LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

lunes, 24 de octubre de 2011

20

Otras guerras

20 1 A la vuelta del año, en el tiempo en que los reyes salen a pelear, Joab se fue con la mayor parte del ejército para asolar el país de los hijos de Ammón; después fue a sitiar a Raba, mientras David se quedó en Jerusalén. Entre tanto, Joab conquistó a Raba y la dstruyó.
2 David tomó la corona del dios Milcom de encima de su cabeza. Comprobaron que pesaba un talento de oro, con una piedra preciosa que fue puesta en la cabeza de David. Se llevó además un gran botin de la ciudad. 3 Sacó de la ciudad a todos sus habitantes y los hizo despedazar con sierras, con trillos de dientes de acero y con hoces. Así hizo con todas las ciudades de los amonitas. Luego David regresó con todo su ejército a Jerusalén.
4 Después de esto, tuvo lugar una batalla en Guezer contra los filisteos, entonces Sibekay, jusasita, mató a Sipay, uno de los descendientes de Rafá. Los filisteos tuvieron que someterse.
5 Hubo otra guerra contra los filisteos y Elijanán, hijo de Jair, mató a Lajmí, hermano de Goliat, el de Gat; el asta de su lanza era como un enjullo de telar. 6 Hubo guerra de nuevo en Gat, y había un hombre de gran estatura que tenía veinticuatro dedos, seis en cada mano y pie. 7 También éste descendía de Rafá. Desafió a Israel y lo mató Jonatán, hijo de Simá, hermano de David. 8 Estos son los que descendían de Rafá de Gat, que murieron en manos de David y de sus tropas.

21

El censo

21 1 Satanás se levantó contra Israel e incitó a David a hacer el censo de Israel. 2 Dijo, pues, David a Joab y a los jjefes del pueblo: “Vayan y cuenten a los israelitas desde Bersebá a Dan, y prepárense un informe para que yo sepa su número. 3 Respondió Joab: “Multiplique Yavé su pueblo cien veces más de lo que es. ¿Acaso no son todos ellos siervos de mi señor? ¿Por qué, pues, pides esto? ¿Por qué acarrear una culpa sobre Israel?
4 De todos modos prevaleció la orden del rey y Joab recorrió todo Israel, volviéndose después a Jerusalén. 5 Joab entregó a Davi la cifra del censo del pueblo: había en todo Israel un millón cien mil hombres capaces de mandar las armas, y en Judá, cuatrocientos ssetenta mil. 6 No incluyó en este censo a la tribu de Leví, ni la de Benjamín, porque Joab detestaba la orden del rey.
7 Esto desagradó a Yavé, por lo cual castigó a Israel. 8 David, entonces, dijo a Yavé: “He cometido un gran pecado haciendo esto. Pero ahora perdona, te ruego, la falta de tu siervo, pues he sido muy estúpido.” 9 Y Yavé habló a Gad, profeta de David, para decirle: “Transmite a David este recado: Así dice Yavé: Te propongo tres cosas, la que escojas, la llevaré a cabo.”
11 Llegó Gad donde David y le dijo: “Así dice Yavé: Elige para ti, 12 tres años de hambre o tres meses de derrotas ante tus enemigos que te perseguirán con su espada, o bien tres días durante los cuales la espada de Yavé, la peste, aqueje el país y el Angel de Yavé haga estragos en todo el territorio de Israel. Ahora pues, contéstame, ya que tengo que responder al que me envía.”
13 David respondió a Gad: “Estoy en gran angustia. Pero caiga yo en manos de Yavé, porque es grande su misericordia, y no caiga en manos de los hombres.”
14 Yavé, pues, envió la peste sobre Israel y murieron setenta mil hombres. 15 Yavé mandó un Angel contra Jerusalén para desturirla; pero cuando ya lo estaba haciendo Yavé miró y se arrepintió del mal y dijo al Angel exterminador: “Basta ya, retira tu mano.”
El Angel de Yavé estaba junto a la era de Omán el jebuseo. 16 Alzando David los ojos vio el ángel que estaba entre el cielo y la tierra con una espada desenvainada en su mano, extendida sobre Jerusalén. Entonces David y los jefes, vestidos con sacos, se postraron rostro en tierra. 17 Y David dijo a Yavé: “Yo fui quien ordenó hacer el censo del pueblo. Yo fui quien pequé; yo cometí el mal; pero estas ovejas ¿qué culpa tienen? Oh Yavé, Dios mío, caiga tu mano sobre mí y sobre la familia de mi padre, pero que no haya plaga en tu pueblo.”
18 El Angel de Yavé ordenó a Gad que dijera a David de subir para alzar un altar a Yavé en la era de Omán el jebuseo. 19 Subió David cumpliendo la orden que Yavé le había dado por boca de Gad. 20 Omán, que estaba trillando el trigo, se volvió y vio al Angel; sus cuatro hijos que estaban con él se escondieron.
22 Cuando David llegó junto a Omán, éste miró y, al verlo, salió de la era postrarse ante él, rostro en tierra. 22 David dijo a Omán: “Dame el sitio de esta era para erigir en él un altar a Yavé; dámelo por su justo valor en plata, para que la plaga se retire del pueblo.”
23 Omán respondió a David: “Tómalo, que mi señor, el rey, haga lo que mejor le parezca; doy también los bueyes para los holocaustos, los trillos para la leña y el trigo para la ofrenda; todo lo doy.”

24 El rey David replicó a Omán: “No, quiero comprártelo por su justo precio, pues no tomaré para Yavé lo que es tuyo, ni quiero ofrecerle sacrificios que no me cuesten.” 25 Y David, le dio a Omán por el sitio la suma de seiscientos siclos de oro.
26 Allí erigió un altar a Yavé y ofreció víctimas quemadas y sacrificios de comunión e invocó a Yavé, el cual le respondió con fuego del cielo que cayó sobre el altar del holocausto. 27 Entonces Yavé ordenó al Angel que volviera la espada a la vaina. 28 Inmediatamente David al ver que Yavé había escuchado su oración en la era de Omán el jebuseo, ofreció allí sacrificios.
29 La Morada de Yavé, que Mooisés había construido en el desierto, y el Altar de los holocaustos estaban en aquel entonces en el santuario de lomas de Gabaón, 30 pero David no se había atrevido a presentarse delante de Yavé para consultarle, porque estaba aterrado de miedo ante la espada del Angel.

22

22 1 Entonces dijo David: “Aquí estará la Casa de Yavé, Dios. Y aquí el altar de los holocaustos para Israel.”

Preparativos para la construcción del templo

2 David, pues, mandó reunir a los forasteros residentes en la tierra de Israel, y designó canteros para que preparasen piedras talladas para la construcción de la Casa de Dios. 3 Preparó también hierro en abundancia para la clavazón de las hojas de las puertas y para las grapas; preparó también inacabable cantidad de bronces 4 y madera de cedro en número, pues los sidonios y los tirios trajeron a David Madera de cedro en abundancia.
5 David se decía: “Mi hijo Salomón es todavía un joven delicado y la casa que ha de edificar para Yavé debe ser extraordinariamente grandiosa, para que se hable de ella y sea famosa en todos los países del que yo le haré los preparativos.”
Así pues, David hizo grandes preparativos antes de su muerte. 6 Después llamó a su hijo Salomón y le mandó que edificase una Casa al nombre de Yavé, mi Dios. 8 Pero me fue dirigida la palabra de Yavé que me dijo: “Tú has derramado mucha sangre y has hecho grandes guerras, no podrás edificar la Casa a mi nombre porque has derramado mucha sangre delante de mí. 9 Mira que te nacerá un hijo que será un hombre de paz; le concederé paz con todos sus enemigos en derredor, porque Salomón sera su nombre, y durante su vida concederé paz y tranquilidad a Israel. 10 El edificará una Casa a mi nombre, él será para mí un hijo y yo para él un padre y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre. 11 Ahora, pues, hijo mío, que Yavé sea contigo, para que logres edificar la Casa de Yavé, tu Dios, según lo que dijo referente a ti.
12 Quiera Yavé concederte prudencia y entendimiento en el momento que te establece sobre Israel, para que guardes la Ley de Yavé tu Dios. 13 Entonces prosperarás si cuidas de cumplir los preceptos y decretos que Yavé ha prescrito a Moisés para Israel. ¡Sé fuerte y ten buen ánimo! No temas ni desmayes”
14 Mira lo que ha preparado con mucha dificultad para la Casa de Yavé cien mil talentos de oro, un millón de talentos de plata. En cuanto al bronce y al hierro, hay tanto que no se puede contar. He preparado también maderas y piedras que tú podrás aumentar. 15 Tienes también muchos obreros, canteros, artesanos en piedra y en madera y expertos en toda clase de obras. 16 El oro, la plata y el hierro son incalculables. Levántate, pues, manos a la obra y que Yavé sea contigo.”
17 David mandó a todos los jefes de Israel que ayudaran a su hijo Salomón. 18 “¿No está con ustedes Yavé, su Dios? ¿Y no les ha dado que paz por todos lados? Pues, él ha entregado en mis manos a los habitantes del país, y el país está sujeto ante Yavé y ante su pueblo. 19 Dedíquense, pues, de todo corazón y alma a buscar a Yavé, su Dios. Levántese y edifiquen el Santuario de Yavé, su Dios, que se traslade el Arca de la Alianza y las cosas sagradas de Dios a la casa edificada al nombre de Yavé.”

23

Organización del culto: los levitas

23 1 Siendo ya David anciano y lleno de días proclamó a su hijo Salomón rey de Israel. 2 Reunió a todos los jefes de Israel, a los sacerdotes y a los levitas 3 y se hizo el censo de los levitas de treinta años para arriba, contados uno a uno, fue de treinta y ocho mil varones. 4 David dijo: "De éstos, veinticuatro mil estarán al frente del servicio de la Casa de Yavé, seis mil serán escribas y jueces, 5 cuatro mil serán porteros y cuatro mil alabarán a Yavé conlos instrumentos que hice para su alabanza.
6 David los distribuyó por turnos según las familias de los hijos de Leví: Guersón, Quehat y Merarí.
7 De los guersonitas: Ladán y Semí. 8 Hijos de Ladán: Jejiel, el primero; Setam y Joel; tres. Estos son los jefes de las casas paternas de Ladán. 9 Hijos de Semí: Selomit, Jaziel y Harán, tres. Estos son los jefes de las casas paternas de Ladán. 10 Hijos de Simí: Yajat, Zizá, Jeús y Bería. 11 Estos eran los cuatro hijos de Semí. Yaját era el jefe, Zizá, el segundo, Jeús y Bería no tuvieron muchos hijos, por lo cual representaron en el censo una sola casa paterna.
12 Hijos de Quehat: Amram, Yishar, Hebrón y Uzziel, cuatro. Hijos de Amram: Aarón y Moisés. 13 Aarón fue separado juntamente con sus hijos, para consagrar por siempre las cosas muy sagradas, para quemar incienso ante Yavé, para servirlo y para bendecir en su nombre por siempre.
14 En cuanto a Moisés, varón de Dios, sus hijos fueron contados en la tribu de Leví. 15 Hijos de Moisés: Guersom y Eliezer. 16 Hijos de Guersom: Sebuel, el primero. Hijos de Eliezer: Rejabías, el primero. 17 Eliezer no tuvo más hijos, pero los hijos de Rejabías fueron muy numerosos.
18 Hijos de Jisecar: Selomit, el primero. 19 Hijos de Hebrón: Yeria, el primero, Amarías, el segundo, Yajaziel, el tercero y Yecamam, el cuarto. 20 Hijos de Uzziel: Mika, el primero y Jisías el segundo.
21 Hijos de Merarí: Majlí y Musí. 22 Hijos de Majlí: Eleazar y Quis. Eleazar murió sin tener hijos; sólo tuvo hijas, a las que los hijos de Quis, sus hermanos, tomaron por esposas. 23 Hijos de Musí: Majlí, Eder y Jeremot, tres.
24 Estos son los hijos de Leví, según sus familias paternas, los cabezas de familia, según el censo de ellos, contados uno por uno. Estaban encargados del servicio de la Casa de Yavé desde la edad de veinte años en adelante, 25 pues David había dicho: «Yavé, el Dios de Israel, ha dado reposo a su pueblo y mora en Jerusalén para siempre. 26 de manera que los levitas, ya no tendrán que transportar la Morada, con todos los utensilios de su servicio.»
27 Conforme a estas últimas disposiciones de David, se hizo el censo de los hijos de Leví de veinte años para arriba. 28 Ayudaban de los hijos de Aarón para el servicio de la Casa de Yavé, teniendo a su cargo los atrios y las cámaras, la limpieza de todas las cosas sagradas y la obra del servicio de la Casa de Yavé; 29 asimismo tenían a su cargo disponer en filas los panes, la flor de harina para la ofrenda, las tortas sin levadura, fritas en el sartén, o cocinadas y toda clase de medidas de capacidad y longitud. 30 «Tenían que estar presentes todas las mañanas y todas las tardes para celebrar y alabar a Yavé 31 y todas las tardes para ofrecer todos los holocaustos a Yavé. Lo mismo en los sábados, lunas nuevas y solemnidades, según el número y rito establecido delante de Yavé para siempre, 32 guardando en el servicio de la Casa de Yavé el ritual de la Tienda de Reunión, el ritual del santuario y el ritual de los hijos de Aarón, sus hermanos.

jueves, 20 de octubre de 2011

24

Los sacerdotes

24 1 Estas son las clases de los hijos de Aarón. 2 Hijos de Aarón: Naab, Abihú, Eleazar e Itamar. Nada y Abihú murieron en presencia de su padre, sin tener hijos, de modo que Eleazar e Itamar ejercieron las funciones sacerdotales.
3 David junto con Sadoq, de los hijos de Eleazar y Ajimedec de los hijos de Itamar, los clasificó y los inscribió en el registro según sus funciones. 4 Se hallar entre los hijos de Eleazar más varones que entre los hijos de Itamar, por lo que se dividió a los hijos de Eleazar en dieciséis jefes de casas paternas, y a los hijos de Itamar, en ocho jefes de casas paternas. 5 Los repartieron por suertes a unos y otros, porque había jefes sagrados y jefes divinos, tanto entre los hijos de Eleazar, como entre los hijos de Itamar. 6 Semaías, hijo de Natanael, escriba, uno de los levitas, los inscribió en presencia del rey y de los jefes, y en presencia del sacerdote Sadoc, de Ajimelec, hijo de Abiatar, y de los jefes de familias sacerdotales y levíticas. Se sacaba a suertes,una vez para Itamar y dos veces para Eleazar.
7 Tocó la primera suerte a Yoyarib; la segunda a Jedaías; 8 la tercera a Jarim; la cuarta a Seorim; 9 la quinta a Malaquías; la sexta a Miyamim; la séptima a Hacos; 10 la octava a Abías; la novena a Jesúa; 11 la décima a Secanías; la once a Eyasib; 12 la doce a Yaquim; la trece a Jupá ; la ctorce a Yesebab; 13 la quince a Bligk; la dieciséis a Inme; 14 la diecisiete a Jezir; 15 la dieciocho a Apises; 16 la diecinueve a Petajía; 17 la veinte a Ezeqauiel; la veintiuno a Yaqiom; la veintidós a Gamul; 18 la veintitrés a Delaías; la veinticuatro a Maazías.
19 Fueron inscritos en el registro según sus servicios para entrar en la Casa de Yavé conforme al reglamento que Yavé, el Dios de Israel, había prescrito por medio de Aarón, padre de ellos. 20 Respecto de los otros hijos de Leví; De los hijos de Amram: Subael. De loshijos de Subael: Jejdeías 21 De Rejabías: de los hijos de Rejabías: Jisía el primero. 22 De los Jisbaritas, Selemot; de los hijos de Selemot, Yajat. 23 Hijos de Hebrón: Jerías el primero; Amarías, el segundo; Yajaziel, el tercero. Yecaman, el cuarto. 24 Hijos de Uziel: Miká; 25 de los hijos de Miká, Samir; Jisís era hermano de Miká; 25 de los hijos de Jisías, Zacarías. Hijos de Merarí: Majlí y Musí, 27 hijos de Merarí por la línea de Uzías, su hijo Soham, Zakur y Jibrí. 28 de Majli: eleazar, que no tuvo hijos. 29 De Quis: Los hijos de Quis: Yerajmeel. 30 Hijos de Musi: Majlí, Eder y Jerimot.
Estos fueron los hijos de los levitas según sus casas paternas. 31 También éstos entraron en suerte de la misma manera que sus hermanos, los hijos de Aarón, en presencia del rey David, en presencia de Sadoq, Ajimedec y los cabezas de familias de sacerdotes y de levitas, siendo tratadas las primeras familias igual que las últimas.

25

Los cantores

25 1 David y los jefes del ejército separaron para el servicios a los hijos de Asaf, de Hemán y Jedutún, que profetizaban acompañándose con cítaras, salterios y címbalos. Este es número de personas que se encargaban de este servicio.
2 De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías,Asarelá. Los hijos de Asaf estaban bajo la dirección de Asaf, que profetizaba bajo la direccióndel rey.
3 De Jedutún: Los hijos de Jedutún: Guedalías, Serí, Semei, Isaías, Jasabías y Matatías , seis, bajo la dirección de su padre Jedutún, que profetizaba al son de la cítara para celebrar y alabar a Yavé.
4 De Hemán: Los hijos de Hernán: Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Jerimot, Jamanías, Jamanías, Eliatá, Guidalti, Romantí-Ezer, Yosbecasa, Maloti, Hotir y Majaziot. 5 Todos éstos eran hijos de Hemán, profeta del rey,que debía hacer sonar la trompa cuando llegaba la palabra de Yavé. Dios había dado a Hemán catorce hijos y tres hijas.
6 Todos ellos se hallaban bajo la dirección de su padre para el canto de la Casa de Yavé, con címbalos, salterios y cítaras al servicio de la Casa de Yavé, siguiendo las indicaciones del rey, de Asaf, Jedutún y Hemán. 7 Su número, de ellos, con sus hermanos, instruidos en el canto para Jehová, todos los aptos, fue doscientos ochenta y ocho. 8 Echaron a suertes el turno del servicio de todos, tanto del pequeño como del grande, del maestro como del discípulo.
9 La primera suerte recayó para Asaf sobre José; él y sus hijos y hermanos, doce. La segunda sobre Guedalías con sus hermanos e hijos, doce. 10 La tercera sobre Zacur, sus hijos y sus hermanos, doce. 11 La cuarta sobre Yisrí, sus hijos y sus hermanos, doce. 12 La quinta sobre Netanías, sus hijos y hermanos, doce. 13 La sexta sobre Buquías, sus hijos y hermanos, doce. 14 la séptima para Jesarela, con sus hijos y hermanos, doce. 15 La octava sobre Isaías, sus hijos y hermanos, doce. La novena sobre Matanías, con sus hijos y hermanos, doce. 16 La décima para Semí, sus hijos y hermanos, doce. 17 La undécima para Azareel, sus hijos y hermanos, doce. 18 La duodécima sobre Jasabías, hijos y hermanos, doce. 19 La décimotercera sobre Subael, sus hijos y hermanos, doce. 20 La décimocuarta sobre Matatías, sus hijos y hermanos, doce. 21 La décimoquinta sobre Jeremot, sus hijos y hermanos, doce. 22 La décimosexta sobre Hananías, sus hijos y hermanos, doce. 23 La decimoséptima sobre Yosbecasa, sus hijos y hermanos, doce. 24 La decimooctava, sobre Jananí, sus hijos y hermanos, doce. 25 La decimonovena sobre Malotí, sus hijos y hermanos, doce. 26 La vigésima, sobre Elyatá, sus hijos y hermanos, doce. 27 La vigésimo primera sobre Hotir, sus hijos y hermanos, doce. 28 La vigésimo segunda, sobre Gidaltí, sus hijos y hermanos, doce. 29 La vigésimo tercera sobre Majaziot, sus hijos y hermanos, doce. 30 La vigésimo cuarta para Romamti-Ezer, sus hijos y hermanos, doce.

miércoles, 19 de octubre de 2011

26

Los porteros

26 1 Estas son las clases de porteros de los coreítas: Meselemías hijo de Coré, de los hijos de Ebiasaf, 2 Meselemías tuvo hijos: el primogénito Zacarías; el segundo, Jediael; el tercero, Zebadías; el cuarto,Yataniel; 3 el quinto, Elam; el sexto, Jehojanan; el séptimo, Elyehoenay.
4 Hijos de Obededom: Semaías, el primogénito; Jehozabad, el segundo; Yoaj; el tercero; Sacar, el cuarto; Natanael, el quinto; 5 Amiel, el sexto; Isacar, el séptimo; Peualty, el octavo; pues Yavé le había bendecido. 6 A su hijo Semaías le nacieron hijos, que se impusieron en sus familias paternas,pues eran varones valerosos.
7 Hijos de Semaías: Otní, Rafael, Obed, Elzabad, y sus hermanos, hombres valerosos; Elihú y Semakías.
8 Todos éstos eran hijos de Obededom; ellos y sus hijos y sus hermanos, eran hombres de gran valor para el servicio. Sesenta y dos de Obededom.
9 Mesalemías tuvo hijos y hermanos, dieciocho hombres valientes.
10 Josías, de los hijos de Merarí, tuvo como hijos a Simrí,que hizo de primero porque, después de perder a su primogénito, su padre lo puso al frente. 11 Jilquías, el segundo; Tebalías, el tercero; Zacarías, el cuarto. El total de hijos de Josá fue de trece.
12 Estas secciones de los porteros,todo el personal masculino, igual que sus hermanos, tenían el cuidado del ministerio de la Casa de Yavé. 13 Echaron suertes para cada puerta, sobre pequeños y grandes según sus casas paternas. 14 Para la puerta oriental la suerte cayó sobre Selemías. Después echaron suertes para la puerta del norte, la cual le tocó a su hijo Zacarías, que era un prudente consejero. 15 A Obededom le tocó el sur, y a sus hijos los almacenes. 16 A Supim y a Josá, el occidente, junto a la puerta de la sala en el camino de la subida, correspondiéndose un puesto de guardia con el otro. 17 Al oriente se nombraban seis levitas por día; al norte cuatro por día; al mediodía, cuatro por día; y en los almacenes de dos en dos. 18 en el anexo de occidente, había cuatro para la subida, dos para el anexo. 19 Estas son las clases de los porteros, tanto de los hijos de los coreítas como de los hijos de Merarí.
20 Los levitas sus hermanos, custodiaban los tesoros de la Casa de Yavé y los tesoros de las cosas consagradas.
21 Entre los hijos de Ladán hijos de Gersón por la línea de Ladán y jefes de familia de Ladán, el guersonita, se contaban los hijos de Jejiel, de Zetan y su hermano Joel,estaban al frente de los tesoros de la Casa de Yavé. 23 Juntamente con los amramíes, los jisharitas, los hebronitas y los uzelitas. 24 Sabuel. hijo de Guersón, hijo de Moisés, era el tesorero mayor. 25 Sus hermanos por parte de Eliezer: Rejabías, hijo suyo; Isaías, hijo suyo; Joram, hijo suyo; Zicri, hijo suyo; Selomit, hijo suyo. 26 Este Selomit y sus hermanos estaban al cuidado de las cosas que el rey David, los cabezas de las casas paternas, y los jefes de mil y de cien y los demás jefes del ejército habían consagrado a Yavé.
27 Aquí había una parte del botín de guerra y de los despojos que los jefes habían consagrado para el sostenimiento de la Casa de Yavé. 28 Además, todo lo que habían consagrado, el profeta Samuel, Saúl, hijo de Quis, Abner, hijo de Ner y Joab, hijo de Sarvia; todo lo consagrado estaba al cuidado de Selomit y sus hermanos.
29 De los yeseritas: Kenanías y sus hijos administraban como secretarios y jueces los negocios exteriores de Israel.
30 De los hebronitas: Jesabías y sus hermanos, hombres muy valerosos en número de mil setecientos, gobernaban la parte de Israel que está al otro lado del Jordán hacia el poniente, en todos los negocios concernientes al servicio de Yavé, y del rey.
31 El jefe de los hebronitas era Jería, según la genealogía paterna de los hebronitas. Se hicieron investigaciones al respecto en el año cuarenta del reinado de David y se hallaron entre ellos hombres valerosos que habían estado en Yaser de Galaad. 32 También los hermanos de Jería eran hombres valerosos, en número de dos mil setecientos jefes de familias.
33 El rey David les dio el mando sobre los rubenitas y gaditas, y la media tribu de Manasés, en todo lo tocante al servicio de Yavé y del rey.