LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

viernes, 29 de enero de 2010

4

Progresemos hacia el hombre perfecto

4 1 Los invito pues, yo, “el preso de Cristo”, a vivir de acuerdo con la vocación que han recibido. 2 Sean humildes, amables, pacientes, y sopórtense unos a otros con amor.
3 Mantengan entre ustedes lazos de paz, y permanezcan unidos en el mismo espíritu. 4 Uno es el cuerpo y uno el espíritu, pues, al ser llamados por Dios, se dio a todos la misma esperanza. 5 Uno es el Señor, una la fe, uno el bautismo, 6 Uno es Dios, el Padre de todos, que está por encima de todos y que actúa por todos y está en todos.
7 Pero a cada uno de nosotros se nos repartió la gracia divina, según como Cristo se la midió.
8 Por eso se dijo: Subió a las alturas, llevó cautivos y dio sus dones a los hombres.
9 Subió ¿Qué quiere decir, sino que había bajado con los muertos al mundo inferior? 10 El mismo que bajó subió después por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.
11 Así, pues, Cristo es quien dio, a unos el ser apóstoles, a otros, ser profetas, o aún, evangelistas, o bien pastores y maestros. 12 Así preparó a los suyos para los trabajos del ministerio en vista a la construcción del Cuerpo de Cristo. 13 Hasta que todos nos juntemos en la misma fe y el mismo conocimiento del Hijo de Dios, llegando a ser el Hombre perfecto, con esa madurez adulta que hará de nosotros la plenitud de Cristo.
14 Entonces no seremos ya niños a los que mueve cualquier oleaje o cualquier viento de doctrina, y a quienes los hombres astutos pueden engañar para arrastrarlos al error. 15 Más bien, con un amor auténtico, creceremos de todas maneras hacia Aquel que es la Cabeza, Cristo. 16 El da organización cohesión al cuerpo entero, por medio de una red de articulaciones, que son los miembros, cada uno con su actividad propia, para que el Cuerpo crezca y se construya a sí mismo en el amor.

Revistan al hombre nuevo

17 Les digo, pues, y con insistencia los advierto en el Señor: no imiten a los paganos, que se preocupan y se mueven por cosas inútiles. Su inteligencia está en tinieblas, y se quedan en la ignorancia y la conciencia ciega, muy lejos de la vida de Dios. 18 Después de perder el sentido moral, 19 se han dejado llevar por el libertinaje y se entregan con avidez a toda clase de inmoralidad.
20 Pero ustedes no aprendieron así a Cristo, si es que de veras oyeron de él, 21 y fueron enseñados segúnla verdad que está en Jesús.
22 Ustedes tienen que dejar su manera anterior de vivir, el
hombre viejo, cuyos deseos engañosos lo llevan a su propia destrucción. 23 Dejen que su mente se haga más espiritual, para que tengan una nueva vida, 24 y revístanse del hombre nuevo. Este es al que Dios creó a su semejanza, dándole la justicia y la santidad que proceden de la Verdad.
25 Por eso, no más mentiras: que todos dígan la verdad a su prójimo, ya que todos somos parte del mismo cuerpo, 26
Enójense, pero sin pecar; que el enojo no les dure hasta el término del día, 27 y no den lugar al demonio.
28 Que el que robaba ya no robe, sino que se fatigue trabajando con sus manos en algo útil y tenga algo que compartir con los necesitados.
29 No salga de sus bocas ni una mala palabra, sino palabras buenas que edifiquen cuando sea necesario y que hagan bien a los que las oigan.
30 N entristezcan al Espíritu Santo de Dios, éste es el sello con el que fueron marcados en espera del Día de la salvación. 31 Arranquen de raíz entre ustedes: los disgustos, los arrebatos, el enojo, los gritos, las ofensas y toda clase de maldad. 32 Por el contrario, muéstrense buenos y comprensivos unos con otros, perdonándose mutuamente, como Dios los perdonó en Cristo.

5

Imiten a Dios

5 1 Como hijos amadísimos de Dios, esfuércense por imitarlo. 2 Sigan el camino del amor, a ejemplo de Cristo, que los amó a ustedes. El, en verdad, se entregó por nosotros y vino a ser la ofrenda y la víctima sacrificada, cuyo buen olor sube a Dios. 3 Y, por cuanto son ustedes santos, no se hable de inmoralidad sexual, o de codicia, o de cualquier cosa fea, ni se nombren entre ustedes. 4 Lo mismo respecto de las palabras vergonzosas, de los disparates y tonterías. Nada de eso les conviene sino más bien dar gracias a Dios.
5 Sépanlo bien: ni los corrompidos, ni los impuros, ni los exploradores, que sirven al dios Dinero, tendrán parte en el reino de Cristo y de Dios. 6 Que nadie los engañe con razonamientos huecos, ya que son éstos los pecados que Dios se prepara a condenar en aquellos que no obedecen. 7 No se metan con esa gente. 8 En otro tiempo ustedes eran tinieblas, pero en el presente son luz en el señor. Pórtense como hijos de la luz, 9 los frutos de la luz son la bondad, la justicia y la verdad bajo todas sus formas.
10 Sepan hallar lo que agrada al Señor, 11 y no tomen parte en las obras estériles de las tinieblas, al contrario, denúncienlas. 12 Es cierto que da vergüenza incluso decir lo que esa gente hace a escondidas, 13 pero, en cuanto es denunciado por la luz, todo se aclara. Más aún, lo que fue aclarado llega a ser luz.
14 Por eso se dice:

"Tú que duermes, despiértate,
levántate de entre los muertos,
y la luz de Cristo brillará sobre ti.”
15 Fíjense cómo se comportan ustedes. No anden como tontos sino como hombres responsables. 16 Sepan aprovechar el momento presente, porque estos tiempos son malos. 17 Por eso, no se dejen estar, sino que traten de comprender cuál es la voluntad del Señor.
18 No se emborrachen, el vino lleva al libertinaje, mas bien llénense del Espíritu Santo. 19 Júntense para rezar salmos, himnos y cánticos espirituales. Canten y celebren interiormente al Señor, 20 dando gracias a Dios Padre, en nombre de Cristo Jesús nuestro Señor, siempre y por todas las cosas. 21 Sométanse unos a otros por consideración a Cristo.


Maridos, amen a sus esposas

22 Que las esposas se sometan a sus maridos como al Señor. 23 En efecto, el marido es cabeza de su esposa, como Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo, del cual es asimismo Salvador. 24 Y así como la Iglesia se somete a Cristo, así también la esposa debe someterse en todo a su marido.
25 Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó al Iglesia y se entregó a sí mismo por ella. 26 Y la bañó y la santificó en la Palabra, mediante el bautismo de agua. 27 Porque, si bien es cierto, deseaba una Iglesia espléndida, sin mancha ni arrugas ni nada parecido, sino santa e inmaculada, él mismo debía prepararla y presentársela.
28 Del mismo modo los maridos deben amar a sus esposas como aman a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. 29 Y nadie jamás ha aborrecido su cuerpo, al contrario, lo alimenta y lo cuida. Eso es justamente lo que Cristo hace por la Iglesia, 30 pues nosotros somos parte de su cuerpo.
31 La Escritura dice:
Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse con su esposa, y los dos no formarán sino un solo ser. 32 Este misterio es muy grande, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. 33 En cuanto a ustedes, que cada uno ame a su esposa como a sí mismo y que la mujer, a su vez respete a su marido.

6

Hijos, padres, siervos y patrones

6 1 Hijos, obedezcan a sus padres, esto es lo justo. Honra a tu padre y a tu madre. 2 Y es el primero de los mandamientos que vaya acompañado de una promesa: 3 para que seas feliz y goces de larga en la tierra. 4 Y ustedes, padres, no hagan de sus hijos unos rebeldes, sino más bien edúquenlos usando las correcciones y advertencias que puede inspirar el Señor.
5 Siervos, obedezcan a sus patrones de este mundo con temor y temblor, con corazón sencillo, como quien obedece a Cristo. 6 No sirvan solamente cuando los vigilan o para que los feliciten los hombres, sino que sean como siervos de Cristo, que cumplen de todo corazón la voluntad de Dios. 7 Hagan su trabajo con empeño, por el Señor y no por los hombres, 8 sabiendo que el Señor dará a cada uno según el bien que haya hecho, ya sea siervo, ya libre.
9 Y ustedes patrones, obren con sus siervos de la misma manera y dejen a un lado las amenazas, sabiendo que ellos y ustedes tienen el mismo Señor, que está en el cielo y que no hace distinción de personas.

Háganse fuertes

10 Por lo demás, háganse robustos en el Señor con su energía y, su fuerza. 11 Pónganse la armadura de Dios, para poder resistir las maniobras del diablo. 12 Porque nuestra lucha no es contra fuerzas humanas, sino contra los Gobernantes y Autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras. Nos enfrentamos con los espíritus y las fuerzas sobrenaturales del mal.
13 Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila, valiéndose de todas sus armas. 14 Tomen la Verdad como cinturón, la Justicia como coraza, 15 y, como calzado el celo por propagar el Evangelio de la paz. 16 Tengan siempre en la mano el escudo de la Fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio. 17 Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios.
18 Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y protejan sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo a favor de todos los hermanos. 19 Rueguen también por mí, para que, cuando hable, se me den palabras para anunciar valientemente el Misterio del Evangelio. 20 Hasta encadenado soy embajador de este evangelio, que Dios me dé fortaleza para hablar como tengo que hacerlo.
21 Deseo también que sepan de mí y lo que hago. Se lo dirá Tiquico, ese querido hermano y fiel ministro en el Señor. 22 Lo mando precisamente para que les dé noticias nuestras y los conforte a todos.
23 Que venga sobre los hermanos la paz y el amor junto a la fe, de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús el señor. 24 Y que su bendición esté con todos aquellos que aman a Cristo Jesús nuestro Señor con un amor inquebrantable.

jueves, 28 de enero de 2010

CARTA A LOS FILIPENSES

La lectura de la presenta carta a los filipenses será para nosotros un descanso, después de las anteriores páginas, en las que Pablo enseñó y discutió con tanta fuerza. Esta es una verdadera carta, más personal , atenta y tierna, que Pablo, pero, escribió a la comunidad que siempre le demostró más cariño. Les da noticias suyas y también los invita a vivir más unidos.
Ahí escribió su tan famosa página:
Tengan en ustedes los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.
Pablo aceptó su ayuda material, demostrando así la gran confianza que les tenía. Pues, habitualmente, para que nadie lo calificara de interesado, se negaba a recibir dinero y prefería ganarse la vida con su trabajo, al mismo tiempo que predicaba.
Pablo escribió esta carta estando preso. No se sabe con certeza si se trata de su prisión en Roma en el año 62 (cuando escribió a los Efesios y Colosenses), o de un encarcelamiento en el año 56 en Efeso. A lo mejor escribió desde Roma.

1
1 Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús.
A los santos de Filipos, con sus obispos y sus diáconos, a todos ustedes que están en Cristo Jesús.
2 Reciban gracia y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.
3 Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes, 4 y siempre que rezo por todos ustedes, lo hago con alegría. 5 No puedo olvidar la cooperación que me han prestado en el servicio del Evangelio, desde el primer día hasta ahora. 6 Y si Dios empezó un buen trabajo en ustedes, estoy seguro de que lo continuará hasta concluirlo en el Día de Cristo Jesús.
7 No puedo pensar de otra manera, pues a todos los llevo en mi corazón; ya esté en la cárcel o tenga que defender y promover el Evangelio, ustedes están conmigo y participan de la misma gracia.
8 Pues Dios sabe que los amo tiernamente en el corazón de Cristo Jesús. 9 Y pido en mis oraciones que el amor crezca en ustedes, y con él alcancen conocimiento y buen juicio en todo. 10 Así sabrán reconocer lo que conviene en cada momento y, caminando con rectitud, llegarán sin tropiezo al día de Cristo, 11 llevando como fruto maduro, esa santidad que procede de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.

Cristo es mi vida

12 Hermanos, quiero que sepan que el Evangelio más bien ha progresado con todo lo que me sucede. 13 En efecto, todo en el palacio, y también los de afuera, saben que estoy encadenado por Cristo. 14 Más aún, mi condición de preso ha animado a la mayoría de nuestros hermanos en el Señor, para que se atrevan a proclamar más abiertamente y sin miedo la Palaba de Dios.
15 Algunos, es cierto, son llevados por la envidia y quieren hacerme competencia, pero otros predican a Cristo con buena intención. 16 Estos últimos obran por amor y se dan cuenta de que estoy aquí para defender el Evangelio. 17 Los primeros, en cambio, por llevarme la contraria, anuncian a Cristo con mala intención; creen con eso hacerme más amarga la cárcel. 18 Pero, al fin, ¿qué importa que unos sean sinceros y otros hipócritas? De todas maneras se anuncia a Cristo y eso me alegra, y seguiré alegrándome.
19 Yo sé que todo esto se convertirá en bien para mí, gracias a sus oraciones y la ayuda que me da el Espíritu de Cristo Jesús. 20 Tengo esperanza y estoy seguro de que no seré avergonzado en nada. Al contrario, me sentiré tan seguro como lo he estado en cualquier circunstancia, y Cristo aparecerá más grande a través de mí, sea que yo viva, sea que muera.
21 Cristo es mi vida, y de la misma muerte saco provecho. 22 Pero, si la vida en este cuerpo me permite aún un trabajo provechoso, ya no sé qué escoger. 23 Estoy apretado por los dos lados. Por una parte siento gran deseo de partir y estar con Cristo, lo que sería sin duda mucho mejor. 24 Pero a ustedes les es más provechoso que yo permanezca en esta vida. 25 Esto me convence: seguramente quedaré y permaneceré con todos ustedes para puedan progresar y alegrarse en su fe. 26 Yo sé que mi vuelta y mi presencia entre ustedes les será un nuevo motivo de satisfacción en Cristo Jesús.

Sigan firmes en la fe

27 Solamente procuren ordenar su vida de acuerdo con la Buena Nueva de Cristo. Permanezcan firmes en un mismo espíritu y luchen con un solo corazón por la fe del Evangelio. Ojalá lo pueda comprobar si voy donde ustedes y, si no voy, pueda al menos oírlo. 28 No se dejen intimidar por los enemigos. Este será un signo seguro de que ellos van a su ruina y ustedes a su salvación. 29 Eso viene de Dios, ya que por Cristo les concedió este favor, no solamente de creer en Cristo, sino también de padecer por él, 30 en la misma lucha que soporto yo, como lo han visto y ahora lo oyen de mí.

2

Imiten a Jesús humilde

2 1 Si dan algún valor a las advertencias que hago en nombre de Cristo, si pueden oír la voz del amor y quieren hacer caso de la comunión que existe entre nosotros por el Espíritu Santo, si hay en ustedes alguna compasión y ternura, 2 les pido algo que me llenará de alegría. Tengan un mismo amor, un mismo espíritu, un único sentir, 3 y no hagan nada por rivalidad o por vanagloria. Al contrario, que cada uno, humildemente, estime a los otros como superiores a sí mismo. 4 No busque nadie sus propios intereses, sino más bien el beneficio de los demás.
5 Tengan unos con otros las mismas disposiciones que tuvo Cristo Jesús.

6 El, siendo de condición divina,
no reivindicó, en los hechos, la igualdad con Dios,
sino que se despojó,
7 tomando la condición de servidor,
y llegó a ser semejante a los hombres.
Más aún; al verlo, se comprobó que era hombre.
8 se humilló y se hizo obediente hasta la muerte,
y muerte en una cruz.

9 Por eso Dios lo engrandeció
y le concedió el Nombre que está sobre todo nombre.
10 para que ante el Nombre de Jesús, todos se arrodillen,
en los cielos, en la tierra y entre los muertos.

11 Y toda lengua proclame que Cristo Jesús es El Señor,
para Gloria de Dios Padre.

12 Por tanto, amadísimos míos, que siempre me han obedecido, sigan procurando su salvación, con temor y temblor; y si lo hicieron cuando me tenían presente, más todavía cuando estoy lejos. 13 Pues Dios, es el que produce en ustedes tanto el querer como el actuar tratando de agradarle. 14 Cumplan todo sin quejas ni discusiones, 15 así no tendrán falla ni defectos y serán hijos de Dios sin reproche en medio de una raza descarriada y pervertida. Ustedes son, entre ellos, como las estrellas en el universo, 16 porque guardan la palabra de Vida. De ese modo me sentiré orgulloso de ustedes en el Día de Cristo, cuando compruebe que mis esfuerzos y mis afanes no han sido inútiles. 17 Y aunque deba dar mi sangre y sacrificarme para celebrar mejor la fe de ustedes, me siento feliz y con todos ustedes me alegro; 18 y también ustedes han de sentirse felices y alegrarse conmigo.

Los enviados de Pablo

19 El Señor Jesús me da la esperanza de que pronto les podré enviar a Timoteo, y será para mí un consuelo tener por él noticias de ustedes. 20 Pues no tengo a ningún otro que se preocupe tanto como yo por saber qué es de ustedes. 21 Todos buscan sus propios intereses, no los de Cristo Jesús. 22 Pero Timoteo ha dado pruebas como ustedes saben. Como hijo al lado de su padre, ha estado conmigo al servicio del Evangelio. 23 Por eso, pienso enviárselo apenas vea claros mis problemas. 24 Por lo demás, tengan confianza en el Señor que pronto podré ir personalmente.
25 Me pareció necesario enviarles a nuestro hermano Epafrodito, que trabajó y luchó a mi lado y al que ustedes enviaron para que me ayudara en mi gran pobreza. 26 En realidad, él los echaba mucho de menos y estaba preocupado al saber que ustedes estaban al tanto de su enfermedad. 27 Es cierto que estuvo enfermo, y a las puertas de la muerte; pero Dios tuvo piedad de él y también de mí, ahorrándome penas sobre penas. 28 Por eso, me apresuro a mandárselos, para que tengan la alegría de verlo y yo mismo quede más tranquilo. 29 Celebren, pues, su llegada, como conviene en el señor, y alégrense. Estimen mucho a las personas como él, 30 que casi murió por la obra de Cristo; pues arriesgó su vida para servirme personalmente en nombre de todos ustedes que me faltaban.

3

3 1 Por lo demás, hermanos míos, alégrense en el Señor.

No vuelvan a la Ley judía

A mí no me cansa escribirles otra vez y para ustedes es más seguro. 2 ¡Cuídense de los perros, cuídense de los malos obreros, cuídense de los que se hacen circuncisiones! 3 Nosotros somos los verdaderos circuncidados, pues servimos a Dios según el Espíritu de Dios y nos alabamos de estar en Cristo Jesús, en vez de confiar en nuestros méritos.
4 Porque, hablando de méritos humanos, yo también tendría con qué sentirme seguro. Si alguno cree que puede confiar en tales cosas, cuánto más lo puedo yo. 5 Nací de la raza de Israel, de la tribu de Benjamín, y fui circuncidado a los ocho días. Soy hebreo e hijo de hebreos; con referencia a la Ley, soy fariseo, 6 mi fanatismo lo demostré persiguiendo a la Iglesia; en cuanto a ser justo de la manera que dice la Ley, fui un hombre irreprochable.
7 Pero, fijándome en Cristo, todas esas ganancias me parecieron pérdidas. 8 Más aún, todo lo tengo al presente por pérdida, en comparación con la gran ventaja de conocer a Cristo Jesús, mi Señor: por su amor acepté perderlo todo y lo considero como basura. Ya no me importa más que ganar a Cristo 9 y encontrarme en él, desprovisto de todo mérito o santidad que fuera mío, por haber cumplido la Ley, sino aquel mérito o santidad que es el premio de la fe y que Dios da por medio de la fe en Cristo Jesús.
10 Quiero conocerlo; quiero probar el poder de su resurrección y tener parte en sus sufrimientos, hasta ser semejante a él en su muerte 11 y alcanzar; Dios lo quiera la resurrección de los muertos.
12 No creo haber conseguido ya la meta ni me considero perfecto, sino que prosigo mi carrera, hasta alcanzar a Cristo Jesús, quien ya me dio alcance. 13 No, hermanos, yo no pretendo haberlo conseguido todavía. Digo solamente esto: olvidando lo que dejé atrás me lanzo hacia adelante, 14 y corro hacia la meta, con miras al premio para el cual Dios nos llamó, desde arriba, en Cristo Jesús.
15 Todos nosotros, si somos de los “perfectos”, tenemos que pensar así; y si ustedes no están de acuerdo sobre algún punto, Dios los iluminará. 16 Mientras tanto, sepamos guardar lo que hemos conquistado.
17 Imítenme todos hermanos, y fíjense en quienes siguen los ejemplos que les doy. 18 Porque muchos viven como enemigos de la cruz de Cristo; se lo he dicho a menudo y ahora se lo repito llorando. 19 La perdición los espera; su Dios es su vientre, y se sienten muy orgullosos de cosas que deberían avergonzarlos. No piensan sino en las cosas de la tierra.
20 Para nosotros, nuestra patria está en el cielo, de donde vendrá el Salvador al que tanto esperamos, Cristo Jesús el señor. 21 Cambiará nuestro cuerpo miserable y lo hará semejante a su propio cuerpo, del que irradia su Gloria, usando esa fuerza con la que puede someter a sí todas las cosas.

miércoles, 27 de enero de 2010

4

4 1 Por eso, pues, hermanos míos a los cuales tanto quiero y echo de menos, ustedes que son mi alegría y mi corona, sigan así firmes en el Señor, amadísimos míos. 2 Ruego a Evodia, y también a Sintique que se pongan de acuerdo en el Señor. 3 Y tú, Sicigo, verdadero compañero, te pido que las ayudes, no olvides que ellas lucharon conmigo al servicio del Evangelio, junto con Clemente y mis otros colabores, cuyos nombres están escritos en el Libro de la Vida.

Alégrense

4 Alégrense en el Señor en todo tiempo. 5 Les repito: Alégrense, y den a todos muestras de un espíritu muy comprensivo. El Señor está cerca: no se inquieten por nada. 6 En cualquier circunstancia recurran a la oración y a la súplica, junto a la acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. 7 Entonces la paz de Dios, que es mucho mayor de lo que se puede imaginar, les guardará su corazón y sus pensamientos en Cristo Jesús.
8 Por lo demás, hermanos, fíjense en todo lo que encuentren de verdadero, de noble, de justo, de limpio, en todo lo que es hermoso y honrado. Fíjense en cuanto merece admiración y alabanza. 9 Todo lo que han aprendido, recibido y oído de mí, todo lo que me han visto hacer, háganlo. Y el Dios de la Paz estará con ustedes.
Agradecimiento de Pablo

10 Tuve mucho gozo en el Señor cuando vi florecer en ustedes esta preocupación por mí. En realidad, ustedes pensaban en mí; solamente hacía falta una ocasión. 11 No digo esto por estar necesitado; en efecto, aprendí a acomodarme con lo que tengo. 12 Sé pasar privaciones, como vivir e n la abundancia. Estoy entrenado para cualquier momento o situación; estar satisfecho o hambriento, en la abundancia o en la escasez. 13 Todo lo puedo en Aquel que me fortalece.
14 Sin embargo, hicieron bien al compartir mis pruebas. 15 Filipenses, ustedes lo saben; en los principios del Evangelio, cuando me alejé de Macedonia, ninguna Iglesia me abrió una cuenta de gastos e ingresos, solamente ustedes lo hicieron que, 16 durante mi permanencia en Tesalónica, me mandaron dos veces todo lo que necesitaba.
17 Desde luego no estoy buscando regalos, más me interesa que la cuenta de ustedes vaya subiendo. 18 Por el momento, tengo todo lo que necesito, y más de lo que necesito. Tengo de sobra con lo que Epafrodito me entregó de parte de ustedes, y que recibí como esos sacrificios
“que agradan a Dios y cuyo olor sube hasta él”. 19 estoy seguro que mi Dios proveerá a todas las necesidades de ustedes, según su riqueza y su generosidad en Cristo Jesús.
20 Gloria a Dios, nuestro Padre, por los siglos de los siglos. Amén. 21 Saluden a cada uno de los que creen en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo saludan a ustedes. 22 Todos los santos de aquí los saludan, especialmente los de la casa de César. 23 La gracia de Cristo Jesús, el Señor, sea con su espíritu.