LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

jueves, 31 de marzo de 2011

16

La novia infiel

16 1 Yavé me dijo: 2 “hijo de hombre, dale a conocer a Jerusalén sus pecados. Dile de mi parte: 3 Tu origen y tu raza vienen de la tierra de Canáan; tu padre fue amorreo y tumadre hetea. 4 El día que naciste, no te cortaron el cordón, no te lavaron, no te friccionaron con sal ni te envolvieron en pañales. 5 Nadie cumplió contigo esos piadosos deberes; sino que te echaron al suelo, como un ser despreciable, el mismo día de tu nacimiento.
6 Pero yo, al pasar junto a ti, te vi revolverte en tu propia sangre y te dije: ¡Vive, a pesar de que se va derramando tu sangre, vive!, 7 y crece como la hierba de los campos. Tú creciste, te desarrollaste y llegaste a la flor de la juventud, y te crecieron los pechos; pero seguías desamparada y cubierta de vergüenza.
8 Pase´junto a ti y te vi. Estabas ya en la edad de los amores; entonces con el vuelo de mi manto recubrí tu desnudez, con juramento me uní en alianza contigo y fuiste mía, dice Yavé.
9 Te lavé, te limpié la sangre, te perfumé con aceite. 10 te vestí con ropas bordadas, cintura de lino, zapatos de cuero fino y telas preciosas. 11 te adorné con joyas, brazaletes y collar, 12 anillo para la nariz, aros y una espléndida corona.
13 Tu alimento era de harina, flor, miel y aceite. Te hiciste cada vez más hermosa y llegaste a ser reina. 14 La fama de tu belleza perfecta corrió por los pueblos, gracias al esplendor que yo te había dado, dice Yavé. 15 Pero tú, confiada en tu belleza, y valiéndote de tu fama, te prostituiste entregándote a cuantos pasaban. 16 Con tus vestidos te preparaste tiendas de vivos colores en los santuarios de Lomas, para dedicarte en ellas a la prostitución.
17 Con tus espléndidos adornos, hechos con oro y plata que yo te había regalado, te fabriocaste estatuas de hombres para prostituirte con ellos. 18 Los cubriste con tus lujosos vestidos y les ofreciste mi aceite y mi incienso. 19 Les presentaste, como ofrenda de suave olor, la harina flor, el aceite y la miel con que yo te alimentaba, dice Yavé. 20 Tomaste a tus hijos e hijas, que para mí habías dado a luz, y los sacrificaste a esos ídolos. ¿No era suficiente tu propio envilecimiento, 21 que degollaste a mis hijos para ofrecerlos en su honor, quemándolos al fuego?
22 En medio de tus maldades e idolatrías, no te acordaste de los días de tu infancia, cuando estabas desnuda y en un charco de sangre.
23 Dice Yavé: ¡Ay de ti!, que para colmo de perversión 24 te preparaste prostíbulos en toda plaza y te construiste Santuarios de Lomas. 25 En los cruces de los caminos te construiste un lugar de pecado y deshonraste tu belleza ofreciéndote a cualquier transeúnte, multiplicando tus prostituciones. 26 Lo hiciste con los fornidos egipcios, tus vecinos, para enojarme
27 Por eso levanté mi mano contra ti, reduje tu ración y te abandoné al capricho de tus enemigos, las ciudades filisteas, que se avergonzaban de tu descarada conducta. 28 No satisfecha todavía, te envileciste con los asirios, pero no que date satisfecha. 29 Multiplicaste tus traiciones en la tierra de los comerciantes caldeos y tampoco quedaste harta.
30 Dice Yavé: Qué furor es el mío contra ti, por haber actuado como prostituta pésima, 31 tú que preparaste un lugar de pecado en cada cruce de camino. Ni siquiera fuiste como ramera que peca por dinero, 32 sino como la adúltera que, en lugar de su marido, acepta otros hombres. 33 La ramera recibe su paga, pero tú ofreciste regalos a tus amantes y los compraste para que vinieran de todas partes a pecar contigo. 34 Te sucedió al revés que a las otras mujeres, ninguno corrió detrás de ti, sino que tú mismo eres la que repartes regalos y nadie te los da. Obras al revés de las otras.
35 Por eso, infiel, escucha la palabra de Yavé: 36 Por tu descarada vergüenza, por tus abominables prostituciones con tus amante e ídolos, por la sangre de tus hijos que les ofreciste, 37 reuniré a todos tus amantes, no sólo a los que amaste, sino a los que aborreciste, los reuniré a todos y les mostraré tu desnudez y tu torpeza. 38 Te aplicaré el castigo reservado a las adúlteras y a los criminales, te abandonaré a tu crueldad y a sus celos. 39 Te entregaré a su poder y ellos arrasarán tus santuarios de ídolos; te quitarán los vestidos, te arrancarán los adornos espléndidos y te dejarán desnuda a la intemperie.
40 Y harán venir contra ti a las muchedumbres, que te lapidarán y pasarán a espada. 41 Incendiarán tus casas y te ajusticiarán en presencia de muchas naciones. Así haré que dejes tus infidelidades y ya no tengas algo que ofrecer. 43 Cuando haya desahogado mi ira contra ti, se aplacarán mis celos, me calmaré y no me volveré a enojar.
43 Porque no recordaré el tiempo de tu juventud, y me enojaste con todas esas cosas, yo haré recaer sobre ti tu conducta, dice Yavé.
44 Te aplicarán el proverbio: Como es la madre, tal es la hija. 45 Digna eres de tu madre, que abandonó a su marido y a sus hijos, y de tus hermanas, que hicieron otro tanto. Tu madre fue hetea, tu padre amorreo. 46 Tu hermana mayor es Samaria, que, con sus ciudades, queda a tu izquierda, tu hermana mejor es Sodoma, que habita a tu derecha. 47 No sólo seguiste su conducta e imitaste sus maldades, sino que tu proceder ha sido peor que el de ellas. 48 Dice el Señor Yavé: Te juro que tu hermana Sodoma y sus hijas no fueron tan perversas como tú y las tuyas.
49 La maldad de Sodoma y de sus vecinas consistió en que estaban orgullosas, satisfechas en su abundancia,despreocupadas en su tranquilidad. Además no socorrieron ni al pobre, ni al indigente. 50 Se pusieron orgullosas, cometieron cosas horribles en mi presencia, por eso, las hice desaparecer como has visto. 51 Samaria no cometió ni la mitad de tus pecados, de modo que, al lado de tus infamias, ellas parecen justas.
52 Por lo tanto, carga con la vergüenza de tus pecados, ya que por tus crímenes facilitaste excusas a tus hermanas. Ellas son más justas que tú. Averguénzate y carga con tu vergüenza, tú que tanto pecaste, que tus hermanas parecen buenas, en comparación. 53 Pero cambiaré su suerte: restableceré a Sodoma y a Samaria, junto con sus hijas, y te restableceré a ti, en medio de ellas. 54 Así, para consuelo de ellas, soportarás tu humillación y te avergonzarás de cuanto has hecho.
55 Tus hermanas Sodoma y Samaria, con sus hijas, será restablecidas en su antiguo estado, y tú también serás restablecida en tu primera condición. 56 ¿No te burlabas de Sodoma y la dabas en ejemplo, en el tiempo de tu orgullo, 57 antes que se descubrieran tus maldades?
Pues ahora tú eres la burla de Edom y de todos sus alrededores, y de los filisteos, que te desprecian por todas partes. 58 Llevas sobre ti el peso de tu infamia y de tu bajezas, dice Yavé.

Para que te avergüences

59 Porque así habla el Señor Yavé: Te he pegado de acuerdo a lo que hciste al romper la Alianza sin ninguna consideración a lo que habías jurado. 60 Pero yo tendré presente la Alianza que hice contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo una Alianza eterna. 61 Y tú recordarás tu conducta y te avergonzarás de ella, cuando recibas a tus hermanas mayores y menores; yo te las daré como hijas, en virtud de mi Alianza hecha contigo.
62 Porque yo seré el que renovaré mi alianza contigo y sabrás que yo soy Yavé, 63 para que te acuerdes y te avergüences, y no te atrevas a abrir más la boca de vergüenza, cuando yo te haya perdonado todo lo que has hecho, dice Yavé.”

miércoles, 30 de marzo de 2011

17

Sobre los reyes hijos de David

17 1 Yavé me dirigió la palabra para decirme: 2 “Hijo de hombre, propón unenigma e inventa una comparación para la gente de Israel:

3 El águila grande, de grandes alas y largas plumas, de espeso plumaje de variados colores, vino al Líbano y cortó la copa de un cedro, 4 arrancó la punta de sus ramas y la llevó a un país de mercaderes, a una ciudad de negociantes. 5 Luego tomó una semilla del país y la puso en un campo preparado, la colocó junto a la aguas abundantes, la plantó como un sauce, 6 y brotó y se hizo una parra vigorosa, de poca altura, sus brotes se dirigían hacia el águila y sus raíces estaban bajo ella.
7 Había también otra águila grande de largas alas y espeso plumaje. Esa parra, como que volvió sus raíces y extendió sus sarmientos hacia ella, para ser regada mejor que en el campo donde estaba. 8 Estaba sin embargo en terreno fértil, cerca de canales con agua abundante. Podía echar pámpanos, dar fruto y hacerse una parra hermosa.
9 Di: Así habla Yavé: Pero, ¿prosperará? ¿No arrancará el águila sus raíces, arrancará sus frutos y se secará? Sí, sus brotes tiernos se secarán. Para arrancarla de raíz no habrá necesidad, ni de mucha gente, ni de gran esfuerzo.
10 Mírenla; está plantada, pero, ¿prosperará? ¿No se secará al soplar el viento del este¿ Sí, se secará en el mismo sitio en que fue plantada. 11 Yavé me dijo: Di a esta raza rebelde: ¿No saben lo que todo esto significa?
12 Diles: El rey de Babilonia llegó a Jerusalén, tomó a su rey y a sus príncipes y los llevó a Babilonia. 13 Después escogió a uno de familia real y con él hizo un trato. Lo obligó bajo juramento y se llevó a los poderosos del país, 14 para que quedara sometido y no pudiera rebelarse, sino que guardara su juramento y mantuviera la alianza.
15 Pero éste se sublevó contra él y envió mensajeros a Egipto en busca de caballos y de tropas abundantes. ¿Tendrá éxito? ¿Se salvará por eso? El que quebrantó la alianza, ¿podrá escapar?
16 Dice Yavé: Yo aseguro que morirá en el país del rey que le había dado el trono, pero cuya alianza rompió despreciando su juramento. Allí morirá, en Babilonia.
17 El faraón no lo apoyará con grandes fuerzas ni muchas tropas en el momento de pelear, cuando se levanten defensas y se organice el sitio con grandes bajas. 18 Despreció el juramento, rompió la alianza, después de haber dado su palabra. Porque hizo todo eso, no tendrá remedio.
19 Por eso, así habla Yavé: Juro que el juramento que miró en menos y la alianza que rompió, se los haré pagar. 20 Extenderé mi red sobre él, y en ella quedará aprisionado. Lo llevaré a Babilonia, y allí le pediré cuentas de su infidelidad conmigo.
21 Todos los valientes de sus tropas caerán bajo el filo de la espada. Los sobrevivientes serán esparcidos a los cuatro vientos. Así sabrán ustedes que yo, Yavé, lo había anunciado.
22 Así dice Yavé: Yo tomaré un ramo de la copa del alto cedro. Tomaré un brote de la punta de sus ramas y dará frutos, 23 hasta convertirse en un cedro magnífico. Bajo él habitarán toda clase de pájaros. Toda especie de volátiles morará a la sombra de sus ramas.
24 Todos los árboles del bosque sabrán que yo, Yavé, humillo al árbol elevado y elevo al árbol humillado, que hago secarse el árbol verde y florecer al seco. Lo he dicho, y lo haré, dice Yavé.”

jueves, 24 de marzo de 2011

18

Si el pecador se convierte, vivirá

18 1 Me dijo Yavé: 2 “¿Por qué corre este proverbio en Israel?: “Los padres comieron uva verde y los hijos tienen los dientes destemplados.”
3 Yo juro, dice Yavé, que esto no volverá a decirse más en Israel, 4 porque todas las vidas son mías: las de los padres y las de los hijos; el que peque, morirá. 5 Por eso, si un hombre es justo y vive de acuerdo con el derecho y la justicia, 6 si no celebra banquetes en los Santuarios de Lomas, ni levanta sus ojos hacia los ídolos de Israel, 7 si no adultera, ni se acerca a una mujer durante el período de sus reglas; si no abusa de nadie, 8 devuelve lo que le entregaron en prenda, no roba, da de comer al hambriento y viste al desnudo, si no es usurero; se aparta del vicio y practica una verdadera justicia con sus semejantes, 9 si cumple mis mandamientos y mis leyes y obra rectamente; dice Yavé: ese hombre es justo y vivirá. 10 Ahora bien, si este hombre tiene un hijo ladrón y homicida, 11 que comete pecados que él no había cometido; un hijo que celebra banquetes idolátricos, adúltero, opresor del pobre y del indigente, 12 ladrón, que no devuelve las prendas, idólatra y autor de grandes pecados, 13 usurero; este hijo no vivirá. Por cometer esas maldades, morirá y su sangre recaerá sobre el mismo
14 Pero, si éste a su vez tiene un hijo que, a pesar de ver todos los pecados cometidos por su padre, respeta a Dios y no imita a su padre; 15 no idolatra, no adultera, 16 no oprime a nadie, no es usurero, no roba, da de comer al hambriento y viste al desnudo; 17 no comete maldades, guarda mis mandamientos y mis leyes; ese hijo no morirá por causa de la maldad de su padre, sino que vivirá.
18 En cambio, su padre, que orpimió a su prójimo, o le robó, y no hizo el bien en medio de su pueblo, morirá por sus propios pecados.
19 Ustedes me preguntarán: ¿Y por qué no carga el hijo con las culpas de su padre? Porque el hijo ha hecho lo que es justo, practicando mis mandamientos. 20 Por eso vivirá. El que peca es el que morirá. El hijo no cargará con las culpas del padre, ni el padre con las del hijo. Al bueno se le tornará en cuenta su vida recta, y al malo, su maldad.
21 Pero si el malo se convierte de todos los pecados que ha cometido y hace lo que es justo y bueno, vivirá, sin duda. No morirá. 22 No me acordaré más de los pecados que cometió, sino que vivirá por las obras justas que ha practicado. 23 Dice el Señor: ¿Acaso quiero que el pecador muera, y no más bien que tome otro camino y viva? 24 Igualmente, si el bueno se aparta de su buena conducta, comete pecados e imita las maldades de los impíos, ¿vivirá acaso No se le tomarán en cuenta las buenas obras que hizo, sino que morirá por su infidelidad y pecado. 25 Ustedes dicen: el proceder del Señor no es recto. escucha, pues, gente de Israel. ¿Es injusto mi proceder?, ¿no es más bien la posición de ustedes la que no es recta? 26 Si el bueno se aparta del camino recto y comete la maldad y muere por ella, su propia maldad le da muerte. 27 Y si el pecador se aparta de la maldad en que vivía y obra rectamente, él mismo se salva.
28 No morirá, sino que se salvará, porque ha abierto los ojos y se ha convertido de los pecados cometidos. 29 Y la gente de Israel anda diciendo: “Los caminos del Señor no son rectos!” ¡Que no son rectos mis caminos! ¿No son más bien los caminos de ustedes los que no son rectos? Dice Yavé: 30 Yo juzgaré a cada uno según su conducta. Conviértanse y abandonen la maldad, y así la maldad no les hará caer ni les traerá el castigo.
31 Liberénse de todos los pecados que han cometido en contra mía, y fórmense un nuevo corazón y un espíritu nuevo. Gente de Israel, ¿por qué irías a la muerte? 32 Sepas que yo no me alegro por la muerte de nadie. Cambien sus caminos para que tengan vida, ¡palabra de Yavé!

19

Sobre los últimos reyes de Judá

19 1 Y tú, Ezequiel, ponte a cantar este canto fúnebre sobre los príncipes de Israel. 2 Di:

¡Qué leona era tu madre entre leones! Crió a sus cachorros. 3 A uno de ellos lo prefirió. Este se hizo un león y aprendió a atrapar su presa y a devorar hombres.
4 Pero las naciones se unieron en contra suya. Lo apresaron y lo llevaron encadenado a Egipto. 5 Al ver la leona, que demoraba y que no había esperanza que volviera, tomó otrao cachorro 6 y formó un león que andaba entre los otros leones y aprendió a atrapar la presa.
Empezó a devorar hombres, 7 destruyó sus fortalezas y asoló sus ciudades. Su rugido espantaba a todos los habitantes del país. 8 Apostaron contra él las naciones, que de todas partes salieron a cazarlo. Le tendieron redes y lo apresaron en un foso. 9 Atacado por la nariz lo enjaularon. Lo llegaron al rey de Babilonia, que lo metió en una fortaleza, para que no se oyera más su voz por los cerros de Israel.
10 Tu madre era como una parra plantada cerca del agua, frondosa y llena de fruto, por la abundancia del agua. 11 Echó una rama robusta que llegó a ser cetro de un rey.
Su tronco sobresalía de entre los demás arbustos. Se distinguía por su altura y sus ramas abundantes. 12 Pero fue arrancada con furor, derribada al suelo. Quedó desarraigada, y el viento del este marchitó sus frutos. Su rama robusta se secó, y el fuego lo devoró todo.
13 Ahora está plantada en el desierto, en tierra árida y seca. 14 De su tronco salió fuego que devoró ramas y frutos. No quedó ni una sola rama fuerte ni un cetro real.
Este es un canto triste, que hará llorar.”

20

Resumen de la historia de Israel

20 1 En el año séptimo, el día diez del quinto mes, vinieron algunos Ancianos de Israel a consultar a Yavé y se sentaron a mi alrededor. 2 Entonces me llegó esta palabra de Yavé: “Hijo de hombre, diles: 3 Así habla Yavé:
¿Vienen a consultarme? Les juro que yo no les contestaré. 4 Júzgalos tú, muéstrales las maldades de sus padres. 5 Diles:
Así habla Yavé: El día que yo elegí a Israel, me uní con juramento al pueblo de Jacob; me revelé a ellos en Egipto y les juré, diciendo: 6 Yo, Yavé, soy el Dios de ustedes. Ese día, les prometí conjuramento que los sacaría de Egipto y los llevaría a una tierra que había explorado para ellos, una tierra de la que brota leche y miel, un paraíso en la tierra.
7 Les añadí: Echen fuera esas cosas horribles que cautivan sus ojos y no se manchen con los ídolos de Egipto. Yo, Yavé, soy el Dios de ustedes.
8 Pero ellos se rebelaron en mi contra y no quisieron escucharme. Ninguno de ellos se apartó de las cosas horribles que seducían, o abandonó los ídolos de Egipto. Quise entonces desahogar mi enojo en contra de ellos y derramar mi cólera sobre ellos en medio de Egipto. 9 Pero cambié de propósito para que mi Nombre no fuera menospreciado a los ojos de la gente donde se encontraban, 10 ya que había prometido sacar de Egipto a mi pueblo, a la vista de los egipcios.
Los saqué, pues, de Egipto y los conduje al desierto. 11 Allí les di mis preceptos y les revelé mis leyes, que son fuente de vida para el que las cumple. 12 Establecí mis sábados, como una señal entre ellos y yo, para que quedara claro que yo, Yavé, soy el que los santifica.
13 Pero el pueblo de Israel se rebeló contra mí en el desierto, no observaron mis mandamientos, despreciaron mis leyes, que dan la vida al que las observa, y profanaron mis sábados, hasta el punto que me decidieron a descargar sobre ellos mi enojo y exterminarlos en el desierto.
14 Sin embargo, cambié otra vez de propósito, por el honor de mi Nombre, para que no fuera menospreciado entre las naciones que vieron cómo los saqué de Egipto. 15 Con todo, en el desierto les juré que no los conduciría al país destinado para ellos, tierra en la que corre leche y miel, un paraíso terranal, 16 porque habían despreciado mis preceptos, no habían observado mis sábados, y su corazón había seguido a sus horribles ídolos.
17 No obstante, me compadecí de ellos y dejé de pensar en quitarles la vida y acabar con ellos en el desierto. 18 Pro les advertí a sus hijo: No sigan el ejemplo de sus padres, no imiten sus costumbres, ni se manchen con sus horribles ídolos. 19 Yo soy Yavé, Dios de ustedes. Caminen según mis preceptos, guarden mis leyes y practíquenlas. 20 Santifique mis sábados, como una señal entre yo y ustedes, y así sepan que yo soy Yavé, Dios de ustedes.
21 Pero también los hijos se rebelaron contra mí; no caminaron según mis preceptos, no guardaron ni pusieron en práctica mis leyes, que dan la vida al que las observa, y profanaron mis sábados. Pensé entonces descargar sobre ellos mi enojo y desahogar mi ira contra ellos en el desierto.
22 Pero una vez más, no descargué mi mano y cambié de propósito por consideración a mi Nombre, para que no fuera profanado entre las naciones que vieron cómo los saqué de Egipto. 23 Sin embargo, les juré que los desparramaría por entre las naciones y los esparciría por los pueblos, 24 por no haber practicado mis leyes, haber despreciado mis mandamientos, profanado mis sábados y haberse seducido por los horribles ídolos de sus padres. 25 E incluso llegué a imponerles preceptos que no eran buenos y leyes en que no hallarían la vida. 26 Dejé que me mancharan con sus propios sacrificios y que sacrificaran a sus primogénitos, para avergonzarlos y para que conocieran que yo soy Yavé.
27 Diles pues: Así habla Yavé; Sus padres, entre todas las infidelidades que cometieron en mi contra, llegaron hasta la injuria siguiente: 28 Yo los conduje hasta la tierra que con juramento había prometido darles. Pero, al ver cualquier cerro o cualquier árbol frondoso, allí ofrecían sus sacrificios y presentaban sus ofrendas; allí quemaron incienso y ofrecieron libaciones, provocándome. 29 Yo les pregunté: ¿qué es ese lugar a donde van? Ellos le pusieron el nombre de santuario de Loma hasta hoy día.
30 Por eso di a esa gente de Israel: Ustedes se manchan con las costumbres de sus padres y se prostituyen siguiendo sus maldades, 31 ofrecen libaciones y sacrifican a sus hijos; se manchan con sus horribles ídolos hasta el día de hoy; y así ¿quieren que yo conteste a sus consultas? 32 Yo, Yavé, juro que no les contestaré. No se realizará su deseo de ser como las gentes y los pueblos que adoran leños y piedras.
33 Yo les juro que yo seré el que reine sobre ustedes con mano firme y brazo poderoso, desencadenando mi furor. 34 Después los sacaré de entre los pueblos y los reuniré de los países en que, con mi poderoso y desencadenado enojo, los había dispersado. 35 Los llevaré al desierto de Siria y allí los juzgaré severamente. 36 Como juzgué a sus padres en el desierto de Egipto, así los juzgaré a ustedes, dice el Señor.
37 Los someteré con mano firme y apartaré los malos de los buenos. 38 Sacaré de ustedes a los rebeldes y a los que se han apartado de mí, los haré salir del país en que viven, pero no volverán a la tierra de Israel y sabrán que yo soy Yavé.
39 Gente de Israel, así habla Yavé; que cada uno haga desaparecer sus horribles ídolos. Después, ¿no me escucharán? No vuelvan a profanar mi santo Nombre con sus ídolos e idolatrías.
40 Porque en mi santo monte me servirá todo el pueblo de Israel; en un altomonte de Israel, vendrán de todo el país. Ahí, yo aceptaré gustoso y pediré las ofrendas de ustedes, las primicias y todo lo que quieran ofrecerme. Cuando los haya sacado de entre los pueblos y los haya reunido de los países en que los había dispersado, 41 los aceptaré gustoso como un perfume suave. Y mostraré mi santidad entre ustedes a la vista de los pueblos. 42 Y sabrán que yo soy Yavé, cuando los haya devuelto a la tierra de Israel, al país que juré dar a sus padres.
43 Entonces recordarán su conducta y todas las acciones con las que se mancharon, y sentirán repugnancia de ustedes mismos por todas las maldades cometidas. 44 Y sabrán que yo soy Yavé, cuando obre con ustedes en atención al honor de mi Nombre y no en conformidad a tu mala conducta, gente de Israel.”

sábado, 19 de marzo de 2011

21

Ahí viene la espada

21 1 Me llegó una palabra de Yavé 2 “Hijo de hombre, vuélvete hacia el sur y habla de parte mía contra Bosque del sur. 3 Dirás: Bosque del sur, voy a prenderte fuego, que devorará tus árboles verdes y secos. La llama devoradora no se apagará sino que arderán todos de sur a norte. 4 Todo hombre verá que yo lo encendí y no se apagará”.
5 En ese momento, dije: “Señor, andan diciendo que siempre hablo con figuras.” 6 Pero me llegó esta palabra de Yavé: 7 “Hijo de hombre, vuélvete hacia Jerusalén y habla de parte mía contra los santuarios y la tierra de Israel. 8 Dile a la tierra de Israel: Yo estoy en contra tuya, 9 desenvainaré la espada y mataré en ti al justo y al malvado, de norte a sur. 10 Todo el mundo sabrá que yo, Yavé, he desenvainado mi espada y que no será envainada.
11 Tú, hijo de hombre, ponte a lamentarte, y gime afligido y amargado entre ellos.
12 Y cuando te pregunten: ¿por qué gimes?, dirás: Por una noticia que, cuando se conozca, se destrozarán los corazones, desmayarán los brazos, se apenarán las almas y temblarán las piernas. Dice Yavé: Ya llega y se va a cumplir.”
13 La palabra de Yavé me fue dirigida para decimr: 14 “Hijo de hombre, habla de parte mía y diles: 15 Afilaron la espada para matar y la pulieron. La afilaron para la matanza. 16 Yavé la dio a pulir y a empuñar, la espada pulida y afilada, y se la dio al verdugo.
17 Hijo de hombre, grita, laméntate, porque esa espada está destinada para mi pueblo, y para todos los príncipes de Israel, que morirán a espada, junto con mi pueblo. Golpéate el pecho, 18 porque el castigo está decidido. Tú, hijo de hombre, habla de parte mía y aplaude. 19 Viene muy inexorable la espada de la matanza y del enorme estrago. 20 He puesto en todas las salidas la espada vengadora; ha sido pulida y brilla, y los ánimos se acobardan; ha sido afilada para matar y no se cuentan las víctimas. 21 espada, ¡hiere a derecha y a izquierda dondequiera que te vuelvas! 22 Yo aplaudiré y aplacaré mi enojo. Yo, Yavé, he hablado.”
23 Añadió Yavé: 24 “Tú, hijo de hombre traza dos caminos que puede escoger el rey de Babel, y por donde puede llegar su espada. Ambos caminos deben partir del mismo lugar, 25 y tú vas a poner en cada uno una señal que indique a qué ciudad se dirige. Un camino llevará la espada a Rabat, ciudad amonita, y otroa Judá, a la fortaleza de Jerusalén. 26 El rey de Babilonia se ha detenido en el lugar de donde parten los caminos para consultar la suerte. Sacude las flechas, interroga a los dioses patrios, observa las entrañas de las víctimas. 27 La suerte cae a derecha: Jerusalén. Dispone máquinas de guerra, lanza el grito de combate, ataca las puertas, sitia la ciudad.
28 Todo esto les parecerá mentira a los israelitas. Hacen votos, pero Yavé recuerda sumaldad, por lo que serán desterrados. 29 Por eso, así habla Yavé: Ustedes obraron de tal manera que se recordarán sus pecados y crímenes y, cuando me acordé de ustedes, apareció el pecado en todos sus actos. Por eso a ustedes los tomarán presos; 30 y tú, infame e impío rey de Israel, Sepas que ha llegado tu hora; pronto se acabará tu maldad.
31 Así dice Yavé: Quitarán el turbante y la corona; y lo alto humillado. 32 Será una ruina tan grande como jamás se vio. Arruinaré todo hasta que llegue Aquel a quien pertenece el Juicio y al que yo restableceré. 33 Tú, hijo de hombre, profetiza también en contra de los amonitas y sus insolencias: Diles: La espada está desenvainada para la matanza, brillante para exterminar. 34 No te confíes en falsas visiones y anuncios engañosos, no pienses que descargarás tu espada sobre el cuello de los malos judíos, cuya hora ha llegado con el fin de sus pecados. 35 Pueblo de los amonitas, envaina la espada, yo te voy a juzgar en tu propia tierra. 36 Desencadenaré mi enojo contra ti, soplaré sobre ti el fuego de mi cólera y te entregaré en manos de hombres crueles para destruirte. 37 Serás pasto del fuego. Tu tierra se empapará con tu sangre. Se perderá hasta tu recuerdo, porque yo, Yavé, así lo he resuelto.”

22

Crímenes de Jerusalén

22 1 Una palabra de Yavé me llegó: “Hijo de hombre, ¿no vas a juzgar a la ciudad sanguinaria? Echale en cara todos sus crímenes, diciéndole: 3 Así habla el Señor Yavé:
¿Ah! Ciudad que preparas tu juicio, derramando la sangre de tus habitantes, y que te manchas con tus ídolos. 4 Por la sangre que has derramado, te has hecho culpable; te has manchado con los ídolos que te fabricaste. De ese modo has adelantado la hora de tu castigo y el término de tu permanencia.
5 Sí, yo te voy a hacer la vergüenza de las gentes y la burla de la tierra. Los pueblos vecinos y los lejanos harán risa de ti, ciudad de mala fama, llena de corrupción. 6 Todos los jefes de Israel, cada cual según su capacidad, están dedicados a derramar sangre. 7 En ti se desprecia al padre y a la madre. Se trata mal al extranjero. Se oprime al huérfano y a la viuda. 8 Has despreciado mis santuarios, has profanado mis sábados.
9 En ti hay gente que calumnia hasta hacer derramar sangre. Van a comer en los santuarios de los ídolos y cometen abominaciones. 10 En ti no se respeta ni al propio padre, y se violenta a la mujer en el período de sus reglas. 11 Hay quien adultera,quienmancilla a su nuera, yotros que violan a su propia hermana. 12 En ti se acepta el soborno, aun para condenar a muerte, y se practica la usura. Tú atropellas y despojas al prójimo, y te has olvidado de mí, dice Yavé.
13 Yo aplaudiré por todos los fraudes y toda la sangre que derramaste. 14 ¿Soportará tu corazón, permanecerán firmes tus brazos el día que Yo te pida cuentas? Yo, Yavé, lo he dicho y lo cumpliré. 15 Te dispersaré entre las naciones, entre pueblos extranjeros. Así te purificaré de tus impurezas. 16 Cargarás tu propia deshonra a los ojos de las naciones, y sabrás que yo soy el Señor.”
17 Y me llegó esta palabra de Yavé: 18 “La gente de Israel se me hizo pura escoria. Unos eran como plata, otros cobre, estaño, hierro y plomo; pero ya no me queda sino escoria en el crisol. 19 Por eso los reúno en Jerusalén. Como se echa la plata, el cobre, el hierro y el plomo en el crisol y se atiza el fuego para fundirlos, 20 así yo los reúno en mi enojo e indignación; los pongo en el crisol para fundirlos. 21 Los reuniré y los fundiré dentro de la ciudad; como la plata se funde en el crisol, así los fundiré en Jerusalén. 22 Y sabrán que yo, Yavé, he desencadenado mi ira contra ustedes.
23 Yavé me dijo además: 24 “Hijo de hombre, di a Jerusalén: Eres una tierra que no ha recibido lluvia y que no fue regada en el día de la ira. 25 En ella, sus príncipes son como león rugiente, ávido de presa, devoran a las personas, se apoderan de sus pertenencias y riquezas, y son tantas sus víctimas que no se cuentan las viudas.
26 Sus sacerdotes han violado mi Ley y profanado las cosas santas. No han hecho distinción entre los agrado y lo profano, ni han enseñado a distinguir lo puro de lo impuro. No hicieron caso de mi sábado, y yo he sido deshonrado por ellos.
27 Los jefes de la ciudad son lobos sanguinarios, ávidos de presa, y matan a los inocentes por puro interés. 28 Sus profetas les encubren los crímenes con vanas visiones y profecías mentirosas; y dicen: “Así dice Yavé”, cuando Yavé no ha hablado.
29 Los señores del país cometen violencias y robos; pisotean al pobre y al indigente, y niegan su derecho al forastero. 30 Busqué entre ellos un hombre que levantara un muro entre ellos y yo, y que permaneciera en el muro frente a mí, en defensa del país, para que yo no lo devastara, pero no lo hallé. 31 Por eso, he desencadenado mi enojo sobre ellos y los he exterminado con el fuego de mi cólera, y he cargado el castigo sobre ellos, declara Yavé.”