LA BIBLIA - INTRODUCCIÓN

La Biblia no ha caído del cielo. Aquí están libros que no se proclamaron desde las nubes, con algún parlante celestial, sino que se reunieron pacientemente a lo largo de siglos en el seno del Pueblo de Dios, gracias a la fe de sus minorías más conscientes.

Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesús, el pueblo de Israel descubrió, cada vez con mayor lucidez, que el Dios Único se había ligado a él. Las experiencias de la comunidad nacional, los llamados de esos hombres, llamados profetas, que hablaban de parte de Dios, las inquietudes que se desarrollaban entre los creyentes: todo esto pasó de una que otra manera a esos libros. Y fueron los responsables religiosos de Israel los que recibieron, escogieron y acreditaron estos libros, integrándolos al Libro Sagrado.

Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia.Testamento se refiere a que estos libros era como la herencia más preciosa entregada por Dios a su pueblo escogido.

Después de tantas experiencias, llegó para el pueblo de Israel un tiempo de crisis en que Dios quiso llevarlos de una vez a la madurez de la fe. Para eso vino Jesús. Con él se llevó a cabo la experiencia más trascendental de toda la historia. Jesús, sus esfuerzos para salvar al pueblo judío de una destrucción inminente, su rechazo, su muerte y, luego, su Resurrección: ésta fue la última palabra de Dios.

La trayectoria de Jesús originó la predicación de la Iglesia y los libros que en ella se escribieron. Aquellos libros que fueron aprobados por los responsables de la Iglesia pasaron a integrar el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento comprende:

LOS CUATRO EVANGELIOS. La palabra Evangelio significa la Buena Nueva. Esos son los libros en que los apóstoles de Jesús escribieron lo que habían visto y aprendido de él.

Luego viene el libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES, escrito por Lucas, el mismo que escribió el Tercer Evangelio.

Luego vienen más de veinte CARTAS que los apóstoles dirigieron a las primeras comunidades cristianas.

El Antiguo Testamento comprende:

Los LIBROS HISTÓRICOS. Aquí vemos la actuación de Dios para liberar a un pueblo que quier hacer que sea su pueblo. Lo vemos educar a ese pueblo y dar un sentido a su historia nacional. En estos libros se destacan:

El Génesis. El Exodo. El Deuteronomio. Los libros de Samuel.

LOS LIBROS PROFETICOS. Dios interviene en la historia por medio de sus profetas, encargados de transmitir su palabra.

LOS LIBROS DE SABIDURÍA destacan la importancia de la educación y del esfuerzo del individuo para llegar a ser un hombre responsable y un creyente.

Ediciones Paulinas - Verbo Divino

sábado, 11 de septiembre de 2010

INTRODUCCIÓN A LOS PROVERBIOS


La palabra de Dios llegó al pueblo de Israel bajo formas muy diversas. Ya dijimos cómo nacieron los libros proféticos y los libros históricos; salieron tanto de la predicación de sus profetas como de la reflexión de los ambientes religiosos sobre la historia de Israel. Pero también hubo hombres, de genio muy distinto, que se interesaron más bien por meditar sobre la conducta de las personas, los azares de la existencia, el rol de la riqueza, la fortuna diferente del hombre irresponsable y del que domina sus caprichos. Más que todo los preocupó saber si hay justicia en este mundo.
Sobre estos temas se desarrolló la sabiduría popular de todos los pueblos de cualquier tiempo. También los israelitas, cuando estuvieron instalados en su tierra y empezaron a tener literatos, en tiempo de Salomón, tuvieron sus primeros libros de proverbios y refranes. Con esto empezó la llamada literatura sapiencial de la Biblia.
Esta literatura no es menos palabra de Dios que los libros proféticos: es una palabra de otro tipo y que echa una luz diferente sobre la existencia. Ya no se trata del destino del pueblo de Dios, sino de los caminos que se ofrecen al hombre en busca de su superación personal, en todos los sentidos de la palabra.
La mayor parte del libro de los Proverbios es muy antigua (cap. 10-31). La primera sección (cap. 1-9), sin embargo, es mucho más tardía, como el siglo II antes de Cristo. Esta se refiere a la Sabiduría de Dios, de la que procede toda la sabiduría humana. La cumbre de esta contemplación de la Sabiduría divina está en el célebre capítulo 8.

PROVERBIOS 1

1 1 Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:
2 Para lograr sabiduría y educación,
para entender los sabios discursos,
3 para obtener la instrucción e inteligencia,
para hacer al hombre justo y recto,
4 para enseñar a los hombres sencillos la prudencia,
a los jóvenes, ciencia y reflexión,
5 Que el sabio escuche, y aumentará su saber,
y el inteligente sabrá dirigir a los demás,
6 y comprenderá proverbios y secretos,
los dichos de los sabios y sus palabras.
7 El temor de Yavé es fuente de sabiduría,
sabiduría e instrucción no les interesan a los imbéciles.

Huye la compañía de los malos

8 escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no rechaces las advertencias de tu madre.
9 Ellas serán tu corona y las llevarás siempre como un collar precioso. 10 Hijo mío, si los pecadores te invitan con palabras bonitas, tú no les hgas caso. No faltarán quienes te digan:
11 “Ven con nosotros, que preparamos un asalto y vamos a derramar sangre. 12 Será un placer dejarnos caer sobre inocentes, nos los tragaremos enteros, 13 como quien baja al lugar de los muertos. Echaremos mano de tantas casas durante largo tiempo. 14 Entra a nuestro grupo y hagamos bolsa común.”
15 Hijo mío, no sigas sus pasos; guárdate de andar por sus sendas, 16 ¿no ves que sus pies corren hacia la maldad y que tienen prisa de derramar sangre?
17 Mas en vano tienes la red a la vista de las aves. 18 Las trampas que preparan los impíos se volverán contra ellos, y se perderán en sus propias maquinaciones.
19 Ahí para el camino de todo el que se entrega a la rapiña, la violencia mata a los que la cometen.

Escúchame hoy

20 La Sabiduría viene llamando por las calles y levanta su voz en las plazas. 21 Habla en las esquinas de las calles céntricas y repite sus discursos a las entradas de la ciudad.
22 “¿Hasta cuándo, tontos, les gustarán las tonterías? ¿Hasta cuándo, orgullosos, tendrán ganas de burlarse? Necios, ¿hasta cuándo aborrecerán la verdad?
23 Déjense convencer por mis razones, pues quiero derramar mi espíritu sobre ustedes y comunicarles mi mensaje.
24. Pero si no vienen a mi llamado, si tiendo la mano y nadie me presta atención, 25 si no quieren escuchar mis consejos y no hacen caso a mis advertencias, 26 yo también me reiré de sus desgracias y me burlaré de ustedes en el día de la catástrofe, 27 cuando les llegue el huracán del terror y se los lleve el torbellino de las desdichas, cuando los alcancen angustia y opresión.
28 Entonces me llamarán, pero no les responderé, y por más que me busquen, no me dejaré encontrar. 29 Porque odiaron la verdad y no eligieron el temor a Yavé, 30 porque despreciaron mis advertencias y no escucharon mis consejos.
31 Entonces cosecharán el fruto de sus errores y sentirán hastío de sus caprichos. 32 A los tontos los perderá su porfía, y a los irresponsables, su propia dejación.
33 Todo lo contrario el que me escucha: vivirá en paz y se sentirá seguro, sin temer la desgracia.

2

Es aprovechoso adquirir la sabiduría

2 1 Hijo mío, si das acogida a mis palabras y guardas junto a ti mis mandamientos, 2 con tus oídos siempre atentos a la voz de la sabiduría y abierto tu corazón a la reflexión; 3 si llamas a la inteligencia y levantas tu voz hacia la prudencia; 4 si la buscas como a la plata y la rebuscas como un tesoro, 5 entonces comprenderás el temor de Yavé y hallarás el conocimiento de Dios.
6 Pues él da la sabiduría y de su boca sale la inteligencia y la ciencia. 7 El reserva su auxilio para los hombres buenos, es el escudo de los que caminan en la inocencia. 8 El guarda las sendas de los justos y dirige los pasos de sus fieles.
9 Entonces entenderás la justicia, la rectitud y la honradez: éstas te conducen a la felicidad.
10 La sabiduría entrará en ti; la ciencia te vendrá a recrear; 11 el buen consejo velará sobre ti y la prudencia te cuidará. 12 Así que no te perderás en el mal camino ni te juntarás con los hombres perversos 13 que han abandonado la senda recta y andan por veredas tenebrosas, 14 que gozan en el mal que han hecho y hacen alarde de sus fechorías, 15 cuyos caminos son torcidos, e infames todos sus pasos.
16 Así la sabiduría te librará de la mujer adúltera, de la desconocida de palabras bonitas 17 que abandonó al compañero de su juventud y se olvidó de la alianza de su Dios. 18 Su casa va cayendo al abismo y sus caminos bajan hacia los muertos.
19 El que va hacia ella no volverá, ni encontrará más la senda de la vida.
20 Anda tú, pues, hijo mío, por el camino de los buenos y sigue la senda de los justos. 21 Porque los buenos habitarán la tierra; los hombres intachables permanecerán en ella.
22 Pero los malos serán expulsados y se echará fuera a los embusteros.

3

Pon en práctica la sabiduría

3 1 Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza, guarda en tu corazón mis mandamientos. 2 Porque ellos te colmarán de largos días, de años de vida y de buena salud. 3 No se aparten de ti la bondad y la fidelidad; ponlas como collar en tu cuello, y escríbelas en el libro de tu corazón. 4 Así te ganarás el aprecio de todos, y te mirarán con buenos ojos tanto Dios como los hombres.

5 Confía en Yavé sin reserva alguna; no te apoyes en tu inteligencia. 6 En todas tus empresas tenle presente, y él dirigirá todos tus pasos.
7 No te tengas por sabio: teme a Yavé y huye del mal; 8 esto será medicina para tu cuerpo y refrigerio para tus huesos. 9 Honra a Yavé dándole de lo que tienes, ofrécele las primicias de todos tus frutos. 10 Entonces tus graneros estarán llenos y rebosará el vino en tus lagares.
11 No rehúses, hijo mío, la corrección de Yavé, 12 ni te enojes cuando él te reprende, porque Yavé reprende a los que ama, como lo hace un padre con su hijo querido.

13 Feliz el hombre que ha hallado la sabiduría, dichoso el que adquiere la inteligencia. 14 Mejor es poseerla que tener plata; el oro no procura tantos beneficios. 15 No existe perla más preciosa y nada de lo que codicias se le puede comparar.
16 Con una mano te da larga vida, y con la otra, riqueza y honores. 17 Te lleva por senderos deliciosos y por caminos de paz. 18 Es un árbol de vida para quien sabe conquistarla: el que la hizo suya será feliz.
19 Obra de sabiduría es la tierra que Yavé afirmó; obra de inteligencia los Cielos que él extendió, 20 obra de su saber el mar que dividió y las nubes que destilan rocío.
21 Hijo mío, actúa en todo con reflexión y prudencia; no las pierdas de vista. 22 Ellas serán vida de tu alma y adorno de tu cara.
23 Entonces caminarás seguro y tu pie no tropezará. 24 No tendrás miedo al acostarte, reposarás y tu sueño te será bueno. 25 No temerás el espanto repentino, ni la agresión de los malvados cuando se presenten. 26 Yavé estará a tu lado y cuidará que tu pie no se prenda en la red.
27 No niegues un favor al que te pide, siendo que puedes hacerlo. 28 No digas a tu prójimo: “Vete y vuelve.” Si hoy tienes lo que pide, no le digas: “Te daré mañana.”
29 No trames el mal contra tu prójimo que vive confiado junto a ti. 30 No discutas sin motivo con el que no te perjudicó.
31 No admires al hombre violento ni sigas sus ejemplos. 32 Sepas que Yavé aborrece a los perversos y viene a convivir con los justos.
33 La maldición de Yavé está sobre la casa del malvado, mientras que bendice la casa de los justos. 34 Se burla de los que se burlan y reserva su favor a los humildes
35 Al final serán ensalzados los sabios y no habrá sino vergüenza para los insensatos.

4

Cuida tu camino

4 1 Escuchen, hijos míos, las instrucciones de un padre y estén atentos para adquirir la prudencia.
2 Yo quiero transmitirles un saber precioso; no descuiden, pues, mi enseñanza.
3 Porque también fui hijo querido de mi padre y amado tiernamente como único de mi madre.
4 El me enseñaba y decía: “Sujeta mis palabras en tu corazón, observa mis mandamiento y vivirás feliz.”
5 Procura adquirir la sabiduría e inteligencia, y ni la olvides ni te apartres de las palabras de mi boca.
6 No abandones la sabiduría porque ella te protegerá; ámala y será tu salvación.
7 El principio de la sabiduría es trabajar por adquirirla; a cosa de cuanto posees procura adquirir la prudencia.
8 Ábrele el camino, pues ella te ensalzará y te llenará de honores cuando la estreches en tus brazos.
9 Sobre tu cabeza pondrá una diadema de gracia, te ceñirá una corona de gloria.
10 Escucha, hijo mío, recibe mis palabras; para que se multipliquen los años de tu vida.
11 Yo te guío por el camino de la sabiduría, y te conduzco por sendas rectas.
12 Así caminarás a tus anchas, y si corres, no tropezarás.
13 Mantente firme en la instrucción; nunca te desanimes, guárdala bien, pues ella es tu vida.
14 No te metas por la senda de los perversos, ni vayas por el camino de los malvados.
15 Evítalo, no pongas pie en él, desvíate y pasa.
16 Porque ellos no duermen si antes no han hecho algún mal; y si no han causado la ruina de alguno, no pueden conciliar el sueño.
17 Es que su pan es de maldad, y vino de violencia su bebida.
18 El camino de los malos es como tinieblas; no advierten lo que los hará tropezar.
19 En cambio, la senda de los justos es como luz del alba, que va en aumento y crece hasta el mediodía.
20 Atiende, hijo mío, mis palabras, inclina tu oído a mis razones.
21 Jamás las pierdas de vista, deposítalas en lo íntimo de tu corazón.
22 Porque son vida para los que las reciben, medicina para todo hombre.

23 Antes que nada guarda tu corazón; porque de él mana la vida.
24 Aparta de tu boca la mentira, aleja de tus labios la falsedad.
25 Que tus ojos miren de frente y tus párpados se diríjan derechos ante ti
26 Examina la senda en que pones tus pies, así serán firmes todos tus pasos.
27 No te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda, aleja tus pasos del mal.

viernes, 10 de septiembre de 2010

5

Cuídate de la mujer liviana

5 1 Hijo mío, mantente atento a mi sabiduría e inclina tus oídos a mi prudencia.
2 Recuerda mis consejos y no se aparten de tus labios mis instrucciones.
3 Los labios de la mujer adúltera son como un panal que destila miel; su paladar, más suave que el aceite.
4 Pero al fin es amarga como ajenjo, mordaz como espada de dos filos.
5 Sus pies se dirigen hacia el abismo y sus pasos van a parar entre los muertos.
6 No hace caso de la senda de vida y se va extraviando sin saberlo.
7 Ahora, pues, hijos míos, escúchenme y no se aparten de los dichos de mi boca.
8 Aléjate de ella; jamás te acerques a las puertas de su casa.
9 No sea que entregues tu honor a gente extraña y tus buenos años a un hombre cruel.
10 No sea que otros se hagan ricos con lo tuyo y tu salario vaya a parar a casa de un desconocido.
11 Al fin tendrás que gemir cuando tu cuerpo y tu carne estén consumidos.
12 Dirás: “¿Por qué detesté la instrucción y no hice aso de las reprensiones?
13 ¿Por qué no quise escuchar a mis maestros y seguir sus consejos?
14 Por poco llego al colmo de la desgracia en medio de la comunidad.”

15 Bebe, pues, el agua de tu cisterna, lo que corre de tu propio pozo.
16 ¿Deben derramarse fuera tus fuentes? ¿Correrán por las plazas tus arroyos?
17 Sean para ti solo y no para los de afuera.
18 Bendita sea tu fuente, y sea tu alegría la mujer de tu noviazgo! 19 ¡Sea para ti como hermosa cierva y graciosa gacela; que sus pechos sean tu recreo en todo tiempo, que siempre estés apasionado por ella!
20 ¿Cómo te apasionarías, hijo, por una desvergonzada y reposarías en el regazo de una ajena?
21 Yavé observa los caminos del hombre y nota todos sus pasos.
22 El malvado será presa de sus propias maldades y quedará enredado en los lazos de su pecado.
23 Morirá por falta de disciplina, se perderá cuando sus errores lleguen al colmo.

6

6 1 Hijo mío, si saliste por fiador de tu prójimo, si dijiste: “Doy mi palabra” a favor de un extraño. 2 Si te obligaste por las palabras de tus labios, si te amarraste por tu propia boca, hijo, te lo digo, 3 deslígate, ya que te pusiste en las manos de tu prójimo, corre, híncate de rodillas, importuna a tu prójimo, 4 no des sueños a tus ojos, ni descanso a tus párpados; 5 líbrate, como la gacela del lazo, o el pájaro de la trampa.

El perezoso y el insensato

Anda a ver la hormiga, perezoso, mira sus costumbres y te harás sabio. 7 Ella no tiene jefe, ni mayordomo, ni amo. 8 Asegura en el verano su provisión, recoge durante la siega su comida. 9 ¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? 10 Dormir un poco, dormitar otro poco, descansando con los brazos cruzados, 11 y como un vagabundo te viene la miseria y como un mendigo la pobreza.
12 Un malvado, un hombre injusto, anda con falsedades en la boca. 13 Guiña el ojo, patalea y hace señas con los dedos. 14 Torcido está su corazón, piensa continuamente en el mal y trae discusiones. 15 Por eso vendrá sobre él de repente la ruina, y no habrá remedio.
16 Seis cosas hay que detesta Yavé, y siete que su alma maldice: 17 Ojos soberbios, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, 18 corazón perverso, pies que corren hacia el mal, 19 testigo falso que dice calumnias, y el que siembre discordias entre los hermanos.
20 Hijo, respeta la orden de tu padre y no rechaces la enseñanza de tu madre.
21 Grábalos constantemente en tu corazón, cuélgalos a tu cuello.
22 Ellos guiarán tus pasos, te velarán cuando duermas, y te hablarán al despertar.
23 Porque el mandamiento es una lámpara, y la enseñanza una luz, la corrección del que te enseña es un camino de vida.
24 Te protegerá de la mujer mala, de las palabras engañosas de una extranjera.
25 No codicies interiormente su hermosura, no te dejes cautivar por sus miradas. 26 Porque la prostituta se conforma con un pedazo de pan, pero la adúltera va a la caza de una vida preciosa.
27 ¿Se puede llevar fuego en el regazo sin que se prenda la ropa?
28 ¿Se puede andar sobre carbones encendidos sin quemarse los pies?
29 Así es el que se acerca a la mujer de su prójimo: todo el que la toque no quedará impune.
30 No se desprecia al ladrón que cuando tiene hambre roba para llegarse el estómago, 31 sin embargo, si lo pillan, tendrá que pagar siete veces más y vender los muebles de su casa. 32 ¡Cuánto más insensato es el adúltero! Se pierde a sí mismo el que llega a serlo; 33 cosechará golpes y desprecio y su vergüenza no se borrará.
34 Porque los celos inflaman de rabia el corazón del marido; el día que quiera vengarse no dará cuartel, 35 no considerará ninguna reparación, no aceptará nada, aunque le multiplicaras los regalos.

7

7 1 Hijo mío, guarda mis palabras y conserva junto a ti mis preceptos. 2 Guarda mis preceptos y vivirás; que mi enseñanza sea como la niña de tus ojos. 3 Amárralos a tus dedos, escríbelos en la tablilla de tu corazón. 4 Llama “hermana” a la sabiduría y da el nombre de “amiga” a la inteligencia.
5 Así la preservarás de la mujer adúltera, de la desconocida que atrae con sus palabras. 6 Estaba en mi casa mirando por la ventana, a través de la enrejada, 7 y vi entre los jóvenes a un muchachito inexperto 8 que pasaba por la calle, junto a su esquina, tomando el camino de su casa.
9 Era el atardecer, cuando se acaba a luz, en medio de la oscuridad y de la sombra. 10 Y mira que esta mujer le sale al encuentro, con ropa de prostituta, envuelta en un velo.
11 Es atrevida y no tiene vergüenza, sus pies no pueden quedarse en casa. 12 En la calle o en las plazas, en todas las esquinas, permanece al acecho.
13 Se echa sobre él y lo abraza, y muy segura le dice: “Tenía que ofrecer sacrificios, hoy cumplí mis mandas, 15 por eso te salí al encuentro, para buscarte, y te hallé. 16 Adorné mi cama con tapices, con telas de hilo recamadas de Egipto. 17 Rocié mi lecho con mirra, áloe y canela; 18 ven, embriaguémonos de amor hasta el amanecer. Entreguémonos al placer. 19 Porque mi marido no está en casa, partió para un viaje lejano; 20 llevó la bolsa del dinero, volverá a casa para la luna llena.”
21 Con palabras tan suaves lo ablanda y sus labios seductores lo arrastran.
22 Al momento él la sigue, como buey llevado al matadero, como ciervo pillado en un lazo, 23 hasta que una flecha le atraviesa el hígado; como pájaro que se lanza ala red sin saber que en ello le va la vida.
24 Ahora, hijos míos, escúchenme y presten atención a las palabras de mi boca.
25 Que tu corazón no se pierda por sus caminos, no te extravíes por esas sendas.
26 Porque numerosos son los que ella hirió de muerte, y los más vigorosos fueron víctimas suyas.
27 Su casa es el camino del infierno, el que va bajando hacia la mansión de la muerte.”

8

Llama la sabiduría

8 1 ¿Quién llama? La sabiduría.
¿Quién está levantando la voz? La inteligencia.
2 Grita desde la punta del cerro,
espera ahí donde se crucen los caminos;
3 se para a la puerta de la ciudad
y habla a los que entran o salen:

4 “A ustedes, hombres, los llamo,
mi mensaje va dirigido a los humanos.
5 Que la gente sin instrucción aprenda la prudencia,
y que los que no reflexionan se hagan razonables.
6 Escúchenme, que les diré cosas importantes
y mis labios pronunciarán palabras sinceras.

7 Sepan que de mi boca sale la verdad
y mis labios no se prestan a nada malo.
8 Todas mis palabras son aceptadas,
ningún engaño, nada de torcido;
9 el hombre inteligente comprobará que son exactas,
y al que posee el saber le parecerán sinceras.

10 Tengan mi enseñanza antes que adquirir plata
y busquen el saber antes que el oro,
11 porque la sabiduría es más preciosa que cualquier joya
y nada se le iguala de lo que desean los hombres.
12 Yo, la Sabiduría, convivo conla prudencia
y me hice amiga de la reflexión.

13 Temer a Yavé es repudiar el mal.
Soberbia, arrogancia, mal proceder y boca mentirosa,
todo esto lo aborrezco yo.
14 Mío es el consejo y mía la cordura,
mía es la prudencia y mía la fuerza.
15 Por mí reinan los reyes
y sus ministros dictan leyes justas,
por mí gobiernan los príncipes,
16 así como los nobles y todas las autoridades de la tierra.

17 Quiero a los que me quieren
y me dejará encontrar por los que me buscan.
18 Me acompañan la riqueza y los honores,
el bienestar verdadero y la vida honrada.
19 Produzco frutos más preciosos que el oro
y dejo más utilidades que la plata,
20 usando siempre los medios justos y los procederes correctos
21 para enriquecer a los que me aman
y para llenar sus bodegas.

Yavé me tiene formada desde el principio

22 Yavé me creó en los albores de su reino,
antes que sus obras más antiguas.
23 Desde el principio me tiene formada,
desde el comienzo, antes de la tierra.
24 Cuando no existía el abismo
ni habían brotado las fuentes del océano,
25 antes que los cerros fueran puestos en su lugar,
antes que las lomas, ya estaba.
26 Antes de que Yavé hiciera tierras ni campos,
antes del primer polvo del universo.
27 Cuando afirmó los cielos, allí estaba yo.

Cuando puso la tierra sobre la faz del abismo,
28 cuando formó las nubes en lo alto,
cuando se impusieron las fuentes del océano,
29 cuando fijó los límites del mar
para que las aguas no salieran de su lugar,
30 cuando asentó las bases de la tierra,
yo estaba a su lado, arquitecto de sus obras,
y era yo cada día de su delicia
jugando en su presencia en todo tiempo;
31 yo me divertía recorriendo su creación,
mi deleite está con los hijos de los hombres.
32 Ahora, pues, hijos, escúchenme,
felices los que siguen mis caminos.
33 Escuchen mi enseñanza y háganse sabios,
no la desprecien.

34 Feliz el hombre que me escucha
y se presenta a mi puerta cada día,
esperándome a la entrada de mi casa.
35 Porque el que me encuentra, encuentra la vida:
Él ha recibido el favor de Yavé.
36 En cambio, el que me ofende se hiere a sí mismo,
y todos los que me odian van a la muerte.”

9

La sabiduría invita a su mesa

9 1 La sabiduría ha construido su casa,
para lo cual levantó sus siete columnas;
2 sacrificó sus animales, preparó sus vinos
y dispuso su mesa.
3 Luego ha mandado a sus sirvientas a proclamar
desde los lugares más altos de la ciudad:
4 “Pasen para acá los hombres sencillos.”
5 Y también a los que no tienen preparación les dice:
“Vengan, coman de mi pan
y beban del vino que he preparado.
6 Dejen lo que no sirve, y vivirán,
y gracias al saber irán por el buen camino.”
7 El que corrige a un burlón se acarrea afrenta, el que reprende a un malvado se acarrea ofensas.
8 No reprendas al burlón, te tomará mala voluntad, reprende al sabio y te amará.
9 Da al sabio: se hará más sabio todavía; instruye al justo: aumentará su saber.
10 Temer a Yavé es el principio de la sabiduría. Conocer al Santo, eso es inteligencia.
11 Pues por mí se multiplicarán tus días y se te añadirán años de vida.
12 Si te haces sabio, lo serás para provecho tuyo; si te haces burlón sólo tu lo pagarás.
13 La señora Torpeza es impulsiva, simplona y no sabe nada. 14 Se sienta a la puerta de su casa, en un trono, en lo más alto de la ciudad, 16 para invitar a los que pasan y siguen recto su camino.
16 ¿Quién es simple? Que entre aquí. Al hombre insensato le dice: 17 “ Las aguas robadas son dulces, y más sabroso el pan hurtado.”
18 Pero el hombre ignora que ahí están las Sombras y que sus invitados se van al abismo del sepulcro.

martes, 7 de septiembre de 2010

10

Proverbios de Salomón

10 1 El hijo sabio es alegría para su padre, y el necio es tristeza para su madre.
2 Los tesoros mal adquiridos no aprovechan, pero la justicia libra de la muerte.
3 Yavé no deja que el justo padezca hambre, pero de deja insatisfechos a los malvados.
4 Las manos flojas empobrecen; las manos trabajadoras enriquecen.
5 El hombre listo cosecha en verano, el que duerme durante la cosecha merece descanso.
6 Las bendiciones re bosan en la cabeza dl justo; la violencia llena la boca de los impíos.
7 La memoria del justo es bendecida, el nombre de los malvados se cae de podrido.
8 El hombre sensato acepta los mandamientos, el necio parlanchín corre a su ruina.
9 El que obra con franqueza va seguro; el que sigue caminos torcidos será castigado.
10 Quien guiña el ojo acarrea dolor; quien reprende de frente procura tranquilidad.
11 La boca del justo es fuente de vida, pero la de los malvados oculta la violencia.
12 El odio enciende peleas, el amor encubre todas las faltas.
13 En los labios del hombre sabio se halla la sabiduría, el palo es para las espaldas del insensato.
14 Los sabios atesoran ciencia, pero la boca del loco prepara la ruina.
15 La fortuna del rico es su plaza fuerte, el mal de los pobres es su indigencia.
16 El trabajo del justo le procura la vida; las entradas del malvado, la ruina
17 Respetar la disciplina es caminar a la vida, el que desoye la reprensión se pierde.
18 El que disimula su odio es un hipócrita, quien levanta calumnias es un torpe.
19 En el mucho hablar no faltará el pecado; el que refrena sus labios es prudente.
20 La lengua del justo es plata fina; el corazón de los malvados es de poco valor.
21 Los labios del justo procuran el alimento para muchos, mientras que los insensatos mueren por faltarles el saber.
22 La bendición de Yavé es la que hace rico, y el esfuerzo nada le añade.
23 Meditar el mal es un juego para el insensato, y para el sabio cultivar la sabiduría.
24 El mal que teme le llegará al malvado; y al justo el bien que desea.
25 Después de la tormenta ha desaparecido el impío, pero el justo permanecerá siempre.
26 Vinagre para los dientes, humo para los ojos; así es el flojo para el que lo manda.
27 El temor de Yavé prolonga la vida, los años de los malos serán acortados.
28 La espera de los justos es alegre, la esperanza de los malvados se desvanecerá.
29 El camino de Yavé es una fortaleza para el hombre de vida honrada, pero una ruina para los malhechores.
30 El justo jamás será perturbado; en cambio, los malvados no habitarán la tierra.
31 La boca del justo brota sabiduría, la lengua perversa será arrancada.
32 Los labios del justo hospedan la bondad y la boca de los malvados, la perversidad.

11

11 1 Yavé odia la balanza falsa, pero le agrada el peso justo.
2 Donde hay soberbia, habrá vergüenza, la sabiduría convive con los humildes.
3 A los hombres rectos, su honradez les alumbra el camino, a los perversos los pierde su perversidad.
4 En el día del castigo la riqueza será inútil: en cambio, la justicia libra de la muerte.
5 La justicia del hombre íntegro le allana el camino, el malvado se hunde en su maldad.
6 Su justicia salva a los hombres rectos, mientras los malvados quedan pillados en su maldad.
7 Cuando muere el malvado se acaba su esperanza, y también perece la confianza que ponía en sus riquezas.
8 El justo se libra de la angustia, el malvado será angustiado en su lugar.
9 El impío arruina con su boca al prójimo, pero los justos se libran con su sabiduría.
10 La ciudad se alegra por la alegría de los justos, y lanza gritos de gusto con la perdición de los malos.
11 Los hombres rectos traen a la ciudad la bendición con la que se levanta; la boca de los malvados la destruye.
12 El que desprecia a su prójimo es un insensato; el sabio prefiere callar.
13 El hablador revela los secretos, el de espíritu seguro oculta las cosas.
14 Por falta de gobierno decae un pueblo; donde hay numerosos consejeros hay éxito.
15 El que sale por fiador de un extranjero se perjudica, el que evita las fianzas anda seguro.
16 La mujer agraciada consigue honor, los hombres audaces consiguen la riqueza.
17 El hombre generoso se hace bien a sí mismo, mientras que el cruel aflige su propia carne.
18 El malvado gana un salario engañoso; la recompensa segura es para el que siembre la justicia.
19 La justicia lleva a la vida, seguir el mal lleva a la muerte.
20 Yavé odia a los corazones dobles y ama a los de vida recta.
21 Es seguro que el malvado no quedará sin castigo, pero la raza de los justos se salvará.
22 Como anillo de oro en el hocico de un chancho, es la mujer hermosa pero sin conciencia.
23 Los justos no desean sino el bien; a los malvados los espera el castigo.
24 Hay hombres generosos que aumentan sus riquezas, otros guardan sin necesidad y se empobrecen.
25 El alma bondadosa será saciada, el que riega será regado.
26 El pueblo maldice al que acapara el trigo; el que vende sus semillas será bendito.
27 El que busca el bien, gana el favor de Dios; quien persigue el mal, el mal alcanzará.
28 Quien confía en la riqueza, caerá, los justos, en cambio, reverdecerán como follaje.
29 Quien abandona su casa a desorden, no poseerá sino aire; el insensato llega a ser esclavo del sabio.
30 El fruto del justo es un árbol de vida, pero los malvados serán arrancados antes de tiempo.
31 Si aquí abajo se retribuye al justo, ¡cuánto más al malvado y el pecador!