LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

viernes, 11 de marzo de 2011

23

Oola y OOliba

23 1 Me llegó una palabra de Yavé: 2 “Había dos mujeres, hijas de una misma madre. Desde jóvenes se prostituyeron en Egipto. 3 Allí perdieron su virginidad. 4 La mayor se llamaba Oola, y Ooliba la menor. Yo me casé con ellas y tuvieron hijos e hijas. Oola es Samaria y Ooliba es Jerusalén.

5 Oola, que era mía, se prostituyó, me abandonó y se enamoró locamente de los guerreros asirios, 6 vestidos elegantemente, gobernadores y jefes, jóvenes hermosos y caballeros atléticos. 7 Se manchó con ellos, con los más escogidos de los asirios; después de haberse enamorado de ellos, se marchó con sus idolatrías. 8 Sin embargo no olvidó su prostitución con los egipcios; 9 por eso la entregué en manos de sus amantes, en poder de los asirios, de los que se había enamorado locamente. 10 Estos la llenaron de vergüenza, le arrebataron sus hijos e hijas y, a ella, la mataron a espada. Samaria llegó a ser un ejemplo para las naciones por haber recibido su castigo.
11 Su hermana Ooliba, a pesar de haber sido testigo de esto, se volvió más que ella, y sus prostituciones fueron peores que las de su hermana. 12 Se enamoró locamente de los guerreros asirios, de sus gobernadores y jefes, de sus caballeros y sus jóvenes. 13 Vi, que se había manchado y que ambas tenían la misma conducta.
14 Pero ésta fue aún más lejos en sus prostituciones. Habiendo visto figuras de caldeos pintados en las paredes 15 con cinturones y turbantes de grandes señores babilonios, 16 a su sola vista se enamoró de ellos y les envió mensajeros a Caldea. 17 Los babilonios acudieron. Tuvo relaciones con ellos y se contaminó hasta hastiarse.
18 Entonces quedó manifiesta su desvergüenza y yo me aparté de ella como me había apartado de su hermana. 19 Ella multiplicó sus prostituciones, recordando los pecados de su juventud en Egipto, 20 cuando se enamoraba perdidamente de aquellos disolutos, con arrestos de animales. 21 De ese modo renovaste las infamias de tu juventud.
22 Por eso, Ooliba, así habla el Señor: Yo levantaré a tus amantes, que ya te tienen hastiada, en contra tuya, y los conduciré contra ti de todas partes. 23 Los babilonios, caldeos, los de Pegod, de Soa y Coa y los asirios.
24 Vendrán por el norte contra ti, con carros y carretas, al frente de una multitud de pueblos. De todas partes verás casco y escudo. Expondré tu caso ante ellos y te juzgarán conforme a sus leyes.
25 Desencadenaré mis celos en contra tuya. Te tratarán con furor, te mutilarán y lo que quede de tu descendencia caerá al filo de la espada. Se llevarán a tus hijos, y lo que quede será pasto del fuego. 26 Te despojarán de tus vestidos y se apoderarán de tus joyas. 27 Pondré fin a tu licencia y tus prostituciones comenzadas en Egipto. No volverás más tus ojos hacia ellos, ni volverás a acordarte de Egipto.
28 Voy a entregarte en manos de los que odias, en poder de quienes te han hastiado. 29 Ellos te tratarán con odio y te arrebatarán todo lo que has atesorado, dejándote desnuda y en vergüenza. 30 Tus impurezas y desvergüenzas han sido la causa de todo esto, por haberte prostituido tras las otra naciones y haberte manchado con sus horribles ídolos.
31 Seguiste el ejemplo de tu hermana y por eso te castigaré como a ella. 32 Beberás la copa de tu hermana, copa profunda y ancha, y de gran capacidad, que te hará objeto de burla y de risa. 33 Quedarás embriagada y triste. La copa de tu hermana Samaria es copa de horror y desolación. 34 La beberás hasta el fondo, hasta tragar sus pedazos, que te destrozarán las entrañas. 35 Ha hablado Yavé: Puesto que me has abandonado, volviéjdome la espalda, carga tú con tu desvergüenza y tus prostituciones. 36 Yavé me dijo también: “Hijo de hombre, juzga a Sasmaria y a Judá, y échales en cara sus maldades, 37 pues se hicieron adúlteras y se mancharon las manos con sangre, se prostituyeron con sus horribles ídolos y han llegado a sacrificarles sus hijos. 38 Hasta contaminar mi santuario y profanar mis sábados. 39 Entraban a mi Templo el día mismo en que habían sacrificado a sus hijos. Así actuaron en mi Casa.
40 Jerusalén, como Samaria, mandó a buscar extranjeros; para recibirlos te lavaste, te pintaste los ojos, te adornaste con vestidos preciosos, 41 luego te tendiste en un sofá magnífico, ante el cual había una mesa dispuesta con mi aceite y mis perfumes.
42 Se oía el ruido de la multitud en fiesta; a éstos se juntaron hombres venidos del desierto que le pusieron brazaletes y magníficas coronas. 43 Yo dije entonces sobre la ciudad usada, marchitada por sus adulterios; ¿Ahora te entregas a la prostitución? 44 Porque a Samaria y a Judá se acercan como a una prostituta. 45 Pero son hombres justos que la juzgarán, según la ley que les corresponde a las mujeres adúlteras y asesinas, ya que hay sangre en sus manos.
46 Así habla Yavé; Se reunirá una gran asamblea contra ellas y serán abandonadas al terror y al pillaje. 47 Las turbas las apedrearán y las destrozarán con sus espadas. Matarán a sus hijos y sus hijas y prenderán fuego a sus casas.
48 Así pondré fin ala infamia en este país, y las demás naciones aprenderán a no imitar sus horrendos crímenes. 49 Haré recaer su infamia sobre ellas, y cargarán con los pecados de su idolatría. Así Sabrán que yo soy Yavé.”

24

24 1 Una palabra de Yavé me llegó el año noveno, el día diez del décimo mes: 2 “Hijo de hombre, nota esta fecha, porque justamente en este día el rey de Babilonia se ha lanzado contra Jerusalén. 3 Háblales a este pueblo de rebeldes, en figuras, y diles:
Así me ordenó Yavé: Toma una olla. Echale agua. 4 Ponle trozos de carne, trozos buenos de pierna y de costillar, llénala con las mejores presas. 5 Toma el animal más gordo. Amontona leña y hazla hervir a borbotones, de modo que se cuezan hasta los huesos.
6 Porque así dice Yavé: ¡Pobre de la ciudad sanguinaria, olla mugrienta cuyo moho no desaparece! Sacarán las presas una por una, sin perdonar a nadie, 7 porque la sangre derramada por esta Ciudad, está dentro de ella. La derramó sobre piedras muy limpias y no sobre la tierra, donde el polvo la habría cubierto. 8 Y yo no voy a cubrir la sangre que se derramó sobre la roca desnuda, sino que haré caer sobre ella mi enojo y tomaré mi desquite.
9 ¡Pobre de la ciudad sanguinaria! Yo haré una gran fogata. 10 Amontona leña, enciéndela, cuece la carne, ponle aliño y deja que los huesos se quemen. 11 Deja la olla vacía sobre las brasas para que se caliente hasta que el cobre se ponga rojo, y así se consuma el moho. 12 ¡Me fatigo y no desaparecen las manchas. El moho resiste el fuego!
13 Traté de purificarte de tu impureza vergonzosa, pero no te has dejado purificar de tu mancha. Por eso, ya no serás pura hasta que yo no desencadene mi enojo sobre ti.
14 Yo, Yavé, he dicho: Así pasará, asílo haré y no volveré atrás, no tendré piedad ni compasión. Te juzgaré según tu conducta y tus obras.”

Muere la esposa de Ezequiel

15 Me llegó una palabra de Yavé: “Hijo de hombre, voy a quitarte en forma repentina a aquella que es tu tesoro, 16 pero no te lamentarás ni dejarás correr tus lágrimas.
17 Suspira en silencio, no hagas duelo, ponte el turbante y las sandalias. No te cubras la barba, ni comas los manjares del tiempo de duelo.”
18 Yo había hablado al pueblo por la mañana, y en la tarde murió mi esposa. Al día siguiente hice lo que me ordenó el Señor. 19 El pueblo entonces me dijo: “¿Qué significa lo que estás haciendo? Explícanos.”
20 Yo les respondí: “A mí me llegó esta palabra de Yavé: 21 Di a Israel; voy a profanar mi Templo, orgullo, gloria de Israel, delicia de sus ojos, amor de su corazón. 22 Los hijos e hijas de ustedes, que se quedaron en Jerusalén, caerán al filo de la espada, pero ustedes harán como yo: ni barba cubierta, ni manjares de duelo; ustedes guardarán el turbante y las sandalias. 23 Por sus pecados, sí, llorarán, se consumirán y gemirán, mirándose el uno al otro. 24 Ezequiel es un signo para ustedes y, cuando suceda esto, harán como él hizo. Entonces sabrán que yo soy Yavé.

25 Y tú, hijo de hombre, el día en que yo les quite ese Templo que es su refugio, su orgullo y su alegría, la delicia de sus ojos, el amor de su corazón, junto a sus hijos e hijas, 26 en ese día llegará a ti el que huyó de la ciudad para traerte noticias. 27 Entonces tu lengua se soltará para que puedas hablar con él, y ya no serás mudo. Tú serás una señal para ellos, y conocerán que yo soy Yavé.”

jueves, 3 de marzo de 2011

25

PROFECÍAS CONTRA LAS NACIONES EXTRANJERAS







Amón, Moab, Edom, los filisteos

25 1 Me llegó esta palabra de Yavé: 2 “Vuélvete a los amonitas y habla de parte mía contra ellos. Diles: 3 Escuchen esta palabra de Yavé: Por haberse burlado cuando mi Templo era profanado, cuando Israel era devastado, cuando Judá marchaba al destierro, 4 por eso te entrego a los árabes. Levantarán en ti sus campamentos y sus carpas. Comerán tus frutos y beberán tu leche.
5 Convertiré a Rabá en establo de sus camellos y a las demás ciudades amonitas, en pesebreras de sus rebaños. 6 Por haberte alegrado y aplaudido, por haber despreciado del fondo del alma a Israel, 7 por eso, levanto mi mano contra ti y te entrego como presa las naciones. Te haré desaparecer de entre las naciones y te aniquilaré, así sabrás que yo soy Yavé.
8 Así dice Yavé: Por cuanto los moabitas han dicho que Judá es como todas las naciones, 9 por eso dejaré indefenso a Moab, destruiré sus ciudades por todo el país, hasta las más famosas; Bet-Jerimot, Baal Meon y Cariataim.
10 Lo entrego en manos de los árabes junto con los amonitas para que no quede recuerdo de éstos entre las naciones. 11 También castigaré a Moab y sabrám que yo soy Yavé.
12 Así habla Yavé: Porque Eddom ejerció una venganza cruel contra Judá y siue llevando este pecado, 13 por esto, dice el Señor: Castigaré a Edom, exterminaré de él hombres y bestias y lo convertiré en desierto. Caerán a espada desde Temán a Dedán.
14 Pondré mi venganza sobre Edom en manos de mi pueblo Israel, de acuerdo con mi cólera y enojo, Conocerán mi venganza, dice Yavé.
15 Dice el Señor, Yavé: Porque los filisteos obraron por espíritu de venganza, con el alma llena de odio y movidos por un odio de siglos, 16 por esto, levantaré mi mano contra los filisteos y exterminaré a los Kereteos. 17 Perecerán el resto de los habitantes de la costa. Ejecutaré con ellos terribles venganzas castigándolos con furor. Cuando ejecute con ellos mi venganza, sabrán que yo soy Yavé."

26

Contra Tiro

26 1 En el año once, el primer día del mes, me llegó esta palabra de Yavé: 2 “Hijo de hombre, mira cómo Tiro se ha burlado de Jerusalén diciendo: Ha sido destruida la ciudad que era la puerta de las naciones; ahora me corresponde este papel y me llenaré mientras esté en ruinas.
3 Por eso, el señor dice así: Tiro, estoy en tu contra. Así como se levantan las olas del mar, haré avanzar contra ti muchas gentes, 4 que echarán abajo tus murallas y destruirán tus torres, barreré de ti hasta el polvo y te dejaré como roca desnuda. 5 Quedarás en medio del mar como un lugar para tender redes. Tiro será hecha presa de las naciones. 6 Sus ciudades de tierra adentro, serán pasadas a cuchillo. Así sabrán que yo soy Yavé. 7 Traigo, por el norte, sobre Tiro, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, carros, jinetes y gran número de tropas. 8 A estas ciudades las pasará a cuchillo, y a ella la sitiará, 9 dará golpes de ariete contra sus murallas y derribará sus torres con máquinas de guerra. 10 La nube de sus caballos te cubrirá de polvo. Al estrépito de sus jinetes y de sus carros temblarán tus murallas, cuando el enemigo entre por tus puertas como se entra en una ciudad tomada.
11 Los cascos de sus caballos pisotearán tus famosas estatuas. 12 Saquearán tus riquezas, robarán tus mercaderías. Echarán abajo tus murallas, demolerán tus magníficas casas, echarán tus piedras al mar con sus vigas y escombros.
13 Haré cesar el rumor de tus canciones y no volverá a oírse el son de tus cítaras. 14 Te convertiré en una roca desnuda, como para colgar redes, y no volverás a ser reconstruida. Porque así lo he resuelto yo, dice el Señor Yavé.
15 Esto añade el Señor: ¿No se estremecerán las islas cuando te desplomes con gran ruido, con el gemido de tus heridos, cuando hierva la matanza en medio de ti? 16 Bajarán de sus tronos todos los jefes de las islas, se quitarán sus capas y sus lujosas vestiduras, se vestirán de luto y se sentarán en tierra, temblarán incesantemente y estarán como alocados. 17 Entonarán sobre ti este canto doloroso:
¡Ay! Cómo has caído, cómo has desaparecido de los mares, tú, la ciudad famosa, tan poderosa en el mar, que infundía terror a los habitantes del mar. 18 Ahora, en el día de tu caída, las islas se estremecen y se aterran al ver tu fin.
19 Así habla Yavé:

+ Cuando te haya convertido en un desierto, como ciudad no habitada, y el océano se abalance sobre ti y las aguas en masa te cubra, 20 te precipitaré con los que bajaron al sepulcro, te haré habitar en las profundidades de la tierra, en perpetuas soledades, en medio de los muertos, y no volverás a levantarte jamás en la tierra de los vivos.
21 Te haré objeto de espanto. No existirás más; te buscarán, pero no te hallarán, afirma el Señor.”

+ Es la ilustración del castigo de Dios sobre los ricos y soberbios.

27

Lamento sobre Tiro

27 1 Me llegó esta palabra de Yavé: 2 “Hijo de hombre, canta un lamento sobre Tiro; 3 dile: Oh tú que estás a la orilla del mar y negocias con pueblos esparcidos en innumerables islas, así dice el Señor:
4 Tiro tú dijiste : Soy hermosa y perfecta. Tus límites estaban en alta mar. Tus fundadores te hicieron muy hermosa. 5 Tú casco fue construido con cipreses del Hermón y, para hacerte un mástil, cortaron un cedro del Líbano. 6 Hicieron tus remos de encina de Basán y las cubiertas de cedro, con incrustraciones de marfil traído de las islas de Quitim.
7 La vida que te servía de enseña era de lino finísimo, importado de Egipto. Tu cabina estaba hecha con géneros preciosos de las islas de Elisá. 8 Los habitantes de Sidón y de Arvad eran tus remeros. Los más expertos de Semer eran tus timoneles. 9 Los ancianos de Gubal y sus peritos estaban en medio de ti para reparar tus averías. Todas las naves del mar con sus marineros venían a ti para canjear sus mercancías.
10 Gentes de Persia, de Lud, y de Put servían en tu ejército como guerreros. Sus armas te servían de adorno. 11 Los arvaditas defendían con su armada tus murallas y hacían guardia ante tus torres; colgaban de tus murallas sus escudos y te daban esplendor.
12 Tarsis comerciaba contigo, pagando tus ricas mercaderías, de toda clase, con plata, hierro, estaño y plomo. 13 Javán, Tubal y Mesac negociaban contigo; te pagaban con esclavos y objetos de bronce.
14 Los de Togorma cambiaban tus artículos por caballos de tiro, de carrera y mulares. 15 Los hijos de Dedán comerciaban contigo. Tenías en tus manos el comercio de innumerables países; te pagaban con colmillos de marfil y con ébano. 16 Edom pagaba la multitud d tus productos con piedras precisas, telas finísimas, corales y rubíes. 17 Judá e Israel te daban a cambio trigo de Minit, perfumes, miel, aceite y bálsamos. 18 Damasco traficaba contigo, pagándote con vino de Helbón y lana de Sadad.
19 Vedán y Javán te proveían de hierro forjado de canela y caña. 20 Dedán pagaba con sillas de montar. 21 Arabia y todos los príncipes de Cedar eran clientes tuyos y comerciaban contigo corderos, carneros y machos cabríos.
22 Los mercaderes de Seha y Rama cambiaban tus artículos por los más exquisitos aromas, por oro y toda clase de piedras precios. 23 Jarrán, Cane y Edén, Seba, Asur y toda Media tenían relaciones comerciales contigo; 24 traían a tus mercados vestidos de lujo, alfombras de muchos colores, cables trenzados y firmes. 25 Las naves de Tarsis transportaban tus mercaderías.

26 Te llenaste y te cargaste en medio del mar. Tus remeros te llevaron a mares lejanos. Pero el viento del este te hundió en medio del mar.
27 tus riquezas, tus mercaderías y tus fletes, tus marineros y pilotos, tus expertos comerciales y todos tus guerreros que transportas, se hundirán en lo profundo del mar, en el día de tu ruina.
28 A los gritos de tus marineros temblarán las costas. 29 Entonces desembarcarán de sus naves todos los guerreros, todos los hombres de mar bajarán a tierra.
30 Clamarán por ti, llorarán amargamente, se cubrirán la cabeza de polvo y se revolcarán en ceniza.
31 Por causa tuya, se raparán el pelo, se vestirán de saco y derramarán lágrimas de angustia. ¡Qué lamento más amargo! 32 Te dedicarán un canto doloroso y lanzarán estos lamentos: ¿Quién era como tiro, ahora muda en medio del mar? 33 Tú que desembarcabas del mar tus mercaderías para saciar a pueblos innumerables. Con la abundancia de tus riquezas y productos enriquecías a los reyes de la tierra.
34 Pero ahora fuiste tragada por las olas hasta lo profundo del mar. Tus mercaderías y tus hombres todos se fueron a pique contigo.
35 Todos los habitantes de las islas están atónitos con tu ruina. Tus reyes están sobresaltados y con el rostro descompuesto. 36 Los comerciantes de los otros pueblos te rechiflan. Te has convertido en objeto de espanto.
Has desaparecido para siempre.”

lunes, 31 de enero de 2011

28

Sobre el rey de Tiro

28 1 Me llegó una palabra de Yavé: 2 “Hijo de hombre, dirige al príncipe de Tiro esta profecía:
Tú eres muy creído y hasta piensas: Yo soy un dios, y como un dios vivo en medio del mar. Pero tú eres un humano y no un dios: ¿y podrías en tus pensamientos igualarte con Dios?
3 Tú eres, seguramente, más sabio que Daniel, y ningún misterio te quedó grande.
4 Con tu sabiduría y tu inteligencia afirmaste tu poder; el oro y la plata llegaron a tus cofres. 5 Muy grande es tu sabiduría, y tus negocios te hicieron más poderoso y mientras crecía tu poder, te ponías más creído.
6 Ahora bien, así habla el Señor, que es Yavé:
Tú te igualaste con Dios en tus pensamientos, 7 pero yo hago que te vengan encima unos bárbaros, la más temible de las naciones, y su espada se medirá con tu cultura tan refinada. Y profanarán tus monumentos.
8 Te harán bajar al sepulcro y morirás con la muerte de los que mueren en medio de los mares. 9 Frente al que mata, ¿dirás: yo soy un dios? Eres hombre y no dios; estarás en poder del que te mate. 10 Tendrás la muerte de los incircuncisos, a manos de extranjeros. Yo he dicho, dice el Señor Yavé.”
11 Yavé me volvió a dirigir la palabra, diciéndome: 12 “Hijo de hombre, entona un canto fúnebre al rey de Tiro. Dile: Así habla el Señor Yavé:
Tú eres un modelo de perfección,
lleno de sabiduría
y de belleza espléndida.
13 Vivías en el Edén, jardín de Dios.
Incontables piedras preciosas
adornaban tu manto:
Rubí, topacio, diamante,
crisólito, ónice,
jaspe, zafiro, brillante y esmeralda.
De oro era el borde de tu manto
y de oro sus incrustraciones,
todo fue preparado desde el día en que fuiste creado.
14 Te puse en el monte santo de Dios
como un ángel protector,
y andabas en medio de los espíritus de Dios.
15 Eras perfecto en tus caminos
desde el día en que fuiste creado,
hasta que la maldad apareció en ti.
16 Con el avance de tu comercio,
te llenaste de violencia y de pecados;
y yo te arrojé del monte de Dios
y te eché de entre los ángeles de Dios;
el querubín protector te hizo perecer.
17 Tu corazón se había ensoberbecido por tu belleza.
Tu sabiduría se había corrompido por tu grandeza,
y yo te derribé en tierra
y te puse como escarmiento ante los reyes.
18 Por la multitud de tus delitos,
y la injusticia de tu comercio,
profanaste tus santuarios;
y yo sacaré de ti mismo un fuego que te devore,
que te reduzca a cenizas
ante los ojos de cuantos te contemplan,
están espantados por causa tuya,
te has convertido en objeto de terror
y desaparecerás para siempre.”

20 Yavé me dirigió la palabra, diciéndome: 21 “Hijo de hombre, vuelve tu cara hacia Sidón y profetiza contra ella.
22 Dile: Así habla el Señor, Yavé:
Sidón, aquí estoy en contra tuya,
seré glorificado en medio de ti.
Se sabrá que yo soy Yavé,
cuando haga justicia en ella
y muestre mi santidad.
23 Mandaré contra ella la peste,
la sangre correrá por las calles.
En ella caerán atravesados por las espadas desenvainadas por todas partes contra ella. 24 Así, no habrá más para la gente de Israel, ni espina que la clave, ni zarza que la hiera, entre todos los vecinos que la desprecian, y sabrán que Yo soy Yavé.

25 El Señor, Yavé, dice así: Cuando Yo recoja a la gente de Israel de entre las naciones en que estaba dispersa, manifestaré en ellos mi santidad a los ojos de los pueblos, y vivirán en la tierra que regalé un día a mi siervo Jacob. 26 Ahí residirán seguros, construirán y plantarán viñas. Vivirán seguros, cuando yo haya cumplido mis sentencias contra todas las naciones de los alrededores que los desprecian. Y sabrán que Yo, Yavé, soy su Dios.”

29

Contra Egipto

29 1 Una palabra de Yavé me llegó el día doce del décimo mes del año diez. 2 Dijo: “Hijo de hombre, dirige tu cara contra el faraón, rey de Egipto, y dile de parte mía todo lo que va a suceder en contra de él y contra Egipto. 3 Di: Esto dice el Señor, Dios: Vengo contra ti, oh faraón, rey de Egipto, monstruo enorme que estás echado en medio de tus ríos y dices: Los canales son míos, yo los hice.
4 Pero yo te voy a pescar por las mandíbulas y haré que los peces de tu río se te peguen a las escamas, y te sacaré de en medio de tus ríos y todos tus peces estarán pegados a tus escamas. 5 Y a ti con todos tus peces te lanzaré al desierto: tú caerás sobre la tierra, sin que nadie te recoja ni te sepulte; te entregaré a las bestias de la tierra y a las aves del cielo para que te devoren. 6 Todos los habitantes de Egipto conocerán que yo soy Yavé, y que tú fuiste un soporte de caña para el pueblo de Israel. 7 Cuando te cogieron, te quebraste y te lastimaste la espalda. Cuando se apoyaron en ti, te hiciste pedazos y los dejaste caer.
8 Por lo tanto, esto dice el señor, Yavé: Mira, yo descargaré la espada contra ti y mataré tus hombres y tus bestias. 9 Y la tierra de Egipto quedará solitaria y transformada en un desierto, y conocerán que yo soy Yavé ya que tú dijiste: Mío es el río, yo lo hice. 10 Por eso, vengo contra tuya y de tus ríos, y haré que Egipto quede hecho un desierto, después de asolarlo con la espada, desde Migdal hasta Siene y la frontera de Etiopía. 11 Por él no pasará pie humano ni pata de animal. Quedará cuarenta años despoblado. 12 Haré que Egipto quede desierto en medio de otros países despoblados. Sus ciudades quedarán destruidas, en medio de otras ciudades en ruinas. Permanecerán deshabitadas durante cuarenta años. Esparciré a los egipcios por las naciones y los lanzaré por todos los lados del mundo.

13 Esto dice el Señor, Yavé: Cumplido el plazo de los cuarenta años, Yo reuniré a los egipcios de todos los pueblos en que han estado dispersos. 14 Cambiaré la suerte de Egipto y los devolveré a Patros, país de su nacimiento. Allí formarán un reino humilde. 15 Será el más débil de los reinos. En adelante no se alzará contra las naciones. Yo los mantendré débiles para que no las dominen. 16 Ya no inspirarán confianza a la casa de Israel, ni ésta pecará buscando refugio donde ellos. Ya no acudirá a ello ni los seguirá, pues sabrán que yo soy el Señor, Yavé.”

17 Y el primer día del primer mes del año veintisiete me llegó una palabra de Yavé. 18 Me dijo: “Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha fatigado mucho su ejército en la guerra contra Tiro; todos l os hombres han quedado calvos y con los hombros pelados. No se le ha recompensado ni a él ni a su ejército, por el servicio que me han hecho contra Tiro. 19 Por lo tanto esto dice el Señor, Yavé: Yo daré a Nabucodonosor, rey de Babilonia, el país de Egipto; 20 cautivará a su pueblo, lo saqueará y repartirá los despojos, con eso sus tropas quedarán recompensadas, por el servicio que me prestaron contra Tiro. Le he dado el país de Egipto porque ha trabajado para mí, dice el Señor, Yavé.
21 En ese día, Yo levantaré la nación de Israel. Yo te daré de hablar libremente en medio de ellos y conocerán que yo soy Yavé.”