LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

sábado, 31 de diciembre de 2011

6


6 1 Estuvo, pues, el Arca de Yavé en el país de los filisteos, por espacio de siete meses. 2 Los filisteos llamaron a sus sacerdotes y adivinos y les preguntaron: "¿Qué debemos hacer con el Arca de Yavé? Dígannos como debemos devolverla a su lugar." 3 Ellos respondieron: "Si quieren devolver el Arca, no se la devuelvan así no más, sino que ofrezcan, al mismo tiempo, un sacrificio de reparación. Así recobrarán ustedes la salud y sabrán por qué Dios los castigó tanto." 4 Ellos dijeron: "¿Que reparación debemos ofrecer?" Y los sacerdotes respondieron: 5 "Hagan cinco tumores de oro y cinco ratas de oro, de acuerdo al número de los distritos de los filisteos, ya que todos ustedes con sus jefes han sufrido la misma plaga. Hagan imágenes de sus tumores y de los ratones que arruinan el país, y den gloria al Dios de Israel. A ver si con esto, deja de castigarlos a ustedes, a sus dioses y a su tierra. 6 Pero no endurezcan sus corazones, como lo endurecieron los egipcios y el faraón. ¿No tuvieron que dejar partir a Israel, después que Dios los castigó con varias plagas?

7 Ahora, pues, manos a la obra y construyan una carreta nueva y enyuguen a ella dos vacas que estén criando y que no hayan llevado yugo, y encierren en el establo sus terneritos. 8 Tomen después el Arca de Yavé y pónganla en la carreta. Coloquen a su lado, en un cofre, las figuras de oro que le han ofrecido como reparación. 9 Después, déjenla marchar. Y fíjense: Si toma el camino de su país, hacia Bet-Semes, sepan que es el Dios de Israel quien nos ha causado esta gran calamidad; si no, sabremos que no ha sido su mano la que nos ha castigado y que todo esto  nos ha pasado por casualidad."
10 Así lo hicieron: tomaron dos vacas que estaban criando, las enyugaron a la carreta y encerraron sus terneritos en el establo. 11 Colocaron en la carreta el Arca de Dios con el cofre que contenía los ratones  y las imágenes de oro.
12 Entonces las vacas se dirigieron derecho por el camino que sube a Bet-Semes y siguieron la ruta mugiendo, sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda. Los jefes de los filisteos las siguieron hasta llegar al territorio de Bet_Semes.
13 Los de Bet-Semes estaban segando el trigo en el valle cuando vieron que se acercaba el Arca. Salieron a su encuentro muy contentos. 14 Al llegar la carreta al campo de Josué, de Bet-Semes se detuvo; había allí una gran piedra. Astillaron la madera de la carreta y sacrificaron encima las vacas, como víctimas quemadas en honor a Yavé. 15 Mientras tanto los levitas habían bajado el Arca de Dios y el cofre que estaba a su lado, que contenía los objetos de oro, y colocaron todo sobre la gran piedra.
Los de Bet-Semes ofrecieron aquel día sacrificios a Yavé, 16 mientras que los cinco jefes filisteos, después de comprobar lo sucedido, se volvieron el mismo día a Acarón. 17 Las ciudades de Asdod, Gaza, Ascalón, Gaty Acarón; 18 y además había tantos ratones de oro como ciudades filisteas bajo la autoridad de los cinco jefes, desde las ciudades fortificadas hasta las aldeas que no tienen muros. Prueba de esto, hasta el día de hoy, es la gran piedra en la que se colocó el Arca de Yavé, que está en el campo de Josué de Bet-Semes. 19 En Bet-Semes Yavé hizo perecer a setenta personas que se atrevieron a mirar el Arca. Al ver esto, todo el pueblo se apenó mucho.
20 Dijeron entonces loa habitantes de Bet-Semes: ¿Quién podrá quedarse en presencia de Yavé el Dios Santo?" "¿A dónde podríamos enviar el Arca?" 21 Mandaron decir a los habitantes de Cariatiarim: "Los filisteos devolvieron el Arca de Yvé. Bajen aquí y llévensela."

7


7 1 Vinieron los habitantes de Cariatiarim por el Arca de Yavé y la colocaron en la casa de Abinadab, en la loma, y consagraron a su hijo Eleazar para que la  cuidase.

Samuel levanta a Israel

* 2 Desde el día en que el Arca quedó instalada en Cariatiarim, transcurrieron veinte largos años, durante los cuales el pueblo de Israel gemía y suplicaba a Yavé.
3 Entonces Samuel se dirigió al pueblo diciéndoles: "Si ustedes vuelven a  Yavé con sinceridad y quitan de en medio de ustedes los dioses extranjeros y las imágenes de los Baales y Astartés, si permanecen fieles a Yavé, sirviéndole sólo a él, entonces Yavé los librará de los filisteos. 4 Los israelitas, pues, expulsaron los Baales y los Astartés y se pusieron a servir sólo a Yavé.
5 Samuel dijo:
"Reúnan a todo Israel en Mizpá y yo rogaré a Yavé por ustedes."
6 Se reunieron en Mizpá, derramaron agua ante Yavé, ayunaron durante ese día y dijeron: "Hemos pecado contra Yavé." Y fue Samuel quien dirigió esta asamblea de los israelitas en Mizpá. 7 Cuando los filisteos supieron que los israelitas se había reunido en Mizpá, los jefes de sus cinco ciudades subieron a Israel para atacarlo. Los israelitas, a su vez, tuvieron miedo 8 y dijeron a Samuel; "No dejes de invocar a Yavé, nuestro Dios, para que él nos salve de los filisteos."
9 Samuel tomó entonces un cordero lechón y lo ofreció en sacrificio a Yavé, suplicándole por el pueblo; y Yavé lo escuchó.
10 En el mismo momento en que Samuel ofrecía el sacrificio, los filisteos se lanzaron al ataque contra Israel. Pero la voz de Yavé resonó como un trueno en medio de los filisteos, cundió el pánico entre ellos y fueron vencidos por los hombres de Israel. 11 Estos persiguieron a los filisteos, desde Mizpá hasta más abajo de Betcar.

12 Samuel tomó entonces una piedra y la puso entre Mizpá y Jesana y dio a aquel lugar el nombre de Ebena-Ezer, es decir: "Piedra del socorro", diciendo: "Hasta aquí nos ha socorrido Yavé."
13 Después de esta derrota los filisteos no se atrevieron a invadir más el territorio de Israel. Así la mano de Yavé se hizo  sentir  contra los filisteos mientras vivió Samuel: 14 las ciudades que habían tomado a los israelistas fueron devueltas a Israel, desde Acarón hasta Gat; Isdrael liberó su territorio del dominio de los filisteos. también hubo paz entre Israel y los amorreos.
15 Samuel fue juez de Israel mientras vivió. Cada año hacía un recorrido por Betel, 16 Guilgal, Mizpá, juzgando a Israel en todos esos lugares, 17 y después se volvía a Ramá, donde tenía su casa. Allí juzgaba a Israel y también edificó un altar a Yavé.

* Se repite la misma experiencia de los Jueces. Samuel convence a Israel que vuelva a Yavé, y éste, fiel a su Alianza, concede la victoria.

8



El pueblo pide un rey. Samuel denuncia la dictadura

+ 8 1 Cuando Samuel llegó a anciano, dejó a sus hijos como  jueces de Israel. 2 El mayor de sus hijos se llamaba Joel y el otro se llamaba Abias, y juzgaban en Bersebá. 3 Pero no fueron igual que su padre. Buscaban el dinero, aceptaban regalos y violaban la justicia.
4 Se reunieron, pues, los jefes de Israel y fueron a Ramá, donde estaba Samuel, 5 y le dijeron: "Tú ya estás viejo y tus hijos no siguen tus ejemplos. Pues bien, danos un rey para que nos gobierne, como hacen los reyes en todos los países."
6 A Samuel no le gustó nada que le hubieran dicho: "Danos un rey para que nos gobierne; e invocó a Yavé. Y Yavé dijo a Samuel: "Dale a tu pueblo lo que te pide. 7 Pues no te rechazan a ti, sino que es a mí a quien han rechazado para que no reine sobre ellos. 8 Te tratan a ti como me han tratado a mí desde el día en que los saqué de Egipto hasta hoy. Pues sabes  cómo me abandonaron para ir tras otros dioses. 9 Escucha, sin embargo, la petición y les dirás cuáles son los derechos del rey que los va a gobernar."
10 Samuel transmitió al pueblo que  le había pedido un rey todo lo que le había dicho Yavé. 11 Les dijo: "Miren lo que les va a exigir su rey: les tomará a sus hijos y los destinará a sus carros de guerra o a sus caballos, o bien los hará correr delante de su propio carro; 12 los empleará como jefes de mil y como jefes de cincuenta; los hará labrar y cosechar sus tierras; los  hará fabricar sus armas y los aperos de sus caballos. 13 Les tomará sus hijas para peluqueras, cocinas y panaderas. 14 A ustedes les tomará sus campos, sus viñas y sus mejores olivares y se los dará a sus oficiales. 15 Les tomará la décima parte de sus sembrados y de sus viñas para sus funcionarios y servidores. 16 Les tomará sus sirvientes, sus mejores bueyes y burros y los  hará trabajar para él. 17 A ustedes les sacará la décima parte de sus rebaños y ustedes mismos serán sus esclavos. 18 ese día se lamentarán del rey que hayan elegido, pero Yavé ya no les responderá."
19 El pueblo no quiso escuchar a Samuel y dijo: ¡No! Tendremos un rey y nosotros seremos también como los demás pueblos: 20 nuestro rey nos dirigirá e irá al frente de nosotros en nuestros combates."
21 Oyó Samuel todas las palabras de su pueblo y las repitió a los oídos de Yavé. Pero Yavé dijo a Samuel: "Hazles caso y dales un rey." 22 Samuel dijo entonces a todos los hombres de Israel: "Vuelva cada uno a su ciudad."

+ Una corriente nueva aparece en Israel. El pueblo se da cuenta de la debilidad que crean la división y la anarquía. No basta el poder pasajero de los "Jueces". Las doce tribus deben unirse en torno a un rey.
Samuel es un defensor del pasado, y sus advertencias están marcadas por su desconfianza personal: no reconoce el progreso que constituye un gobierno más fuerte y centralizado. Pero, denuncia, claramente los peligros de un poder fuerte.
Samuel reprocha al pueblo su poca confianza en Yavé. Hoy hablaríamos de su afán de seguridad. Prefieren entregar a otro el cargo de tomar iniciativas y de ser responsable por ellos. Así como en la actualidad, después de las reformas agrarias, se sabe de campesinos que echan de menos al dueño que los explotaba.
Dice Juan XXIII que donde falta la iniciativa y la responsabilidad personal de los particulares,  hay tiranía política. Además, cuando el individuo lo espera todo del gobierno o del rey, hay un estancamiento general y se apaga el genio creador del hombre.
El rey será en la teoría el representante de Dios y el servidor de su pueblo. En la realidad, servirá sus propias ambiciones y será el opresor de la nación. Ya que aquel tiempo los dictadores sabían bastante de propaganda para convencer al pueblo de que eran indispensables (Lc 22,25)

9


* 9 1 Había un hombre de la tribu de Benjamín llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror,  hijo de Becorat, hijo de Afia. Era un hombre valiente. 2 Tenía un hijo llamado Saúl, joven y de bella presencia, además de que sobrepasaba a todo el mundo en estatura.
3 Sucedió que se perdieron las burras de Quis. Este dijo a su hijo Saúl: "Toma como compañero a uno de los mozos y anda a buscarme las burras." 4 Atravesaron los cerros de Efraím y el territorio de Salisa y no las encontraron; cruzaron el país de Saalim, pero tampoco estaban allí; recorrieron el país de Benjamín sin encontrar nada. 8 Cuando llegaron al territorio de Suf, dijo Saúl al muchacho que lo acompañaba: "Volvamos, no sea que mi padre esté más preocupado de nosotros que de las burras."
6 Pero él respondió: "Todavía no, pues en esta ciudad vive un hombre de Dios. Es muy famoso. Todo lo que dice se cumple con seguridad. Vamos donde él por si nos orienta acerca del objeto de nuestro viaje." 7 Saúl le contestó: "Bien, vamos, pero ¿qué presente llevaremos a ese  hombre de Dios?" No nos queda pan y no tenemos ningún regalo para llevarle. ¿Qué le podemos dar?" 8 El muchacho dijo a Saúl: "Me queda una moneda de cuarto de siclo de plata; se la daré al hombre de Dios y nos indicará el camino que hemos de seguir." 9 Saúl dijo a su muchacho: "Tienes razón; vamos." 10 Y se fueron a la ciudad donde vivía el hombre de Dios.

Samuel unge a Saúl

+ 11 Cuando Saúl subía con su muchacho por la cuesta de la ciudad de Ramá, encontraron a unas muchachas que salían a buscar agua y les preguntaron: "¿Está aquí el vidente?" (Porque antes en Israel, cuando alguien iba a consultar a Dios, decía: "Vamos a ver al vidente"; se llamaba entonces vidente al que llamamos profeta.)
12 Ellas le respondieron: "Sí, aquí está el vidente. Acaba de llegar para ofrecer hoy mismo un sacrificio por el pueblo en la loma. 13 En cuanto entren a la ciudad, búsquenlo pronto antes que suba al santuario, pues hoy habrá allí un banquete sagrado y todo el mundo lo está esperando para que bendiga el sacrificio y luego puedan sentarse a la mesa de los invitados. Vayan en seguida y al momento lo encontrarán."
14 Subieron, pues, a la ciudad. Entraban por la puerta cuando Samuel salía para subir al santuario.
15 Ahora bien, la víspera de la venida de Saúl, Yavé había hecho esta revelación a Samuel: 16 "Mañana, a esta misma hora, te enviaré un hombre de la tierra de Benjamín. Lo ungirás como jefe de mi pueblo, Israel, y él lo librará de la mano de los filisteos, porque he visto la aflicción de mi pueblo y su clamor ha llegado a mí."
17 Cuando Samuel vio a Saúl, Yavé le indicó: "Este es el  hombre del que te he hablado; él gobernará a mi pueblo."
18 Saúl se acercó a Samuel (estaban en la puerta de la ciudad) y le dijo: "Indícame, por favor, dónde está la casa del vidente." 19 Samuel respondió a Saúl: "Yo soy el vidente. sube delante de mí al santuario. Hoy comerás conmigo. Mañana te despediré y te contestaré todas tus preguntas. 20 No te preocupes por las burras que perdiste hace tres días, porque ya las hallaron."
Samuel agregó: "¿Para quién serán las riquezas de Israel? ¿No serán para ti y la familia de tu padre?" 21 Saúl respondió: "Yo soy de la tribu de Benjamín, la más pequeña de Israel. Y mi familia es la mas pequeña de Benjamín. ¿Por qué razón me dices estas cosas?"
22 Samuel tomó a Saúl y a su muchacho, los invitó a entrar en la sala y los hizo sentarse en la cabecera de la mesa, donde había treinta personas. 23 Después Samuel dijo al cocinero: "Sirve la presa que yo te dije que la pusieras aparte." 24 El cocinero tomó el pernil con la cola y lo puso delante de Saúl, diciéndole: "Esto fue especialmente reservado para ti; sírvetelo." Aquel día Saúl comió con Samuel.
25 Bajaron del santuario a la ciudad. Prepararon para Saúl una cama en la terraza., donde se acostó. 26 Cuando amaneció, Samuel llamó a Saúl y le dijo: "Levántate, que voy a despedirte." Se levantó Saúl y salieron afuera,. 27 Habían bajado hasta las afueras de la ciudad cuando Samuel dijo a Saúl: "Dile a tu muchacho que siga minando; tú, en cambio, párate aquí, pues tengo que darte un recado de parte de Dios."

* La continuación del capítulo 8 está en 10,17. Aquí empieza el relato de la vocación de Saúl.
Saúl salió a buscar las burras de su padre, y encontró en el camino algo que no esperaba. Dios llama a Saúl de otro modo que a Samuel, y a David lo llamará en forma diferente también a todo hombre. Dios le ofrece la psobilidad de cumplir una misión, grande o pequeña, que él solo puede llevar a bien.

+ El joven Saúl viene a Samuel como muchos israelitas. para ellos, el profeta Samuel es un vidente, un adivino, y le viene a pedir que solucione sus problemas económicos. Ello no debe extrañarnos. Durante siglos, los que cultivaban las ciencias de los astros, atendían también las consultas respecto al porvenir y los horóscopos eran su modo de ganarse la vida. Después, la ciencia se apartó de esa superstición. Lo mismo, al principio el profeta pretendía transmitir respuestas de Dios sobre todas las materias; atendía las consultas de cada uno y vivía de esto; pero Samuel primero, y los grandes profetas después, saben que su misión es guiar al pueblo de parte Dios.

Samuel consgra a Saúl con una unción de aceite (ver comentario de Lev 8)

10



10 1 Entonces Samuel tomó la alcuza de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl y después lo besó diciendo: "Yavé es quien te ha ungido como jefe de Israel. Tú dirigirás al pueblo de Yavé y lo librarás de los enemigos que lo rodean. Y ésta será para ti la señal de que el mismo Yavé te ha ungido. 2 En cuanto te separes de mí encontrarás dos hombres junto a la tumba de Raquel, en la frontera de Benjamín, y ellos te dirán: Las  burras que andabas buscando ya las hallaron. Fíjate que tu padre ya se olvidó de ellas  ahora está muy preocupado por lo que les haya podido pasar a ustedes. 3 Siguiendo más allá te toparás con tres hombres que suben a ver a Dios en Betel. Uno de ellos llevará tres cabritos, el otro, tres panes, y el tercero, una botella de vino.  4 Te saludarán y te darán dos panes. 5 Después llegarás a Guibea de Dios, donde hay un gobernador filisteo. A la entrada de la ciudad te encontrarás con un grupo de profetas, precedidos por un coro con arpas, tambores, flautas y cítaras. Estarán en trance, como ocurre a los profetas. 6 Entonces te tomará el espíritu de Yavé, entrarás en trance como ellos y serás cambiado con otro hombre. 7 Cuando te hayan sucedido todas estas cosas, haz lo que quieras, porque Dios está contigo.
8 Baja, pues, delante de mí a Guilgal y yo iré a juntarme contigo para ofrecer víctimas y sacrificios a Yavé. Esperarás siete días, hasta que yo venga a ti y te diga lo que debes hacer."
9 Apenas Saúl se alejó de Samuel, Dios le cambió el corazón y todas las señales se realizaron ese mismo día. 10 Desde allí fueron a Guibea y se encontraron con un grupo de profetas; lo invadió el espíritu de Dios y se puso a profetizar en medio de ellos.


11 Los que lo conocían desde niño, cuando lo vieron cantando con los profetas, se decían entre sí: "¿Qué le ha pasado al  hijo de Quis? ¿También Saúl está profetizando?" 12 A lo cual respondieron algunos: ""¿Y quién es su padre?" Y así pasó a ser unproverbio: "¿Con qué Saúl es uno de los profetas? 13 Saúl dejó de profetizar y se fue a caa.
14 El tío de Saúl les preguntó a él y a su mozo a dónde  habían ido; a lo que ellos respondieron: "Andábamos buscando las burras, pero como no las encontramos por ningún lado, fuimos a ver a Samuel." 16 Y cómo su tío le pidiese que le contara lo que le había dicho Samuel, él le replicó: 16 "Sencillamente nos dijo que las burras habían aparecido." Pero no le contó nada de lo que le había dicho Samuel acerca del reino.


* 17 Después de esto, Samuel convocó al pueblo delante de Yavé en Mizpá, 18 y dijo a los hijos de Israel: Esto dice Yavé: Yo saqué a Israel de Egipto y los libré de las manos de los egipcios y de los reyes que los tenían oprimidos. 19 Pero ustedes, hoy día, han despreciado a su Dios, que los salvó de todos sus males y aprietos, y  han dicho: No, danos un rey que nos gobierne. Por eso, ahora, preséntense delante de Yavé, distribuidos por tribus y familias."
20 Samuel hizo acercarse a todas las tribus de Israel y, al echar suerte, fue designada la tribu de Benjamín. 21 De la tribu de Benjamín fue designada la familia de Matrí, y de la familia de Matrí, Saúl, hijo de Quis; lo buscaron, pero no lo encontraron. 22 Entonces, volvieron a preguntar a Yavé: "¿Vino Saúl?", a lo que Yavé dijo: "A estas horas está escondido en medio de los equipajes." 23 Fueron corriendo a sacarlo de allí y, una vez en medio del pueblo, vieron que sobresalía de los hombros arriba, sobre todos los demás. 24 Samuel dijo a todo el pueblo: "¿Ven al que eligió Yavé? Como él no hay nadie en todo el pueblo." Y todos empezaron a aclamarlo: "Viva el rey."
25 Samuel dio a conocer al pueblo los derechos y deberes de los reyes y los escribió en un libro que guardó delante de Yavé. 26 Después, despidió Samuel al pueblo, y cada cual se fue a su casa. También Saúl se fue a la suya, en Guibea, acompañado de aquellos valientes cuyos corazones había movido el Señor. 27 Pero algunos malvados dijeron: "¡Qué nos va a salvar ése!" Y para demostrarle su desprecio, no le llevaron regalos.


* Aquí viene  la continuación lógica del capítulo 8 y es otro relato de la elección de Saúl. Este capítulo no se opone al anterior, pues Samuel consagró a Saúl en forma secreta, y algún tiempo después el sorteo pone de manifiesto al hombre que Dios había escogido.

11



+ 11 1 Aproximadamente un mes después, Najás, el amonita, le puso sitio a Jabés de Galaad. Y todos los hombres de Jabés dijeron a Najás: "Si llegas a un acuerdo con nosotros te serviremos."
2 Najás respondió: "Estas son mis condiciones: les sacaré a todos el ojo derecho para que así quede humillado todo Israel." 3 Entonces los jefes de Jabés le contestaron: "Danos un plazo de siete días. Vamos a mandar mensajeros por todo el territorio de Israel, y si no  hay nadie que nos ayude, entonces nos rendiremos a ti."
4 Llegaron los mensajeros a Guibea, donde vivía Saúl, y contaron esto al pueblo, y todos se pusieron a gritar y a llorar.
5 En esto llegó Saúl, que venía del campo con sus bueyes, y dijo: "¿Por qué todo el mundo está llorando?" Cuando le contaron lo que sucedía, 6 el espíritu de Dios se apoderó de Saúl y se enojó sobremanera. 7 Tomó una yunta de bueyes, los descuartizó y envió los pedazos por todo el territorio de Israel con este mensaje: "Esto les va a pasar a los bueyes de todos los que no quieran seguirme a mí y a Samuel."
Al ver esto, todos tuvieron miedo y salieron como un solo hombre.
8 Saúl les pasó revista en Bezar: eran unos trescientos mil los de Israel y treinta mil los de Judá.
9 Entonces despidieron a los mensajeros con esta respuesta para los de Jabés: "Mañana, cuando salga el sol, iremos a liberarlos." 10 Y los de Jabés, llenos de alegría con esta noticia, dijeron a los amonitas: "Mañana saldremos y ustedes podrán hacer con nosotros lo que les parezca."
11 A la mañana siguiente Saúl dispuso a su gente en tres columnas que penetraron en el campamento antes que amaneciera. Hubo lucha hasta el mediodía. Los amonitas fueron derrotados y los que pudieron escaparon cada uno por su cuenta.
12 Entonces el pueblo dijo a Samuel: ¿Dónde están los que preguntaron si Saúl iba a reinar sobre nosotros? Entréganos esos hombres para matarlos." 13 Saúl respondió: "No se matará a nadie, porque hoy Yavé ha salvado a Israel."
15 Todo el pueblo fue a Guilgal y allí reconocieron por rey a Saúl en presencia de Yavé. Ofrecieron sacrificios de comunión y Saúl, junto a todos los israelitas, celebró este acontecimiento con una gran fiesta.

+ Se reanuda aquí el relato interrumpido en 10,16
Los hombres de Jabés están dispuestos a aceptar la paz. Israel llora y grita, pero Saúl es quien decide que esto no se puede tolerar. Su valentía compromete a Dios.
¿Dónde están los que preguntaron si Saúl iba a reinar? No hay vida política sin partidos. Desde el principio Saúl tiene sus partidarios y adversarios; sus partidarios se opondrán después a David. En cuanto a los hombres de Jabés, quedarán agradecidos a su salvador y le serán fieles hasta después de su muerte (ver 1 Sam 31,11).
Saúl es un hombre bueno y liberal, que no quiere vengarse de sus adversarios. Sin embargo, cuando uno es el dirigente máximo, fácilmente se margina de los demás y se hace orgulloso o pesimista. Saúl no sabrá escuchar a Dios ni compartir con sus familiares, y los celos lo volverán ciego, como en el caso de David.

12


Samuel renuncia

* 12 1 Samuel dijo al pueblo: "Los he atendido en todo lo que me han pedido, y les he dado un rey: "Desde ahora en adelante tienen un rey para dirigirlos. Lo que es yo, ya soy viejo, estoy lleno de canas y tengo a mis hijos que me reemplacen junto a ustedes. Los he guiado desde mi juventud hasta el día de hoy. 3 Ahora, si tienen algo contra mí, díganlo en presencia de Yavé y de su rey.
¿A quién le he llevado su buey o su burro? ¿A quién he engañado o maltratado? ¿Quién me ha sobornado con dinero? Que lo digan y lo devolveré."
4 Respondieron: "Nunca le hiciste mal a nadie."
5 Entonces Samuel dijo: "Yavé y el rey son ahora testigos de que ustedes no encontraron en mí culpa alguna." Y ellos contestaron: "Efectivamente, es como tu dices."

6 Entonces Samuel dijo al pueblo: "Sí; testigo es Yavé, que estableció a Moisés y a Aarón y que sacó a nuestros padres de la tierra de Egipto. 7 Presénteme ahora para que yo les pida cuentas en nombre de Yavé, por todas las misericordias que él les hizo a ustedes y a sus padres. 8 Acuérdense cómo Jacob entró en Egipto y cómo clamaron a Yavé los padres de ustedes cuando fueron oprimidos. Entonces envió a Moisés y a Aarón, que sacaron a sus padres de Egipto y lo pusieron en este lugar. 9 Pero ellos se olvidaron de Yavé, su Dios, por lo que les entregó en manos de Sísara, jefe del ejército de Jasor, y en manos de los filisteos y del rey de Moab, que les hicieron la guerra. 10 Pero después clamaron a Yavé y reconocieron: Hemos pecado, porque te abandonamos a ti, Señor y servimos a los  baales y a  las astartés. Pero ahora, líbranos de las manos de nuestros enemigos y te serviremos. 11 Entonces Yavé envió a Jerubaal, a Barac, a Jefté y a Samuel y los libró del cerco de sus enemigos y vivieron seguros.
12 Pero, cuando vieron que Najás, rey de los amonitas, los atacaba, me dijeron: ¡No!, que reine un rey sobre nosotros, a pesar de que Yavé, su Dios, era rey de de ustedes. 13 Aquí tienen a su rey. ya ven cómo el Señor les ha dado el rey que ustedes escogieron y pidieron. ¡Ojalá teman a Yavé, lo sirvan y escuchen su voz, y no se rebelen contra sus órdenes! 14 ¡Ojalá que ustedes y el rey que reine sobre ustedes lo sigan! 15 Porque si no escuchan su voz y se rebelan contra sus órdenes, entonces la mano de Yavé pesará sobre ustedes y sobre su rey.
16 No se vayan todavía, para que vean este  gran prodigio que Yavé va realizar delante de sus ojos. ¿No es ahora la cosecha del trigo? 17 Pues bien, voy a invocar a Yavé para que haga tronar y llover. Reconocerán entonces y verán el gran mal que han hecho a sus ojos al pedir un rey."
18 Invocó Samuel a Yavé, que hizo tronar y llover ese mismo día, y todo el publo tuvo gran temor a Yavé y a Samuel. 19 Todo el pueblo dijo a Samuel: "Ruega a Yavé, tu Dios, por nosotros, para que no muramos; porque a todos los demás pecados nuestros hemos añadido esta maldad de pedir un rey."
20 Pero Samuel les contestó: "No teman. Es cierto que  han hecho esa maldad. Pero ahora, no se alejen de Yavé y sírvanlo con todo su corazón, 21 no se aparten para seguir esos ídolos que no sirven ni salvan porque nada son. 22 Porque Yavé no rechazará a su pueblo en atención a su gran Nombre, ya que se ha dignado hacer de ustedes su pueblo. 23 Por mi parte, ¿cómo cometería este pecado de no interceder por ustedes ante Yavé o de no enseñarles el camino bueno y recto? 24 Teman sólo a Yavé y sírvanlo con todo su corazón, pues han visto las maravillas que ha realizado en medio de ustedes. Pero, si se portan mal, perecerán ustedes y su rey."

* Al renunciar Samuel, da una última lección a Saúl y sus sucesores. Invita a los futuros reyes y responsables a examinarse si se mantienen totalmente desinteresados en el ejercicio de las funciones, o si las aprovechan para servirse a sí mismos. (Ver un discurso semejante de Pablo en Hechos 20,33)
Samuel es además ejemplo, al retirarse cuando pasó el tiempo en que podía servir. Era hombre de otra época, la de los Jueces, y no había lugar para él en el reinado que empezaba. Cualquier dirigente vale por un tiempo, y cumplido éste, tiene que preparase sucesor