LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

lunes, 31 de enero de 2011

30

30 1 Yavé me dirigió de nuevo su palabra, diciéndome: 2 “Hijo de hombre, habla de parte mía, y di: Esto dice el Señor Yavé: ¡Ay de ese día! 3 Lancen gritos. Porque está cercano el día, ya llega el día de Yavé. Será un Día de tinieblas, hora del juicio de las naciones.
4 La espada será descargada contra Egipto. Etiopía quedará aterrorizada cuando los egipcios caigan heridos, el pueblo sea llevado cautivo y se destruyan sus ciudades hasta los cimientos. 5 Perecerán al filo de la espada. Etiopía, Libia, los lidios y todos los demás pueblos, Lub y los hijos de la Alianza.
6 Esto dice el Señor Yavé: Los pilares de Egipto caerán por tierra y su soberbio imperio quedará destruido; será desolado desde Migdol hasta Siene, dice el Señor Yavé. 7 Sus tierras serán asoladas y quedarán desiertas; sus ciudades devastadas. 8 Conocerán que yo soy Yavé cuando le prenda fuego a Egipto y queden derrotadas sus tropas auxiliares.
9 En aquel día mensajeros partirán en barcos de parte mía para enterar a los etíopes y perturbarlos, ya que se sienten seguros. También ellos se llenarán de miedo en el día del castigo de Egipto, que llegará sin falta.
10 Dice el señor Yavé: Destruiré a los egipcios tan numerosos por medio de Nabudonosor, rey de Babilonia. 11 El y su pueblo, los más feroces entre los habitantes de la tierra, llegarán para talar la tierra, desenvainarán sus espadas contra Egipto y cubrirán la tierra de cadáveres. 12 Secaré los ríos y entregaré el país a hombres feroces, y lo aniquilaré por medio de extranjeros: yo Yavé soy quien lo dice.
13 Yo destruiré los ídolos y perecerán los dioses de Menfis. No habrá más jefe en el país de Egipto; 14 sobre él enviaré el terror y asolaré la tierra, entregará Tafnís a las llamas y castigaré a Tebas. 15 Derramaré mi indignación sobre Pelusio, defensa de Egipto, y haré pasar a cuchillo al numerosos pueblo de Tebas. 16 Y entregaré a Egipto a las llamas. Siene temblará de angustia y Menfis será conquistada.
17 Los jóvenes de Heliópolis y Bubasti serán pasados a cuchillo y las mujeres serán llevadas cautivas. 18 Y en Tafnís, el día se convertirá en noche, cuando yo haga allí pedazos los bastones de mando de Egipto y se acabe su poder arrogante; un negro viento los cubrirá y sus poblaciones serán llevadas cautivas. 19 Y conocerán mi sentencia contra Egipto y sabrán que soy yo Yavé.”
20 El primer mes del año undécimo, el séptimo día del mes, la palabra de Yavé me fue dirigida: 21 “Hijo de hombre, yo he roto el brazo del Faraón, rey de Egipto, y nadie lo ha vendado ni enyesado para soldar la rotura y que pueda manejar la espada. 22 Por tanto, así dice el Señor Yavé: Vengo a atacar al Faraón. Le romperé los dos brazos, el sano y el quebrado. 23 Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los aventaré por las tierras. 24 Voy a fortalecer los brazos del rey de Babilonia y pondré mi espada en su mano, mientras quebraré los brazos del Faraón. Este gemirá ante su adversario como gime un herido de muerte. 25 Fortaleceré los brazos del rey de Babilonia y a Faraón, en cambio, se le caerán los brazos.

31

31 1 El día primero, del tercer mes, del año once, Yavé me dirigió su palabra y dijo: 2 “Hijo de hombre, di al Faraón, rey de Egipto, y a su pueblo: ¿a quien te compararé en tu poder? 3 A un cedro del Líbano, de hermosas ramas y hojas abundantes, de gran altura y con la copa entre las nubes.
4 Las aguas lo alimentaron y del abismo subieron los ríos alrededor de sus raíces y él distribuía con sus raíces las aguas a los demás árboles de esa región. 5 Por eso ganó en altura a todos los árboles del campo. Sus ramas se multiplicaron y crecieron gracias a la abundancia de las aguas. 6 Como daba mucha sombra, anidaron bajo sus ramas todas las aves del cielo; y todas las bestias de los bosques, y un inmenso gentío se acogía a su sombra. 7 Era muy hermoso por su altura y por el largo de sus ramas; porque sus raíces se hallaban cerca de abundantes aguas.
8 En el paraíso de Dios no hubo cedros más altos, los cipreses no igualaron su copa, ni los plátanos sus ramas; no hubo en el jardín del paraíso árbol semejante ni tan hermoso como él. 9 Y porque yo lo hice tan hermoso, por sus muchas ramas, todos los árboles del jardín del paraíso, le tuvieron envidia.
10 Por eso, así habla Yavé: Porque ha crecido y levantado su copa hasta las nubes y se sintió muy orgulloso, al verse tan alto, 11 yo lo entregaré al poder de un pueblo más fuerte, que va a hacer de él lo que quiera. Lo rechacé porque lo merecía por su impiedad. 12 Unos pueblos extranjeros y naciones de las más terribles lo cortarán y lo echarán por tierra. Sus ramas caerán por todos los valles y sus retoños quedarán cortados por todas las rocas. Todos los pueblos de la tierra se retirarán de su sombra y lo abandonarán. 13 Todas las aves del cielo se posarán en sus despojos y todas las bestias del campo sobre sus ramas.
14 Por esta causa, ninguno de los árboles plantados cerca de la corriente de las aguas se pondrá orgulloso por su grandeza, ni elevará su copa entre las esperas arboleda, ni confiarán en su grandeza todos esos árboles regados; porque todos han sido entregados al poder de la muerte y cayeron al profundo sepulcro como los demás hombres que bajan a la tumba.
15 Esto dice el Señor Yavé: En el día en que él bajó al sepulcro, yo mismo ordené un duelo. Yo cerré sobre él la puerta del lugar de los muertos. Yo detuve sus ríos y sus aguas abundantes. El Líbano se entristeció por su causa y se marchitaron todos los árboles del campo. 16 Con el estruendo de su ruina hice estremecer las naciones, cuando lo hice caer en el abismo con los demás que bajan al sepulcro. Allá en lo profundo de la tierra se alegraron todos los árboles del paraíso, famosos y grandes en el Líbano, todos los que regaban las aguas.
17 Sus descendientes también que vivían bajo su sombra en medio de las naciones bajaron con él al abismo con los que murieron al filo de la espada.
18 ¡Oh árbol ilustre y sublime entre los árboles del paraíso!, ¿a quién te hiciste semejante? Con los árboles del paraíso fuiste lanzado a lo profundo de la tierra; dormirás en medio de los incircuncisos que fueron pasados a cuchillo. Dice el Señor Yavé: así le sucederá a Faraón y toda su gente.”

32

32 1 El día primero del doceavo mes, del año doce, Yavé me dirigió su palabra: 2 “Hijo de hombre: entona lamentaciones sobre el Faraón de Egipto. Dile: Tú eras el rey de las naciones. ¿Cómo, pues, desapareciste? Eras en el Nilo como un cocodrilo que resoplaba por las narices; agitabas las aguas con el pie y ensuciabas la corriente.
3 Esto dice el Señor Yavé: “Tenderé mis redes sobre ti y la multitud de tus pueblos y con ellos te sacaré fuera. 4 Te arrojaré en tierra, te dejaré en medio del campo y haré que bajen sobre ti todas las aves del cielo y que bajen sobre ti todas las aves del cielo y las bestias de la tierra, para que se ceben en ti. 5 Pondré tus carnes sobre los cerros y llenaré las colinas con tu cadáver. 6 Regaré las montañas con tu sangre podrida, y con ella se llenarán los valles. 7 Cuando te maten, oscurecerá el cielo, y las estrellas se pondrán sombrías. Cubriré de nubes el sol, y la luna no dará luz. 8 Haré que todos los astros del cielo se vistan de luto por ti, y llenaré de tinieblas tu país, dice el Señor.
9 Llenaré de terror el corazón de muchos pueblos cuando les haga llegar la noticia de tu desgracia a los pobladores de países que tú no conoces. 10 Haré que muchas naciones queden espantadas de tu desgracia; que sus reyes tiemblen por causa tuya, llenos de gran espanto, en cuanto mi espada comience a brillar delante de sus ojos. Todos, de repente, se pondrán a temblar por su vida en el día de tu ruina.
11 Dice el Señor, Yavé: Vendrá sobre ti la espada del rey de Babilonia. 12 Con las espadas de esos valientes, derrotaré tus numerosas tropas. Todas esas gentes son invencibles; humillarán la soberbia de Egipto, y sus ejércitos quedarán deshechos. 13 Haré morir todos sus animales que pastan a la orilla de sus abundantes aguas, y no las enturbiará más el pie del hombre, ni las embarrará la pata del animal. 14 Yo haré que sus aguas sean muy limpias y que sus ríos corran como aceite, dice el Señor, Yavé.
15 Cuando yo arres la tierra de Egipto, éste quedará privado de todos los bienes que encierra y todos sus habitantes caerán heridos. Así conocerán que yo soy Yavé.
16 Esta es la canción dolorosa con que se lamentarán: la cantarán las ciudades de las naciones, la cantarán sobre Egipto y su pueblo, dice el Señor, Yavé.”

17 El día quince del mes doceavo del año doce, Yavé me dirigió la palabra. 18 Me dijo: “Hijo de hombre, canta una lamentación sobre el pueblo de Egipto; 19 lánzalo a lo profundo de la tierra. Porque yo los lanzaré ahí donde están los que bajan al sepulcro 20 y serán reunidos con todos los demás que fueron pasados a cuchillo. Egipto ha sido entregada y la llevan con todos sus habitantes. 21 En el reino de los muertos los héroes más valientes junto con los auxiliares del faraón le dirán: “¿Por qué serían tratados mejor que los demás? Baja y quédate entre los incircuncisos, que perecieron al filo de la espada.
22 Allí está Asiria y todo su pueblo rodeado de tus templos: todos perecieron al filo de la espada. 23 Pusieron sus tumbas en lo más profundo del abismo; toda su gente yace alrededor de su sepulcro; todos murieron pasados a cuchillo; los mismos que en otros tiempo llenaban de espanto la tierra de los vivientes.
24 Allí está Elam y todo su pueblo alrededor de su sepulcro: todos murieron pasados a cuchillo y bajaron incircuncisos a lo más profundo de la tierra. Los que aterrorizaron la tierra de los vivos, ahora están humillados junto con los que bajan al sepulcro. 25 En medio de los que fueron muertos se colocó el lecho para él y para todos los pueblos que están sepultados a su alrededor; todos son incircuncisos muertos a cuchillo. Porque aterrorizaron a la tierra de los vivos y ahora están humillados en medio de los que bajan al sepulcro; fueron colocados en medio de los muertos.
26 Allí están Masoc, Tubal y toda su gente con sus sepulcros a su alrededor. Todos incircuncisos muertos a cuchillo, por haber aterrorizado la tierra de los vivos. 27 Pero no están con los héroes caídos antiguamente y que bajaron al sepulcro con sus armas. Debajo de la cabeza les pusieron las espadas y los escudos sobre los huesos porque sus grandes hazañas causaron terror entre los valientes.
28 Tú, en cambio, serás pisoteado en medio de los incircuncisos y dormirás con los que murieron al filo de la espada.
29 Allí está Edom y sus reyes y todos sus jefes a pesar de su valentía, puestos en medio de los muertos a cuchillo, 30 y todos los príncipes del norte y todos los sidonios. 31 Faraón los verá y así se consolará por toda su gente muerta. Pues Faraón y todo su ejército serán muertos a espada, dice el Señor Yavé. 32 A pesar de que lo hice temible entre todos los vivos Faraón con su ejército será puesto en medio de los incircuncisos que perecieron al filo de la espada, dice el Señor, Yavé.”

33

SOBRE EL REESTABLECIMIENTO DE ISRAEL

El profeta, centinela del pueblo

33 1 Me llegó nuevamente una palabra de Yavé. Me dijo: 2 “Hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: Cuando yo mando la espada sobre algún país, tal vez el pueblo de ese país designó a uno de sus habitantes como centinela. 3 Si éste, viendo venir al enemigo, toca la bocina y avisa al pueblo, 4 el que oye el sonido de la bocina y no se pone a salvo será culpable de su propia muerte cuando llegue el enemigo y lo mate. 5 Oyó el sonido de la bocina y no se puso a salvo; solamente él tiene la culpa. En cambio, el que avisó es inocente.
6 Al contrario, si el centinela ve venir al enemigo y no hace sonar la bocina, y el pueblo no se pone a salvo, y llega el enemigo y mata al alguno de ellos, el que muera, muere por culpa del centinela; por eso, a éste le pediré cuenta de la vida del que murió.
7 Ahora bien, hijo de hombre, yo te he puesto, a ti por centinela de la gente de Israel; las palabras que oigas de mi boca se las anunciarás de parte mía. 8 Si yo digo: Malo, morirás sin reinado, 9 y tú no lo le hablas para que se aparte de su mala vida, el malo morirá por su maldad, pero a ti te pediré cuenta de su vida. Pero si tú procuras apartar al malo de su mal camino para que se convierta y él no deja su mala vida, morirá por su maldad, pero tú te salvarás.
10 Por eso, tú, di a la gente de Israel: Ustedes han dicho: Se nos piden cuentas por nuestras maldades y pecados y por eso nos vamos consumiendo, ¿cómo podremos quedar con vida? 11 Pero así dice el Señor Dios: Juro que no quiero que el impío muera sino que cambie su mala conducta y viva. Conviértanse, conviértanse de sus malas costumbres. Gente de Israel, ¿por qué tendrían que morir?
12 Hijo de hombre, dile a los hijos de tu pueblo: cuando peque el bueno, el bien que hizo anteriormente no lo salvará del castigo. Lo mismo cuando el malo se convierta de su maldad anterior, ésta no lo perjudicará. Siempre que el bueno peque, no podrá vivir. 13 Aunque yo le haya dicho al bueno: Tú vivirás, si él, confiado en sus buenas obras, comete la maldad, todas sus buenas obras serán olvidadas y morirá a causa de la maldad que cometió.
14 Pero si yo digo al malo: Morirás sin remedio, y éste hace penitencia de sus pecados y practica obras buenas y justas, 15 y devuelve la prenda y restituye lo robado, cumple los mandamientos que dan vida y no hace nada injusto, tendrá vida segura y no morirá. 16 No le será achacado ninguno de los pecados que cometió; hizo obras buenas y justas seguramente que vivirá.
17 Pero los hijos de tu pueblo dijeron: El proceder del Señor no es justo; en realidad el proceder injusto es el de ellos. 18 Porque cuando el bueno se aparte de sus buenas obras y haga obras malas, en ellas hallará la muerte. 19 Lo mismo, siempre que el malvado abandone su maldad y haga obras buenas y justas, en ellas hallará la vida.
20 Y ustedes dicen: No es justo el proceder de Dios. ¡Oh gente de Israel! Yo juzgaré a cada uno según sus obras.”

21 El día cinco, del décimo mes del duodécimo año de nuestro destierro, vino a mí uno que había huido de Jerusalén y me dijo: “La ciudad ha caído.”
22 Pero ya en la tarde anterior a que llegara este fugitivo, Yavé me hizo sentir su poder y me abrió la boca antes que ese hombre se me presentara por la mañana. Desde entonces pude hablar y dejé de ser mudo.
23 Yavé me dirigió esta palabra: 24 “Hijo de hombre, los que viven entre las ruinas de la tierra de Israel hablan de esta manera: Abraham era un solo hombre y tuvo esta tierra por herencia; nosotros somos muchos y se nos ha dado poseerla. 25 Por tanto, les dirás de parte del Señor, Yavé: Ustedes que comen sangre y levantan sus ojos a sus ídolos y que derraman sangre, ¿piensan acaso que son dueños de esta tierra? 26 Han tenido siempre la espada en la mano y han cometido mil infamias, todos han engañado a la mujer del prójimo ¿y van a ser dueños de la tierra?.
27 Diles también de parte del Señor, Yavé: Juro que los que viven entre las ruinas morirán al filo de la espada, los que están en el campo serán entregados a las fieras para que los devoren y los que viven en lugares protegidos o en cavernas, morirán de peste. 28 Esta tierra la dejaré reducida a una soledad y desierto, se acabará su antiguo poder, y los cerros de Israel quedarán arruinados de modo que no habrá nadie que pase por ellos. 29 Cuando transforme su país en soledad y destierro, conocerán que yo soy el Señor que castigo todos los pecados que han cometido.
30 En cuanto a ti, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo hablan de ti junto a la muralla y en las puertas de las casas y dice un vecino al otro: 31 Vamos a oír lo que nos dice Yavé, se sientan delante de ti y escuchan tus palabras; pero no las ponen en práctica, siguen con sus engaños y solamente procuran sus propios intereses.
32 Tú vienes a ser para ellos como su músico que tiene hermosa voz y toca bien el arpa. Ellos escuchan tus palabras peor no las ponen en práctica. 33 Pro cuando sucede lo que fue anunciado (y eso sucederá luego), entonces conocerán que ha habido un profeta entre ellos.

martes, 25 de enero de 2011

34

Los pastores de Israel

34 1 Me fue dirigida la palabra de Yavé: 2 ”Hijo de hombre, habla de parte mía contra los pastores de Israel; háblales y diles: Pobres de ustedes, pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos. ¿No deberían los pastores dar de comer al rebaño? 3 Pero ustedes se han tomado la leche, se han vestido con la lana y se comieron las ovejas más gordas. Y no se preocuparon por el rebaño. 4 No han fortalecido a las débiles, ni atendido a las enfermas, ni vendado a las heridas. No han reunido al rebaño, a la oveja apartada, ni buscado a la perdida. Al contrario, ustedes la han dominado y oprimido con violencia. 5 Se han dispersado por falta de pastores, y se han convertido en presa de las fieras. 6 Mis ovejas se han perdido por todos los cerros y por las altas lomas de todo el país, si que nadie las cuide ni las busque.
7 Por eso, pastores de Israel, escuchen la palabra de Yavé: 8 Porque mis ovejas han pasado a ser presa de todas las fieras, por falta de pastor; porque mis pastores no se han preocupado de mis ovejas, 9 y porque los pastores se cuidaban a sí mismos y no a mis ovejas, escuchen esta palabra. 10 Así dice el Señor Yavé; voy a pedir cuentas a los pastores, les reclamaré mis ovejas. Se las quitaré para que no dispongan más de ellas a su gusto. Arrancaré de sus bocas mis ovejas, y ya no se las comerán.
11 Así dice Yavé: Yo mismo cuidaré de mis ovejas y las vigilaré como un pastor vigila su rebaño, cuando está en medio de sus ovejas dispersas. 12 Así yo también visitaré las mías y las sacará de todos los lugares donde se habían dispersado en el día de nubes y tinieblas. 13 Las sacaré de los países donde estén, y de todas las naciones extranjeras; las reuniré y las llevare a su propia tierra, y las cuidaré por todos los cerros de Israel, por todos los valles y lugares poblados. 14 Las llevaré a pastorear a pastos fértiles, a descansar en un buen corral de los altos cerros de de Israel. 15 Yo mismo cuidaré mis ovejas y las haré descansar, dice el Señor Yavé.
16 Buscaré la oveja pedida, traeré a la descarriada, vendaré a la herida, fortaleceré a la enferma, y eliminaré a la que se hizo gorda y robusta. Las apacentaré a todas con justicia.
17 En cuanto a ustedes, ovejas mías, sepan que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y chivo. 18 ¿No les bastaba pastar en buenos pastos?, ¿por qué, pues, se pusieron a pisotear el resto? Después de beber agua limpia, ¿por qué enturbiaban el agua para las demás? 19 Y mis ovejas tienen que pastar donde ustedes han pisoteado, y beber el agua que ustedes han enturbiado.
20 Por eso, yo mismo voy a juzgar entre las ovejas gordas y las flacas. 21 Ustedes han empujado con el costado y la espaldilla, y han corneado a las ovejas más débiles, hasta echarlas afuera. 22 Por eso, yo vendré a defender a mi rebaño, para que no esté expuesto al despojo. Yo juzgaré entre oveja y oveja.
23 Yo haré surgir un único pastor que está al frente de ellas y las apaciente y será príncipe en medio de ellas. Yo, Yavé, seré su Dios, y mi siervo David será jefe en medio de ellos. 25 Yo, Yavé, he dicho: Estableceré con ellas una alianza de paz, suprimiré las fieras de este país, así podrán vivir tranquilos en el desierto y dormir en los bosques. 26 Los instalaré en los alrededores de mi cerro de Sión y mandaré a su tiempo la lluvia, que será una lluvia de bendición. 27 El árbol del campo dará su fruto, y la tierra, sus productos, mientras ellos vivirán seguros en su suelo.
Sabrán que yo soy Yavé, cuando rompa su yugo y los libre de sus opresores. 28 No serán más presa de las demás naciones, ni los devorarán las fieras, sino que vivirán seguros y nadie más los atemorizará. 29 Haré crecer para ellos plantas escogidas, de manera que nadie ya sufrirá hambre ni desprecio de parte de las demás naciones. 30 Así sabrán que Yo, Yavé, su Dios, estoy con ellos y que ellos son mi pueblo. 31 Ustedes, mis ovejas son mi rebaño y yo soy su Dios: palabra del Señor, Yavé.”

lunes, 24 de enero de 2011

35

Contra Edom

35 1 Me llegó esta palabra de Yavé: “Hijo de hombre dirige tu cara contra la montaña de Seir y profetiza con relación a ella. 2 Le dirás: Esto dice el señor: Montaña de Seir, me presento a pelear contra ti. Descargaré mi mano sobre ti y te dejaré desierta. 4 Arrasaré tus ciudades y quedarás despoblada; así conocerás que yo soy Yavé.
5 Tú siempre has sido la contraria de Israel y los has perseguido, espada en mano, cuando estaban afligidos y padecían grandes calamidades. Por eso dice el Señor, eres como quien ha derramado sangre, y la sangre te perseguirá; 6 yo juro que por haberla derramado, la sangre te perseguirá. 7 Y dejaré arrasados y desiertos los cerros de Seir, y ya se llenarán de cadáveres; los que traspase la espada caerán en tus laderas, en tus valles y en tus esteros. 8 Te reducirá a una soledad definitiva y tus ciudades quedarán desiertas, y ustedes conocerán que yo soy Yavé.

domingo, 23 de enero de 2011

36

Israel será reunido

36 1 Pero tú, hijo de hombre, habla de parte mía respeto de los cerros de Israel. Di: Cerros de Israel, escuchen la palabra de Yavé. 2 esto dice el Señor: El enemigo dijo de ustedes: Bueno, está bien. Los montes eternos se nos dieron a nosotros en herencia.
3 Por eso, dice el Señor: Porque ustedes han sido destruidos y pisoteados por todas partes y han llegado a ser la propiedad de otras naciones, hechos la burla de la gente. 4 Por eso, cerros de Israel, óiganla palabra del Señor, que dice a los cerros, a las colinas, a los esteros, a los valles, a las ruinas desiertas y a las ciudades abandonadas. 5 Llevado por mi enojo, mandaré mi palabra contra las otras naciones, especialmente Edom, las que, llenas de gozo y de desprecio, se han apoderado de la tierra mía y la saquean.
6 Por eso, habla de parte mía respecto de la tierra de Israel y di a los cerros y quebradas, a las alturas y a los valles. Esto dice el Señor: 7 Porque ustedes han sufrido los insultos de las naciones que están alrededor de ustedes, ellas mismas cargarán con su vergüenza.
8 En cambio, cerros de Israel, que broten sus plantas y den fruto para mi pueblo de Israel, porque su vuelta está cercana. 9 Yo vengo y me vuelvo hacia ustedes; serán arados y sembrados. Multiplicaré en ustedes la gente de Israel y las ciudades serán pobladas y los lugares arruinados serán reconstruidos. 11 Los llenaré de hombres y animales, que se multiplicarán y crecerán, y haré que se pueblen como antiguamente y les daré bienes más grandes de los que tuvieron desde el principio, y conocerán que yo soy Yavé.
12 Por ustedes pasarán los hombres de mi pueblo de Israel, y éste será dueño hy heredero de ustedes. Tierra de Israel, tú no permanecderás por más tiempo privada de tus hijos. 13 esto dice el Señor Yavé: Dicen de ti que erres una tierra que devora a los hombres y deja sin hijos la nación. 14 Tierra de Israel, en adelante no devorarás más a los hombres ni matarás más a tus hijos, dice el Señor. 15 Yo haré que no oigas más los insultos de las naciones, ni tengas ya que sufrir los desprecios de los pueblos, ni pierdas jamás tus habitantes, dice el Señor Yavé.”

16 Me llegó una palabra de Yavé: 17 “Hijo de hombre, los hijos de Israel habitaron en su tierra y la infestaron con sus acciones y sus costumbres: a mis ojos su vida era como el paño sucio de mujer menstruada. 18 Y descargué sobre ellos mi indignación, en castigo de la sangre que derramaron sobre la tierra que mancharon con sus ídolos, 19 y los dispersé entre las naciones y fueron arrojados aquí y allá a todos los vientos; los juzgué de acuerdo a sus obras y su conducta.
20 Llegados a las naciones donde estuvieron, fueron una causa de desprecio para mí, ya que decían de ellos. Este es el pueblo de Yavé y, sin embargo, tuvieron que salirse de la tierra de él. 21 Pero yo cuidaré el honor de mi nombre, que ha sido deshonrado por la gente de Israel entre las naciones a las que fueron desterrados.”

El corazón nuevo

22 Dice Yavé: “No hago esto por tenerles lástima a ustedes, sino para salvar el honor de mi Nombre, que a causa de ustedes ha sido despreciado en todas las naciones donde han llegado. 23 Yo mostraré la santidad de mi gran Nombre que ustedes han profanado. Y las naciones sabrán que yo soy Yavé, cuando manifieste mi santidad en ustedes a la vista de ellas.
24 Los recogeré de todos los países, los reuniré y los conduciré a su tierra. 25 Derramaré sobre ustedes agua purificadora y quedarán purificados. Los purificaré de toda mancha y de todos sus ídolos. 26 Les daré un corazón nuevo, y pondré dentro de ustedes un espíritu nuevo. Les quitaré del cuerpo el corazón de piedra y les pondré un corazón de carne. 27 Infundiré mi Espíritu en ustedes para que vivan según mis mandatos y respeten mis órdenes. 28 Habitarán en la tierra que yo di a sus padres. Ustedes serán para mí un pueblo y a mí me tendrán por su Dios. 29 Los limpiaré de sus manchas. Mandaré trigo y lo multiplicaré y no les dejaré pasar más hambre. 30 Multiplicaré los frutos y los productos del campo, y no serán más humillados ante los demás pueblos, padeciendo hambre.

31 Entonces ustedes recodarán sus costumbres perversas y sus malos afectos, y mirarán con amargura sus maldades y perversidades. 32 Pero esto, no lo haré por amor a ustedes, dice el Señor, ténganlo bien entendido. Humíllense y avergüéncense de su conducta, gente de la casa de Israel.
33 Esto dice el Señor, Yavé: El día en que los purifique de todas sus maldades, poblaré sus ciudades y levantaré lo que está en ruinas, 34 y se verá cultivada la tierra desierta, donde antes el viajero no veía sino destrucción. 35 Dirán: Esta tierra abandonada, ahora está transformada en un jardín delicioso, y las ciudades desiertas abandonadas y destruidas, ahora se encuentran reedificadas y fortificadas. 36 Y todas las naciones que estén alrededor de ustedes conocerán que yo, Yavé, reedifiqué lo arruinado, y transformé en campos de cultivo lo que estaba sin cultivar; porque yo, Yavé, lo prometí y lo puse por obra.
37 Esto dice el Señor: haré también esto para la gente de Israel: Yo multiplicaré los hombres como rebaños, 38 como un rebaño santo, como el rebaño de Jerusalén en sus fiestas, del mismo modo las ciudades desiertas estarán llenas como de rebaños de hombres, y conocerán que yo soy Yavé.