasados fueron bautizados en la Nube y en el Mar” (1 Cor 10,2), es decir, atravesaron el agua que da muerte gracias a Dios presente en la Nube. Esta Nube significa que Yavé acompaña a los suyos y está, en forma misteriosa, en medio del pueblo “bautizado”.
También nosotros debemos pasar el mar: pensemos en el caminar de las comunidades cristianas y de los recién convertidos. No basta con haber recibido el agua del bautismo, sino que uno debe comprometerse con una comunidad cristiana. Entonces dejamos atrás una existencia en que vivíamos como alienados, y vamos descubriendo un nuevo sentido de la vida. Pero no lo hacemos solos, sino juntos, mientras la comunidad va madurando. Paso del mar, fe, bautismo y liberación: ver Hebr 11,23-40; 1 P 1,13,15; Ap 7,13-17 y 12,10-12

15



+ 15 1 Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico a Yavé:

“Cantaré a Yavé que se hizo famoso,
arrojando en el mar al caballo y su jinete.
2 ¡Yavé, mi fortaleza!, a El le cantaré
El fue mi salvación,
El es mi Dios y lo alabaré,
el Dios de mi padre, lo ensalzaré.

3 Yavé es un guerrero, Yavé es su nombre.
4 Precipitó en el mar los carros de Faraón y su ejército;
ahora los encierra el abismo,
hasta el fondo cayeron como piedra.

5 Has dado a conocer, Yavé, la fuerza de su brazo,
6 tu diestra, Yavé, aplasta al enemigo.
7 Por el poder de tu gloria derribas a tus adversarios,
tu furor los devora como el fuego a la paja.
8 Por el soplo de tu snarices retroceden las aguas,
y  las olas se paran como murallas;
los torbellinos cuajan en medio del mar.

9 Dijo el enemigo: los perseguiré y los alcanzaré,
y me saciaré de sus despojos;
echaré mano de ellos y sacaré mi espada...
10 Mandaste tu soplo y el mar los cubrió,
y se hundieron como plomo en las aguas majestuosas.
11 ¿Quién como Tú, Yavé, entre los dioses?
¿Quién como Tú, glorioso y santo,
terrible en tus hazañas, autor de maravillas?
12 Extendiste tu mano y se los tragó la tierra.

13 Guiaste con amor al pueblo que rescataste,
lo llevaste con poder a tu santa morada.
14 Lo oyeron los pueblos y se turbaron,
se asustaron los palestinos;
15 temblaron los jefes de Edom y los generales de Moab,
se angustiaron la gente de Canaán.

Pavor y espanto cayó sobre ellos;
16 ante la fuerza de tu brazo que se queden callados,
mudos como piedra, hasta que tu pueblo, Yavé,
hasta que pase el pueblo que compraste.
17 Tú lo llevarás y lo plantarás en los cerros de tu herencia,
el lugar en que pusiste tu Morada, oh, Yavé;
el Santuario del Señor, obra de sus manos.
18 ¡Que Yavé reine eternamente!”

19 Los carros y los caballos de Faraón habían entrado en el mar. Pero Yavé había hecho volver sobre ellos las aguas del mar, mientras los israelitas pasaban en seco por medio del mar.
20 Entonces Miriam, la profetisa, hermana de Aarón, tomó en sus manos un instrumentod, un pandero, y todas las mujeres la seguían con tímpanos, danzando en coro.
21 Y Miriam les antaba: “Cantemos a Yavé, pues se cubrió de gloria arrojando en el mar al caballo y su jinete.”

Marcha por el desierto

n 22 Moisés hizo partir a los israelitas del Mar Rojo y fueron al desierto del Sur. Allí anduvieron tres días por el desierto sin encontrar agua.
23 Llegaron a  Mará, pero no pudieron beber de sus aguas porque eran amargas. Por esto se llamó aquel lugar Mará, esto es, Amargura.
24 El pueblo murmuró contra Moisés, diciendo: “¿Qué beberemos?” 25 Entonces Moisés invocó a Yavé, el cual le mostró un madero, y cuando lo echó en las aguas, se endulzaron.
Allí Yavé dio al pueblo decretos y leyes y los puso a prueba. 26 Y le dijo: “Si de veras escuchas la voz de Yavé, tu Dios, y haces lo que es justo a sus ojos, dando oídos a sus mandatos y practicando sus normas, no descargaré sobre ti ninguna plaga de las que he descagado sobre los egipcios; porque Yo soy Yavé que te doy la salud.”
27 De allí pasaron a Elim, donde había doce manantiales de agua y setenta palmeras. Allí acamparon junto a las aguas.

+ El primer cántico de Moisés es el grito de gozo agradecido. Es al mismo tiempo una profesión de fe. Un salmo dice: “Feliz el pueblo que sabe aclamar.”
El pueblo liberado no tiene por qué gloriarse de estas victoria que fue la de Dios y de Moisés, el hombre de fe. Solamente le corresponde dar gracias a Dios.

El Apocalipsis recordará este cántico (Ap 15,31) cuando presente el canto de los elegidos y de los mártires de Cristo, al verse salvados de su debiliad y coronados de gloria.
Las religiones antiguas (y también los hombres de hoy) tienen fiestas de acuerdo con los ritmos de la naturaleza: fiesta de la luna, del verano, de la lluvia, del nacimeinto. En cambio, en la Biblia todas las fiestas recuerdan las maravillas que Dios operó para salvarnos: si bien alabamos a Dios por las maravillas de la naturaleza, más lo reconocemos en los acontecimientos de la historia. Agradecemos al Señor, antes que nada, por los acontecimientos grandes y pequeños que muestran que su Reino viene a nosotros.

n Los israelitas dejaron definitivamente atrás la civilización  más brillante y más agradable del mundo, con sus hortalizas, sus campos de riego y su prestigiosa cultura. Quedándose allá habrían desaparecido como pueblo. Pero ahora Moisés los hizo tomar el camino de la libertad. Como cualquier nación o clase social que logra su independencia, tiene que hacerse responsables de su propio destino. Moisés sabe que la libertad no es una continua diversión; es el principio de un camino difícil y sacrificado. En este camino, sin embargo, se manifiesta la Providencia de Dios, que permite andar confiado. Se producen maravillas inesperadas, pero Dios no se preocupa de las comodidades de los suyos ni multiplica sus milagros.
Los fugitivos que se atrevieron a penetrar en los territorios desérticos del Sinaí tenían motivos como para inquietarse: los amenazaban el hambre, la sed, los pobladores del desierto. En las páginas que siguen, el autor describe gráficamente estos peligros y recuerda ciertas intervenciones de la Providencia. Pero los relata con alguna libertad, ajustando estas enseñanzas para sus contemporáneos, siempre tentados por la vida fácil, ávidos de poseer, atraídos por las promesas de países extranjeros que les habrían quitado su independencia.
Yo soy Yavé, que te doy la salud. Las enfermedades son una manifestación del desgaste que produce en nosotros el pecado. Pero sería un error considerar que las enfermedades de cada cual se deben a sus propios pecados. Asimismo, las plagas naturales no se pueden atribuir sin más a nuestros pecados, pero Dios sabe protegernos de ellas cuando así le conviene y, a menudo, caen de improviso sobre los individuos y las naciones que pretenden construir sin Dios.

16




El maná

16 1 Los israelitas se marcharon del oasis Elim y llegaron al desierto Sin, entre Elim y el Sinaí; el día quince del segundo mes, después de la salida de Egipto.
2 Toda la comunidad de los hijos de Israel empezó a murmurar contra Moisés y Aarón en el desierto. 3 Les decían: “Ojalá hubiéramos muerto por mano de Yavé en Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos pan en abundancia. Ustedes, en cambio, nos han traído a este desierto en que todo ese gentío morirá de hambre.”
4 Pero Yavé dijo a Moisés: “Ahora les hago llover pan del cielo, salga el pueblo y recoja lo que necesita para cada día, pues quiero probar si se ajusta o no a mi Enseñanza... 5 El día sexto les mandaré el doble de los demás días; ustedes, pues, lo recogerán y prepararán también la comida para el día del sábado.”
6 Entonces Moisés y Aarón dijeron a toda la gente de Israel: “Esta tarde ustedes reconocerán que Yavé es el que los ha sacado de Egipto, 7 y por la mañana sus ojos verán la Gloria de Yavé. Porque Yavé ha escuchado las quejas de ustedes contra él. Pues nosotros, ¿qué somos para que ustedes protesten contra nosotros?
8 Esta tarde, Yavé les dará carne para qe coman, y por la mañana pan en abundancia. Eso es la manera como les contestará porque le han criticado a él y no a nosotros. Pues nosotros, ¿qué somos?”
9 Moisés dijo también a Aarón: “Di a todos los hijos de Israel: Vengan, presenténse a Yavé, porque ha oído las quejas de ustedes.”
10 Aarón estaba todavía hablando al pueblo, cuando ellos miraron  hacia el desierto: la Gloria de Yavé se apareció en medio de la nube. 11 Yavé habló a Moisés diciendo: “12 He oído las quejas de mi pueblo. Diles : por la tarde comerán carne y por la mañana se saciarán de pan; así sabrán que yo soy Yavé, el Dios de ustedes.”
13 Aquella misma tarde llegaron codornices que cubrieron el campamento.
Y, por la mañana, en torno al campamento, había una capa de rocío. 14 Al evaporarse el rocío, apareció sobre el suelo del desierto una cosa menuda, como granos, parecida a la escarcha.
15 Cuando los israelitas vieron esto, se dijeron unos a otros: “Manha”, o sea: “¿Qué es esto?” Pues no sabían lo que era.
Moisés les dijo: “Este es el pan que Yavé les da para comer.

16 Yavé manda que cada uno recoja cuando neceiste para comer, alrededor de unos cinco litros por personas, y cada uno recogerá lo necesario para la gente de su tienda de campaña.”
17 Así lo hizo el pueblo de Israel. Unos recogieron mucho y otros menos. 18 Pero cuando lo midieron con el medio decalitro, ni los que recogieron mucho tenían más, ni los que recogieron poco tenían menos. Cada uno tenía lo necesario para su consumo.

Danos hoy nuestro pan del día

19 Moisés les dijo: “Que nadie guarde nada para mañana.” 20 Algunos no lo obedecieron, sino que guardaron para el día siguiente. Pero se llenó de gusanos y se pudrió. Moisés se enojó con ellos.
21 Por la mañana recogía cada cual según lo que necesitaba para el día, y luego se derretía lo que quedaba.

22 El día sexto, cada uno regocía doble ración . Todos los jefes de la comunidad fueron a decírselo a Moisés. 23 El les dijo: Esto es lo que tiene ordenado Yavé: Mañana es día sábado, día de descanso dedicado a él. Hagan hoy lo que haya que cocer, hiervan lo que han de hervir y guarden lo que sobre para el día siguiente.”
24 Lo hicieron tal como Moisés lo había mandado y el maná no se pudrió. Moisés les dijo: 25 “Este lo comerán hoy; porque siendo de Yavé el sábado, hoy no encontrarán maná en el campo. 26 Durante seis días saldrán a buscarlo, pero el séptimo no habrá, porque es el día de Yavé.
27 Cuando llegó el séptimo día, algunos salieron a buscar maná, pero no hallaron nada. Por lo cual Yavé dijo a Moisés: 28 “¿Hasta cuándo habrán de ser rebeldes a mis Mandamientos, a  mi Ley? 29 Miren que Yavé les ha ordenado le consagren el día sábado; por esto el día sexto les ha doblado la ración. Quédense cada uno en su casa y que nadie se mueva el día séptimo.”
30 El pueblo, entonces, observó el descanso el día séptimo.

31 Los israelitas llamaron a esto maná. Era como la semilla del cilantro, blanco, y de sabor a torta de miel.

32 Moisés dijo: Esto ha ordenado Yavé: Guarden una medida de maná para que la vean sus descendientes, para que vean el alimento que les di de comer en el desierto cuando los hice salir de Egipto.” 33 Moisés dijo a Aarón: “Toma un tiesto y échale una medida de maná; la depositarás ante la presencia de Yavé y la conservarás para los descendientes de ustedes.” 34 Aarón, pues, llevó el vaso conforme Moisés se  lo había dicho, y lo depositó delante de las tablas de las Declaraciones divinas. 35 Los hijos de Israel comieron maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a una tierra poblada, 36 hasta que llegaron a la tierra de Canaán.

 Toda la comunidad empezó a murmurar contra Moisés y Aarón. Actitud irresponsable de los que no saben enfrentar su destino y solamente critican a los que toman iniciativas para bien de todos.
Esta tarde les daré carne... Dios propocionó alimento a su pueblo en un momento en que todo faltaba. Numerosas bandadas de aves, agotadas por un largo vuelo, cayeron al lado del campamento. También se encontró otra comida inesperada, el maná. A lo mejor se trata de la resina que a veces sale muy abundamente de zarzas de dicho desierto. En el momento más desesperado, esta ayuda fue para Israel la prueba de que Dios no lo abandonaba. Este hecho se relata también en Núm 11,4
Con este hecho entendemos que el pan de cada día es un don de Dios. Cuando nos invita a tomar un camino difícil, se compromete a ayudarnos y a daros para empezar el pan que necesitamos. Por eso ayuda, a los que por sus iniciativas y su actuación valiente procuran crear y distribuir entre todos los bienes materiales que necesitan.
Con el tiempo, se amplió la narración del asunto, dando a entender que Dios había mandado el maná, diariamente durante cuarenta años. Ex 16,35; Jos 5,12; Sal 78,24; Sab 16,20 Estas exageraciones son una manera de alabar a Dios, pero no tienen valor histórico.
Este don del pan del cielo se prestó para dos comentarios diferentes en páginas posteriors de la Biblia. En Deut 8,3: “Te dio a comer el maná pra mostrarte que no sólo de pan vive el hombre, sino que todo lo que sale de la boca de Dios es vida para el hombre.” Ver comentario de Mc 6,34. Luego, en el Evangelio, el maná es figura del verdadero pan del cielo, Cristo, que se da como alimento de vida en la eucaristía: ver comentarios de Jn 6.