LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

martes, 15 de noviembre de 2011

12

El cisma o división del reino

12 1 Roboam fue a Siquem, donde todo Israel se había reunido para proclamarlo rey. 2 Lo supo Jeroboam, hijo de Nabat, y volvió de Egipto, pues allí se había establecido luego de escapar de manos de Salomón.
3 Los hombres de Israel dijeron a Roboam: 4 "Tu padre nos ha impuesto un yugo pesado; alivia los duros trabajos que nos exigió, y el yugo pasado que nos impuso, y te serviremos." 5 Roboam les respondió: "Váyanse y vuelvan dentro de tres días." Y el pueblo se fue.
6 Entonces, el rey Roboam consultó a los ancianos que habían estado al servicio de Salomón mientras vivía. Les dijo: "¿Qué me aconsejan hacer con este pueblo?", 7 y ellos respondieron: "Si ahora te haces servidor de este pueblo y lo tratas con buenas palabras, ellos te servirán para siempre. 8 Pero Roboam no hizo caso de este consejo y se fue a consultar también a los jóvenes que se habían criado con él y estaban a su servicio. 9 Y les dijo: "¿qué vamos a contestar a este pueblo?" 10 Y aquellos jóvenes, sus compañeros, le dictaron esta respuesta, para que el rey la diera al pueblo: "Con mi dedo meñique golpeo mucho más fuerte que mi padre con su brazo. 11 Mi padre los trató duramente, pero yo los trataré peor. Mi padre los azotaba con látigos y yo pondré a las cuerdas ganchitos de hierro."
12 Al tercer día Jeroboam, con todo Israel,vino donde el rey, conforma a lo que les había dicho. 13 Pero el rey respondió al pueblo con dureza. En vez de seguir el consejo de los ancianos 14 les habló según lo que los jóvenes le habnían aconsejado. 15 El rey no escuchó a la gente de Israel. Asi lo había dispuesto Yavé, comprobándose la palabra de Yavé que el profeta Ajías había dicho a Jeroboam.
16 La gente de Israel comprendió que el rey no quería hacerles caso, y le respondieron en los mismos términos: "¿Qué tenemos que ver con David y con sus hijos? No es de nuestra familia, ¡arréglate con los tuyos, hijo de David! Los de Israel, vámonos."
Así, pues los israelitas, volvieron a sus tiendas. 17 Solamente los israelitas del sur, los del país de Judá, reconocieron a Roboam por su rey.
18 Entonces el rey envió a Adoniram, mayordomo de los trabajadores reclutados por el rey, pero los hombres de Israel le tiraron piedras hasta que murió. El propio Roboam tuvo que subirse a su carro para ir a refugiarse a Jerusalén.
19 De este modo se rebeló Israel contra la familia de David, y su rebeldía sigue hoy todavía.

20 Cuando todo Israel supo que Jeroboam había regresado, lo mandaron llamar a la asamblea y lo hicieron rey sobre todo Israel. No hubo quien siguiera el partido de la familia de David, a excepción de la tribu de Judá. 21 Al llegar Roboam a Jerusalén, reunió toda la tribu de Judá y la de Benjamín, ciento cincuenta mil hombres, guerreros escogidos, para pelear contra los de Israel y someterlos.
22 Pero Yavé dirigió esta palabra a Semeías, hombre de Dios; 23 "Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, así como al pueblo de Judá y de Benjamín y al resto del pueblo, y diles de mi parte: 24 No suban a pelear contra sus hermanos de Israel. que cada uno regrese a su casa, porque yo soy el que ha dispuesto lo sucedido. " Ellos hicieron caso de las palabras de Yavé y se volvieron, según lo que Yavé les había dicho.
25 Jeroboam fortificó Siquem, en los cerros de Efraín, y vivió en ella. Después se fue a Penuel también la fortificó.

La división religiosa

26 Jeroboam pensó: "El reino podría muy bien volver otra vez a los descendientes de David. 27 Si este pueblo continúa yendo a Jerusalén para ofrecer sus sacrificios en la Casa de Yavé, se reconciliarán con su señor Roboam, rey de Judá. Entonces me matarán y mi reino volverá a Roboam."
28 Pidió consejo el rey, e hizo dos terneros de oro. Luego dijo al pueblo: "Déjense de ir a Jerusalén para adorar. Aquí están tus dioses, Israel, los que te sacaron de Egipto." 29 Colocó uno de los terneros en Betel, y el otro en Dan. 30 Este fue el origen del Pecado. El pueblo llevó su ternero en procesión hasta Dan.
31 Jeroboam construyó santuarios en las lomas y estableció como sacerdotes a hombres comunes que no eran de la tribu de Leví. 32 También decretó una fiesta que celebraba el 15 del octavo mes, semejante a la que se celebraba en Judá, yen esta ocasión él mismo subió al altar. Esto ocurrió en Betel, donde ofreció sacrificios a los terneros, y estableció sacerdotes para los santuarios de las lomas que había levantado.

lunes, 14 de noviembre de 2011

13

Historia del profeta de Betel

13 1 Por orden de Yavé un hombre de Dios salió del país de Judá y llegó a Betel en elmomento en que el rey Jeroboam, de pie al lado del altar, se preparaba a quemar incienso. 2 El profeta gritó hacia el altar en nombre de Yavé: "Altar, altar, en la familia de David va a nacer un niño cuyo nombre será Josías. El matará sobre este altar a los sacerdotes que quemaron incienso en él. Y manchará el altar quemando sobre él huesos humanos."
3 Y el profeta dio este signo: El altar va romperse y se van a derramar las cenizas que hay sobre él."4 Cuando el rey oyó las palabras del hombre de Dios y lo que decía contra el altar de Betel, extendió su mano que tenía puesta sobre el altar, diciendo: "Aprésenlo:" 5 Pero la mano que extendió contra el profeta se secó y no pudo doblar el brazo. El altar se rompió y se derramó la ceniza, según la señal antes dicha.
6 El rey dijo al hombre de Dios: "Por favor, suplica a Yavé, tu Dios, y ruega por mí, para que pueda doblar mi brazo." El hombre suplicó a Yavé y el rey pudo doblar el brazo, quedando como antes. 7 Dijo entonces el rey al hombre de Dios: "Ven a descansar a mi casa, que quiero hacerte un regalo." 8 Pero éste le respondió: "Aunque me dieras la mitad de tus pertenencias , no entraré contigo; no comeré ni beberé en este lugar. 9 Pues Yavé me lo ordenó así: "No comerás pan ni beberás agua, ni volverás por el camino que viniste." 10 Y no regresó por el camino que había llegado a Betel, sino por otro.
11 Vivía en Betel un anciano profeta. Vinieron sus hijos y le contaron cuanto había hecho aquel día el hombre de Dios y lo que había dicho al rey. 12 Su padre les preguntó: "¿Por qué camino se ha ido?" Sus hijos le indicaron el camino que tomó el hombre para volver a Judá, 13 y él les dijo: "Prepárenme mi burro.
14 Así que montó en el burro y partió tras el hombre de Dios, al que encontró sentado bajo un árbol. El anciano profeta le preguntó: ¿Eres tú el hombre de Dios que ha venido de Judá? 15 Ven a mi casa a comer algo." 15 Pero el hombre contestó: "No puedo volver contigo y entrar en tu casa. 17 ni puedo comer pan ni beber agua en este lugar, ni puedo volver por el mismo camino que he llegado, pues así me lo ordenó Yavé." 18 Pero el anciano replicó, mintiéndole: "También yo soy profeta como tú, y por orden de Yavé "Hazlo volver contigo para que coma y beba agua." 19 Se volvió, pues, el otro con él y comió pan y bebió agua en su casa.
20 Cuando estaban sentados a la mesa una palabra de Yavé llegó al profeta anciano, 21 el cual dijo con voz fuerte al hombre de Dios que había llegado de Judá: "Así dice Yavé: Tú me has desobedecido y no has acatado la orden que te di, 22 sino que has regresado y has comido y bebido en el lugar del que te había dicho: no comerás ni beberás allí. Por esto tu cadáver no será enterrado junto al de tus padres."
23 Cuando se levantaron de la mesa, el anciano le preparó un burro y partió el que había venido de Judá. 24 Mientras iba, un león lo sorprendió y lo mató y su cadáver quedó sobre el camino. El burro se quedó junto a él y el león también.
25 Unos hombres que pasaban vieron el cadáver tendido junto al camino y al león, que estaba junto a él. Llegando a la ciudad en que vivía el anciano profeta, contaron lo que habían visto.
26 Cuando éste lo supo, exclamó: "Es el hombre de Dios, que desobedeció la orden de Yavé. Por eso Yavé lo entregó al león que lo ha destrozado y muerto, conforme a lo que había anunciado." 27 Y mandó a sus hijos: "Prepárenme el burro", y éstos se lo aparejaron.
28 Partió, pues, y encontró el cadáver tendido en el camino y al burro y al león que permanecían junto a él. 29 el león no se había devorado el cadáver, ni había destrozado al burro.
30 El profeta puso el cadáver sobre el burro y lo llevó a la ciudad, donde le hizo los funerales y lo sepultó. Dejó el cadáver en su propio sepulcro y lo lloraron según la costumbre: "¡Ay, hermano mío."
31 Después de esto, el anciano dijo a sus hijos: "Cuando yo muera, sepúltenme junto a él, y pongan mis huesos junto a los suyos. 32 Pues él ha hablado de parte de Yavé contra el altar de Betel y contra todos los santuarios de lomas que hay en la ciudad de Samaria. Y ciertamente se cumplirán sus palabras."
33 Lo que es Jeroboam, siguió su mal camino. Continuó tomando gente del pueblo para que fueran sacerdotes de los santuarios de lomas, a cualquiera que se presentara lo consagraba sacerdotes, aunque no fuera de la tribu de Leví. 34 Este fue el pecado de Jeroboam y de sus sucesores, y ésta fue la razón por la cual fueron exterminados, desapareciendo de la superficie de la tierra.

14

Ajías predice la ruina de Jeroboam

14 1 Por aquel tiempo cayó enfermo el hijo de Jeroboam, que se llamaba Abías. 2 Jeroboam dijo a su esposa: "Levántate y disfrázate para que no te reconozcan y anda a Silo. Allí está el profeta Ajías, el que me anunció que yo reinaría sobre este pueblo. 3 Lleva diez panes, y dulces, y un tarro de miel para dárselo. El te dirá lo que va a suceder al niño."
4 Así lo hizo la mujer. Fue a Silo, y entró en la casa de Ajías, el cual era tan viejo que ya no podía ver. 5 Pero Yavé le había dicho: "La esposa de Jeroboam viene a ti, haciéndose pasar por otra, para consultar acerca de su hijo enfermo. Cuando ella entre, esto le dirás." 6 Cuando pasaba la puerta, Ajías oyó sus pasos y le dijo: "Entra, esposa de Jeroboam, ¿por qué quieres pasar por otra? Tengo un duro mensaje para ti.
7 Anda a decirle a Jeroboam esta palabra de Yavé: Te destaqué en medio del pueblo y te puse como jee de Isrel, 8 quité este reino a los hijos de David para dártelo, pero tú no has imitado a mi siervo David. El ha cumplido mis mandamientos y me ha servido con todo su corazón, haciendo lo que me agrada, 9 mientras que tú te has portado peor que los anteriores reyes. Me has hecho enojar haciéndote otros dioses, dioses que no son más que estatuas; y a mí me has dejado tirado.
10 Por eso castigaré a tu familia y le quitaré todos los varones. Los barreré igual que basuras hasta que desaparezcan del todo 11 y no serán sepultados. A los que mueran en la ciudad se los comerán los perros, a los que mueran en el campo se los comerán las aves. Palabra de Yavé.
12 En cuanto a ti, esposa de Jeroboam, levántate y vuelve a casa; pero en el momento que entres en la ciudad, morirá tu hijo. 13 todo Israel lo llorará y le hará funerales; será el único de tu familia que tenga sepultura, porque es el único en quien Yavé ha encontrado algo bueno. 14 Por eso mismo Yavé se encargará de dar un rey a Israel, y éste acabará con los descendientes de Jeroboam.

15 Yavé molerá a Israel hasta que quede como cañas arrastradas por el río; arrojará a Israel de este país fértil que dió a sus padres y los dispersará al otro lado del río Eufrates, porque lo hicieron enojarse con sus árboles sagrados. 16 Yavé dispersará a los hijos de Israel por todas las naciones debido a los pecados que Jeroboam ha cometido y en los cuales arrastró a su pueblo."

17 Entonces se levantó la mujer de Jeroboam y se fue a Tirsa. Al momento en que tocaba con sus pies el umbral de la puerta, murió el niño. 18 Lo sepultaron y todo Israel hizo duelo por él, cumpliéndose lo que Yavé había dicho por medio del profeta Ajías.

Roboam, rey de Judá

19 Lo demás referente al reinado de Jeroboam, sus guerras y su administración, está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Israel. 20 Después de reinar veintidós años en Israel, Jeroboam murió y lo sucedió su hijo Nadab.
21 Volvamos al reinado de Roboam, hijo de Salomón, en el país de Judá. tenía cuarenta y dos años cuando comenzó a reinar y reinó diecisiete años en Jerusalén, la ciudad que había elegido Yavé entre todas las tribus de Israel para poner en ella su nombre. Su madre, Naamá, era amonita. 22 El pueblo de Judá se portó muy mal con Yavé; lo ofendieron mucho más de lo que habían hecho sus padres con los pecados que cometían; 23 también ellos se construyeron santuarios de lomas, piedras paradas e ídolos en toda colina elevada y bajo todo árbol frondoso. 24 Incluso hubo hombres afeminados en aquel país que renovaron todas las abominaciones de las gentes que Yavé había expulsado ante los hijos de Israel.
25 El año quinto del reinado de Roboam, subió Sisac, rey de Egipto, contra Jerusalén 26 y se apoderó de los tesoros de la Casa de Yavé y de los de la casa del rey; de todo se apoderó. Lo mismo se llevó todos los escudos de oro que había hecho el rey Salomón. 27 Roboam hizo en su lugar escudos de bronces, que confió a los jefes de la guardia real, que custodiaban la entrada de la casa del rey. 28 Cuando el rey entraba en la Casa de Yavé, la guardia los usaba y después los devolvía a la sala de guardia. 29 Lo demás referente a Roboam y todo lo que hizo, está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Judá. 30 Hubo guerra continua entre Jeroboam y Roboam. 31 Cuando murió Roboam, lo sepultaron en la ciudad de David y le sucedió su hijo Abiam.

sábado, 12 de noviembre de 2011

15

Abiam, rey de Judá

15 1 Abiam comenzó a reinar en Judá el año dieciocho del reinado de Jeroboam, 2 y reinó tres años en Jerusalén. Su madre, Maacá, era hija de Absalón. 3 No sirvió de todo corazón a Yavé, su Dios, como lo había hecho su antepasado David, sino que siguió cometiendo los mismos pecados de su padre. 4 Sin embargo, Yavé había prometido a David que su lámpara quedaría encendida en Jerusalén, que guardaría a su hijo después de él y ampararía a Jerusalén. 5 Es que David había seguido los rectos caminos de Yavé y no se había apartado en ningún momento de todo lo que Yavé le ordenó, excepto en el asunto de Urías, el heteo.
7 Lo demás referente a Abiam y todo lo que hizo, está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Judá. 8 Cuando murió, lo sepultaron en la ciudad de David y le sucedió su hijo Asá.

Asá, rey de Judá

9 Asá comenzó a reinar en Judá el año veinte del reinado de Jeroboam en Israel,. 10 Reinó cuarenta y un años en Jerusalén. Su abuela era Maacá, hija de Absalón. 11 Asá siguió los ejemplos de David, su antepasado, portándose correctamente a los ojos de Yavé, como David. 12 Expulsó del país a todos los afeminados y destruyó los ídolos que sus padres habían construido. 13 Incluso quitó a su abuela Maacá el título de Gran Dama, porque había hecho un altar a Aserá. 14 Asá derribó este altar y lo quemó en el torrente de Cedrón. No hizo desaparecer los altares de los Santuarios de Lomas, pero su corazón estuvo siempre del todo con Yavé. 15 Llevó a la Casa de Yavé las ofrendas consagradas por su padre y sus propias ofrendas: oro, plata, alhajas y otros objetos.
16 Hubo guerra entre Asá y Basá, rey de Israel, toda su vida. 17 Basá, rey de Israel, subió contra Judá y fortificó Rama para cortar las comunicaciones a Asá, rey de Judá. 18 Sacó entonces Asá toda la plata y el oro que quedaban en los tesoros de la Casa de Yavé y en los tesoros de la casa del rey, se lo dio a uno de sus servidores y lo mandó a Ben-Hadad, hijo de Tanrimón, hijo de Hezión, rey de Aram, que habitaba en Damasco,. para que le dijeran: 19 "Hagamos un pacto como lo hubo entre tu padre y el mío. A cambio de este oro y plata que te mando, dígnate romper tu pacto con Basá, rey de Israel, para que deje de atacarme."
20 Ben-Hadad escuchó al rey Asá y envió a sus oficiales contra las ciudades de Israel, conquistando Iyón, Dan y Abel-Beet-Maacá, todo el Quinerot y toda la tierra de Neftalí. 21 Cuando Basá lo supo suspendió las fortificaciones de Rama y regresó a Tirsa. 22 Entonces el rey Asá convocó a todo Judá sin excepción. Se llevaron la piedra y la madera con que Basá fortificaba Rama y el rey Asá fortificó con ellas Gueba de Benjamín y Mizpá.
23 Lo demás referente a Asá, su valentía y las ciudades que conquistó, todo lo que hizo está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Judá. Un dato más: en su ancianidad enfermó de los pies. 24 Cuando murió, lo sepultaron en la ciudad de David, su antepasado, y le sucedió su hijo Josafat.

Nadab y Basá, reyes de Israel

25 Nadab, hijo de Jeroboam, comenzó a reinar en Israel, el segundo año del reinado de Asá, rey de Judá, y reino dos años. 26 Se portó mal con Yavé, pues imitó a su padre e hizo cometer a Israel los mismos pecados. 27 Basá, hijo de Ajías, de la tribu de Isacar, conspiró contra él y lo mató en Guibetón de los filisteos, cuando Nadab y todo Israel estaban asediando esta ciudad. 28 Basá lo hizo morir el año tercero de Asá, rey de Judá, y reinó en su lugar.
29 Hecho rey, mató a toda la familia de Jeroboam, no dejando a nadie de ella convida, hasta exterminarlos a todos, según había dicho Yavé por boca de su siervo el profeta Ajías de Silo. 30 Esto sucedió por los pecados que Jeroboam cometió e hizo cometer a Israel y con los que hizo enojarse a Yavé, Dios de Israel.
31 Lo demás referente a Nadab y cuanto hizo está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Judá. 32 Hubo guerra entre Asá, rey de Judá, y Basá, rey de Israel, mientras vivieron.
33 Basá, hijo de Ajías, comenzó a reinar sobre Israel en la ciudad de Tirsa el año tercero de Asá, rey de Judá. Reinó veinticuatro años, 34 y se portó mal con Yavé, siguiendo el camino de Jeroboam y los pecados conque éste había hecho pecar a Israel.

16

16 1 Entonces Jehú, hijo de Jananí, recibió de Yavé el encargo de condenar a Basá: 2 "Yo te levanté del polvo y te puse como jefe de mi pueblo de Israel, pero tú has seguido el mal camino de Jeroboam y enseñaste a Israel a pecar y a molestarme con sus pecados. 3 Por eso barreré el recuerdo de Basá y de su familia; trataré a su familia como traté a la de Jeroboam. 4 Los que de entre ellos mueran en la ciudad serán para los perros, y a los que mueran en el campo se los comerán las aves."
5 Lo demás referente a Basá, a sus guerras y todo lo que hizo está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Israel. 6 Cuando murió Basá, lo sepultaron en Tirsa y le sucedió su hijo Elá.
7 La palabra de Yavé había sido dirigida por boca del profeta Jehú, hijo de Jananí, contra Basá contra su familia, por todo el mal que hizo a los ojos de Yavé, irritándolo con sus obras como había hecho la familia de Jeroboam, y también por haberlo exterminado a él y a toda su familia.

Elá, rey de Israel

8 Elá, hijo de Basá, empezó a reinar en Isrel, en la ciudad de Tirsa, el año veintiséis de Asá, rey de Judá. reinó dos años. 9 Su servicio Zimri, jefe de la mitad de los carros de guerra, conspiró contra él. Y aprovechando que se puso a tomar hasta emborracharse en casa de Arsá, gobernador de Tirsa, 10 entró Zimri y lo mató, el año veintisiete de Asá, rey de Judá, y reinó en su lugar. 11 Al tomar el poder, apenas se hubo sentado en el trono, mató a toda la familia de Basá, sin dejar ningún hijo, pariente, ni amigo. 12 Zimri exterminó toda la familia de Basá, como Yavé lo había dicho a Basá, por boca del profeta Jehú, 13 por todos los pecados que Basá y Elá, su hijo, cometieron e hicieron cometer a Israel, provocando con sus vanos ídolos la indignación de Yavé, Dios de Israel.
14 Lo demás referente a Elá, y todo lo que hizo, está escrito en el libro de los hechos de Israel.

Omrí, rey de Israel

15 El reinado de Zimri, en Tirsa, el año veintisiete de Asá, rey de Judá, no duró más de seis días. 16 Pues el ejército estaba sitiando Guibetón de los filisteos y, cuando llegó al campamento la noticia de que Zimri había conspirado y dado muerte a Elá, proclamaron rey a Omrí ese mismo día.
17 Omrí, pues, y todo Israel con él subieron de Guibetón y sitiaron Tirsa. 18 Cuando Zimri vio que la ciudad iba a ser tomada, entró en la fortificación de la casa del rey, prendió fuego al palacio real y murió. 19 Así fue castigado por haber hecho lo que desagrada a Yavé, ya que anduvo por el camino de Jeroboam e hizo pecar a Israel de la misma manera.
20 Lo demás referente a Zimri y la conspiración que tramó está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Israel. 21 Entonces el pueblo de Israel se dividió en dos bandos. Unos querían dar el poder a Tibní ylos otros a Omrí. 22 Los partidarios de Omrí ganaron a los de Tibní, al que mataron, y reinó Omrí.
23 Omrí comenzó a reinar en Israel en el año treinta y uno de Asá, rey de Judá, y reinó doce años, seis de los cuales en tirsa. 24 Luego compró a Semer el cerro de Samaria por dos talentos de plata. Construyó sobre el cerro y llamó Samaria a esta ciudad, del nombre de Semer, y al que había pertenecido el cerro. 25 Omrí se portó mal con Yavé, siendo peor que cuantos lo precedieron. 26 Fue en todo por el camino de Jeroboam, hijo de Nabat, e hizo pecar a Israel de la misma manera, irritando a Yavé, su Dios, con sus vanos ídolos.
27 Lo demás referente a Omrí y todas las guerras que hizo está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Israel. 28 Cuando murió Omrí, lo sepultaron en Samaria y le sucedió su hijo Ajab.

Ajab, rey de Israel

29 Ajab, hijo de Omrí, comenzó a reinar sobre Israel el año treinta y ocho de Asá, rey de Judá, y reinó veintidós años en su capital, Samaria.
30 Ajab se portó muy mal con Yavé, y fue pero que todos los reyes anteriores.. 31 Le pareció poco imitar los pecados de Jeroboam, pues tomó por esposa a Jezabel, hija de Etbal, rey de los sidonios, por lo que se puso a servir a su dios Baal, y se postraba ante él.
32 Levantó un altar para Baal en el Templo de Baal que construyó en su capital, Samaria. 33 También puso un tronco sagrado y con todo lo que hizo ofendió a Yavé más que todos los anteriores reyes de Israel.
34 En su tiempo, Jiel de Betel reedificó la ciudad de Jericó. Cuando puso los cimientos, ofreció en sacrificio a Abiram, su primer nacido, y cuando colocó las puertas de la ciudad, sacrificó a Segub, su hijo menor. Así se cumplió una palabra que Josué, hijo de Nun, había dicho de parte de Yavé.

17

El profeta Elías

17 1 Elías, del pueblo de Tisbé, en Galaad, dijo a Ajab: "Por la vida de Yavé, el Dios de Israel a cuyo servicio estoy, no habrá estos años lluvia ni rocío mientras yo no mande."
2 Luego habló Yavé a Elías diciendo: 3 "Levántate y dirígete al oriente; te esconderás cerca del torrente de Kerit, al este del Jordán. 4 Tomarás agua del torrente y, en cuanto al alimento, he ordenado a los cuervos que te lo den allí."
5 Obedeció, pues, las palabras de Yavé y se fue a vivir a orillas del torrente de Kerit, al oriente del Jordán; 6 y los cuervos le llevaban pan en la mañana y carne en la tarde, y tomaba agua del torrente.

Elías y la viuda de Sarepta

7 Al cabo de cierto tiempo se secó el torrente, porque no había caído lluvia alguna sobre el país. 8 Entonces habló Yaé a Elías: 9 "Levántate, anda a Sarepta, pueblo que pertenece a los sidonios, y permanece allí, porque he ordenado a una viuda que te dé comida."
10 Se levantó, pues, y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que recogía leña. Elías la llamó y le dijo: "Tráeme, por favor, un poco de agua en tu cántaro para beber."
11 Cuando ella iba a traérselo, la llamó desde atrás: "Tráeme también un pedazo de pan." 12 Ella le respondió: "Por Yavé, tu Dios, no tengo ni una torta; no me queda nada de pan, sólo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en un cántaro. Estaba recogiendo un par de palos para el fuego y ahora vuelvo a casa a preparar esto para mí y mi hijo. Cuando lo hayamos comido, no nos quedará más que esperar la muerte."
13 Elías le dijo: "No temas, anda a tu casa a hacer lo que dijiste. Pero primero hazme un panecito a mí y tráemelo, y después te lo haces para ti y tu hijo. 14 Porque así dice Yavé, Dios de Israel: No se terminará la harina de la tinaja y no se agotará el aceite del cántaro hasta el día en que Yavé mande la lluvia a la tierra."
15 Ella se fue e hizo lo que Elías le había dicho, y tuvieron comida, ella, Elías y su hijo.
16 La harina de la tinaja no se agotó ni disminuyó el aceite del cántaro, según lo que había prometido Yavé por medio de Elías.

Elías resucita al hijo de la viuda

17 Después de estos hechos, el hijo de la dueña de la casa enfermó y su enfermedad fue tan grave que murió. 18 Entonces ella habló a Elías: "¿Qué mal me quieres, hombre de Dios? ¿Has venido para sacar a luz mis pecados y hacer morir a mi hijo? 19 Elías respondió: "Dame a tu hijo." Ella, que lo tenía en su falda, se lo pasó; él se lo llevó a su pieza que quedaba en el piso superior, y lo acostó en su cama.
20 En seguida oró a Yavé: "Dios mío, ¿así que quieres castigar también a esta viuda que me cobijó en su casa? ¿Por qué has hecho morir a su hijo?"
21 Se tendió tres veces sobre el niño e imploró a Yavé: "Dios mío, por favor, que vuelve el alma de este niño."
22 Yavé escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él y revivió. 23 Elías tomó al niño, lo bajó de su habitación y lo entregó a su madre diciendo: "Mira, tu hijo vive."
24 La mujer dijo a Elías: "Ahora veo realmente que eres hombre de Dios y que tus palabras vienen de Yavé."

viernes, 11 de noviembre de 2011

18

18 1 Pasado mucho tiempo, Yavé habló a Elías, al tercer año, y le dijo: "Vete y preséntate a Ajab, pues nuevamente mandaré la lluvia sobre este país." 2 Y partió Elías para presentarse a Ajab.
En la ciudad de Samaria faltaban los alimentos, 3 así que llamó Ajab al administrador de su casa, de nombre Abdías. (Este Abdías era gran servidor de Yavé y, 4 cuando Jezabel exterminó a los profetas de Yavé, él había ocultado a cien de esos profetas en dos cavernas, cincuenta en cada una, y después los había proveído de pan y agua)
5 Dijo, pues Ajab a Abdías: "Ven, vamos a recorrer el país por todas sus fuentes y todos sus torrentes para ver si encontramos algo de hierba para mantener los caballos y mulos y no tengamos que suprimir el ganado."
6 Se repartieron el país para recorrerlo: Ajab se fue solo por un camino y Abdías solo por otro. 7 Estando Abdías en camino, Elías le salió al encuentro. Lo reconoció Abdías y, cayendo con el rostro en el suelo, le dijo: "¿Eres tú Elías, mi señor?" 8 "Yo soy", respondió Elías. "Vete a decir a tu señor: Ahí viene Elías." 9 Respondió Abdías: "¿Qué pecado he hecho para que me entregues en manos de Ajab? ¿Acaso quieres mi muerte? 10 Por Yavé, tu Dios, que no hay nación ni reino donde no haya mandado a buscarte, y cuando decían: "Elías no está aquí", les hacía jurar que no te habían encontrado. 11 Y ahora, ¿le voy a decir que tú estás aquí?
12 Sucederá que, en cuanto me aleje de ti, el espíritu de Yavé te llevará quizá dónde. Mientras tanto habré avisado a Ajab y él, al no hallarte, me matará. Sin embargo, yo soy siervo de Yavé desde mi juventud. 13 ¿Acaso nadie te ha hecho saber lo que hice, cuando Jezabel mataba a los profetas de Yavé, y cómo oculté a cien de ellos en dos cuevas, cincuenta en cada una, y los alimenté con pan y agua? 14 Y ahora tú quieres que avise al que estás aquí. Es seguro que me matará."
15 Respondió Elías: "Por Yavé Sabaot, a quien sirvo, hoy mismo yo me presentare a él." 16 Abdías, pues, fue a transmitir este recado a Ajan, el cual volvió para ver a Elías.

El sacrificio del Carmelo

17 Cuando Ajab vio a Elías, le dijo: "Ahí vienes, ¡peste de Israel!" 18 Contestó Elías: "No soy yo la peste de Israel, sino tú y tu familia, que han abandonado los mandamientos de Yavé para servir a Baal. 19 Ahora bien, manda que se reúnan conmigo en el monte Carmelo todos los israelitas y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal a quienes mantiene Jezabel."
20 Ajab avisó a todo el pueblo de Israel y reunió a todos los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. 23 Que nos den dos novillos; que ellos elijan uno, que lo despedacen y lo pongan sobre la leña para el sacrifico sin prenderle fuego. 24 Ustedes, pues, rogarán a su Dios y yo invocaré el Nombre de Yavé. El verdadero Dios es el que responderá enviando fuego."
El pueblo respondió: "Está bien." 2 Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: "Elíjanse un novillo y prepárenlo primero ustedes, ya que son más numerosos, e invoquen el nombre de su dios." 26 Tomaron el novillo, lo prepararon y estuvieron rogando desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: "Baal, respóndenos." Pero no se oyó ni una respuesta, y danzaban en un pie junto al altar que habían hecho.
27 Cuando llegó el mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: "Griten más fuerte, cierto que Baal es Dios, pero debe estar ocupado, debe andar de viaje, tal vez está durmiendo y tendrá que despertarse." 28 Ellos gritaron más fuerte y, según su costumbre, empezaron a hacerse tajos con cuchillo hasta que les corriera la sangre. 29 Pasado el mediodía cayeron en trance hasta la hora en que se ofrecen los sacrificios de la tarde, pero no se escuchó a nadie que les diera una respuesta o una señal de aceptación.
30 Entonces Elías dijo a todo el pueblo: "Acérquense a mí." Todos se acercaron a él. Arregló el altar de Yavé que había sido destruido. 31 Tomó doce piedras, según el número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien Yavé se había dirigido para darle el nombre de Israel, 32 y levantó un altar a Yavé; en seguida hizo alrededor del altar una zanja que contenía como treinta litros. 33 Acomodó la leña, descuartizó el novillo, y lo puso sobre la leña. 34 Ordenó entonces: "Lleven cuatro cántaros de agua y échenla sobre la víctima y sobre la leña." La echaron y Elías dijo:"Otra vez" Y tres v veces hicieron lo mismo. 35 El agua corrió alrededor del altar y hasta la zanja se llenó de agua.
36 A la hora en que se hacen los sacrificios, en la tarde, se acercó el profeta Elías y oró así:
"Yavé, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que tú eres Dios en Israel y que yo soy tu servidor y que por orden tuya he hecho todas estas cosas. 37 Respóndeme, Yavé. respóndeme y que todo el pueblo sepa que tú eres Dios, y que tú conviertes sus corazones."
38 Entonces bajó el fuego de Yavé, que devoró al novillo del sacrificio y la leña, y absorbió el agua de la zanja. 39 Viendo esto, el pueblo cayó, rostro en tierra, y exclamó: "¡Yavé es Dios, Yavé es Dios!" 50 Elías dijo: "Apresen a los profetas de Baal: que no escape ninguno:" Una vez apresados, Elías los hizo bajar al torrente de Cisón, y los degolló allí.
41 Luego Elías le mando decir a Ajab: "Come y bebe ahora, porque ya siento ruido de lluvia que cae." 42 Subió Ajab a comer y beber, mientras que Elías subía a la cumbre del monte Carmelo, donde se postró con el rostro entre las rodillas. 43 Dijo a su muchacho: "Sube y mira para el mar." Este fue a mirar, y dijo: "No veo nada." Elías ordenó: "Vuelve hasta siete veces." 33 A la séptima vez, el muchacho dijo: "Veo una nube pequeña, como la palma de la mano, que sube del mar."
Entonces Elías le mandó decir a Ajab: "Prepara tu carro y baja para que no te detenga la lluvia."
45 Empezó a soplar el viento y las nubes oscurecieron el cielo, hasta que cayó una gran lluvia. Ajab entonces subió a su carro y se fue a Jezrael.
46 Yavé tenía con su mano a Elías; éste se amarró el cinturón y se puso a correr delante de Ajab hasta la entrada de Jezrael.