LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

domingo, 1 de abril de 2012

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La copa de José en el saco de Benjamín

44 1  Entonces José ordenó a su mayordomo: “Llena de alimentos los sacos de estos  hombres cuanto puedan llevar; coloca el dinero de cada uno en la boca del saco. 2 Y mi copa de plata ponla en la boca del saco del menor, junto con el dinero de su trigo.” El hizo tal como José le había dicho.
3 Al amanecer fueron despedidos los hombres con sus burros. 4 Cuando habían salido de la ciudad y todavía se encontraban a poca distancia, José dijo a su mayordomo: “Levántate, corre detrás de aquellos hombres y cuando los alcances díjoles: ¿Por qué han devuelto mal por bien? 5 ¿No es ésta la copa en que bebe mi señor y donde también practica la adivinación?, han obrado mal al hacer eso.”
7 Ellos le respondieron: “Por qué habla mi señor así? Jamás haríamos nosotros cosa igual. 8 Te trajimos desde Canaánla plata que encontramos en nuestros sacos y ¿cómo íbamos a robar ahora oro y plata de la casa de tu señor? 9 Si a alguno de nosotros, tus siervos, se le encuentra el objeto, que muera y nosotros mismos seremos esclavos de mi señor.” 10 “Muy bien – dijo él-, haremos desde ahora tal como ustedes dicen; aquel a quien se le encuentre el objeto será mi esclavo, pero ustedes quedarán libres.”
11 Y rápidamente bajaron cada uno su saco y cada uno lo abrió. 12 El los registró empezando por el mayor y terminando por el más joven y la copa se encontró en el saco de Benjamín. 13 Entonces rasgaron sus ropas y cargando cada uno su burro volvieron a la ciudad.
14 Judá y sus hermanos volvieron a casa de José, que todavía estaba allí, y se postraron delante de él. 15 José les dijo: “¿Qué es lo que han hecho? ¿No sabían que un hombre como yo iba a adivinarlo?” 16 Contestó Judá: “¿Qué podemos decir a mi señor? ¿Cómo podemos jusitifcarnos? Dios ha descubierto nuestra falta, y aquí nos encontramos esclavos de mi señor,  nosotros y aquel en cuyo poder se encontró la copa.” 17 Pero él respondió: “Jamás haría tal cosa . El hombre a quien se le halló la copa será mi esclavo, ustedes puedenvolver en paz donde su padre.”
18 Entonces se adelanto Judá y le dijo: “Permítame, señor mío, que pueda tu siervo decirte algunas palabras sin que te enojes contra mí, aunque tú eres como Faraón. 19 Tú, mi señor, nos preguntaste a nosotros tus siervos: “¿Tienen todavía padre o hermano?”, y 20 nosotros contestamos: “Tenemos todavía padre anciano con un niño pequeño que le nació en su vejez. El otro hermano de éste murió y sólo le que ha quedado este hijo de su madre, y su padre lo quiere mucho.” 21 Después nos dijiste: “Que baje con ustedes para que yo lo vea.” 22 Y nosotros te respondimos: “El joven no puede dejar a su padre porque si lo abandona éste morirá.”

23 Y tú nos dijiste: “Si su hermano menor no baja con ustedes, no los aceptaré en mi presencia.” 24 Subimos entonces a casa de nuestro padre y le dijimos tus palabras. 25 Y cuando nuestro padre dijo: “Vuelvan en busca de un poco de comida, 26 nosotros respondimos: “No podemos ir, a menos que vaya con nosotros nuestro hermano menor, porque no nos recibirá aquel hombre sin que nuestro hermano menor esté con nosotros.” 27 Nuestro padre nos dijo: “Ustdes saben que mi esposa me dio dos hijos. 28 Uno se me fue y creo que habrá sido despedazado por las fieras y no lo he vuelto a ver hasta hoy. 29 Si ahora llevan de mi lado también a éste y si le sucede alguna desgracia, ustedes tendrán la culpa de que en mi ancianidad me muera de pura pena.”
30 Ahora no puedo volver donde mi padre sin que el muchacho vaya con nosotros, ya que su vida está ligada a la de él y al ver que el niño no está morirá; 31 por culpa de nosotros, nuestro padre morirá de pena en su vejez.

32 Yo, tu servidor, me hice responsable por el joven ante mi padre, le dije: “Si no te lo devuelvo, seré culpable ante mi padre para siempre.” 33 Ruégote, pues, que yo, tu siervo, quede en lugar del joven por esclavo, para que así el muchacho suba con sus hermanos.34 Yo no podría volver a casa de mi padre sin el joven, no quiero ver la aflicción de mi padre.”

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José se da a conocer

45 1 Entonces José no pudo contenerse más delante de toda aquella gente que estaba conél y dio una orden, gritando: “¡Salgan todos!” Y nadie había ahí cuando José se dio a conocer a sus hermanos. 2 Rompió a llorar tan fuerte que lo oyeron los egipcios y servidores de Faraón.
3 Acercándose a sus hermanos les dijo: “Yo soy José. ¿Vive aún mi padre?” Ellos no podían responderle, ya que estaban espantados de verlo. 4 El les dijo: “Acérquense, y se acercaron,. “Yo soy José, su hermano , el que ustedes vendieron a los egipcios. 5 Pero no se apenen, ni les pese por haberme vendido. Dios me envió adelante para salvarles la vida. 6 Ahora ya van dos años de escasez y aún quedan cinco sin que se pueda arar ni cosechar. 7 Dios, pues, me ha enviado para asegurar la sobrevivencia de su descendencia en el país y para salvarles la vida a muchos de ustedes. 8 No fueron ustedes, sino Dios el que aquí me envió. El me ha hecho familiar de Faraón, dueño de su palacio y gobernador de todo el Egipto.
9 Vuelvan pronto donde mi padre y díganles: “Esto te manda decir tu hijo José: Dios me  hizo dueño de todo el Egipto. 10 Ven para acá sin demora. Vivirás en la región de Gosén y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y tus nietos, con sus rebaños y todo cuanto tienes.11 Yo cuidaré de tu subsistencia, para que ni a ti ni a tu familia nada les falte, durante los cinco años de hambre que aún quedan.” 12 Ustedes ven, y mi hermano Benjamín, que yo soy quien les hablo. 13 Todo lo que ustedes saben de mí y de mi gloria en Egipto, cuenténselo a mi apdre y tráiganlo pronto para acá.” 14 Dicho esto se abrazó llorando a Benjamín, el que también lloró.

15 Luego besó a todos sus hermanos, llorando al abrazarlos. Después de esto, sus hermanos se pusierona conversar con él. 16 La noticia de a
Que habían llegado los hermanos de José llegó hasta la casa de Faraón; se decía: “Han venido los hermanos de José.” Esto agradó a Faraón y a sus servidores.
17 Faraón dio a José: “Diles esto a tus hermanos: “Carguen sus burros y vayan a Canaán, 18 tomen a su padre y a sus familias y vengan aquí, que yo les daré lo mejor del país de Egipto y comerán lo mejor de esta tierra. 18 Lleven de la tierra de Egipto carretas para sus niños y mujeres y traigan a su padre. 20 Y no tengan pena por las cosas que dejan allá, porque lo mejor de Egipto es para ustedes.”
21 Y así lo hicieron los hijos de Israel; José les consiguió carretas según la orden de Faraón y los proveyó de víveres para el camino. 22 A cada uno le regaló un traje de fiesta y cinco trajes, y a Benjamín le regaló trescientas monedas de plata y cinco vestidos.23 A su padre le mandó diez burros cargados con los mejores productos de Egipto y diez mulas cargadas de trigo, pan y víveres para el uso de su padre durante el largo viaje. 24 Después despidió a sus hermanos que se fueron, no sin antes recomendarles que no pelearan por el camino.
25 Subieron de Egipto y llegaron a Canaán donde Jacob, su padre. 26 Le dieron la buena nueva de que José vivía todavía y que era gobernador de todo el país de Egipto, pero su corazón no se conmovió porque no les creyó. 27 Ellos repitieron todas las palabras que José les había dicho y le mostraron las carretas que José les había mandado para que se trasladara. Entonces se revivió el espíritu de Jacob,  28 y declaró: “¡Me basta con saber que mi hijo José vive todavía! Iré donde él y lo veré antes de morir.”

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Jacob baja a Egipto

+ 46 1 Israel partió con todo lo que tenía y, cuando llegó a Bersebá, ofreció allí sacrificios al Dios de su padre Isaac. 2 Dios llamó a Israel en una visión durante la noche y le dijo: “ Jacob, Jacob” 3 y durante la noche y él le contestó: “Aquí estoy.” Dios prosiguió: “Yo soy el Dios de tu padre. No temas bajar Egipto, porque allí haré de ti una gran nación. 4 Yo te acompañaré; José te cerrará los ojos y, después de muerto, te haré volver aquí.”
5 Jacob salió de Bersebá y los hijos de Israel llevaron a su padre junto con sus hijos y mujeres en las carretas que Faraón había mandado para transportarlos. 6 También traían sus rebaños y todo lo que habían adquirido en Canaán, y así entraron en Egipto Jacob y toda su descendencia.
7 Sus hijos y los hijos de sus hijos con él, sus hijas y las hijas de sus hijas, en una palabra, hizo que toda su familia entrara con él a Egipto.
8 Estas son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto: Jacob y sus hijos. El primogénito de Jacdob: Rubén; 8 sus hijos Henoc, Falú, Hesron y Carmí.
10 Hijos de Simeón: Jamuel y Jamín, Ahod, Juaqin, Sobar y Saúl, hijo de la cananea.
11 Hijos de Leví: Guersón, Quehat y Merarí.
12 Hijos de Judá: Er, Onán, sela, Farés, Zaraj. Pero Er y Onán habían muerto en la tierra de Canaán. Los hijos de Farés eran Hesrón y Hamul.
13 Hijos de Isacar: Tola, Fua, Job y Sumrón.
14 Hijos de Zabulón: Sared, Elón y Jahel
15 Estos son los hijos que Lía le dio a Jacob en Padán-Aram, además de su hija Dina. El total entre hijos e hijas era de treinta y tres personas.
16 Hijos de Gad: Sefión, Haggi, Suni, Exebón, Heri, Arodi y Arelí.
17 Hijos de Aser:Jamne, Jesua, Jesui, Beria y su hermana Sara. Hijos de Berta: Hebel y Melquiel. 18 Estos son los hijos de Zelfa, la esclava que Labán dio a su hija Lía. Zelfa fue la madre y Jacob el padre; en total, dieciséis personas.
19 Hijos de Raquel, esposa de Jacob: José y Benjamín. 20  A José le nacieron en Egipto Manasés y Efraím, que dio a luz Anesat, hja de Putifar, sacerdote de On.
21 Hijos de Benjamín: Bela, Beker, Asbel, Gera, Naamán, Equi, Ros, Mofín, Ofín y Ared. 22 estos son los hijos de qdio Raquel a Jacob, en total, catorce personas.
23 Hijo de Dan: Husim
24 Hijos de Neftalí: Jasiel, Guni, Jese y Sallem,
25 Estos son los hijos de Bilá que Labán dio a su hija Raquel, Bilá fue la madre y Jacob el padre. En total, siete personas.
26 El total de personas que entraron con Jacob en Egipto, todos descendientes suyos, era de sesenta y seis personas sin contar las mujers de sus hijos.  27 Y los hijos de José que nacieron en Egipto: dos personas más que nacieron en Egipto: dos personas más.
Total de la familia que entró en Egipto: setenta personas.

Encuentro de Jacob con José

28 Antes de que entraran en Gosén, Jacob mandó delante de él a Judá, y luego llegaron todos. 29 José enganchó su carro y fue al encuentro de su padre a Gtosén. Al verlo lo abrazó y lloró largamente sobre su cuello. 30 Y dijo Israel a José: “Ahora ya puedo morir, porque he visto tu rsotro y porque vives todavía.”
31 Después dijo José a sus hermanos a y toda la familia de su padre: “Voy ahora mismo a anunciar  a Faraón que mis hermanos y la familia de mi padre que vivían en tierra de Canán acaban de llegar. 32 Le diré también que ustedes son pastores de ovejas, que dedican a la crianza de animales y que han traído tanto sus ovejas como sus ganados junto con todas sus pertenencias. 33 Así, pues, cuando Faraón les llame y les pregunte: “¿Cuál es su oficio?”, 34 ustedes contestarán: “Tus servidores hemos sido pastores desde nuestra niñez hasta el día de hoy, al igual como lo fueron nuestros padres.” Así se podrán quedar ustedes en esta tierra de Gosén, ya que los egipcios aborrecen a los pastores de ovejas.

+ Las aventuras de José tienen aquí una consecuencia de importancia. Jacob viene a Egipto con toda su familia. Los hebreos vienen a radicarse en Egipto y parecen olvidar la tierra de Canaán que Abraham y Jacob habían recorrido con sus rebaños y que Dios los había prometido. En Egipto se van a quedar algunos siglos, hasta que Moisés los conduzca de vuelta a la tierra de las Promesas. Esta larga demora formaba parte del plan de Dios; para aquellos a quienes Dios dirige, nada sucede por simple casualidad.

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47 1 Llegó, pues, José donde estaba Faraón, con la noticia de que su padre y sus hermanos habían llegado desde Canaán con sus ovejas, vacas y demás pertenencias y que se encontraban en la tierra de Gosén.
2 Después escogidó de entre sus hermano a cinco de ellos y los presentó a Faraón. 3 Este dijo a sus hermanos: “¿Cuál es su oficio?” Ellos contestaron: “Nosotros, tus servidores, somos pastores de ovejas, igual que nuestros padres. 4 Nos hemos venido a vivir en este país porque ya no hay pastos para los rebaños de tus servidores, debido a la gran sequía que se da en la tierra de Canaán. Por esto te rogamos que nos permitas vivir en la tierra de Gosén.”
5 Entonces Faraón dijo a José: “Tu padre y tus hermanos han venido a ti, todo el país de Egipto está a tu disposición, establece, pues, a tu padre y a tus hermanos en la mejor parte del país. 6 Que vivan en la tierra de Gosén, y si sabes que entre ellos hay hombres capaces, colócalos como pastores principales de mis ganados.”

Los hijos de Jacob en egipto

7 Luego José hizo venir a su padre Jacob y se lo presentó a Faraón. Después que Jacob lo saludó. 8 Faraón le preguntó: “¿Cuántos años tienes?” 9 A lo que Jacbo respondió: “Los años de mi peregrinación son ciento treinta. Pocos y malos han sido los días de mi vida, y no alcanzan los años de vida  de mis padres, los años de su peregrinación.” 10 Después de haber bendecido Jacob a Faraón se retiró de su presencia. 11 José estableció a su padre y a sus hermanos. Les dio una propiedad en la tierra de Egipto, en el mejor lugar de la comarca de Ramsés, tal como lo había ordenado Faraón.
12 José abasteció de pan a su padre, a sus hermanos y a toda la familia de su padre, teniendo en cuenta el número de sus hijos.

n Ya no había pan en toda la tierra por la gran escasez de alimentos. Egipto y Canaán estaban agotados por esta escasez. 14 Entonces José llevó toda esa plata que había en la tierra de Egipto y de Canán por el trigo que compraban. José llevó toda su plata al palacio de Faraón. 15 Cuando se acabó la plata de Egipto y Canán, todos los egipcios comenzaron a llegar donde José para decirle: “Danos pan, ¿acaso nos vas a dejar morir porque se nos terminó el dinero?” 16 Pero José les respondía: “Si no tienen dinero, denme sus ganados y yo en cambio les daré pan.” 17 Trajeron su ganado a José, el cual les dio pan por sus caballos, ovejas, vacas y burros. Los abasteció de pan durante ese año a cambio de todos sus ganados. 18 Pero al año siguiente volvieron donde él diciendo: “No podemos ocultar a nuestro señor que se nos ha terminado el dinero, y los ganados ya son todos suyos. Nos quedan solamente nuestros cuerpos y nuestras trierras. 19 Tú no puedes vernos morir a nosotros y nuestras tierras, cómpranos, pues, a nosotros a nuestras tierras a cambio de pan y seremos nosotros   y nuestras tierras esclavos de Fraraón. Danos trigo para que no muramos; así viviremos y nuestra tierra no se despoblará.”
20 Y de esta manera José obtuvo para Faraón toda la tierra del Egipto, pues los egipcios tuvieron que vender sus campos ya que la escasez de alimentos era muy grande y la tierra pasó a ser toda de Faraón. 21 Y a la gente la hizo vivir en las ciudades de un extremo al otro de todo el territorio egipcio. 22 La única tierra que no compró fue la de los sacerdotes, porque hay un decreto de Faraón en favor de ellos. Viven de loque Faraón les dio por decreto. Por eso, no vendieron sus tierras.
23 Entonces José dijo al pueblo:”Ya ven que les compré a ustedes y sus tierras para Faraón; aquí tienen semillas, siembren en la tierra. 24 Cuando llegue el tiempo de cosecha, darán una quinta parte a Faraón y las otra cuatro restantes serán para ustedes, para sus siembras, paras que coman ustedes y su familia y los que estén en su casa.” 25 Ellos respondieron: “Puesto que nos has salvado la vida, sírvete aceptarnos como esclavos de Faraón.” 26 Así, José hizo ley aquello de que la quinta parte de los productos de la tierra de Egipto pertenece a Faraón, lo que dura hasta el día de hoy. Sólo las tierras de los sacerdotes no pasaron a poder de Faraón.
27 Los israelitas vivieron en el país de Egipto, en la tierra de Gosén. Tomaron posesión de ella, fructificaron y se multiplicaron mucho. 28 Jacob vivió en Egipto, diecisiete de los ciento cuarenta y siete años de su vida. 29 Y cuando sus días se acercaron a su fin llamó a su hijo José al que dijo: “Si es que me aprecias de veras, te ruego que coloques tu mano bajo mi muslo para que prometas esta prueba de tu amor y fidelidad: no me sepultes en Egipto. 30 Cuando haya ido a descansar con mis padres, sácame de Egipto y entiérrame en la tumba de ellos.” José respondió: “Lo haré tal como lo pides.” “Jurámelo”, le dijo y José se lo juró. 31 Entonces Israel se inclinó hacia la cabecera de su cama.

n En Egipto, las tierras peretenecían al Faraón; una administración muy estricta le permitía exigir de todos los agricultores parte de su cosecha. El presente capítulo atribuye a José dicha organización.

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Jacob adopta a los hijos de José

n 48 1 Después de esto, le avisaron a José que su padre estaba enfermo. Tomó entonces con él a sus hijos Manasés y Efraím. 2 Le anunciaron a su padre: “Mira, tu hijo José viene a verte a Israel, haciendo un esfuerzo, se sentó en la cama.”
3 Y dijo a José: “El Dios de las Alturas se me apareció en Luz, ciudad den país cananeo, y me bendijo diciéndome:  4 Yo te aumentaré y multiplicaré: tú serás padre de varios pueblos y daré este país para siempre a tu descendencia después de ti. 5 Desde ahora, pues, tus dos hijos nacidos en Egipto serán también míos. Efraím y Manasés serán hijos míos como Rubén o Simeón, 6 pero los hijos que has engendrado después de ellos serán tuyos y con el nombre de sus hermanos serán llamados a recibir su herencia. 7 Por lo que a mí toca, tu madre Raquel murió en mis brazos, cuando volvía de Padán, en la tierra de Canaán, pero antes de llegar a Efratá. Por eso la enterré en el camino de Efratá que es Belén.”
8 Al ver Israel a los dos hijos de José le preguntó: “¿Quiénes son éstos?” 8 José le respondió: “Estos son los hijos que Dios me ha dado aquí.” “Acércalos, por favor, y los bendeciré.” 10 Israel tenía sus ojos debilitados por la vejez y no podía ver. Josaé se los acercó, entonces él los abrazó y los besó. 11 Israel dijo a José: “Nunca pensé que volvería a verte, y ahora Dios me concede la gracia de ver aún a tus descendientes.” 12 José retiró los hijos de entre las rodillas de su padre y se hincó delante de su padre hasta tocar el suelo con la cara. 13 Colocó José a Efraím a su derecha, quedando a la izqauierda de Israel; a Manasés a su izaquierda, quedando a la derecha de su padre, y los acercó. 14 Israel alargó su mano derecha y la puso sobre la cabeza de Efraím, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés, quedando así con las manos cruzadas, ya que Manasés era el mayor.
15 Luego bendijo a José con estas palabras: “Que el Dios ante el cual caminaron mis padres Abrama e Isaac, el Dios que ha sido mi pastor desde que existo hasta hoy, 16 el Angel que me liberó de todo mal, bendiga a estos muchachos y que en ellos se perpetúe mi nombre y el nombre de mis padres Abraham e Isaac; que lleguen a ser muy numerosos en el país:” 17 José vio que su padre ponía su mano derecha sobre la cabeza de Efraím, lo que le disgustó: Tomó, pues la mano de su padre para cambiarla a la cabeza de Manasés 18 diciendo: “Así no, padre mío, que es éste mi hijo mayor. Coloca tu mano derecha sobre su cabeza.” 19 Israel se negó y le dijo: “Lo sé, hijo mio, lo sé, también él se hará pueblo, también él llegará a ser grande, pero su hermano menor será más grande que él y su descendencia formará una gran cantidad de pueblos.” 20 Y los bendijo aquel día con estas palabras: “A ustedes los tomarán como ejemplo cuando quieran bendecir a alguno de Israel; dirán: “Que Dios te haga semejante a Efraím y Manasés.”
21 Así puso  a Efraím antes que a Manasés. Después dijo Israel a José: “Yo voy a morir, pero Dios estará con ustedes y los hará volver a la tierra de sus padres. 22 A ti te doy más que a tus hermanos una porción de tierra, a saber, Siquem, que conquisté de mano del amorreo con mi espada y mi arco.”

n Las doce tribus de Israel eran en realidad trece. Pero las de Efraím y Manasés se llamaban juntas tribus de José. Asi se logra la cifra de doce. El presente capítulo explica esta particularidad. Efraím y Manasés será considerados como dos hijos de Jacob en reemplazo de José. La bendición de Jacob va, como la de Isaac, su padre, no al mayor, sino al menor de los hermanos. Dios de sus favores a quien quiere, y no según el derecho de sucesión ni según el deseo de los padres.

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Las bendiciones de Jacob

¡ 49 1 Jacob llamó despues a sus hijos para decirles:
“Júntense que les voy a anunciar lo que sucederá en el futuro. 2 Reúnanse para escuchar, hijos de Jacob, y oigan a Israel, su padre:

3 Rubén, tú eres mi primogénito, mi vigor y el primer fruto de mi virilidad, demasiado orgulloso e impulsivo. 4 Aunque eches espuma como las aguas, no tendrás más que un poder relativo. Subiste al lecho de tu padre y lo deshonraste.
5 Simeón y Levi son hermanos y sus cuchillos fueron instrumentos de violencia. 6 No concuerdo con sus planes, ni tomaré parte en su asamblea, porque en su furor mataron hombres, en su arrebato desjarretaron toros. 7 Sea maldita su cólera porque es violenta, y su furor porque fue cruel. Los dividiré en Jacob, los esparciré en Israel.

8 Judá, a ti te alabarán tus hermanos,
tu mano agarrará del cuello a tus enemigos,
y  tus hermanos se inclinarán ante ti.
9 Eres cachorro de león, Judá.
al volver de caza, hijo mío,
te agazapas o te echas cual león o cual leona.
¿quién se atreverá a levantarlo?
10 No le será arrebatada la corona
ni el bastón de mando de entre sus piernas,
Hasta que venga aquel a quien pertenece
y  a quien los pueblos obedecerán.
11 Amarras en la vid a tu burrito,
lavas tus vestidos en el vino,
y  tu mano en la sangre de los racimos.
12 Tus ojos están nublados de vino
y  tus dientes están blancos por la leche.

13 Zabulón vivirá a orillas del mar, será tripulante de barcos y se extenderá hasta Sidón.
14 Isacar es un burro huesudo que vive echado entre dos establos; 15 como vio que el descanso era bueno y la tierra agradable, inclinó su espalda a la carga y se resignó al yugo de la esclavitud.
16 Dan juzgará a su pueblo como a las demás tribus de Israel. 17 Que sea como serpiente en el camino, como víbora en el sendero, que muerde los talones del caballo, para que caiga de espaldas el jinete.

18 ¡Oh Yavé, espero en tu salvación!

19 A Gad le asaltan salteadores, pero él les asalta la retaguardia.
20 Aser tiene pan rico, él prepara comidas de rey.
21 Neftalí es una cierva suelta que tiene hermosos cervatillos.

22 José es una patilla de buena cepa,
es una parra nueva junto a la fuente,
cuyos sarmientos suben por la muralla.
23 Los arqueros te han molestado,
te hanlanzado flechas y perseguido,
24 mas tu arco no se rompió
ni se cansaron tus brazos.
Contigo está el Fuerte de Jacob,
la Roca de Israel y su Pastor.
25 El Dios de tu padre, el que te ayuda,
que el Altísimo te bendiga:
¡bendiciones de los altos cielos!
¡bendiciones del profundo abismo!
¡bendición de tu campo y de tu establo!
26 Las bendiciones de tu padre han sobrepasado a las bendiciones de los montes antiguos
y  las riquezas de las lomas eternas,
que todas ellas descansen sobre la cabeza de José
pues tú eres el elegido entre tus hermanos.

27 Benjamín es un lobo sanguinario
que en la mañana devora su presa
y  enla tarde reparte los despojos.

Muerte y funerales de Jacob

28 Estas son las tribus de Israel: doce en total. Esto fue lo que les habló su padre cuando los bendijo: a cada uno lo bendijo según lo que le correspondía.
29 Después dio la siguiente orden: “Yo voy a reunirme con mi pueblo. Entiérrenme junto a mis padres en la caverna que existe en el campo de Efrón, el heteo , 30 o sea en la caverna que hay en el campo de Macpelá, frente a Mambré, en la tierra de Canaán. Ese es el campo que Abraham compró a Efrón, el heteo, para tener en él su sepultura. 31 Allí mismo enterraron a Abraham junto a Sara, su esposa, allí también enterraron a Isaac junto a Rebeca, su esposa, allí además también yo sepulté a Lía. 32 La compra del campo y de la caverna que hay en él se hizo a los hijos de Het.”
33 Cuando Jacob hubo terminado de dar estas instrucciones a sus hijos, recogió sus pies en la cama y expiró, y se reunión con sus antepasados.

¡ Las bendiciones de Jacob se dirigen, no a sus hijos, sino a las doce tribus que llevarán sus nombres. Estas tribus tendrían enlo sucesivo suertes muy desiguales. La bendición de Jacob es como una manera de afirmar que esos destinos eran conocidos de Dios desde antemano y eran parte de su plan de salvación que beneficia a todos, pero no da lo mismo a todos.
Se destacan las tribus de Judá y de José. A Judá se le profetisa que su tribu dominará sobre las demás hasta que venga el Salvador, “el que va a recibir el mando”. En realidad, de la tribu de Judá van a salir los reyes del pueblo de Dios, y después de ellos, Jesús. Judá es entonces el que recibe las promesas hechas a Abraham yJacob.
A José se le profetizan grandeza y prosperidad material.
Nótese cómo mueren Jacob y José, esos creyentes de tiempos antiguos que todavía no sabían de la Resurreción de los Muertos. Habíanvivido plenamente la vida que Dios les daba en esta tierra, llevados por la certeza de que, siendo fieles a sumisión trabajaban por un mundo mejor que verían sus descendientes. La vez larga y dichos que Dios les condeía al final de sus pruebas les daba a entender que Dios es justo y generoso con todos.
Sin embargo, mientras no tenían esperanza de una vida más allá, ¡cuánto les faltaba para ser personas colmadas! Pensaban que, al morir el hombre, algo de él iba a vivir debajo de la tierra junto con sus padres, en un lugar del que Dios estaba tan ausente como las inquietudes y la bulla de los vivos. Así, pues, Dios su amigo y fiel defensor ¡dejaba que lo perdieran para siempre! Seguramente que debían reprimir sus anehlos y acallar sus dudas para convencerse de que esto era lo bueno y lo justo.
Sus esfuerzos por resignarse hacían de ellos hombres graves, concienzudos, sometidos a la voluntad misteriosa de Dios, pero, a cambio de esto, se les escapaban la alegría, la espontaneidad propia de los niños y el amor apasionado por su Salvador.  En esto no diferían mucho de los ateos buenos o de los creyentes de buena voluntad pero poco instruidos, que hoy viven en la en la Resurrección.

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50 1 Al ver esto, José se acercó a la cama de su padre, lo abrazó llorando y lo besó. 2 Mandó después a los médicos que estaban a su servicio que embalsamaran a supadre y ellos lo embalsamaron. 3 Emplearon en ello cuarenta días, ya que éste es el tiempo necesario para el embalsamamiento. Luego, los egipcios lo lloraron durante stetenta días.
4 Cuando pasó el tiempo de duelo, José habló a los principales de la gente de Faraón de esta manera: “Si mi persona les es grata, les ruego hagan llegar a oídos de Faraón lo siguiente: 5 Antes de morir, mi padre me hizo prometerle bajo juramento que yo lo sepultaría en el sepulcro que él se había cavado en el país de Canaán. Pues bien, permítanme ahora subir a enterrar a mi padre.” 6 Faraón le mandó a decir: “Sube y entierra a tu padre, tal como te hizo jurar.”
7 Subió José a sepultar a su padre y subieron también con él todos los servidores de Faraón, los principales de su familia y todos los jefes de Egipto. 8 Toda la gente de la familia de José, sus hermanos y la gente de su padre. Sólo dejaron en la tierra de Gosén a sus niños junto con sus ovejas y demás animales. 9 Lo acompañaban carros de soldados a caballo; se venía, pues, que era una caravana muy grande.
10 Cuando llegaron a Gorén-Atad, que está al lotro lado del Jordán, celebraron unos funerales grandes y solemnes. Estos funerales que José celebró por su padre duraron siete días. 11 Los cananeos que vivían ahí, al ver los funerales que se hacían en Gorén-Atad, se dijeron: “Estos son unos funerales muy solemnes para los egipcios.” Por eso aquel lugar se llamó Abel-Misraim (o sea, duelo de los egipcios) y está al otro lado del Jordán. 12 Los hijos de Jacob cumplieron  todo lo que les mandó. 13 Ellos lo trasladaron a la tierra de Canaán y lo sepultaron en la caverna del campo de Macpelá, en el campo que Abraham había comprado a Efrón, el heteo, frente a Mambré, como propiedad para sepultura.
14 José, después de sepultar a su padre, volvió a Egipto con sus hermanos y con todos los que lo habían ido a acompañar en el funeral de su padre.

Ultimos años de José

15 Después de que murió su padre, los hermanos de José se dijeron: “ A lo mejor José nos guarda rencor y ahora nos devuelve todo el mal que le hicimos.” 16 Entonces le mandaron a decir: “Tu padre antes de morir nos mandó que te habláramos así: 17 “Perdona  el mal de tus hermanos y el pecado que cometieron cuando te hicieron el mal. Por eso perdona la falta de los servidores del Dios de tu padre.” José, al oír estas palabras se puso a llorar. 18 Sus hermanos vinieron a echarse a sus pies, diciéndole: “Aquí nos tienes, somos tus esclavos.” 19 José respondió: “No teman, ¿acaso podría yo ponerme en lugar de Dios?, 20 ustedes quisieron hacerme daño, pero Dios quiso convertirlo en bien para que se realizar lo que hoy ven: conservar la vida de un pueblo numeroso. 21 Nada teman, entonces; yo los mantendré a ustedes y a sus hijos.” Luego los consoló, hablándoles palabras cariñosas.
22 José permaneció en Egipto junto con toda la familia y gente de su padre. Murió a la edad de ciento diez años. 23 Alcanzó a ver a los hijos de Efraím hasta la tercera generación. Tambien los hijos de Maquir, hijo de Manasés,nacieron sobre las rodillas de José.
24 José dijo a sus hermanos: “Voy a morir, pero estén seguros que Dios los visitará y los hará subir de este país a la tierra que juró dar a Abraham, Isaac y Jacob.” 25 Y José los hizo jurar, pidiéndoles este favor: “Cuando Dios los viste, lleven mis huesos  de aquí junto con ustedes.” 26 Cuando murió José en Egipto, a la edad de ciento diez años, lo embalsamaron y lo colocaron en un ataúd en Egipto.