LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

miércoles, 2 de noviembre de 2011

19

19 1 Cuando terminaron de hablar, el rey Ezequías rasgó sus vestiduras, se puso un saco y se fue a la Casa de Yavé. 2 En seguida mandó a Elyaquim, a Sobna y a los ancianos de los sacerdotes, todos vestidos con sacos, adonde Isaías, el profeta, hijo de Amós. 3 Ellos los consultaron así de parte de Ezequías: "Este es un día de angustia, de castigo y de vergüenza. Los hijos están para nacer, y falta la fuerza para darlos a luz. 4 Ojalá que Yavé haya escuchado las palabras del general que mandó el rey asirio para insultar al Dios vivo. Ojalá Yavé, tu Dios, castigue lo que ha oído. 5 Y tú, ruégale por los pocos que todavía quedamos."
6 Isaías les contestó: "Ustedes dirán a su señor esta palabra de Yavé: No te asustes por las injurias que escuchaste, por las que me blasfemaron los mozos del rey de Asur. 7 Lo voy a impresionar con una noticia, de manera que vuelva a su país, y en su país será asesinado."
8 Se fue el general y encontró al rey de Asur que estaba atacando la ciudad de Libna. 9 Pues sabía que el faraón Taraca había salido a atacarlo y por eso se había ido de su campamento de Laquis.

Carta del rey de Asur a Ezequías

10 De nuevo, el rey de los asirios mandó mensajeros a Ezequías diciéndoles: "Así dirán a Ezequías, rey de Judá: que no se burle de ti, tu Dios en quien confías, cuando te hace creer que no caerá Jerusalén en manos del rey de Asur. 11 Sabes muy bien lo que los reyes de Asur han hecho con todos los demás países y cómo los han destruido totalmente, y ¿crees tú que te vas a librar? |12 ¿Acaso los dioses de las naciones libraron a alguna de las que fueron exterminadas por tus padres? ¡Acuérdate de Gozan, Jarán, Reset, de los arameos que estaban en Telbasar! 13 ¿Dónde está el rey de Jamat, el de Arfad, el de Sefarvayim, el de Hena y el de Avá?"
14 Ezequías tomó la carta que le traían los mensajeros y la leyó. Luego subió a la Casa de Yavé y la desenrolló delante de Yavé. 15 Le dirigió esta súplica: "Yavé, Dios de Israel, que estás sentado sobre los querubines, tú eres el único Dios de todos los reinos de la tierra, tú eres el creador de los cielos y de la tierra. Atiéndeme, Yavé, y escucha. 16 Abre, Yavé tus ojos y mira. Mira, Yavé, las palabras de Senaquerib con que manda a insultar al Dios vivo. 17 Es cierto, Yavé, que los reyes de Asur han exterminado naciones y sus habitantes, 18 y han arrojado sus dioses al fuego, porque éstos no eran dioses, sino obras de la mano del hombre, hechos de madera o piedra; por eso han sido destruidos. 19 Ahora, pues, Yavé, Dios nuestro, líbranos de caer en sus manos, para que todos los reinos de la tierra sepan que tú, Yavé, eres el único Dios."

Intervención de Isaías

20 Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: "Esto es lo que dice Yavé, Dios de Israel: He escuchado tu súplica acerca de Senaquerib, rey de Asur. 21 Esta es la sentencia que Yavé pronuncia contra él:
La virgen, hija de Sión, te desprecia y se burla de ti. Mueve la cabeza a tus espaldas, la hija de Jerusalén. 22 ¿A quién piensas que has insultado tú, y de quién has blasfemado? ¡Del Santo de Israel!
24 Por boca de tus mensajeros has insultado a Yavé y dijiste: Con mis muchos carros armados subo a la cumbre de los montes, a las laderas del Líbano. He derribado sus altos cedros, sus cipreses más hermosos y sus mejores abetos; he penetrado hasta sus últimos refugios y las frondosas selvas de su Carmelo. 24 Yo he cavado pozos, he bebido en tierras extranjeras y secaré bajo la planta de sus pies todos los canales de Egipto."
25 Pero Yavé dice: "He preparado esto que ahora ejecuto. Tú tenías que convertir las ciudades fortificadas en un montón de ruinas. 26 Sus habitantes, de débiles manos, confusos y aterrados, no podían hacer nada. Fueron como hierba del campo, hierba de tejado, pasto quemado por el viento de oriente.
27 Si te levantas o te sientas , si sales o entras, yo lo sé, y también cuando te enojas conmigo.
28 Te has levantado contra mí: he oído hablar de tu orgullo. Por eso, yo pondré mi anillo en tus narices, mi freno en tu boca, y voy a devolverte por el camino por el que has venido."
29 Yavé dice: "La señal será ésta:
Coman este año lo que hallen y el año siguiente lo que crece por sí mismo. Al año tercero, podrán sembrar y cosechar, plantar viñas y comer sus frutos. 30 El resto que se salve del pueblo de Judá echará raíces por debajo y frutos en lo alto. 31 Porque saldrá un resto del pueblo de Jerusalén, y supervivientes del monte Sión; el celo amoroso de Yavé de los Ejércitos lo hará."
32 Por eso, así dice Yavé respecto al rey de Asur:
"No pondrá pie en esta ciudad,
no lanzará flechas contra ella,
no levantará escudo,
ni la cercará con trincheras.
Volverá por el camino que ha venido,
33 no entrará en esta ciudad."

34 Así dice Yavé: "Protegeré esta ciudad y la salvaré para defender mi honor, y por fidelidad a mi siervo David."
35 Aquella misma noche, salió el Angel de Yavé y mató en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil soldados, a la hora de despertar, sólo se veían cadáveres.

36 Senaquerib, rey de los asirios, levantó el campamento y se marchó, volviéndose a Nínive, donde permaneció.
37 Un día que estaba arrodillado en el templo de su dios Nisroc, sus hijos Adrammelec y Sarecer lo asesinaron apuñaladas. Y luego se pusieron a salvo en el país de Ararat. Le sucedió en el trono su hijo Asarjadón.

20

Enfermedad de Ezequías

20 1 En aquellos días, Ezequías cayó enfermo de muerte. El profeta Isaías, hijo de Amós, vino a decirle: "Esto dice Yavé: Dispón y arregla tus cosas, porque vas a morir."
3 Ezequías volvió su rostro a la pared y oró a Yavé, diciendo: 3 "Ah, Yavé, dígnate recordar que yo te he servido con fidelidad y corazón bueno, haciendo lo que tea grada." Y Ezequías lloró con abundantes lágrimas.
4 Antes que Isaías hubiera salido del patio central, le fue dirigida la palabra de Yavé, diciendo: "Vuelve y dile a Ezequías, jefe de mi pueblo. Esto dice Yavé, Dios de tu padre David: He oído tu súplica y he visto tus lágrimas, te doy la salud. En tres días más, subirás a la Casa de Yavé. 6 Además de esto te libraré del poder del rey de los asirios, a ti y a esta ciudad, a la que amparo para defender mi honor y por fidelidad a mi siervo David." Isaías dijo: "Tomen una masa de higos:" 7 La tomaron y la aplicaron sobre la úlcera y sanó.
8 Ezequías dijo a Isaías: "¿Cuál será la señal de que Yavé me va a sanar y que dentro de tres días subiré a la Casa de Yavé?" 9 Isaías respondió: "Esta será para ti, de parte de Yavé, la señal de que Yavé hará lo que ha dicho.- ¿Quieres que la sombra del segundo piso avance diez gradas o que los retroceda? 10 Ezequías dijo: "Es fácil para la sombra extenderse diez gradas, pero sería estupendo que la sombra retroceda diez gradas."
11 El profeta Isaías invocó a Yavé y Yavé hizo retroceder la sombra línea por línea, en las diez gradas que ya había subido.
12 En aquel tiempo, Merodac Baladan, hijo de Baladan, rey de Babilonia, envió cartas y un regalo a Ezequías porque supo que había estado enfermo. 13 Se alegró Ezequías por su venida y enseñó a los enviados su cámara del tesoro, la plata, el oro, los aromas, el aceite oloroso, sus armas y todo cuanto había en el tesoro. No hubo cosa en su palacio, ni de todo lo que poseía, que Ezequías no mostrara.
14 Fue entonces el profeta Isaías donde el rey y le dijo: "Qué han dicho estos hombres, y de dónde han venido?" El rey respondió: "Han venido de un país lejano, Babilonia." 15 Dijo Isaías: "¿Y qué han visto en tu casa?" El rey respondió: "Han visto todo cuanto hay en mi casa; no hay nada de mis tesoros que no les haya mostrado."
16 Entonces Isaías dijo al rey: "Escucha esta palabra de Yavé: 17 Vendrán días en que todo lo que hay en tu casa y todo lo que reunieron tus padres hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia, nada quedará, dice Yavé. 18 Se tomará de entre tus hijos, los que nacieron de tu sangre, para que sean eunucos en el palacio del rey de Babilonia." 19 Respondió Ezequías a Isaías: "Es una buena palabra de Yavé que me dices". Pues pensaba: ¿Qué me importa a mí, si tengo paz y seguridad en mis días?"
20 Lo demás referente a Ezequías, toda su valentía, cómo construyó el gran estanque, y cómo trajo las aguas a la ciudad, está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá. 21 Cuando Ezequías se acostó con sus padres, su hijo Manasés reinó en su lugar.

21

Manasés, rey impío

21 1 Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó durante cincuenta y cinco años en Jerusalén. Su madre se llamaba Hepsiba. 2 Se portó muy mal con Yavé, imitando las pésimas prácticas de los pueblos a los que Yavé había quitado el país para dárselo a los israelitas. 3 Volvió a construir los santuarios de lomas que había destruido su padre, Ezequías. 4 Levantó altares al dios Baal e hizo un tronco sagrado semejante al aque había hecho Ajab, rey de Israel. Se arrodilló ante todas las estrellas del cielo y las adoró. Construyó altares en los patios de la Casas de Yavé, de la cual éste había dicho: En Jerusalén pondre mi Nombre.”
5 Edificó altares a todos los astros del cielo en los dos patios de la Casa de Yavé. 6 sacrificó a su hijo por el fuego. Practicó los presgios yla magia, hizo traer adivinos y brujos, haciendo sin cesar lo que Yavé condena, y provocando así su ira. 7 Incluso colocó el tronco sagrado de la diosa Aserá en la Casa de Yavé, a pesar de que Yavé había dicho a David y a Salomón, su hijo: “En esta Casa mía, en Jerusalén que elegí de entre todas las tribus de Israel, pondré mi Nombre para siempre. 8 Ya no permitiré que mi Nombre ande errante fuera de la tierra que di a sus padres, con tal de que ustedes traten de actuar según toda la Ley que les di por medio de mi servidor Moisés.
9 Pero no escucharon, y Manasés los llevó a hacer cosas peores que las que habían hecho las naciones que Yavé había exterminado ante los israelitas. 10 Entonces habló Yavé por boca de sus siervos los profetas, diciendo:
11 “Manasés, rey de Judá, ha multiplicado las acciones pésimas y ha actuado peor que los mismos amorreos, ha sido causa de que también la gente de Judá pecara con sus repugnantes imágenes.
12 Por eso, voy a traer sobre Jerusalén y sobre Judá un mal tan grande que a quienes lo escuchen les zumbarán los oídos. 13 Jerusalén y sus reyes van a tener la suerte de Samaria y de la familia de Ajab. Fregaré a Jerusalén como se friega un plato par limpiarlo y, después, lo vuelven al revés. 14 Arrojaré el resto de mi pueblo y entregaré en manos de sus enemigos, para que sean su presa y botín . 15 Pues hicieron lo que me desagrada y me hicieron enojarme desde el día en que sus padres salieron de Egipto, hasta hoy.”
16 Manasés derramó también sangre incoente, en tal cantidad que llenó a Jerusalén de punta a punta, además de los pecados con que hizo pecar a Judá. 17 Lo demás referente a Manasés, todo cuanto hizo y los pecados que cometió, está escrito en el libro de la Crónicas de los reyes de Judá.
18 Cuando murió Manasés, lo sepultaron en el jardín de su casa, en el jardín de Uzza, y su hijo Amón reinó en su lugar.
19 Amón tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó dos años en Jerusalén; el nombre de su madre era Mesulemet, hija de Jarús, de la ciudad d eYotbá. 20 Se portó mal con Yavé, como había hecho su padre Manasés. 21 Siguió en todo los pasos de su padre, sirvió a los ídolos a los que había servido su padre y se postró ante ellos. 22 Abandonó a Yavé, Dios de sus padres, y no anduvo por sus caminos.
23 Los oficiales de Amón se conjuraron contra él y lo asesinaron en su casa. 24 Pero los Ciudadanos mataron a todos lo que habian conjurado contra el rey, y proclamaron en su lugar a su hijo Josías.
25 Lo demás referente a Amón y lo que hizo, está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá. 26 Lo sepultaron en su sepulcro, en el jardínde Uzza y reinó en su lugar su hijo Josías.

22

Descubrimiento de la Ley

22 1 Josías tenía ocho años cuando comenzó a gobernar yreinó durante treinta y un años en Jesualén. Su madre era Jedidá, hija de Asías, de Boscat. 2 El hizo en todo lo que es recto, a los ojos de Yavé, y siguió las huellas de David, su padre, sin desviarse para ningún lado.
3 En el año dieciocho de su reinado, el rey Josías mandó a su secretario Safán, hijo de Asalía, hijo de Mesulán, a la Casa de Yavé, diciéndole: 3 ”Sube donde el sumo sacerdote Helquías, y dile que funda el dinero que la gente ofrece para la Casa de Yavé y que recogen los guardias de las puertas, 5 y cuando lo haya fundido, que se lo entregue a los encargados de la Casa de Yavé. Con ese dinero pagarán a los que están haciendo las reparaciones de la Casa. 6 Páguese con ello a los carpinteros y obreros de la construcción. Igualmente, compren la madera y las piedras necesarias para las reparaciones de la Casa. 7 Pero no se les pida cuenta de los gastos hechos, pues son gente honrada.”
8 Al recibirlo, el sumo sacerdote Helquías dijo al secretario Safán: “He hallado el libro de la Ley en la Casa de Yavé.” Helquías entregó el libro a Safán, que lo leyó. 9 Luego fue Safán donde el rey para decirle: “Hemos reunido el dinero que estaba en la Casa, y ha sido entregado a los encargados de la Casa para hacer las reparaciones.”
10 Después, Safán anunció al rey: “El sacerdote Helquías me ha entregado un libro.” Y Safán leyó el libro para que lo conociera el rey. 11 Al escuchar lo que decía el libro, el rey rasgó sus vestidos, 12 y ordenó a Helquías, a Ajicam, a Acbor, al secretario Safán y a Asías, su ministro, lo siguiente: 13 “Vayan a consultar a Yavé sobre lo que dice este libro que encontraron. Consulten por mí, por el pueblo y todo Judá. Porque nuestros padres no escucharon lo que dice este libro, ni escucharon sus ordenanzas. Y por eso, grande es el enojo de Yavé contra nosotros.”

14 El sacerdote Helquías, Ajicam, Achor, Safán y Asías, fueron a consltar a la profetisa Joldá, esposa de Salum, hijo de Ticva, hijo de Jarias, encargado del vestuario. Ella vivía en Jerusalén en la ciudad nueva.
15 Ella les contestó: “Esto dice Yavé: 16 Voy a traer el mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, según todas las palabras del libro que ha leído el rey de Judá, 17 porque ellos me han abandonado y han quemado incienso en honor de otros dioses. Por todo lo que han hecho, estoy enojado contra este lugar. 18 Ustedes transmitirán esta respuesta al rey de Judá, que los ha enviado a consultar a Yavé: Esto dice Yavé, Dios de Israel. No te alcanzarán las amenazas de este libro, 19 porque tu corazón se ha conmovido y has hecho penitencia en la presencia de Yavé al oír lo que he dicho contra este lugar y contra sus habitantes, pues este lugar será desolado y maldito. Pero tú has rasgado tus vestiduras y has llorado ante mí, y yo te he escuchado, dice Yavé. 20 Por eso voy a reunirte con tus padres; morirás y serás sepultado en paz, sin haber visto ninguno de los males que voy a mandar contra este lugar.”

23

Reforma de Josías

23 1 El rey mandó a llamar a su lado a todos los jefes de Judá y Jerusalén. 2 Luego subió a la Casa de Yavé acompañado por toda la gente de Judá y Jerusalén. Fueron los sacerdotes con los profetas y todo el pueblo, desde el más chico hasta el más anciano. Estando todos reunidos, se leyó el Libro de la Ley hallado en la Casa de Yavé.
3 El rey estaba de pie junto ala columna; pactó la alianza en presencia de Yavé, comprometiéndose a seguirlo, a guardar sus mandamientos y sus leyes, y a respetar sus ordenanzas. Se comprometió a a mantener esta alianza según lo escrito en el Libro, con todo su corazón toda su alma. Y todo el pueblo se comprometió con él.
4 Entonces el rey ordenó al sumo sacerdote Helquías, así como a los sacerdotes de menor grado y a todos los porteros, que sacaran todos los objetos que se habían hecho para Baal, para Asera y para todos los astros del cielo. Los hizo quemar fuera de Jerusalén, en las tierras baldías del Cedrón, y arrojó sus cenizas a la sepultura común del pueblo.
6 Los reyes de Judá habían establecido sacerdotes paganos que ofrecían sacrificios en los santuarios de lomas, en varias ciudades de Judá y alrededor de Jersualén. Josías los suprimió, así como a los que ofrecían incienso a Baal, al sol, a la luna, a los astros y a todo elejército del cielo. 6 El Tronco Sagrado que estaba en la Casa de Yavé fue sacado de Jerusalén y llevado al torrente del Cedrón, donde fue quemado y sus cenizas echadas en la fosa común.
7 El rey derribó la casa de los afeminados que se dedicaban a la prostitución (como se hace en la religión de Asera). Estaba dentro delos patios de la Casa de Yavé y en ella también las mujeres tejían velos para Asera.
8 Luego de esto,hizo venir a Jerusalén a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá y destruyó todos los santuarios de lomas donde habían ofrecido sacrificios, desde Bersebá en el sur hasta Gueba en el norte. Derribó el Santuario de las Puertas que estaba a la entrada de la puerta de Josué, gobernador de la ciudad. Estaba ubicado al lado izquierdo de las puerta de entrada a la ciudad.
9 Los sacerdotes que habían servido en los santuarios de lomas fueron mantenidos como los de Jerusalén, pero no podrían ofrecer los sacrificios en la Casa de Yavé.

10 El rey hizo destruir el quemadero del valle de Ben-Himnon, para que nadie ya sacrificara por el fuego a sus hijos e hijas, según el rito de Molec. 11 Los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol fueron suprimidos de la entrada de la Casa de Yavé; estaban cerca de la habitación del oficial del palacio Natanmeluc; en el atrio. Y los carros del sol fueron quemados. 12 Había altares que los reyes de Judá habían construido en el techo del palacio de Ajaz. También había altares levantados por Manasés en los dos patios de la Casa de Yavé. Josías los hizo destruir todos y reducir a polvo, y los escombros se tiraron al torrente Cedrón.
13 El rey destruyó los santuarios que estaban en las lomas frente a Jerusalén, al sur del monte de los Olivos. Salomón, rey de Israel, los había construido par Astarté, ídolo de los sidonios, para Camos, ídolo de Moab, y para Milcom, ídolo de los amonitas.
14 El rey rompió las imágenes de los falsos dioses, cortó los troncos sagrados y, los lugares en donde se encontraban fueron llenados de huesos humanos para hacerlos impuros.

15 Estaba también el santuario de Betel, con el altar que Jeroboam, rey de Israel, había hecho. En este lugar el pueblo de Israel había mantenido un culto prohibido por Yavé. El rey lo derribó. Incendió el santuario y quemó el tronco sagrado. 16 Mirando por todos lados, Josías divisó tumbas en el cerro, ordenó sacar los huesos y los quemó en el altar. Así se cumplió la palabra de Yavé, que un hombre de Dios había proclamado cuando Jeroboam estaba junto al altar durante una fiesta. 17 Josías notó la tumba de este hombre de Dios y dijo: “¿Qué monumento es éste que veo?” Los hombres de la ciudad le dijeron: “Es la tumba del hombre de Dios que vino de Judá para anunciar lo que acabas de hacer contra el altar de Betel”. 18 El rey ordenó: “Dejen en paz la tumba, y que nadie toque sus huesos.” Y sus huesos, junto con los huesos del profeta de Samaia, no fueron tocados. 19 Josías hizo también desaparecer todos los santuarios de lomas de las ciudades de Samaria. Estos santuarios habían sido hechos por los reyes de Israel y solamente consiguieron el enojo de Yavé. El rey los derribó e hizo con ellos igual que con el templo de Betel.
20 Degolló sobre los altares a todos los sacerdotes de los santuarios de lomas que se encontraban allí, y quemó sobre los altares huesos humanos. Luego se volvió a Jerusalén.
21 El rey dio esta orden a todo el pueblo: “Celebren la Pascua en honor de Yavé, su Dios, según está escrito en este libro de la Alianza.”
22 No se había celebrado una Pascua como ésta, desde los días de los Jueces que habían ordenado a Israel, ni durante el tiempo que reinaron los reyes de Judá. 23 Esta Pascua tan solemne se celebró en Jerusalén en el año dieciocho del rey Josías.
24 Josías se conformó en todo a las palabras de la Ley escritas en el libro que el sacerdote Helquías había encontrado enla Casa de Yavé. Fue así como eliminó a los espiritistas y a los adivinos, los idolitos familiares y los ídolos, y todas esas cosas asquerosas que se veían en el país de Judá y en Jerusalén.
25 No hubo ningún rey que, como él, se volviera a Yavé con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas, observando toda la Ley de Moisés; ni después de él se manifestó otro que se le pareciera.
26 A pesar de esto, Yavé no apartó el fuego de su cólera. Estaba enojado contra Judá por todo el mal que había hecho Manasés y había declarado: 27 “También a Judá lo alejaré de mi presencia, como he alejado a Israel; ya no tomaré en consideración a Jerusalén, la ciudad que había elegido, ni a esa Casa de la que había dicho: Mi Nombre está en ella.”

28 Lo demás referente a Josías y lo que hizo está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá. 29 En esos días pasó el faraón Necao, que iba a juntarse con el rey de Asur. El rey Josías salió a su encuentro, pero Necao lo mató en Meguido, en cuanto lo vio. 30 Sus servidores trasladaron su cadáver desde Meguido hasta Jerusalén y lo sepultaron, en su sepulcro. Entonces el pueblo tomó a Joacaz, hijo de Josías, para ungirlo y hacerlo rey en lugar de su padre.

Los hijos de Josías

31 Joacaz tenía veintitrés años cuando comenzó a reinar y reinó tres meses en Jersualén. Su madre era Jamital, hija de Jeremías de Libná. 32 Hizo lo que desagrada a Yavé, imitando a sus padres. 33 El faraón Necao encadenó a Joacaz en Riblá, en el país de Jamat, porque no quería verlo reinar en Jerusalén. Luego impuso al país una contribución de cien talentos de plata y diez de oro. 34 Y puso por rey a otro de hijo de Josías, Elyaquim, como sucesor de su padre, y le cambió el nombre en Joaquim. Encuanto a Joacaz, lo tomó y lo llevó a Egipto, donde murió.
35 Joaquim entregó la plata yel oro al faraón y, para pagar esa contribución que el faraón exigía, impuso una tasa a todo el país. Cada uno tuvo que pagar su cuota según lo que poseía. Así Joaquim cobró de todo el pueblo el oro y la plata que debía dar al faraón.
36 Joaquim tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar y reinó once años en Jerusalén. Su madre era Zobida, hija de Pedaías, de Ruma. Hizo lo que desagrada a Yavé, imitando a sus padres.

24

Los caldeos sitian y toman Jerusalén

24 1 En esos días, Nabucodonosor, rey de Babilonia, invadio elpaís, y Joaquim le fue sometido por tres años, después de los cuales se rebeló.
2 Yavé envió contra Joaquim bandas de guerreros caldeos, de arameos, de moabitas y de amonitas, los envió contra el país de Judá para arruinarlo según la palabra que había dicho por boca de sus siervos los profetas.
3 Todo esto ocurrió solamente por orden de Yavé. Quería arrojar al pueblo de Judá lejos de su presencia por los pecados de Manasés, 4 por todo el mal que había hecho y también por la sangre que había derramado, llenando Jerusalén de sangre inocente. Por todo esto Yavé no quiso perdonar. 5 Lo demás referente a Joaquim y todo lo que hizo, está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá. 6 Cuando murió Joaquim, su hijo Joaquín reinó en su lugar.
6 El rey de Egipto no volvió a salir de su tierra, porque el rey de Babilonia había conquistado, desde el río de Egipto hasta el río Eufrates, todo lo que había pertenecido al rey de Egipto.

El primer destierro

8 Joaquín tená dieciocho años de edad cuando sucedió a su padre y reinó por tres meses en Jerusalén. Su madre era Nejusta, hija de Elnatán, de Jerusalén. 9 Joaquín se portó mal con Yavé, tal como lo había hecho su padre.
10 En ese tiempo, los oficiales de Nabucodonosor, rey de Babilonia, vinieron a atacar a Jerusalén, cercando la ciudad. 11 Nabucodonosor llegó cuando la ciudad estaba sitiada por su gente.
12 Joaquín, rey de Judá, se rindió junto con su madre, sus servidores, sus jefes y sus funcionarios. 13 Era el octavo año del reinado de Nabucodonosor. Este los detuvo y se llevó los tesoros de la Casa de Yavé y de la casa del rey. Además, destruyó todos los objetos de oro que había hecho Salomón, rey de Israel, para el altar de Yavé. Así se cumplió la palabra que Yavé había dicho.
14 Nabucodonosor llevó al destierro a todos los jefes y y notables, herreros, cerrajeros a todos los hombres de valor y aptos para la guerra. Un total de diez mil fueron desterrados a Babilonia. Solamente quedó la parte más pobre de la población. 15 también Nabucodonosor se llevó a Joaquín con su madre, sus mujeres y los funcionarios del palacio, y toda la gente valiosa.
16 Así todos los hombres importantes, en número de siete mil, los herreros y cerrajeros en número de mil y todos los hombres aptos para la guerra fueron deportados a Babilonia por el rey de Babilonia.
17 El rey de Babilonia dejó como rey , en lugar de Joaquín, a su tío Matanías, cambiando su nombre por el de Sedecías.
18 secedías tenía veintiún años de edad, y reinó en Jerusalén durante once años. Su madre era Amital, hija de de Jeremías de Libná. 19 Hizo elmal a los ojos de Yavé, igual como lo había hecho Joaquim; 20 así se iba preparando el castigo de Yavé contra Jerusalén y Judá, hasta que los echó lejos de su presencia.

martes, 1 de noviembre de 2011

25

Los caldeos toman y destruyen Jerusalén

25 1 En el noveno año del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes, vino Nabucodonosor con todo su ejército contra Jerusalén y acampó alrededor de la ciudad, 2 cercándola con una empalizada.La ciudad estuvo cercada hasta el año once.
3 El día nueve del cuarto mes de este año once, el hambre se hizo sentir muy fuerte en la ciudad y faltó el pan para la gente del pueblo. 4 Entonces hicieron una abertura en el muro de la ciudad, y todos los hombres de guerra huyeron de noche por el camino de la Puerta, entre los dos muros de la quinta del rey, pasando a través de los caldeos. y Se fueron por el camino de la estepa.
5 Las tropas caldeas persiguieron al rey, dándole alcance en los llanos de Jericó. Entonces todo su ejército se dispersó. 6 Capturaron al rey y lo llevaron a Ribbá, donde Nabucodonosor lo sometió a juicio por traidor. 7 Los hijos de Sedecías fueron degollados a su vista, y a él le sacó los ojos, encadenándolo con una doble cadena de bronce para llevarlo a Babilonia.
8 El dia siete del quinto mes del año diecinueve del reinado de Nabucodonosor, uno de sus oficiales, Nebuzaradán, jefe de la guardia, entró en Jerusalén, 9 incendió la Casa de Yavé, la casa del rey y todas las casas de los poderosos. 10 Y las tropas de la guardia caldea demolieron las murallas que rodeaban la ciudad.
11 Nebuzaradán hizo salir lo que quedaba d elos habitantes de Jerusalén y los que durante el sitio se habían pasado a los caldeos. 12 Solamente dejó una parte del pueblo, los más pobres, para trabajar las viñas y la tierra.
13 Los caldeos rompieron las columnas de bronce, las bases y la pileta de bronce de la Casa de Yavé, llevándose todo el bronce a Babilonia.

Saqueo de Jerusalén y la segunda deportación

14 Asimismo se llevaron los calderos de bronce, las paletas, los cuchillos,las cucharas y todos los utensilios de bronce de que se servían en la Casa de Yavé. 15 El jefe dela guardia tomó los incensarios y los aspersorios y todos los objetos de oro y plata, 16 junto con las dos columnas, la gran pileta y las bases que había hecho Salomón para la Casa de Yavé. Todos aquellos objetos hacían una cantidad enorme de bronce.
17 Cada una de las columnas tenía nueve metros de altura, con un capitel de bronce encima, de metro y medio de alto, había una red de granadas en torno del capitel, todo de bronce. 18 Además, el jefe del ejército tomó preso a Seraías, primer sacerdote, a Safanías, segundo sacerdote, y a los tres encargados de la puerta. 19 Tomó también a un funcionario de la ciudad que era inspector de los hombres de guerra a cinco de los servidores del servicio doméstico del rey, que se encontraban en la ciudad, al secretario del jefe del ejército, encargado del alistamiento de los Ciudadanos, y a sesenta Ciudadanos más que se hallaban en la ciudad. 20 A todos éstos Nebuzaradán, jefe del ejército, los tomó y los llevó a Ribla, donde el rey de Babilonia. 21 El rey de Babilonia los ejecutó en Ribla en el país de Jamat. Entonces fue desterrado Judá, lejos de su tierra.

Godolías, gobernador de Judá

22 Al pueblo que quedó en la tierra de Judá y que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había dejado, le puso por gobernador a Godolías, hijo de Ajicam, hijo de Safán. 23 Todos los jefes del ejército y sus hombres supieron que el rey de Babilonia había puesto por gobernador a Godolías y fueron donde él a Mizpá; Ismael, hijo de Netanías, Jojanán, hijo de Careaj; Seraías, hijo de Tanjumet, el netofita; Jazanías, hijo de Macati, ellos y sus hombres. 24 Godolías les declaró con juramento a ellos y a sus hombres: "No teman estar al servicio de los caldeos, quédense en el país y sirvan al rey de Babilonia y les irá bien."
25 Pero en el séptimo mes, Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisama, que era de la familia del rey, vino con diez hombres y mataron a Godolías, así como también a los judíos y caldeos que estaban con él en Mizpá. 26 Entonces todo el pueblo, desde el más pequeño al más grande y los jefes del ejército, huyeron a Egipto por temor de los caldeos.
27 En el año treinta y siete de la deportación de Joaquín, rey de Judá, en el mes décimo segundo, el día veintisiete, Evil-Merodac, rey de Babilonia, el mismo año que comenzó a reinar, tuvo compasión de Joaquín y lo sacó de la cárcel. 28 Le habló con amistad y le dio un trato superior al que daba a los demás reyes vencidos que tenía con él en Babilonia.

29 Joaquín se quitó los vestidos de la cárcel y durante el resto de su vida comió todos los días en presencia del rey. Le dieron constantemente lo necesario para vivir, de parte del rey, todos los días de su vida.