LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

sábado, 30 de julio de 2011

MACABEOS 1º


INTRODUCCION AL PRIMER LIBRO DE LOS MACABEOS

Después de Esdras y Nehemías, la provincia judía, sector extremo del imperio persa, vivió tres siglos al margen de la historia. Los de mayor iniciativa se dedicaron al comercio y salieron de su país para establecerse en todos los centros urbanos, alrededor del Mar Mediterráneo. Sin embargo, un siglo después de Nehemías, el año 333 antes de Cristo, Alejandro Magno empezaba a recorrer los países del Medio Oriente, derrotando a todos los ejércitos enemigos y derribando a los reyes. A pesar de que murió a la edad de treinta años, sus triunfos abrieron el paso a la cultura griega con ansias de progreso, confianza en las posibilidades del hombre y un espíritu más abierto que superaba los individualismos nacionales.
Los generales de Alejandro se repartieron su inmenso imperio. Los Tolomeos, que dominaban Egipto y Palestina, fueron comprensivos y no molestaron a los judíos por su religión y sus costumbres. En cambio, cuando en el año 197 los Antíocos de Siria vencieron a los egipcios y les quitaron Palestina, pretendieron imponer a la fuerza su religión pagana a los judíos.
La feroz persecución causó un levantamiento de los judíos, encabezados por la familia de los Macabeos. El primer libro de los Macabeos, reconocido como uno de los más perfectos de la historia antigua, nos relata los sucesos de la guerra y las hazañas de los cinco hermanos Macabeos, del año 170 al año 130 antes de Cristo.

GUERRA SANTA, GUERRA DE LIBERACIÓN

Las guerras de los Macabeos fueron un modelo de la guerra santa en que no faltaron el heroísmo y la constancia, ni menos aún la ayuda de Dios. Pero también demostraron que la guerra santa no resolvía todo. Arrastrados por los problemas militares, y de ahí por los juegos políticos, los descendientes de los Macabeos se materializaron muy pronto,hasta llegar a ser un partido y unos gobernantes sin fe ni moralidad.
El libro de los Macabeos nos muestra un período que quiere vivir y considera su fe más preciosa que la existencia. Cuando todos se había acostumbrado a vivir sin problemas, se presenta la persecución. Muchos se convencen de que nada se puede hacer contra un poder tan fuerte y que los riesgos son demasiado grandes. Pero el Espíritu de Dios hace surgir nuevos héroes y, gracias a ellos, el pueblo recobra el sentido de su dignidad, luchando por esos derechos, sin los cuales no hay hombres ni creyentes.
El pueblo judío se encontró solo frente a sus opresores, y sus aliados romanos bien poco le ayudaron. Contaron con sus propias fuerzas y Dios los ayudó.

1

Alejandro Magno

1 1 Todo empezó con las victorias del macedonio Alejandro primero, hijo de Filipo, el cual, saliendo de Grecia, derrotó a Darío, rey de los persas y de los medos, y reinó en su lugar. Este fue el primer soberano del mundo griego. 2 Después de muchas batallas y de asaltar fortalezas y dar muerte a los reyes de esas naciones, 3 llegó hasta los confines de la tierra, recogiendo los despojos de muchos pueblos. Y cuando el mundo se quedó callado y sometido a su poder, se puso muy orgulloso. 4 reunió un ejército muy poderoso y ejerció el mando sobre provincias, naciones y ejerció el mando sobre provincias, naciones y príncipes, que le pagaban tributo. 5 Después cayó enfermo y comprendió que iba a morir. 6 Hizo llamar a sus generales y a los más nobles que con él se habían criado desde su juventud; y en vida repartió entre ellos su reino. 7 Alejandro había reinado doce años cuando murió.
8 Entonces sus generales tomaron el poder, cada uno en el sector que le correspondía; 9 en cuanto él murió, se ciñeron la corona, y sus hijos después de ellos, durante muchos años, llenando la tierra de males. 10 De su descendencia brotó aquel retoño impío, Antíoco Epifanes, hijo del rey Antíoco, que estuvo en Roma como rehén. Llegó a ser rey el año ciento treinta y siete de la era de los griegos.
11 Fue entonces cuando aparecieron en Israel unos rebeldes que lograron convencer a mucha gente. Les decían: "Pactemos con los pueblos que nos rodean, pues, desde que nos separamos de ellos, hemos tenido que soportar muchos percances."
12 Tal idea tuvo buena acogida y algunos acudieron decididamente al rey. 13 Este los autorizó para que adoptaran las costumbres de los pueblos paganos. 14 Con ese permiso, construyeron en Israel un gimnasio al estilo pagano. 15 Se hicieron prepucios y renegaron de la Alianza Santa, para unirse a los paganos y pecar libremente.

Antíoco saquea Jerusalén

16 Cuando Antíoco se sintió seguro de su poder, proyectó apoderarse también de Egipto para reinar en las dos naciones. 17 entró en Egipto con un poderoso ejército, con carros de guerra, elefantes, caballos y una gran armada. 18 Atacó a Tolomeo, rey de Egipto, que se retiró ante él y fue derrotado, muriendo muchos de los suyos. 19 Se apoderaron de las ciudades fuertes de Egipto y recogió los despojos del país. 20 El año ciento cuarenta y tres, Antíoco volvió después de haber derrotado a Egipto, y pasando por Israel, subió a Jerusalén con un poderoso ejército.
21 Entró con insolencia en el santuario y se llevó el altar de oro, el candelabro de la luz con todos los accesorios, 22 la mesa de los panes ofrecidos, los vasos, las copas, los incensarios de oro, la cortina y las coronas, y arrancó todo el decorado, las molduras de oro que cubríanla entrada del Templo. 23 Se adueñó también de la plata, oro, objetos de valor y de cuantos tesoros ocultos pudo encontrar. 24 Tomándolo todo, partió para su patria, después de haber derramado mucha sangre y de hacer declaraciones insolentes.
25 Hubo un gran duelo en todo el país de Israel, 26 "gimieron los jefes y los ancianos, se desanimaron los jóvenes y las muchachas, y las mujeres se pusieron pálidas; 27 los novios cantaron lamentaciones y la joven esposa lloró en su cama. 28 Se estremeció la tierra, compadecida de sus habitantes, y todo el pueblo de Jacob se sintió humillado."
29 Después de dos años, el rey mandó a las ciudades de Judá al Director de Impuestos, que llegó a Jerusalén con un poderoso ejército. Este habló a la gente con palabras de paz para engañarlos. 30 Y cuando se hubo ganado su confianza, cayó de repente sobre la ciudad. Y descargó un terrible golpe, matando a muchísima gente de Israel. 31 Saquearon la ciudad, la incendiaron y destruyeron las casas y los muros que la rodeaban.
32 Llevaron cautivas a las mujeres y a los niños y se apoderaron de los ganados. 33 Construyeron de nuevo la ciudad de David con un muro alto y fuerte, protegido por torres poderosas, y pasó a ser la Fortaleza de ellos. 34 Pusieron allí gente mala y renegados de la fe que se hicieron fuertes en ella. 35 Almacenaron armas y alimentos, y reunieron en ella todo lo que pudieron recoger en la ciudad, llegando a ser una constante amenaza. 36 Fue una acechanza para el Santuario, una grave y continua amenaza para Israel. 37 Derramaban sangre inocente en torno al Santuario y lo profanaron.
38 A causa de ellos, huyeron los habitantes de Jerusalén, que se convirtió en una colonia de extranjeros, y fue extranjera para sus hijos, que la abandonaron. 39 Su Santuario quedó vacío como el desierto, y sus fiestas se convirtieron en días de luto, sus sábados fueron burlados, y su fama se cambió en desprecio. 40 Tan grande como su gloria fue su ignominia y su grandeza se cambió en duelo.

La persecución religiosa

41 Antíoco hizo publicar en todo su reino un decreto. 42 Todos los pueblos de su Imperio debían abandonar sus costumbres particulares, para formar un único pueblo. 43 todas las naciones paganas acataron el decreto del rey y, en Israel mismo, muchos aceptaron este culto. Sacrificaron a los ídolos y ya no respetaron el Sábado. 44 El decreto que imponía costumbres extranjeras llegó a Jerusalén y a toda Judea. 45 Según él, se suprimían las víctimas consumidas por el fuego, los sacrificios y otras ofrendas en el Santuario. Se debía tener por días ordinarios no sólolossábadosm sino también las fiestas sagradas. 46 Ya no debían tener por sagrado el el Santuario y sus ministros. 47 sino que debían dedicarse altares, recintos sagrados y templos a los ídolos. Tenían que sacrificar cerdos y animales impuros 48 y no debíanhacer a sus hijos el rito de la circuncisión. En resumen, tenían que mancharse con toda clase de impurezas y profanaciones, 49 de tal modo que olvidaran la Ley y cambiaran todas sus costumbres. Al final, el decreto decía: 50 "El que no cumpla la orden del rey morirá."
51 El rey comunicó esta opbligación a todas sus provincias y los inspectores nombrados por él recorrieron el país de Judea. Debían procurar que se ofrecieran sacrificios en todas las ciudades. 52 Muchos israelitas se pasaron a ellos, abandonando la Ley, y cometieron un sninnúmero de maldades, 53 obligando a los verdaderos israelitas a vivir en refugios y ocultarse como podían.
54 En el año ciento cuarenta y cinco, el día quince del mes de Casleu, Antíoco levantó, sobre el altar del templo, el "abominable ídolo de los invasores". Construyeron también altares a través de todo el país de Judea. 55 Quemaban incienso en las puertas de sus casas y en las plazas. 56 Rasgaban y echaban al fuego los libros de la Ley que encontraban. 57 Al que sorprendían con el libro de la Alianza y al que cumplía con los preceptos de la Ley, lo mataban, pues así lo ordenaba el decreto real. 58 Siendo dueños del poder, se ensañaban con los israelitas rebeldes que encontraban en las ciudades. 59 Los días veinticinco de cada mes, ofrecían sus sacrificios en el altar nuevo que habían levantado sobre el altar del Templo.
60 Las mujeres que, a pesar de haberse ordenado lo contrario, hacían a sus niños el rito de la circuncisión, eran muertas 61 junto con sus niños, colgados de su cuello, como asimsimo sus familiares y todos los que habían intervenido en la circuncisión.
62 A pesar de todo esto, muchos israelitas permanecieron firmes y resueltos a no comer alimentos impuros. 63 Prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquella comida (prohibida por la Ley) que violaba la Santa Alianza. 64 Enorme fue la pureba que soportó Israel.

2

La rebeldía de Matatías

2 1 En aquellos días, Matarías, hijo de Juan, sacerdote d ela familia de Jarib, abandonó Jrusalén y fue a establecerse en Modín. 2 T cinco hijos: Jusan, por sobrenombre Gaddis; 3 Simón, llamado Tasi; 4 Judas Macabeo; 5 Eleazar, Abaran y Jonatán Apfos.
6 Matatías vio los sacrilegios que se cometían en Judá y Jerusalén 7 y dijo: "¡Pobre de mí! ¿Acaso he nacido para ver la ruina de mi pueblo y a la destrucción de la ciudad santa? ¿Voy a quedarme sentado cuando está en manos de enemigos, y su santuario en poder de extraños?
8 Su templo ha quedado como hombre desprestigiado, 9 los objetos preciosos que hacían su fama fueron llevados como botín, sus niños fueron asesinados en las plazas, y sus jóvenes pasados por la espada de los enemigos. 10 ¿Qué pueblo no ha recibido algo de sus tesoros y no se ha adueñado de sus despojos? 11 todos sus adornos han sido arrancados y, de libre que era, pasó a ser esclava. 12 Nuestro bello santuario que era nuestro orgullo, ha sido saqueado y profanado por los paganos. 13 ¿Para qué vivir más?
14 Matatías y sus hijos rasgaron sus vestiduras y se vistieron de saco, y celebraron un gran duelo. 15 Entre tanto, los delegados del rey que obligaban a los judíos a renegar de su religión, llegaron a Modín para organizar un acto sagrado.
16 Mientras muchos israelitas fueron a ellos, Matatías y sus hijos se agruparon.
17 Los delegados del rey, dirigiéndose a Matatías, le dijeron: "Tú eres uno de los jefes de esta ciudad; eres un hombre importante y conocido, y te siguen numerosos hijos y familiares. 18 Ven pues a cumplir tú el primero la orden rel rey, como se hizo edn las demás naciones y como lo han hecho también los hombres de Judá y los que han permanecido en Jerusalén. Tú y tus hijos serán nombrados entre los Amigos del Rey les mandará oro, plata y muchos regalos más."
19 Matatías, a grandes voces, respondió: "Aunque todas las naciones que forman el reino abandonen la religión de sus padres y se sometan a las órdenes del rey Antíoco, 20 yo, mis hijos y mis familiares, seguiremos fieles a la Alianza de nuestros padres. 21 Líbrenos Dios de abandonar la Ley y los preceptos. 22 No obedeceremos las órdens del rey para apartarnos de nuestra religión, ni a la derecha ni a la izquierda."
23 Cuando terminó de decir estas palabras, un judío se adelantó a la vista de todos para ofrecer incienso sobre el altar que se había construido en Modín, según el decreto del rey. 24 Al verlo Matatías su celo se encendió, se estremeció su corazón y se dejó llevar por su jsuta indignación. Se abalanzó sobre el otro y lo degolló sobre el altar. 25 Al mismo tiempo, mató al delegado del rey, que obvligaba al pueblo a sacrificar, y después derribó el altar. 26 Así mostró su celo por la Ley, como había hecho Finjas con Zambrí, el hijo de Salom.
27 Matatías se puso luego a gritar en la ciudad: "El que tenga celo por la Ley y sea partidario de la Alianza, que me siga." 28 Enseguida él y sus hijos huyeron a los cerros, dejando cuanto tenían en la ciudad.

29 Entonces muchos hombres que buscaban la justicia y querían ser fieles a la Ley, marcharon al desierto, 30 llevando a sus hijos, mujeres y ganado, porque se les hacía la vida imposible.
31 Hubo en Jerusalén una denuncia contra unos hombres que habían desobedecido la orden del rey y que habían ido a esconderse en xcavernas del desierto.
32 Al saber esto, numerosas tropas del rey los persiguieron y les dieron alcance. Los cercaron y se prepararon para atarcarlos. 33 Era el día sábado. Les hablaron así: "¡Basta ya! Salgan y obedezcan la orden del rey, si quieren salvar sus vidas." 34 Ellos respondieron: "No saldremos y no obedeceremos la orden del rey de violar el día sábado."
35 Los atacaron inmediatamente, y ellos no se defendieron. 36 Ni siquiera les tiraron piedras, ni intentaron cerrarles la entrada de su refugio. 37 "Moriremos -decían-, pero el cielo y la tierra recordarán que fuimos asesinados." La gente del rey los atacó aquel sábado y murieron todos 38 hombres, mujeres y niños. Más de mil personas en total, además del ganado.
39 Matatías y sus amigos, al saber lo ocurrido, celebraron el duelo. 40 Sin embargo, se dijeron: "No podemos hacer como nuestros hermanos, sino que debemos luchar contra los paganos para defender nuestra vida y nuestras costumbres. De otra manera, pronto nos habrán exterminado." 41 Aquel día resolvieron defenderse contra quien los atacara en día sábado, y no dejar que los asesinaran, como había pasado con sus hermanos en aquellos refugios.
42 Por entonces se unió a ellos un grupo de los Asideos (piadosos), israelitas valientes, entregados de corazón a la Ley. 43 Se les unieron también todos aquellos que huían de la opresión, y, con esto, se fueron fortaleciendo. 44 Lograron formar un ejército y comenzaron a hacer justicia de los pecadores y renegados. Estos tuvieron que huir a países extranjeros para salvarse. 45 Matatías y sus amigos hacían expediciones; destruían los altares, 46 imponían el rito de la circuncisión a los que encontraban incircuncisos 47 y perseguían a todos los desvergonzados. La empresa prosperó en sus manos. 48 Defendieron la Ley contra los extranjeros y sus reyes y se impusieron a los renegados.

Muerte de Matarías

49 Cuando se acercó su muerte, Matatías dijo a sus hijos: "Ahora mandan los insolentes y los violentos; es un tiempo de crisis en que Dios descarga su enojo. 50 Por eso, hijos míos, tengan celo por la Ley y arriesguen su vida para defender la Alianza de nuestros padres. 51 Acuérdense de las hazañas que nuestros padres cumplieron en su tiempo, y alcancen también ustedes la gloria y la fama que no perecen.
52 Acuérdense de Abraham, que se mostró fiel en la hora de la prueba y, por eso, Dios lo consideró justo. 53 José, en el tiempo de su desgracia, observó el mandamiento de Dios y pasó a ser el señor de Egipto. 54 Finjas, nuestro padre, por su gran celo, recibió el sacerdocio para él y sus hijos para siempre. 55 Josué llegó a ser jefe de Israel porque había sido cumplidor. 56 Caleb obtuvo su herencia en esta tierra porque había proclamado la verdad frente al pueblo reunido. 57 A David, por su piedad, le fue concedido el trono de un reino que no tendrá fin. 58 Elías, por su ardiente celo por la Ley, fue arrebatado hasta el cielo. 59 Ananías, Azarías y Misal fueron salvados de las llamas por haber tenido fe. 60 Daniel, por su rectitud, fue liberado de la boca de los leones. 61 Recorran, pues, todos los siglos y verán que quienes confían en Dios jamás serán defraudados.
62 No se acobarden ante las amenazas de un hombre impío, porque su gloria se terminará en estiércol y en gusanos. 63 Hoy es ensalzado y mañana desaparecerá, habrá vuelto al polvo de donde vino y no quedará nada de sus proyectos. 64 Ustedes, hijos míos, cobren ánimo, y manténganse firmes en la Ley, que de ella recibirán la gloria.
65 Y sé que ustedes, Simón es hombre prudente, escúchenlo y él hará las veces de padre. 66 Judas Macabeo ha sido valiente desde su juventud; que él sea jefe del ejército y dirija la guerra contra los extranjeros.
67 Matatías los bendijo y fue a reunirse con sus padres. 68 Murió en el año ciento cuarenta y seis y lo enterraron en el sepulcro de sus padres, en Modín; todo Israel hizo por él grandes lamentos.

3

Judas Macabeo

3 1 Le sucedió su hijo Judas, el Macabeo. 2 Sus hermanos y todos los que habían seguido a su padre le ofrecieron su apoyo y continuaron con entusiasmo la guerra.

3 Judas hizo más famoso el nombre de su pueblo. Vistiendo su coraza cual un gigante, combatió en muchas batallas protegiendo su campamento con su espada.
4 Cuando atacaba se parecía al león, al cachorro que ruge ante su presa.
5 Persiguió a los malvados en sus rincones y entregó al fuego a los que perturbaban a su pueblo.
6 Todos los renegados lo temían, y la liberación fue obra suya.
7 Fue el terror de muchos reyes, mientras que el pueblo de Jacob se alegraba por sus hazañas.
8 Su memoria será etenermane bendecida. Recorrió las ciudades de Judá exterminando a los impíos.
Libró a Israel de sus opresores 9 y reunió a los que estaban por desaparecer. Por eso llegó su fama hasta los extremos del mundo.

Primeras victorias

10 Apolonio reunió gente de los paganos y buen número de samaritanos para combatir a Israel. 11 En cuanto lo supo Judas, le salió al encuentro, lo derrotó y le dio muerte, muchos de ellos cayeron y los demás huyeron. 12 Recogido el botín, Judas se quedó con la espada de Apolonio y, desde entonces, la usó siempre en los combates.
13 Serón, jefe del ejército de Siria, supo que Judas había reunido mucha gente y que toda la comunidad creyente estaba a su lado. 14 Pensó: "Esta es la oportunidad para hacerme famoso y ser un hombre importante en el reino. Iré a pelear con Judas y los suyos, que no obedecen las órdenes del rey." 15 Así lo hizo, y con él subió un poderoso ejército de impíos que quedarían ayudarlo a tomar desquite de los hijos de Israel.
16 Cuando se acercó a la subida de Betorón, Judas le salió el encuentro con una pequeña tropa de combatientes. 17 Estos, al ver el ejército, contrario, dijeron a Judas: "¿Cómo podremos nosotros, tan pocos, luchar contra tantos enemigos? Además nos faltan fuerzas, pues nada comimos hoy."
18 Pero Judas declaró: "Fácilmente cae una muchedumbre en manos de pocos hombres, que para el Cielo no hay diferencia entre vencer con ayuda de muchos, o de pocos. 19 La victoria no depende de la cantidad d elos que combaten, sino que viene del Cielo que nos da la fuerza. 20 Estos llegan contra nosotros inspirados por su orgullo y su impiedad, con el fin de apoderarse de nosotros, de nuestras esposas e hijos y quitarnos todo. 21 En cambio nosotros luchamos por nuestras vidas y nuestras leyes. 22 El es el que los aplastará ante nosotros. No los teman."
23 Apenas terminó de hablar asaltó de repente a los enemigos Serón y su ejército fueron derrotados. 24 Los persiguieron en la bajada de Betorón hasta la llanura, cayendo cerca de ochocientos hombres. Los demás huyeron hacia el país de los filisteos.

Preparativos de Antíoco

25 Con esto, el espanto y el miedo a Judas y a sus hermanos se apoderó de los paganos que vivían en los alrededores. 26 La fama de su nombre llegó al rey, y los pueblos paganos contaban sus batallas.
27 Al saber esta noticias, el rey Antíoco se enojó sobremanera y mandó reunir todas las fuerzas del reino, pues tenía un ejército poderoso. 28 Abrió sus tesoros y pagó a la tropa el sueldo de un año, ordenando que estuvieran preparados para cualquier acontecimiento. 29 Pero se dio cuenta que el dinero faltaba en sus tesoros y que los impuestos de la provincia habían bajado debido a las divisiones y miserias que el mismo había causado en el país, al cambiar las leyes vigentes desde los primeros tiempos. 30 Temió no tener, como otras veces le había sucedido, para los gastos y regalos que antes repartía generosamente, superando a los reyes anteriores. 31 Se encontró muy apurado y decidió ir a Persia a cobrar los tributos de aquellas provincias y reunir mucho dinero.
32 Dejó, pues, a Lisias, hombre noble y de familia real, encargado de los asuntos del gobierno desde el río Eufrates hasta la frontera de Egipto, 33 así como de la educación de su hijo Antíoco, hasta su vuelta. 34 Le entregó la mitad de sus tropas con los elefantes, y le dio órdenes referentes a cuanto había resuelto. En lo que tocaba a los habitantes de Judea y Jerusalén, 35 debía mandar un ejército que destruyera y aplastara a los defensores de Israel, y todo lo que quedaba en Jerusalén hasta borrar su recuerdo. 36 Luego, instalaría extranjeros en todo el territorio judío, repartiendo la tierra entre ellos.
37 El rey, tomando la otra mitad del ejército, partió de Antioquía, capital del reino, el año ciento cuarenta y siete. Atravesó el río Eufrates y continuó su marcha a través de las provincias superiores.
38 Lisias escogió entre los Amigos del rey a Tolomeo, hijo de Dorimeno, a Nicanor y Gorgias, personajes influyentes. 39 Con ellos, mandó cuarenta mil soldados de a pie y siete mil de caballería para que fueran a la provincia de Judea y la saqueraran, conforme a lo ordenado por el rey. 40 Avanzaron con todas sus tropas y acamparon en la llanura cerca de Emaús. 41 Los mercaderes del país, al conocer su llegada, se presentaron en el campamento con mucha plata, oro y cadenas para comprar como eclavos a los israelitas. Se les unió también el ejército de Siria y de la provincia de los filisteos.,
42 Judas y sus hermanos vieron que se agravaba la situación y que las tropas acampaban en su territorio. Cuando supieronla roden dada por el rey de destruir y aplastar al pueblo, 43 se dijeron: "Levantemos a nuestro pueblo de su situaciónmiserable y luchemos por él y por el Lugar Santo."
44 Toda la comunidad del pueblo se reunio para prepararse a la guerra, hacer oración y pedir piedad y misericordia.
45 Jerusalén estaba sin habitantes, como un desierto. No había ninguno de sus hijos que entrara o saliera. El Templo estaba profanado, y extranjeros vivían en la ciudad, que era entonces residencia de paganos. La alegría y a no existia en Jacob, ni la flauta ni la cítara se escuchaban.

Preparativos de Judas

45 Se juntaron y se fueron a Mispá, frente a Jerusalén, porque Mispá había sido en otro tiempo lugar de oración para Israel. 47 Ayunaron aquel día, se vistieron de sacos, se esparcieron ceniza sobre la cabeza y rasgaron sus vestidos.

48 Abrieron el Libro de la Ley para encontrar en él una respuesta a sus preguntas, lo mismo como los paganos consultaban a las imágenes de sus ídolos. 49 Trajeron los vestidos de los sacerdotes, las primicias y los diezmos, er hicieron venir a los nazireos que habían cumplido los días de su consagración: 50 clamaron al Cielo diciendo: "¿Qué vamos a ah cer con éstos y a dónde vamos a llevarlos? 51 Ya que tu Santuario ha sido pisoteado y profanado, tus sacerdotes están en duelo y humillados. 52 Y ahora los paganos sae han reunido contr anosotros para destruirnos. Tú sabes lo que maquinan contra nosotros. 53 ¿Cómo podemos resistirles, si no acudes en nuestra ayuda?" 54 Y tocaron las trompetas, clamaron a grandes voces. 55 Después de esto, Judas nombró oficiales que mandaran a su gente: jefes de mil nombres, jefe de cien, de cinecuenta y de diez hombres. 56 Luego dijo a los queestaban edificando casas, o que iban a casarse, o que plantaban viñas, y a los miedosos, que se volvieran a sus casas, colmo permitía la Ley. 57 Luego el ejército se puso en marcha y acampó al sur de Emaús. Judas les dijo: 58 "Preparen sus armas y pórtense como valientes y estén listos para pelear mañana contra esos extranjeros que se han unido contra nosotros para aplastarnos y echar por tierra nuestro Lugar Santo. En todo, hágase la voluntad del Cielo."

4

Judas, vencedor en Emaús

4 1 Gorgias tomó consigo cinco mil hombrs de a pie y mil de a caballo y se puso en marcha de noche, 2 para caer sobre los judíos y desbaratarlos por sorpresa. Tenía con él la gente de la ciudadela que lo guiaban 3 Pero Judas lo supo y salió a su vez con sus guerreros con intención de asaltar el ejército del rey que estaba en Emaús, 4 aprovechando que las tropas estaban dispersas fuera del campamento. 5 Gorgias llegó de noche al campamento judío, donde no encontró a nadie. Comenzó entonces a buscarlos por los cerros, pensando: "Huyen de nosotros."
6 Al amanecer, apareció Judas en la llanura con tres mil hombres que no tenían ni los escudos ni las espadas que h ubieran deseado. 7 Vieron el campamento de los paganos que era poderoso, bien defendido, y rodeado de hombres a caballo, toda gente experta en la guerra. 8 Judas dijo a los suyos: "No teman el número de enemigos ni se acobarden frente a sus ataques. 9 recuerden cómo nuestros antepasados fueron salvados en el Mar Rojo cuandolos perseguíe el ejército del faraón. 10 Clamemos a Dios. Si él quiere , se acordará de su Alianza y derrotará hoymismo ese ejército delante de nosotros. 11 Y todas las naciones reconocerán que Alguien libera y salva a Israel."
12 Los paganos miraronpor este lado y vieronque los judíos bajaban hacia ellos, 13 luego salieron de su campamento a presentarles batalla. 14 Judas hizo tocar la trompeta y sus hombres atacaron. Los paganos fueron derrotados y huyeronhyacia la llanura, 15 pero todos los de la retaguardia cayeron bajo la espada. Los persiguieronhata Gaser, los llanos de Idumea, de Azoto y de Jamnia, matando a cerca de tres mil enemigos.
16 Cuando Judas y sus combatientes dejaron de perseguirlos, 17 él les dijo: "No piensen ahora en el botín, pues otra batalla nos espera. 16 Gorgias está con su ejército en los cerros cercanos. Manténganse listos para combatirlos y. luego, podrán tranjquilamente recoger los despojos. 19 No habia terminado de hablar cuando apareció en la montaña un destacamento enemigo. 20 estos se dieron cuenta que los suyos habían huido y su campamento habhía sido destruido: bastaba con ver el humo. Se atemorizaronmucho. 21 Cuando, además, vieron en la llanura al ejército de Judá dispuesto para la lucha, 22 huyeron al país de los filisteos.
23 Judas y sus hombres volvieron entonces para saquear el campamento. Recogieron un valioso botín. 24 Al regreso cantaban y alababan al Cielo: "Porque es buen, porque es eterna su misericordia."
25 Aquel día Israel consiguió una gran victoria. 26 Los paganos que se salvaronllegaron allá a anunciar a Lisias lo sucedido, y éste, 27 al escucharlos, se quedó consternado y abatido, porque las cosas no habían sucedido en Israel como lo esperaba, y no se había logrado lo ordenado por el rey.
28 Al año siguiente, organizó un ejército de sesenta mil hombres y cinco mil caballos para hacerles frente. 29 Pasó por Idumea y acampó en Betsur. En ese lugar, Judas le salió al encuentro con diez mil hombres 30 A la vista de un ejército tan poderoso, rezó así: "Bendito seas, Salvador de Israel, que quebraste la fuerza del guerrero por mano de tu siervo David, 31 y entregaste el campamento de los filisteos en poder de Jonatán, hijo de Saúl, y del que llevaba sus armas.
Del mismo modo, entrega ese ejército en manos de tu pueblo Israel, y cubre de vergüenza a sus combatientes como a su caballería. 32 Infúndeles miedo, arruina la confianza que ponen en su fuerza, que sean derrotados y ya no se puedan recuperar. 33 Entrégalos a la espada de tus fieles, para que los que te conocen puedan alabar tu nombre."
34 Se lanzaron los unos contra los otros y cayeron muertos cinco mil hombre del ejército de Lisias. 35 Lisias vio que su ejército se desanimaba, mientras que los hombres de Judas se entusiasmaban hasta el punto de estar dispuestos a vivir o morir gloriosamente. Partió, pues, hacia Antioquía, y allí reclutó mercenarios para agrandar su ejército, con el propósito de volver a Judea.

Judas purifica el Templo

36 Judas y sus hermanos se dijeron etonces: "Nuestros enemigos están derrotados: subamos, pues, y purifiquemos el Lugar Santo para consagrarlo de nuevo." 37 Y juntando todo el ejército subieron al monte Sión. 38 Allí encontraron el santuario abandonado, profanado el altar, quemadas las puertas, la hierba crecida en los patios como un bosque o en un monte, y las habitaciones destruidas. 39 Rasgaron sus vestiduras y lloraron amargamente, y se echaron cenizas sobre la cabeza. 40 Se postraron rostro en tierra, tocaron las trompetas y lanzaron gritos al cielo. 41 Judas escogió hombrs que combatieran a los de la Fortaleza mientras él purificaría el Templo. 42 escogió sacerdotes irreprensibles, muy celosos por la Ley, 43 para que purificaran el templo y llevaran las piedras del abominable altar de los paganos a un lugar inmundo.
44 Celebraron consejo para decidir qué harían del altar de los holocaustos que había sido profanado, 45 y tuvieron la buena idea de destruirlo, para no quedar avergonzados por él, por cuanto los paganos lohabían profanado. 46 Depositaron las piedras de dicho altar en el cerro del Templo, en lugar conveniente,hasta que surgiera un profeta que diera respuesta sobre el caso.
47 Luego tomaron piedras sin labrar, conforme señala la Ley, y levantaron un nuevo altar semejante al anterior. 48 Hicieron las reparaciones del santuario y del interior de la Casa, y consagraron los patios.
49 Fabricaron nuevos utensilios sagrados e introdujeron en el Templo el candelabro, el altar de los perfumes y la mesa. 50 Quemaron incienso en el altar, encendieron las lámparas del candelabro, y éstas empezaron a brillar en el Templo. 51 Colocaron los panes sobre la mesa y colgaron las cortinas, llevando a cabo todo lo que habñían decidido.
52 El día veinticinco del mes noveno, llamado mes de Casleu, del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron de madrugada 53 y ofrecieron el sacrificio señalado por la Ley, en el nuevo altar de los holocaustos que habían cxonstruido. 54 Precisamente en el mismo tiempo y en lamisma fecha que lo habían profanado los paganos, fue consagrado con cantos acompañados de cítaras, arpas y címbalos. 55 El pueblo entero se postró rostro en tierra, y bendijo al Cielo que les había concedido feliz éxito.

56 Durante ocho días, celebraron la consagración del alar, ofrecieron holocaustos con mucho entusiasmo y celebraron un sacrificio de comunión y alabanza. 57 Adornaron la fachada del Templo con coronas de oro y escudos, y restauraron las entradas y las habitaciones, y les pusieron puertas.
58 Fue muy grande la alegría del pueblo, y así echaron al olvido la profanación del Templo por los paganos. 59 Finalmente, Judas, sus hermanos y todas la asamblea de Israel acordaron celebrar el aniversario de la consagración del altar cada año, por ocho días, desde el veinticinco del mes de Casleu, con una fiesta alegre.
60 Por aquel tiempo, levantaron en torno al monte Sión altas murallas y fuertes torres, no fueran a venir los paganos y lo ocuparan, como lo habían hecho anteriormente. 61 Judas puso en él una guarnición que lo defendiera. También fortificó, Betsur para que el pueblo tuviera una fortaleza frente a Idumea.

5

Judas viene a salvar a los judíos dispersos

5 1 Cuando los paganos que vivían alrededor supieron que el altar había sido reconstruido y el Templo restaurado como antes, se enojaron muchísimo 2 y decidieron exterminar a los descendientes de Jacob que vivían entre ellos; y comenzaron a matrar y expulsar a los judíos.
3 En vista de eso, Judas declaró la guerra a los hijos de Esaú, en Idumea y la provincia de la Acrabatane, porque ésos cercaban a Israel, y les dio un golpe mortal, los humilló y se apoderó de sus despojos. 4 Luego recordó la maldad de los hijos de Bayán, que habían sido tropiezo y plaga para los judíos, asaltándolos en los caminos. 5 Los obligó a encerrarse en sus torres, l.os bloqueó y condenó a destrucción, incendiando las torres con todos los que había dentro.
6 De allí pasó al país de los amonitas, donde se enfrentó con un ejército numeroso y bien organizado, bajo el mando de Timoteo. 7 tuvo diferentes choques con ellos, los derrotó y los aplastó. 8 Asaltó y tomó la ciudad de Gazer con sus aldeas y se volvió a Judá.
9 Los paganos de Galaad se juntaron para exterminar a los israelitas que vivían en su territorio. 10 Pero éstos se refugiaron en la fortaleza de Daterna y mandaron cartas a Judas y a sus hermanos en las que decían: "Los paganos que nos rodean se han unido contra nosotros para aplastarnos 11 y se preparan para asaltar la fortaleza en la que estamos refugiados. Su jefe es Timoteo. 12 Vengan enseguida a librarnos de sus manos, que muchos de entre nosotros han muerto ya, 13 todos nuestros hermanos que vivían en el país de Tobías han sido asesinados, sus mujeres e hijos han sido llevados cautivos, muriendo como mil hombres."
14 Estaban leyendo esta carta, cuando llegaron de Galilea otros mensajeros que rasgaron su ropa y les trasmitieron este recado: 15 "Se han unido los de Tolemaida, Tiro, Sidón y toda la Galilea de los paganos, para acabar con nosotros."
16 Cuando Judas y sus hombres escucharon estas noticias, reunieron una gran asamblea para examinar lo que podían hacer en favor de sus hermanos que estaban en apuros y debían luchar por su vida. 17 Dijo Judas a su hermano Simón: "Escoge hombres y anda a librar a tus hermanos en Galilea, yo y mi hermano Jonatán iremos a Galaad."
18 Dejó el resto del ejército bajo el mano de José, hijo de Zacarías, y Azarías, para defender la tierra de Judea, 19 y les dio esta orden:"Quédense al frente del pueblo, pero no ataquen a los paganos hasta que hayamos regresado."
20 A Simón le dieron tres mil hombres para la campaña de Galilea, y ocho mil a Judas para la de Galaad. 21 Partió Simón para Galilea y, en muchos encuentros con los paganos, los derrotó 22 y persiguió hasta las puertas de Tolemaida. Cayeron unos tres mil de los paganos y Simón se apoderó de sus despojos. 23 Tomó después consigo a los judíos que había en Galilea y en Arbates, como también a sus mujeres e hijos, y todo cuanto tenían, y los llevó a Judea con gran alegría.
24 Entre tanto, Judas Macabeo y su hermano Jonatán pasaron el Jordán y caminaron por el desierto durante tres días. 25 Allí encontraron los nabateos, que los recibieron amistosamente y los pusieron al tanto de lo que ocurría a sus hermanos de la región de Gallad. 26 Les dieron la noticia de que muchos de ellos e habían atrincherado en las cercanías de Bosorá, Alema, Castor, Maque y Camaím, todas ciudades fuertes y grandes, 27 refirieron también que otros estaban atrincherados en otras ciudades de Gallad y que los paganos habían decidido asaltar sus defensas, al día siguiente, echar mano de ellos y exterminarlos a todos en un solo día.

28 Inmediatamente, Judas volvió con su ejército hacia el desierto de Bosorá, ocupó la ciudad, pasó al filo de la espada a todos los hombres, se apoderó del botín y luego incendió la ciudad. 29 Partió de allí por la noche y avanzó hasta las cercanías de la fortaleza. 30 Al llegar el día, los judíos alzaron sus ojos y vieron un ejército innumerable de gentes que traían escalas y máquinas para atacar y tomar la fortaleza.
31 Judas comprendió que el asalto había comenzado; de la ciudad un fragor subía. Entonces 32 dijo a los de su ejército: "Luchemos hoy por nuestros hermanos." 33 Después, repartió sus tropas en tres grupos que atacaron al enemigo por la espalda, tocando las trompetas y rezando a gritos. 34 Cuando el ejército de Timoteo se dio cuenta de que era el Macabeo, emprendieron la fuga, pero el les dio fuertes golpes y cayeron unos ocho mil enemigos aquel día.
35 De allí, paso Judas a Alema, la asaltó, la ocupó, mató a todos los varones, se apoderó del botín y luego la incendio. 36 Y saliendo de allí, se apoderó de Casfor, Magued y Bosor con las demás ciudades de Galaad.
37 Después de estos acontecimientos, Timoteo juntó un nuevo ejército y acampó frente a Rafón, al otro lado del torrente. 38 Judas envió a reconocer el campamento y le trajeron el siguiente informe: "Todos los paganos de esta región se han unido a Timoteo, formando un ejército poderoso. 39 Además, contrataron auxiliares árabes, y éstos acampan al otro lado del torrente, preparados para atacarte." Judas, pues, salió a su encuentro.
40 Al ver que Judas se aproximaba al torrente con su ejército, Timoteo dijo a los capitanes de sus tropas: "Si él pasa primero y viene hacia nosotros, nos atacará con tanto empuje que no podremos resistirle. 41 En cambio, si vacila y acampa al otro lado del río, lo atravesaremos nosotros, iremos a él y lo venceremos."

42 Cuando Judas llegó al borde del torrente, colocó a los oficiales del pueblo a la orilla y les ordenó: "No dejen acampar a nadie, sino que todos vayan al combate." 43 Judas atravesó primero hacia el enemigo, y toda su gente lo siguió. Derrotaron a todos los paganos, que abandonaron sus armas y corrieron a buscar refugio en el recinto sagrado de Camaím. 44 Pero los judíos tomaron la ciudad y quemaron el recinto sagrado con todos los que estaban dentro. Los de Camaím fueron aplastados y ya nadie pudo resistir a Judas.
45 Judas reunió a todos los israelitas de la región de Galaad, pequeños y grandes, a sus mujres, hijos y pertenencias, una inmensa muchedumbre, para llevarlos al país de Judea. 45 Llegaron a Ebrón, ciudad importante y fuerte, situada en el camino. Necesariamente tenían que pasar por ella, ya que no había posibilidad de desviarse ni a la derecha ni a la izquierda. 47 Pero los habitantes les negaron el paso y bloquearon las entradas con piedras. 48 Judas les envió un mensaje en son de paz, diciéndoles: "Permítannos atravesar su país para llegar al nuestro; nadie de nosotros les hará mal alguno, pues se trata solamente de seguir nuestro camino." Pero no quisieron abrirles las puertas.
49 Entonces Judas dio órdenes a su ejército para que cada uno tomara posición en el puesto que le correspondía. 50 La gente de guerra tomó posición y Judas atacó la ciudad todo aquel día y toda la noche; hasta que cayó en sus manos. 51 Hizo pasar a filo de espada a todos los varones, arrasó la ciudad y llevó sus despojos. Luego atravesó la ciudad por encima de los cadáveres; 52 y llegaron a la gran llanura después de pasar el Jordán frente a Betsán.
53 Judas fue durante toda la marcha animando al pueblo y recogiendo a los rezagados; hasta llegar a la tierra de Judá. 54 Subieron al monte Sión, alegres y muy contentos y ofrecieron holocaustos por haber regresado felizmente y sin haber perdido a ninguno de los suyos.

El revés de José y Azarías

55 Durante el tiempo que Judas y Jonatán habían salido del país de Galaad, y su hermano Simón acampaba en Galilea, frente a Tolemaida, 56 José, hijo de Zacarías, y Azarías, quedaron al frente del ejército. Al conocer las hazañas que aquéllos habían realizado, 57 se dijeron: Tenemos que que ser famosos también nosotros, así que salgamos a pelear contra los paganos que viven más cerca."
58 Dieron, pues, órdenes a su ejército de marchar sobre Jamnia. 59 Pero salió Gorgias de la ciudad con sus hombres y los atacó. 60 José y Azarías, fueron derrotas y perseguidos hasta las fronteras de Judea,y aquel día cayeron cerca de dos mil israelitas. 61 Fue una gran derrota para el pueblo, y esto, por no haber escuchado a Judas y sus hermanos y creerse capaces de grandes hazañas. 62 En realidad no eran de esos hombres a quienes se les concedió salvar a Isarel.

63 El valiente Judas y sus hermanos recibieron grandes honores en Israel y también se hicieron famosos entre los extranjeros que oyeron hablar de ellos, 64 de manera que muchos venían para felicitarlos.
65 Judas y sus hermanos organizaron una expedición al Negueb para combatir a los hijos de Esaú. Tomó Hebrón y sus aldeas, arrasó sus murallas y prendió fuego a sus torres de defensa. 66 Luego partió en dirección al país de los filisteos y atravesó Marisa. 57 Algunos sacerdotes que querían hacerse los valientes cayeron aquel día por haber atacado imprudentemente a los enemigos. 68 De allí pasó Judas a Azoto, en el país de los filisteos, derribó sus altares, incendió las estatuas de sus dioses, saqueó la ciudad y luego se volvióa Judá.

6

Muerte de Antíoco Epifanes

6 1 Cuando el rey Antíoco atravesaba las regiones altas de Persia, tuvo noticias de Elimaida, ciudad célebre por su riqueza de plata y oro. 2 Había en ella un templo extraordinariamente rico, en el cual se guardaban armaduras de oro, corazas y armas, que allí había dejado el rey macedonio Alejandro, hijo de Filipo, el primer soberano de los griegos. 3 Fue allá e intentó apoderarse de la ciudad, pero no lo consiguió, porque los habitantes conocieron su intención 4 y salieron armados contra él. Tuvo que huir, y se alejó muy amargado para volver a Babilonia.
5 Estando todavía en Persia, le comunicaron las derrotas de los ejércitos enviados a Judea. Le dijeron 6 que Lisias, aunque había ido con un ejército poderoso, tuvo que huir ante los judíos, los cuales se habían fortalecido con las armas y el abundante botín tomado a los ejércitos vecinos. 7 Supo que los judíos habían destruido el abominable ídolo erigido por él sobre el altar de Jerusalén, y habían levantado nuevamente las murallas del Templo a la misma altura que las anteriores; además habían fortificado la ciudad de Betsur.
8 Cuando recibió estas noticias, quedó aterrado, y se conmovió profundamente. Se enfermó y quedó muy deprimido porque las cosas no le habían salido como él esperaba. 9 Así estuvo muchos días sin que pudiera superar esta profunda angustia. Creyendo que iba a morir, 10 llamó a sus amigos y les dijo: "Ha huido el sueño de mis ojos y me siento muy quebrantado por mis inquietudes. 11 Y me pregunto: ¿Por qué me han venido encima tantas penas y me siento tan desanimado, yo que era generoso y amado mientras ejercía el poder?
12 Ahora recuerdo losmales que cometí en jerusalén, los objetos de oro y plata que robé, los habitantes de Judea que mandé matar si motivo. 13 Reconozco ahora que por esto me han venido estas desgracias y me muero de pena en tierra extraña."
14 Llamó a Filipo, uno de sus amigos, y lo nombró administrador de todo su reino, 15 entregándole la corona, elmanto y el anillo, con el encargo de educar a su hijo Antíoco y prepararlo para el bobierno. 16 Antíoco murió allí el año ciento cuarenta y nueve. 17 Conocida la muerte del rey, Lisias proclamó rey en sulugar a su hijo Antíoco, a quien había educado desde niño, y le dio por sobrenombre Eupator.

La expedición de Antíoco V

18 Los hombres de la fortaleza tenían bloqueados a los israelitas en torno al templo y trataban siempre de hacerles daño; además constituían una fuerza favorable a los paganos. 19 Judas resolvió quitarlos de en medio, y para ello reunió a todo el pueblo para sitiarlos. 20 Se reunieron las tropas, pusieron el cerco el año ciento cincuenta y construyeron terraplenes y máquinas. 21 Pero algunos de los sitiados lograron romper el bloqueo y junto con renegados israelitas, 22 fueron donde el rey para decirle: "¿Hasta cuándo esperarás para hacernos justicia y vengar a nuestros hermanos? 23 Nosotros tomamos el partido de tu padre, obedecimos su órdenes y observamos sus leyes. 24 Por esto, los de nuestro pueblo han sitiado la fortaleza y nos tratan como a extraños. Han matado a todos los nuestros que han sorprendido y echaron mano de nuestros bienes. 25 Y no sólo nos han hecho la guerra a nosotros, sino también a los países vecinos.
26 Ahora mismo están acampados contra la fortaleza en Jerusalén, con el intento de apoderarse de ella, y han fortificado el Templo y la ciudad de Betsur. 27 Si no les tomas la delantera, harán cosas mayores y no podrás dominarlos."
28 El rey se enojó al oír estas noticias y reunió a todos sus Amigos,a los generales de su ejército y a los jefes de la caballería. 29 Hasta de otros reinos y de las islas del mar, le vinieron tropas mercenarias. 30 El número de sus fuerzas era de cien mil infantes, veinte mil jinetes, treinta y dos elefantes adiestrados para la guerra. 31 Viniendo por Idumea, pusieron cerco a Betsur y la atacaron durante mucho tiempo, valiéndose de máquinas de guerra, pero los sitiados hicieron una salida, incendiaron sus máquinas y siguieron resistiendo con valentía.

Combate de Bet Zacarías

32 Entonces Judas dejó el sitio de la Fortaleza y acampó en Bet Zacarías, frente al campamento del rey. 33 Este se levantó de madrugada e hizo avanzar su ejército muy envalentonado, por el camino de Bet Zacarías. Las tropas se dispusieron para entrar en batalla y se tocaron las trompetas.
34 Presentaron jugo de uvas y de moras a los elefantes para excitarlos al combate, 35 y los repartieron entre los batallones; mil hombres con coraza de mallas y casco de bronce se alineaban al lado de cada elefante. 36 Una caballería de quinientos hombres escogidos precedía cada elefante y lo acompañaba con orden de no apartarse de él. 37 Los elefantes llevaban sobre sí una torre fuerte de madera, sujeta con un correaje; en esa torre había cuatro combatientes, además del conductor.
38 El resto de la caballería iba ordenada a derecha e izquierda en las dos alas del ejército, para hostigar al enemigo y proteger los batallones. 39 Cuando el sol se reflejó en los escudos de oro y bronce, resplandecieron las montañas y brillaron como llamas de fuego. 40 Una parte del ejército del rey se desplegó por los cerros y otra en el llano. Todos iban con paso seguro y en buen orden. 41 Los judíos temblaban al oír el estruendo de tal muchedumbre, el marchar de aquella masa y el chocar de sus armas. Era en verdad un ejército extremadamente grande y poderoso.
42 Judas se acercó con los suyos, para entablar el combate, y cayeron unos seiscientos hombres del ejército del rey. 43 Eleazar, por sobrenombre Abarán, vio una de las bestias protegidas con coraza, que superaba a todas las otras, y pensó que debía ser la del rey; 44 y se sacrificó para salvar a su pueblo y ganarse una fama eterna. 45 Corrió atrevidamente, en medio del batallón, hacia ese animal, matando a derecha y a izquierda, de tal modo que todos se apartaron. 46 Llegado al elefante, se deslizó debajo de él y le dio un golpe mortal en el vientre. El elefante al caer, lo aplastó y murió allí mismo.
47 Los judíos, sin embargo, se dieron cuenta de la fuerza tremenda del ejército del rey y de su valentía; tuvieron, pues, que retirarse. 48 Las tropas del rey subieron a Jerusalén para darles alcance, y el rey dispuso sus campamentos en Judea y en torno al monte Sión. 49 Hizo las paces con los de Betsur, que salieron de la ciudad, porque no tenían alimentos para proteger más la resistencia, pues aquel año era año de reposo para la tierra, 50 El rey se apoderó de Betsur y puso en ella una guarnición para custodiarla. 51 Durante muchos días acampó ante el Templo y puso allí ballestas, máquinas, lanzafuegos, catapultas, escorpiones para lanzar flechas y honderos. 52 También los sitiados construyeron máquinas como las de los sitiadores y lucharon largo tiempo. 53 Pero escaseaban los alimentos en los almacenes, por ser el año séptimo, y porque los israelitas llegados a Judea de los países paganos habían consumido las reservas. 54 Así que quedaron pocos hombres en el Templo, debido al hambre, y los otros se dispersaron.

Cesación de las hostilidades

55 Entre tanto, Filipo, a quien el rey Antíoco había confiado en vida la educación de su hijo Antíoco para prepararlo a gobrnar, 56 había vuelto de Persia y de Media con el ejército que había acompañado al rey a esas partes, e intentaba tomar el poder.
57 Cuando lo supo Lisias, se apresuró a dar la señal de partida, diciendo al rey, a los generales del ejército y a los soldados: “De día en día perdemos fuerzas, escasean los alimentos y el lugar que sitiamos está fuertemente defendido; no podemos descuidar los asuntos del reino. 58 demos, pues, la mano a estos hombres, y hagamos las paces con ellos y con su nación. 59 Concedámosles que vivan según sus costumbres como antes, ya que todo esto vino porque les suprimimos sus leyes y ellos se han levantado en defensa de ellas.”
60 Estas palabras agradaron al rey y a los generales, y el rey envió gente para tratar la paz con los judíos, quienes la aceptaron.
61 Cuando el rey y los generales se hubieron comprometido con juramento, los judíos salieron de la fortaleza. 62 El rey subió al monte Sión y, cuando vio las defensas, quebrantó su juramento y mandó destruir el muro que lo cercaba. 63 Luego partió de prisa y volvió a Antioquía, donde encontró a Filipo dueño de la ciudad, y tuvo que luchar contra él y tomar la ciudad por la fuerza.

7

7 1 El año ciento cincuenta y uno, Demetrio hijo de Seleuco, huyó de Roma. Embarcó con algunos hombres en dirección a un puerto del reino donde llegó y se proclamó rey. 2 Apenas entró en el reino de sus padres, el ejército tomó presos a Antíoco y a Lisias para entregárselos. 3 Al saberlo, Demetrio dijo: "No quiero ver sus rostros." 4 El ejército, pues, los ejecutó, y Demetrio se sentó en el trono.
5 De pronto acudieron a él todos los israelitas sin ley ni religión, encabezados por Alcimo, hombre que pretendía el puesto de jefe de los sacerdotes. 6 Y, ante el rey, acusaron a su propio pueblo, diciendo: "Judas y sus hermanos han exterminado a todos tus amigos y nos han expulsado de nuestro país. 7 Envía, pues, a una persona de tu confianza para que vea los estragos que nos han causado a nosotros ya las provincias del rey. Que los castiguen a ellos y a todos los que los apoyan."

Expedición de Báquides y Nicanor

8 El rey eligió a Báquides, uno de sus amigos y destacado hombre del reino, comandante de la región occidental del Eufrates. 9 Lo mandó con Alcimo, aunque hizo jefe de los sacerdotes, pidiéndoles que castigaran a los israelitas.
10 Partieron con un numeroso ejército. Al llegar a Judea, enviaron a Judas y a sus hermanos falsas proposiciones de paz. 11 Los judíos, al saber que venían con un poderoso ejército, no confiaron en sus discursos, 12 pero una comisión de maestros de la Ley se reunió con Alcimo y Báquides para buscar una solución satisfactoria. 13 Estos hombres eran del grupo de los Asideos, que, en Israel, eran los primeros en solicitar la paz. 14 Y decían: "Un hombre de la descendencia de Aarón ha venido con el ejército; sin duda, se portará lealmente con nosotros."
15 Báquides les habló amistosamente y les aseguró ajo juramento: "No les queremos ningún mal a ustedes y sus amigos." 16 Ellos le creyeron; él, sin embargo, hizo arrestar a setenta de ellos, a los que ejeuctó en un solo día, según la palabra de la Escritura: 17 "En torno a Jerusalén han esparcido los cadáveres de tus santos, derramaron su sangre, y no hubo quien los sepultara."
18 Entonces, todos en el pueblo se aterrorizaron. Decían: "Estos hombres no son buenos ni sinceros, pues han violado el pacto que hicieron con juramento."
19 Báquides partió de Jerusalén y acampó en Bezeta. De ahí, mandó a arrestar a varios notables que se habían pasado a él igual que algunos del pueblo. Los hizo degollar y los arrojó a un profundo pozo.
20 Luego puso la provincia en manos de Alcimo, le dejó un ejército para ayudarlo y volvió donde el rey. 21 Alcimo luchó porque lo reconocieran como jefe de los sacerdotes 22 y lo ayudaron todos los que perturbaban al pueblo. Eran los dueños del país de Judea y perjudicaron mucho a los israelitas.
23 Judas vio que Alcimo y los suyos eran peores todavía que los paganos para Israel. 24 Entonces organizó expediciones por todo el territorio de Judea para hacer justicia de esos traidores e impedirles andar por el país.
25 Alcimo comprendió que Judas y los suyos lo superaban en fuerzas y que no podía oponerse a ellos, por lo que volvió donde el rey y los acusó de graves delitos. 26 El rey, entonces, envió a Nicanor, uno de sus más ilustres generales y enemigo declarado de Israel, dándole la misión de exterminar al pueblo.
27 Nicanor llegó a Jerusalén con un ejército numeroso y envió a Judas y a sus hermanos falsos mensajes de amistad, diciéndoles: 28 "No empecemos otra vez a ser enemigos; yo iré con poca gente, para entrevistarme con ustedes amistosamente."
29 Vino en efecto a Judas y se saludaron cariñosamente, pero los enemigos estaban dispuestos a prenderlo. 30 Judas supo que venían a él con engaño; se cuidó, pues, y se apartó de ellos, y ya no quiso verlos más. 31 Nicanor, al ver que sus planes habían sido descubiertos, salió en busca de Judas pero para combatirlo, y lo encontró cerca de Cafarsalama. 32 De los de Nicanor cayeron cerca de quinientos hombres y el resto huyó hacia la ciudad de David.

Derrota de Nicanor

33 Después de estos acontecimientos, subió Nicanor al monte Sión y algunos sacerdotes salieron del templo para saludarlo amistosamente y mostrarle el sacrificio que ofrecían por el rey. 34 Pero él se burló de ellos, los despreció, los insultó y les habló con arrogancia. 35 Estando muy enojado, pronunció este juramento: "Puesto que ustedes no quieren entregar en mis manos a Judas y sus hiombres, en cuantolos haya derrotado, volveré a quemar este Templo." Y se marchó furioso.
36 Los sacerdotes entraron al templo, se detuvieron delante del altar y del Santuario y, llorando, 37 dijeron: "Tú, Señor, elegiste esta Casa para que en ella fuera invocado tu nombre, para que fuera casa de oración y súplica par atu pueblo. 38 Toma desquite de este hombre y de su ejército; mueran al filo de la espada. Acuérdate de sus insultos y no demores en castigarlos."
39 Nicanor salió de Jerusalén y acampó en Betsur, donde se le unieron las tropas de Siria. 40 Por su parte, Judas acampó en Adasa con tres mil hombres y rezó así: 41 "Señor, cuando los mensajeros del rey de Asiria te insultaron, vino tu ángel y mató a ciento ochenta mil de ellos. 42 Así hoy, aplasta este ejército ante nosotros, para que los demás reconozcan que ese Nicanor ha blasfemado contra tu Templo. Júzgalo tú según su maldad."
43 Los dos ejércitos entablaron el combate el trece del mes de Adar. El de Nicanor fue derrotado y él mismo fue uno de los primeros en caer en el combate. 44 Cuando su ejército vio que había muerto, arrojaron las armas y huyeron. 45 Los judíos los siguieron durante un día de camino desde Adasa hasta la entrada de Gazer, tocando detrás de ellos las trompetas; 46 la gente salía de todas las aldeas de Judea y rodeaban a los fugitivos obligándolos a volverse para defender su vida. 47 Así cayeron todos al filo de la espada sin quedar uno solo.
Se apoderaron de los despojos del botín, cortaron la cabeza de Nicanor y la mano derecha que había levantado con soberbia, y las colgaron a la entrada de Jerusalén a la vista de todos. 48 El pueblo se alegró mucho y celebraron aquel día con gran regocijo. 49 Luego acordaron celebrar esta victoria cada año, el mismo día trece del mes de Adar.

8

La alianza con los romanos

8 1 Judas tuvo noticias de los romanos. Supo que eran valientes en la guerra y se mostraban de buena voluntad con todos los que se les unían, ofrecían su amistad a todos los que a ellos se dirigían, 2 y eran aliados valiosos en la guerra.
Le contaron sus guerras y sus hazañas realizadas entre los galos, que sometieron obligaron a pagarles impuestos; 3 le dijeron cuánto habían hecho en España, para apoderarse de las minas de plata y oro de ese país, 4 y cómo habían sometido aquel país muy distante de su propia tierra gracias a su inteligencia y perseverancia. Supo cómo habían derrotado a los reyes venidos desde los confines de la tierra para atacarlos. Habían logrado vencerlos y aplastarlos, y los restantes les pagaban un impuesto anual.
5 Habían vencido y sometido a Filipo y a Perseo, reyes de Macedonia, y a cuantos se les opusieron. 6 Habían vencido a Antíoco el grande, rey de Asia, que les presentó batalla con ciento veinte elefantes, con caballería, carros y un ejército muy poderoso. Fue derrotado y, después de caer en sus manos, 7 estuvo obligado a pagar él y sus sucesores un impuesto muy importante, dar rehenes y ceder algunas de sus mejores provincias, 8 como la India, Media, Lidia, que luego los romanos entregaron al rey Eumeno. 9 Los griegos habían decidido ir a exterminarlos, 10 pero lo supieron y enviaron contra ellos un solo general que los combatió. Mataron gran número de griegos, llevaron cautivas a sus mujeres e hijos, los despojaron, sometieron el país, derribaron sus murallas y los hicieron súbditos hasta hoy.
11 Del mismo modo, destruyeron y sometieron a los otros países e islas, y a cuantos se les resistían. 12 En cambio, permanecían fieles a sus aliados y a quienes confiaban en ellos.
Conquistaron reinos vecinos y lejanos. Todos los que oían su nombre los temían. 13 Nombraban reyes a los que eran de su agrado y derrocaban a quienes no lo eran. Tenían así un poderío inmenso.
14 A pesar de esto, ninguno de ellos se ciñe la corona ni se viste de rey para engrandecerse. 15 Han creado un senado donde diariamente deliberan trescientos veinte hombres. Estos se preocupan del bien del pueblo y del mantenimiento del orden. 16 Cada año eligen a uno que mande sobre ellos y que gobierne el imperio, y todos le obedecen sin que haya entre ellos envidias o celos.
17 Judas, pues, envió a Roma a Eupolemo, hijo de Juan, y a Jasón, hijo de Eleazar, encargándoles la misión de concertar con los romanos una alianza de amistad. 18 De esta manera esperaba liberarse de la opresión de los griegos, ya que éstos trataban como esclavos a los israelitas.
19 Los enviados de Judá partieron a Roma, donde llegaron después de una viaje largo. Ahí entraron al Senado y tomaron la palabra, diciendo: 20 "Judas Macabeo, sus hermanos y el pueblo de Israel nos han enviado ante ustedes para concertar una alianza de paz y para que seamos contados entre sus aliados y amigos." 21 Los romanos aprobaron esta proposición, 22 y esta es la copia de la carta que escribieron en tablas de bronce y que enviaron a Jerusalén para que fuera memorial de paz y de alianza.
23 "Que a los romanos y el pueblo judíos les vaya bien por mar y por tierra para siempre, que la espada y el enemigo estén siempre lejos de ellos. 24 Si una guerra amenaza a los romanos primero, o a alguno de sus aliados en todo su imperio, 25 la nación judía participará en la guerra de todo corazón, según se lo permitan las circunstancias. 26 Los combatientes judíos no recibirán trigo ni armas, ni dinero, ni arcos, según Roma ha decidido, sino que cumplirán gratuitamente sus compromisos.
27 Referente al mal que causó el rey Demetrio a los judíos, le hemos escrito así: "¿Por qué mantienes tan pesado yugo sobre los judíos, nuestros amigos y aliados? 28 Si vuelven a acusarte, defenderemos sus derechos y lucharemos contra ti por mar y tierra."

9

Muerte de Judas

9 1 Cuando Demetrio se enteró de la muerte de Nicaor y la derrota de su ejército, mandó otra vez a Báquides y Alcimo a Judea, con las mejores tropas de su ejército. 2 Estos tomaron el camino de Galilea y sitiaron la ciudad de Masalot, en la región de Arbeles. La tomaron y mataron a muchos hombres. 3 En el primer mes del año ciento cincuenta y dos, acamparon frente a Jerusalén. 4 De allí salieron veinte mil hombres de a pie y dos mil de a caballo, en dirección a Berea. 5 Judas tenía su campamento en Elasa con tres mil hombres escogidos. 6 Estos, al ver gran número de enemigos, se aterrorizaron. Muchos se deslizaron del campamento, quedando solo ochocientos hombres. 7 Judas vio la dispersión de su ejército y se le quebrantó el ánimo. La batalla era inminente y no tenía tiempo para volverlos a juntar. 8 A pesar de estar angustiado, quiso animar a los que quedaban:; "Luchemos contra nuestros enemigos. Quizá podamos vencerlos."
9 Ellos trataron de convencerlo: "No podemos ahora hacer otra cosa que salvarnos. Más tarde volveremos con nuestros hermanos y entonces lucharemos. Por ahora, somos demasiado pocos." 10 Pero Judas les contestó: "Líbreme Dios de huir ante ellos. Si ha llegado nuestra hora, moriremos como valientes por nuestros hermanos, sin haber manchado nuestra gloria."
11 El ejército salió de su campamento mientras ellos permanecieron en su lugar para enfrentarlo. Los hombres a caballo estaban divididos en dos alas. En primera línea avanzaban los más aguerridos, precedidos por hombres armados de arcos y de hondas, 12 y Báquides estaba en el ala derecha. Al toque de trompetas, avanzaron por ambos lados. Los judíos tocaron también las trompetas. 13 La tierra temblaba con el estruendo de los ejércitos, y comenzó la batalla, que iba a durar todo el día.
14 Judas vio que Báquides y sus mejores tropas se encontraban en la parte derecha. Los israelitas más decididos se juntaron a él, 15 y derrotaron al ala derecha, persiguiéndolos hasta los cerros. 16 Pero los del ala izquierda, al ver derrotada a la otra parte, atacaron a Judas y a los suyos por la espalda. 17 La lucha se encarnizó y cayeron muchos de uno y otro bando. 18 Cayó también Judas y los demás huyeron.
19 Jonatán y Simón recogieron a su hermano y lo enterraron en la tumba de sus padres, en Modín. 20 todo el pueblo de Israel estuvo de duelo por él y lo lloró durante muchos días, repitiendo esta lamentación: 21 ¡Cómo ha caído el héroe que salvaba a Israel!
22 Lo demás referente a Judas, sus combates, sus hazañas y sus méritos, no fueron escritos, porque son demasiado numerosos.

Jonatán sucede a Judas.

23 Muerto Judas, reaparecieron los renegados en todo el territorio de Israel y levantaron cabeza los obradores de la maldad. 24 Por ese mismo tiempo sobrevino una gran hambre, y el país se sometió a ellos. 25 Báquides escogió hombres renegados que hizo dueños del país. 26 Estos perseguían y hacían investigaciones sobre todos los amigos y partidarios de Judas y los llevaban a Báquides, quien los castigaba y los humillaba de mil maneras. 27 Fue una gran prueba en Israel, como nunca se había visto desde que terminó el tiempo de los profetas.
28 Se reunieron entonces los amigos de Judas y dijeron a Jonatán: "Desde la muerte de tu hermano Judas, ya no hay nadie quien pueda, como él, enfrentarse a nuestros enemigos, a Báquides y a todos los adversarios de nuestra nación. 30 Por eso, hoy te elegimos en su lugar para que seasw nuestro jefe y dirijas nuestra guerra." 31 Fue así como Jonatán recibió el mando y sucedió a su hermano Judas.
32 Al saber esto, Báquides intentó matarlo. 33 Pero Jonatán fue informado a tiempo y huyó al desierto de Tecoa, junto con su hermano Simón y sus seguidores, acamparon junto al lago Asfar. 34 Báquides lo supo en día sábado, y él con todo su ejército atravesaron el Jordán.
35 (Jonatán había enviado a su hermano Juan como encargado del pueblo para rogar a los nabateos, sus amigos, que guardaran en depósito su equipaje, que era mucho. 36 Pero los descendientes de Jambri y la gente de Madaba se apoderaron de Juan con cuanto llevaba y se marcharon llevándose el botín. 37 después de esto, anunciaron a Jonatán y a Simón, su hermano, que los descendientes de Jambri estaban celebrando una boda solemne y que llevaban desde Nadabat, con gran pompa, a la novia, hija de uno de los magnates de Canaán.)
38 Entonces se acordaron del asesinato de su hermano Juan y subieron a esconderse en el cerro. 39 Levantando sus ojos vieron, en medio de un rumor confuso, mucho equipaje; el esposo, sus amigos y hermanos avanzaban hacia ellos con tamboriles, instrumentos musicales y armas numerosas. 40 Entonces los judíos salieron de su emboscada, se preciipitaron sobre ellos y los mataron; hubo muchas víctimas y otros huyeron al monte. Se apoderaron de todos los despojos. 41 Así la boda se convirtió en luto y la música enlamentaciones. 42 Así vengaron la muerte de su hermano, y se volvieron a los pantanos del Jordán.
43 Volvamos a Báquides, el cual se presentó con un poderoso ejército, en un día sábado, a la orilla del Jordán. 44 Jonatán habló así a los de su campamento: "¡Animo! Luchemos por nuestras vidas, pues hoy la cosa se pone seria. 45 Estamos rodeados de peligros; aquí están las aguas del Jordán, al otrolado el pantano y los matorrales, no hay salida. 46 Griten, pues, al Cielo para que nos libre de nuestros enemigos."
47 Y empezó el combate. Jonatán levantó su brazo para herir a Báquides, pero éste lo esquivó, echándose hacia atrás. 48 Entonces Jonatán y los suyos saltaron al Jordán, atravesándolo a nado; sus enemigos no los siguieron. 49 Aquel día cayeron cerca d emil hombres de los de Báquides.
50 Báquides volvió a Jerusalén. Empezó a construir ciudades fortificadas en Judea, las fortalezas de jericó, Emaús, Betorón, Betel, Tamnata, Faratón y Tefón, con altas murallas y puertas con cerrojos. 51 dejando fuerzas en cada una de ellas para intimidar a los israelitas. 52 También fortificó las ciudades de Betsur, Gazer y la Fortaleza, dejando en ellas soldados y depósitos de víveres. 53 Tomó como rehenes a los hijos de los jefes del país y los encarceló en la fortalez


62 Jonatán y Simón se retiraron conlos suyos a Betbasí, en el desierto, repararon las ruinas y las fortificaron. 63 Apenas lo supo Báquides, reunió toda su gente ya visó a sus partidarios de Judea. 64 Vino a atacar a Betbasí, la sitió durante varios días y construyó máquinas de guerra. 65 Jonatán, entonces, dejando enla ciudad a su hermano Simón, hizo una salida por la región conun puñado de hombres. 66 Derrotó a Odomera y a sus hermanos y al agente de Fasirón en su campamento; luego se volvieron y empezaron a atacar a las tropas que sitiaban la ciudad. 67 Mientras tanto, Simón y los suyos salieron de la ciudad e incendiaron las máquinas. 68 Atacaron a Báquides, que fue derrotado y quedó muy desanimado por el fracaso de su expedición. 69 Se enfureció entonces contra los renegados que le habían aconsejado venir al país, ejecutoóa muchos de ellos y decidio volver a su tierra. 70 Cuando Joantán lo supo, le envió mensajeros para firmar conél un tratado de paz y camibar prisioneros.