LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

miércoles, 7 de diciembre de 2011

16

16 1 Apenas pasó David la cumbre, vino a su encuentro Sibá, servidor de Mipibaal, con un pare de burros cargados con doscientos panes, cien racimos de uvas pasas, cien frutas de de la estación y un botellón de vino. 2 Como el rey le preguntaba qué iba a hacer con eso, respondió: "Los burros son para que monte en ellos la familia del rey; el pan y las frutas, para que se alimenten los jóvenes; el vino, para que beban los que se cansen en el desierto."
3 El rey preguntó: "Dónde esta el hijo de tu señor?" Sibá respondió: "Se quedó en Jerusalén, pues se dijo: Hoy la gente de Israel me devolverá el reino de mi padre." 4 Entonces el rey dijo :"Todo lo que posea Mipibaal ahora es tuyo:" Y Sibá, arrodillándose, le dijo: "¡No sé cómo agradecértelo, oh, rey, mi señor!"

5 Al llegar a Bajurim, salió a su paso, insultándolo, un hombre de la familia de Saúl, llamado Semeí. 6 Lanzaba piedras a David y a sus oficiales, sin importarle gente y los guardias que rodeaban al rey.
Maldecía al rey en estos términos: 7 "Vete, vete, hombre sanguinario y perverso. 8 Yavé hace recaer sobre tu cabeza toda la sangre de la familia de Saúl, que masacraste. Así como tú le quitaste el trono a A Saúl, así también Yavé se lo ha dado a tu hijo Absalón. Tú eres un criminal, por eso te persigue la desgracia."
9 Abisaí, hijo de Sarvia, dijo al rey: "¿Cómo se atreve ese perro hediondo a insultarte? Déjame pasar el torrente, y le corto la cabeza."
10 Pero el rey respondió: "¡Ustedes nunca me comprenderán, hijos de Sarvia! Si Yavé le ordenó que me maldijera, ¿quién podrá preguntarle por qué lo hace?" 11 Y David dijo a Abisaí y a sus servidores: "Si mi propio hijo quiere matarme, con mayor razón este hombre de la tribu de Saúl. Déjenlo que me maldiga si Yavé se lo ha mandado. 12 Ojalá que viendo mi angustia, Yavé se apiade de mí y cambie mi desgracia de hoy en felicidad."
13 David y su gente siguieron su camino, mientras Semeí, desde el otro lado de la quebrada, continuaba maldiciéndolo, tirando piedras y levantando polvo. 14 Llegaron agotados a un lugar donde recuperaron las fuerzas.

15 Absalón acompañado de Ajitofel, entró con todos los hombres de Israel en Jerusalén. 16 Jusay, el arquita, amigo de David, le vino a saludar: "¡Viva el rey!" Y Absalón le dijo: "¿Este era el aprecio que tenías por tu amigo? ¿Por qué no te fuiste con él?" 18 Jusay respondió: "No, yo pertenezco y yo serviré a aquel que Yavé, todo el pueblo y todos los hombres de Israel han elegido. 19 Por lo demás, ¿a quién voy a servir?, ¿no eres tú el hijo de david? Cómo he servido a tu padre, así te serviré." 20 Absalón dijo a Ajitofel: "¿Díganme qué es lo que vamos a hacer?" 21 Ajitofel respondió: "Acuéstate con las concubinas de tu padre, que dejó para guardar el palacio, así todo Israel sabrá que rompiste totalmente con tu padre y tus partidarios cobrarán más ánimo."
22 Levantaron, pues, para Absalón una tienda en la terraza, y todo Israel lo vio entrar con las concubinas de su padre. En ese tiempo, los consejos de Ajitofel eran tenidos como palabras de Dios, tanto por David como por Absalón.

martes, 6 de diciembre de 2011

17

17 1 Ajitofel dijo a Absalón: "Déjame elegir doce mil hombres para ir en persecución de David esta misma noche. 2 Me dejaré caer cuando esté cansado y sin fuerzas, lo tomaré por sorpresa y toda la gente que está con él huirá. Así mataré al rey solo 3 y te traeré de vuelta a todo el pueblo, como viene la novia a su esposo. Pues lo que tú quieres es la vida de uno solo; en cambio, al pueblo no le pasará nada." 4 La idea agradó a Absalón y a toedos los dirigentes de Israel. 5 Sin embargo, Absalón dio: "Llamen también a Jusay, el arquita, para saber lo que piensa."
6 Cuando éste llegó, Absalón le preguntó: "¿Qué te parece lo que nos ha propuesto Ajitofel? ¿Lo crees conveniente?" 7 Jusay contestó: "Por esta vez, al menos, no es bueno el consejo de Ajitofel. 8 Pues tú sabes que tu padre y sus hombres son gente decidida y están envalentonados como si a una osa en el campo le quitaran su cría. Tu padre sabe mucho de guerra y no se queda a descansar de noche con sus tropas. 9 Seguro que ahora está escondido en alguna caverna u otro lugar. Si al principio caen algunos de los nuestros, se dirá que han sido derrotas las tropas de Absalón. 10 Y sucederá que hasta los más valientes, cuyo coraje es semejante al de un león, se desanimarán porque todo Israel sabe que tu padre y los que están con él son valientes. 11 Por eso más bien te aconsejo que mandes reunir a todo Israel, desde Dan hasta Bersebá, y que tú mismo marches al frente de ese ejército tan numeroso como las arenas del mar. 12 Atacaremos a David dondequiera que se encuentre, caeremos sobre él como el rocío sobre la tierra, y no dejaremos con vida ni a él, ni a ninguno de los hombres que lo acompañan. 13 Si se retira a una ciudad, todo Israel juntará cordeles para echar esa ciudad a una quebrada, hasta barrerla de la superficie."
14 Absalón y todos los israelitas dijeron: "El conssejo de Jusay, el arquita, es mejor que el de Ajitofel." Es que Yavé había decidido que no se tomara en cuenta el hábil plan de Ajitofel para que le fuera mal a Absalón.
16 Después Jusay dijo a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: "Esto ha aconsejado Ajiftofel a Absalón y a los dirigentes de Israel, y esto he aconsejado yo. 16 Ahora comuníquenle a David que no pase la noche en los pasos del desierto, sino más allá, pues el rey su ejército corren el riesgo de ser exterminados."
17 Jonatán y Ajimás estaban junto a la fuente de Roguel. Una sirvienta fue a avisarles para que ellos fueran a comunicarlo al rey, pues no podía dejarse ver entrando en la ciudad. 18 Pero los vio un joven que fue con el cuento a Absalón. Los dos, sin embargo, caminando muy rápido, alcanzaron a llegar a casa de un hombre de Bajurim que tenía un pozo en el patio, y allí se metieron. 19 La mujer tomó una manta, tapó con ella el pozo y esparció encima grano partido para que no se notara.
20 Los servidores de Absalón entraron en la casa de la mujer y preguntaron: ¿Dónde están Ajimás y Jonatán? Ella respondió: "Ya han pasado el estanque." Se pusieron a buscarlos, pero como no los encontraron se volvieron a Jerusalén. 21 Una vez que se marcharon los servidores de Absalón, los otros salieron del pozo y fueron a informar al rey David: "Levántate y pasa rápidamente el Jordán, porque éste es el consejo que ha dado Ajitofel contra ustedes."
22 David y todo el ejército que lo acompañaba se pusieron en camino y pasaron el Jordán, de modo que al amanecer todos lo habían pasado.
23 Cuando vio Ajitofel que no habían seguido su consejo, ensilló a su burro y partió a su ciudad. Una vez en su casa, puso todo en regla y luego se ahorcó. Su cadáver fue sepultado junto a su padre.
24 David había llegado a Majanaím cuando Absalón atravesaba el Jordán con todos los israelitas. 25 Absalón había puesto a la cabeza del ejército a Amasá, en lugar de Joab. Amasá era hijo de un hombre llamado Jitrá, ismaelita, que se había unido con Abigaíl, hija de Jesé, hermana de Sarvia, madre de Joab. 26 Absalón y los hombres de Israel pasaron al país de Galaad e instalaron allí su campamento.
27 En cuanto llegó David a Majanaím, Sobí, del pueblo de Rabbat-Amón, junto con Maquir, del pueblo de Lodebar y Barzilay, el galaadita de Roguelim, 28 trajeron colchones, mantas, vasijas, como también trigo, cebada, harina, granos tostados, habas lentejas, miel, mantequilla y queso de oveja y de vaca, para que David y su gente pudieran alimentarse, 29 pues pensaban: "Todos han sufrido hambre, sed y cansancio en el desierto."

18

18 1 David pasó revista a su ejército y puso a la cabeza jefes de mil y de cien. Luego lo dividió en tres cuerpos. 2 Un tercio a las órdenes de Joab; otro, a las órdenes de Abisaí, hijo de Sarvia, hermano de Joab, yh el otro tercio, a las órdenes de Itaí de Gat. Después David dijo al ejército: "Yo también iré con ustedes." 3 La tropa respondió: "Tú no debes ir, pues a nadie le llamaría la atención si huimos o si muere la mitad de nosotros:; tú, en cambio, eres como diez mil de nosotros. Es mejor que te quedes en la ciudad y puedas socorrernos."
4 El rey les dijo: "Haré lo que ustedes digan"; y se quedó junto a la puerta, mientras el ejército salí a por grupos de cien y de mil. 5 El rey ordenó a Joab, a Abisaí y a Italí lo siguiente: "Por el amor que me tienen traten bien a Absalón". 6 Y todo el ejército supo que el rey había dado esta orden a los jefes.

Derrota y muerte de Absalón

El ejército de David salió al campo contra la gente de Israel y pelearon en los bosques de Efraím. 7 Los de Israel fueron derrotados por los seguidores de David; fue una gran derrota en que murieron vente mil hombres.
8 La batalla se había extendido por todos los alrededores y perecieron más hombres en las barrancas del bosque que en el combate.
9 Absalón iba montado en su mula, cuando se encontró con los hombres de David. Al tratar de pasar el animal por debajo de una encina, se le enredó el cabello a Absalón en las ramas, quedando colgado entre el cielo y tierra mientras la mula seguía su camino. 10 Alguien lo vio y fue a anunciárselo a Joab.
11 Joab le dijo al que le traía la noticia: "Ya que lo viste así, ¿por qué no lo mataste? Te habría recompensado con diez monedas de plata y un cinturón. 12 El nombre respondió: "No mataría al hijo del rey nin aunque me hubieras puesto en las manos mil monedas de plata, pues estábamos presentes cuando el rey les ordenó a ustedes que por amor aél no mataran a Absalón. 12 Si yo hubiera actuado en contra de mi conciencia, el rey lo había al fin sabido y tú mismo no me habrías defendido." 14 Joab le respondió: "No tengo tiempo para perder contigo."
Y yendo al árbol de donde colgaba Absalón, le clavó personalmente tres dardos en el corazón, cuando aún estaba vivo. 15 Entonces se acercaron diez jóvenes escuderos de Joab y lo remataron.
16 Después de esto, Joab hizo tocar las trompetas para que el ejército dejara de perseguir a Israel. 17 En seguida tiraron el cuerpo de Absalón a una gran fosa en el bosque, y amontaron piedras encima.
Entre tanto, todos los israelitas se habían dispersado, yendo cada uno a su lugar.

18 Absalón se había hecho levantar, en vida, un monumento en el valle del rey, pues decía: "Yo no tengo hijos para conservar el recuerdo de mi nombre." Había puesto su nombre al monumento, que todavía hoy se llama "el monumento de Absalón".
19 Ajimás, hijo de Sadoc, dijo: "Déjame ir corriendo a anunciar al rey la buena noticia de que Yavé lo había librado de las manos de sus enemigos." 20 Joab le respondió: "Tú no serás por ahora el mensajero, pues la noticia que hay que llevar no es buena, sino mala, ya que ha muerto el hijo del rey. Será para otra vez." 21 Entonces Joab dijo a un cusita: "Anda a comunicarle al rey lo que has visto." El cusita se arrodilló ante Joab y fue corriendo. 22 Ajimás, hjijo de Sadoc, insistió nuevamente y dijo a Joab: "Pase lo que pase, déjame correr tras el cusita." Joab le respondió: "¿Por qué quieres correr, hijo mío? Esta noticia no te traerá recompensa." 23 Ajimás prosiguió: "No importa. Déjame ir." Joab le replicó;: Bueno, anda." Ajimás corrió el camino de la llanura y adelantó al cusita.
24 David estaba sentado entre las dos puertas. El centinela que estab apostado encima de la muralla vio que un hombre solo se acercaba corriendo.

Anuncian a David la muerte de Absalón

25 El centinela anunció al rey que un hombre se acercaba solo. El rey dijo: "Si viene solo es porque trae buenas noticias." 26 Mientras se acercaba este hombre, el centinela de la puerta vio a otro que llegaba corriendo y lo anunció al rey. David dijo:"También éste trae buenas noticias." 27 En este momento, el centinela dijo: "por el modo de correr, el primero me parece Ajimás, hijo de Sadoc." David respondió: "Es un hombre valioso; por tanto , trae buenas noticias."
28 Arrodillándose delante del rey, Ajimás le dijo: "Oh, rey , bendigamos a Yagé, tu Dios, porque destruyó a los que se rebelaban contra ti." 29 David preguntó: "¿Está bien el joven Absalón?" Ajimás le contestó: "Cuando Joab me enviaba, vi un gran alboroto, pero no supe qué era." 30 El rey le dijo: "Quédate juto a mí." Y se quedó. 31 En ese momento llegó el otro mensajero, el cusita, diciendo: "Oh mi rey, ¡buenas noticias! Yavé te hizo justicia y te libró de todos tus enemigos." 32 David le preguntó: "¿Cómo está el joven Absalón?" El cusita contestó:"Que tengan la suerte de ese joven todos los enemigos de mi señor, el rey."

lunes, 5 de diciembre de 2011

19

19 1 El rey se emocionó mucho, subió a la habitación que había sobre la puerta y se puso a llorar, diciendo entre sollozos: "Absalón, ¡hijo mío! ¡Hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón! Ojalá yo hubiera muerto en lugar tuyo, ¡hijo mío!"
2 Joab supo que el rey lloraba y se lamentaba por Absalón. 3 Y aquel día, la victoria se cambió enluto para todo el ejército, pues todo supieron que el rey lloraba la muerte de su hijo. 4 Por ello, las tropas entraron a la ciudad silenciosamente, como entra avergonzada la gente, después de huir de la batalla. 5 El rey, mientras tanto, con el rostro cubierto, daba fuertes gritos, diciendo: "Hijo mío, ¡Absalón! Absalón, hijo mío... ¡hijo mío!"
6 Joab entró a la casa del rey y le dijo: "Hoy llenas de vergüenza a todos los que lucharon por ti, salvando tu vida y la de toda tu familia. 7 Pues, con tu actitud, muestras que amas al que te odia y que odias al que te ama. Hoy has mostrado lo poco que te importan tus oficiales y tus soldados, y bien se ve que estarías feliz si hubiéramos muerto todos nosotros y no Absalón. 8 Por ello, levántate, sal y agradece a tus soldados, que si no sales, te juro por Yavé que esta mismo noche no te quedará ningún soldado y ésta será la peor de las desgracias que te haya sucedido desde tu niñez hasta el día de hoy."

David vuelve a Jerusalén

9 Entonces el rey se levantó y se sentó junto a la Puerta. Cuando se supo que el rey estaba sentado a la Puerta, vino todo el ejército a presentarse delante de él.
Los de Israel habían huido cada uno a su hogar. 10 En todas las tribus de Israel se escuchaba la misma queja: "El rey nos libró de nuestros enemigos, nos salvó de los filisteos y ahora tuvo que huir lejos de Absalón. 11 Pero como Absalón, a quien habíamos ungido como nuestro rey, ha muerto en la batalla, ¿por qué no hacen algo para que vuelva el rey?"
12 Al saberlo el rey, mandó decir a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: "Digan a los dirigentes de Judá: ¿Por qué van a ser los últimos en hacer que el rey vuelva a su casa? 13 Ustedes, que son mis hermanos, de mi misma raza, ¿van a ser los últimos? 14 Digan también a Amasá: ¿No eres tú de mis huesos y de mi carne?, que Dios me castigue si no te hago para siempre jefe de mi ejército, en lugar de Joab." 15 Entonces todos los hombres de Judá se pusieron de acuerdo como un solo hombre y mandaron a decir al rey: "Vuelve tú con toda tu gente."
16 El rey volvió y llegó al río Jordán. Los de Judá habían llegado hasta Guilgal, para salir y encontrar el rey, y ayudado a pasar el Jordán.
17 Semeí, hijo de Guera, de la tribu de Benjamín, que era de Bajurim, bajo apresuradamente con los hombres de la tribu de Judá al encuentro del rey David. 18 Lo acompañaban mil hombres de la tribu de Benjamín. También Sibá, mayordomo de la familia de Saúl, vino con sus quince hijos y veinte servidores. Pasaron el Jordán antes que el rey y se pusieron a su disposición, 19 ayudando a vadear el río a la familia del rey y haciendo todo lo que éste les pedía.
20 En cuanto a Semeí, hijo de UGera, se presentó al rey cuando hubo pasado el Jordán y le dijo: "Que mi señor el rey perdone y olvide la falta que cometí yo, su siervo, el día en que salía de Jerusalén; que no le dé importancia, 21 porque reconozco que he pecado y por eso hoy he sido el primero en la tribu de José en venir a su encuentro."
22 Entonces intervino Abisaí, hijo de Sarvia, diciendo: "¿Acaso Semeí no merece la muerte por haber maldecido al ungido de Yavé?" 23 Pero David le contestó: "¡Líbreme Dios de pensar como ustedes, hijos de Sarvia! ¿Por qué me dan este mal consejo? ¿En un día como éste va a morir alguien en Israel? 24 ¿Acaso no me doy cuenta que hoy vuelvo a ser rey de Israel?" Y dijo a Semeí: "No morirás". Y el rey se lo juró.
25 También vino a su encuentro Mipibaal, hijo de Saúl, que no se había lavado los pies ni las manos, ni arreglado su bigote, ni lavado su ropa, desde el día en que el rey se había marchado hasta que volvió en paz. 26 Cuando llegó de Jerusalén, al encuentro del rey, éste le dijo: 27 "Mipibaal, ¿por qué no viniste conmigo?" El respondió: "Porque mi servidor me engañó, pues yo, siervo tuyo, le dije: "Ensilla el burro para montar en él e ir con el rey; porque soy cojo". 28 El me ha calumniado ante ti. Pero, como mi señor rey es como un ángel de Dios, haz lo que mejor te parezca, 29 porque toda la familia de mi padre merecía la muerte de parte del rey y, sin embargo, tú me has puesto entre los que comen a tu mesa. ¿Con qué derecho, pues, podré exigirte algo?"
30 El rey le respondió: "¿Para qué tantas palabras? He decidido que tú y Sibá se repartan las tierras." 31 Mipibaal dijo al rey: "Puede llevárselo todo, ya que mi señor el rey ha vuelto en paz a su casa".
32 Barzilay, el anciano galadita de ochenta años, bajó también de Roquelim para acompañar al rey en el paso del Jordán. 33 El le había proporcionado alimentos durante su permanencia en Majanaím, pues era un hombre de buena situación. 34 El rey le dijo: "Ven conmigo y en tu vejez te mantendré junto a mí en Jerusalén."
35 Pero Barzilay respondió: "Me que3dan pocos años de vida para subir con el rey a Jerusalén. 36 tengo ochenta años. Ya no distingo lo bueno y lo malo. Ya no saboreo ni lo que como ni lo que bebo, ni siquiera puedo oír la voz de los cantores. 37 ¿Para qué voy a ser una carga para ti? Te acompañaré un poco más allá del Jordán, pero no veo por qué me concedes esta recompensa. 38 Permíteme volver a mi ciudad para morir junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Que mi hijo Kimham, aquí presente, siga contigo. 39 Dale lo que tú quieras." El rey contestó: "Que venga conmigo Kimham; haré por él lo que quieras, y cuanto tú me pidas te lo concederé."

40 Después del rey, todo el pueblo atravesó el río Jordán. David besó y bendijo a Barzilay y éste volvió a su casa.
41 El rey se dirigió a Guilgal, acompañado de Kimham, de todo el ejército de Judá y de la mitad del ejército de Israel. 42 Los hombres de Israel se acercaron al rey y le dijeron: "¿Por qué nuestros hermanos, los hombres de Judá, te han poco menos que secuestrado? Ellos te han hecho cruzar el Jordán a ti con toda tu familia y todos tus partidarios."
43 Al oír esto, los hombres de Judá les respondieron: "Lo hacemos porque el rey es nuestro pariente. ¿Qué sacan con enojarse por eso? ¿Acaso vivimos a costilla del rey o nos ha hecho algún regalo especial?" 44 Lo de Israel respondieron: "Tenemos más derechos que ustedes sobre el rey, pues somos diez por uno, ¿por qué, pues, nos ofenden de esa manera? Además el rey nos debe más que a ustedes. ¿No hemos sido los primeros en hacer volver al rey David?" Pero los de Judá contestaron con palabras más duras.

20

Rebelión de Sabá

20 1 Había allí un hombre perverso llamado Sebá, hijo de bikrí, de la tribu de Benjam+in, que hizo sonar la trompeta y dijo: "¡Nada tenemos que ver con David ni con su herencia! ¡Váyase cada un a su hogar, Israel!"
2 Y todos los hombres de Israel se apartaron de David para seguir a Sebá; en cambio, los hombres de Judá permanecieron fieles a su rey, desde el Jordán hasta Jerusalén.
3 David entró en su casa, en Jerusalén, tomó a la diez concubinas que había dejado para cuidar la casa y las puso bajo vigilancia. Se preocupó de su mantenimiento, pero ya no se acercó a ellas y permanecieron encerradas como viudas hasta el día de su muerte. 4 El rey dijo a Amasá: "Reúneme a los hombres de Judá en el plazo de tres días. Y luego preséntate aquí." 5 Amasá fue a congregar a los de Judá, pero demoró más tiempo del señalado. 6 Entonces David dijo a Abisaí: "Sebá, hijo de Bikrí, nos hará más daño que Absalón. Toma, pues, a los hombres de mi guardia y persíguelo para que no se nos escape, refugiándose en alguna ciudad fortificada." 7 Salieron con Abisaí, de Jerusalén, los hombres de Joab, ´los kereteos, los peleteos y todos los valientes en persecución de Sebá. 8 Estaban junto a la gran piedra que hay en Gabaón, cuando Amasá se presentó ante ellos. Joab vestía un traje militar y sobre él llevaba ceñida al costado una espada en su vaina, aquella se salió y quedó colgando. 9 Joab dijo a Amasá: "¿Cómo está tu salud, hermano mío?" Y lo tomó de la barba con la mano derecha como para besarlo. 10 Amasá no vio la espada que Joab tenía en la mano, y éste lo hirió en el vientre, derramando sus entrañas en el suelo, no tuvo que repetir el golpe, pues Amasá murió. Luego Joan y su hermano Abisaí siguieron en persecución de Sebá, hijo de Bikrí.
11 Uno de los servidores de Joab se quedó junto al cadáver y decía: El que esté por David y quiera a Joab que lo siga." 12 Amasá, mientras tanto, se revolvía en su sangre, en medio del camino. Viendo que todo el mundo se detenía a mirarlo, el hombre lo sacó del camino y lo tapó con un paño. 13 Una vez que lo hubo apartado del camino, ya nadie se detuvo y todos pasaban de largo siguiendo a Joab, que iba en persecución de Sebá.
14 Joab pasó por todas las tribus de Israel y llegó a Abel-Bet-Maaká. Toldos los aliados se reunieron y lo siguieron. 15 Llegaron y sitiaron Abel-Bet-Maaká, donde estaba Sebá. Levantaron un terraplén frente a la muralla de la ciudad y todo el ejército que seguía a Joab cavaba debajo de la muralla par a hacerla caer. 16 Entonces, una mujer astuta gritó desde la ciudad: "Escuche, escuchen. Digan a Joab que deseo hablar con él."
17 Joab se acercó y la mujer le preguntó: "¿Tú eres Joab?" El respondió: "Yo soy". Ella, entonces dijo: "Escúchame." 18 Y expresó: "Antes se decía: Vayan a consultar a Abel y en Dan 19 si quieren conocer las antiguas costumbres de los fieles en Israel. ¿Por qué intentas destruir una ciudad madre de ciudades en Israel? ¿Por qué quieres destruir una heredad de Yavé?" 20 Joab respondió: "¡Lejos de mí"! Yo no quiero destruir. 21 No se trata de eso, sino que buscamos a un hombre llamado Sebá, hijo de Bikrí, que levantó su mano contra el rey David. Entréguenlo y nos iremos d ela ciudad."
La mujer dijo: "Muy bien, te vamos a tirar su cabeza por encima de los muros." 22 Junto a todo el pueblo y le habló con tal convencimiento que cortaron la cabeza a Sebá y se la arrojaron a Joab. Entonces éste hizo sonar la trompeta y se alejó de la ciudad; cada uno se volvió a su casa, y Joab a Jerusalén, donde estaba el rey.
23 Joab era jefe de todo el ejército de Israel; Benaís, hijo de Yoyadá, era jefe de los kereteos y peleteos. 24 Adoram era inspector de impuestos, y Josafat, hijo de Ajidoc y Abiatar eran sacerdotes. 26 Irá, descendiente de Jair, también era sacerdote de David.

viernes, 2 de diciembre de 2011

21

21 1 En tiempo del rey David hubo una gran hambre que duró tres años seguidos. David hizo la consulta a Yavé, yla respuesta fue: "Hay una maldición sobre Saúl y su descendencia, porque mató a los gabaonitas." 2 (Los gabaonitas no pertenecían al pueblo de Israel, sino que eran descendientes de los amorreos. Habían hecho alianza con los isaraelitas y a pesar de ello, Saúl, en cierta ocasión, quiso exterminarlos, pensando hac er algo bueno para Israel y Judá.)
3 David, pues, llamó a los de Gabaón y les dijo: "¿Qué debo hacer con ustedes? ¿Cómo podré desagraviarles para que ahora bendigan a la herencia de Yavé?"
4 Los gabaonitas respondieron: "No tenemos queja contra Saúl y su familia por asunto de oro o de plata, tampoco queremos que muera nadie de Israel."
David insistió: "Haré por ustedes lo que me digan." 5 Ellos replicaron: "Aquel hombre nos persiguió y nos masacró, y pretendía exterminarnos para que no quedara ninguno de nosotros en Israel. 6 Entréganos a siete de sus descendientes y los ahorcaremos en Gabaón ante Yavé." David les dijo: "Se los entregaré."
7 El rey perdonó a Mipbaal, porque era hijo de Jonatán, con el que había hecho un pacto ante Yavé. 8 Pero a Mipibaal y a Armoní, los dos hijos de Rifá y Saúl, y a los cinco hijos que Merbo, la hija de Saúl, había tenido de Adriel, 9 los entregó a manos de los gabaonitas, que los ahorcaron en el cerro, delante de Yavé.
Los siete murieron juntos. Eran los primeros días de la cosecha, cuando comienza la siega de la cebada.
10 Risfá, la hija de Haya, extendió un saco sobre el roquerío y se quedó allí el tiempo de la siega hasta la estación de las lluvias. No permitió que los destrozaran ni las aves de rapiña, en el día, ni las fieras salvajes durante la noche.
11 Cuando supo David lo que había hecho Risfá, concubina de Saúl, 12 fue a Jabés de Galaad a pedirles los huesos de Saúl y de su hijo Jonatán a las autoridades de la ciudad. Ellos, en efecto, los habían retirado de los muros de Bet-San, donde los habían colgado los filisteos el día que mataron a Saúl en Gelboé. 13 Desde allí subió los huesos de Saúl y de su hijo Jonatán y los juntó con los huesos de los que habían sido colgados. 16 Todos juntos fueron sepultados en tierra de Benjamín, en Selá, en el sepulcro de Quis, padre de Saúl. Se hizo todo lo que el rey había ordenado, y después de esto Dios tuvo piedad del país.
15 De nuevo hubo guerra entre los filisteos e Israel. David con sus servidores bajaron y atacaron a los filisteos. 16 En el momento que David estaba cansado, se presentó Dodó, hijo de Joas, descendiente de Rafá, quien tenía una lanza de bronce que pesaba tres kilos y medio, además de su espada nueva. Este trató de matar a David. 17 Pero Abisaí, hijo de Sarvia, vino en su ayuda e hirió de muerte al filisteo. Entonces, los hombres de David le pidieron con insistencia: "No salgas más con nosotros a la guerra para que no se apague la antorcha de Israel."
18 En Gob hubo otra batalla contra los filisteos, en la que Sibekay de Jusa mató a Saf, otro de los descendientes de Rafá.
19 Hubo todavía otro combate en Gob contra los filisteos, y Eljanán, hijo de Jair de Belén, mató a Goliat de Gat; el mango de su lanza era tan enorme como un palo de telar. 20 También hubo un combate en Gat. Había allí un hombre de gran estatura que tenía seis dedos en cada manos y en cada pie, veinticuatro dedos en total. También era descendiente de Rafá. Desafió a Israel, pero Jonatán, hijo de Simá, hermano de David, lo mató.
22 Estos cuatro descendientes de Rafá habían nacido en Gat y cayeron en manos de David y sus servidores.

22

El cántico de David

22 1 David dirigió a Yavé las palabras de este cántico cuando éste lo libró de Saúl y de todos sus enemigos. Dijo:

2 Yavé es mi roca y mi fortaleza,
mi libertador y mi Dios,
3 Es la roca en que me asilo,
mi escudo y mi salvación,
mi fortaleza y mi refugio.
Tú, mi Salvador, me salvas de la violencia.
4 Invoqué a Yavé digno de alabanza
y me encuentro libre de mis enemigos.
5 Me rodeaban las olas de la muerte,
los torrentes de Belial me habían sorprendido.
6 Los lazos del Lugar Oscuro me rodeaban,
delante de mí estaban preparadas trampas de muerte.
7 En mi angustia clamé a Yavé,
invoqué a mi Dios,
desde su templo oyó mi voz,
y mi clamor llegó a sus oídos.
8 Y la tierra se estremeció y tembló,
los cimientos de los cielos se conmovieron,
se estremecieron porque él estaba enojado.
9 Subía humo de sus narices
y de su boca salía un fuego devorador;
con carbones encendidos.
10 Inclinó los cielos y bajó,
una oscura nube tenía bajo sus pies.
11 Montó en un querubín y voló,
planeó sobre las alas del viento.
23 Su séquito era de tinieblas,
su tienda. de nubes de agua,
de espesos nubarrones.
13 Un resplandor iba delante de él,
brasas ardientes lo alumbraban.
14 Truena Yavé desde los cielos,
el Altísimo hace oír su voz;
15 Lanza sus flechas y dispersa los enemigos,
sale un rayo y los derrota.
16 El fondo del mar queda a la vista,
aparecen los cimientos del mundo
ante la amenaza de Yavé,
ante el viento que sale de sus narices.
17 Extiende su mano desde lo alto y me toma,
me saca de las profundas aguas.
18 Me libra del enemigo poderoso,
del mis adversarios, demasiado fuertes para mí,
19 Ellos me asaltaban el día de mi desgracia,
pero Yavé fue mi protección.
20 Me sacó a espacio abierto,
me salvó, porque me ama.
21 Yavé me recompensa según mi justicia
y me paga según la pureza de mis manos.
22 Porque he andado en los caminos de Yavé
y no he hecho mal apartándome de mi Dios
23 Tengo presentes todas sus decisiones
y no me he alejado de sus mandamientos.
24 De nada se me puede acusar delante de él
y me mantengo lejos del pecado.
25 Y Yavé me recompensa según mi justicia
y conforme a la pureza de mis acciones ante él.
26 Con el piadoso te muestras piadoso,
e irreprochable con el perfecto,
27 puro con el puro,
pero astuto con el malicioso.
29 Tú que salvas al pueblo humillado
y humillas a los ojos altaneros.
29 Yavé, tú eres mi lámpara,
mi Dios, iluminas mis tinieblas;
30 Contigo rehuyo el cerco
y con mi Dios asalto murallas.
31 El camino de Dios es perfecto,
la palabra de Yavé es segura,
él es escudo para cuantos se acogen a él.
32 ¿Quién es Dios fuera de Yavé?
¿Quién es roca sino nuestro Dios?
33 Este Dios es mi refugio y mi fortaleza
y me hace totalmente despejado el camino.
34 Hace mis pues como los de la cierva
y me mantiene de pie en las alturas.
35 El adiestra mis manos para el combate,
y mis brazos para estirar el arco de bronce.
36 Tú me das tu escudo salvador
y tu bondad me hace grande.
37 Alargas mis pasos cuando camino
y mis tobillos no se doblan.
38 Persigo a mis enemigos, acabo con ellos
y no vuelvo basta haberlos acabado;
39 Los derribo y aya no pueden levantarse,
caen, y quedan bajo mis pies.
40 Me das fortaleza para el combate
y doblegas ante mí a mis opresores.
41 A mis enemigos los haces dar la espalda,
y acabo con aquellos que me odian.
42 Ellos gritan, pero no hay salvador,
claman, pero Dios no les responde.
43 Los machaco como polvo de las plazas,
y los piso como el barro de las calles.
44 Me libras de las rebeldías de mi pueblo,
y me pones a la cabeza de las naciones,
me obedecen pueblos desconocidos.
45 Hijos de extranjeros me vienen a alabar,
son todo oídos y me obedecen.
46 Los hijos de extranjeros desfallecen
y abandonan temblorosos sus refugios.
47 ¡Viva Yavé! ¡Bendita sea mi Roca!
¡Alabado sea Dios mi Salvador!
48 El Dios que me da la venganza
y quebranta los pueblos debajo de mi.
40 Tu me salvas de mis enemigos.
Tú me elevas por encima de mis agresores;
y me libras de los hombres violentos.
50 Por eso te alabaré en medio de los paganos.
Y quiero cantar a tu Nombre.
51 Yavé multiplica las victorias de su rey
y muestra su bondad a su ungido,
a David y a su descendencia, para siempre."